COLOMBIA. 50 AÑOS: ENCUENTRO DE MISIONEROS EN MELGAR A 4 MESES (Abril 20-27/68) DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL LATINOAMERICANA (Agosto 26-8 Sepbre/68). Olga Lucia Álvarez Benjumea ARCWP*


 

 

Aunque no participé directamente en este encuentro, por mi condición de secretaria en el Celam, puedo dar testimonio de los muchos ecos que por los pasillos y muros de nuestras oficinas quedaron grabados acerca de lo que allí se habló y se concluyó.

Las siguientes expresiones de mi obispo Gerardo Valencia Cano, aunque desconocidas para los misioneros y en general para toda la gente dentro de la Iglesia, nos impactaron e hicieron que nos replanteáramos la acción en la Pastoral Misionera como tal:

“Desde mis primeros contactos con las culturas Indígenas, tuve la inquietud de que los misioneros nos veíamos forzados muchas veces a intuir o a improvisar nuestra acción pastoral por falta de un mayor conocimiento antropológico; he tenido la impresión de que nuestra labor pastoral fracasa muchas veces por falta de planeamiento adecuado…” Mons. Gerardo Valencia Cano. 

Gerardo Valencia Cano., Obispo de Buenaventura, siendo presidente del DMC (Departamento de Misiones del Celam) convocó el encuentro después de una preparación exhaustiva, en la que se tuvieron en cuenta los análisis extraídos de los datos arrojados por las encuestas enviadas a todos los obispos misioneros con motivo de dicha preparación, los informes y aportes solicitados a cada uno de ellos sobre las condiciones del trabajo misionero en sus respectivas jurisdicciones, las opiniones de científicos sociales quienes, durante  el desarrollo de sus investigaciones antropológicas conocieron y valoraron el trabajo realizado por las distintas iglesias en los diferentes territorios nacionales, las expectativas, dudas y programas que se planteaban en los territorios llamados de misión sobre el futuro de las comunidades confiadas a su trabajo pastoral. Con todo ese material recopilado mediante el trabajo previo a la realización de ese Primer Encuentro Misionero de América Latina se realizó dicho evento en Melgar del 20 al 27 de Abril/68

Melgar-Colombia, nombre de la población, donde se realizó dicho encuentro  resultó ser un acto cien por cien profético. Su importancia no fue comprendida  en su momento sino por un mínimo grupo de misioneras/os que lo pusieron en práctica en sus respectivos campos de acción. Sus análisis y conclusiones fueron recogidos en un documento hermoso que después de su impresión fue sometido al castigo de vivir en  perpetua oscuridad  porque su luz comprometía con demasiada claridad la necesidad de un cambio profundo en el accionar misionero.

Tras una esmerada y larga preparación, el Documento presentado fue elaborado con el trabajo intenso, durante ocho días, de 18 Obispos y Prelados Misioneros de Latinoamérica, junto con más de cuarenta especialistas en las distintas ciencias y disciplinas (AG 26) relacionadas con la pastoral misionera.

Breve resumen para un acercamiento a tan importante Documento:

En Educación, mostró la imperiosa necesidad de descubrir modelos pedagógicos que permitieran la conservación y dinamización de las diferentes identidades culturales, de manera que se corrigiera la desintegración que producía la sola enseñanza de los valores, y organización de la sociedad nacional. Imposible pasar por alto, los aportes, comentarios y sugerencias de los antropólogos, José de Recasens y Gerardo Reichel-Dolmatoff.

En Liturgia, visibilizó las diferentes expresiones de las “Semillas del Verbo” presentes en los rituales religiosos de las comunidades afro e indígenas. Mostró la necesidad de enriquecer con las tradiciones autóctonas los rituales romanos, no solamente en materia de cantos, gestos y materias celebrativas, sino en la concepción misma del compartir justo y fraterno que nos propone la memoria de la cena eucarística. En este espacio, fue determinante el papel de asesores presentes como el de Josep Camps.

En Evangelización, abordó con valentía el dilema de evangelizar desde la iluminación de la fe en un Dios amoroso, fraterno, igualitario, libertario y justo que está presente en todas las culturas,  evangelización que permite respetar de esa manera las normas y ritos de las  religiones propias de cada cultura. Ésta ponencia a cargo del teólogo Noel Olaya Perdomo, fue retomada por  Buenaventura Klopemburg cuando dio su ponencia sobre el sincretismo religioso en Brasil, refiriéndose concretamente a los elementos cristianos del  Vudú y el Candomblé.

En Espiritualidad.  La ponencia de Gustavo Gutiérrez  enfatizó la preferencia de Jesús por los pobres, su total compromiso con la justicia,  y la urgencia inmediata de crear comunidades cristianas justas, solidarias, libres, felices y fraternas al estilo de los hechos de los apóstoles. Segundo Galilea con  su ponencia sobre las pequeñas comunidades cristianas que mediante el método de ver-juzgar-actuar se reunían alrededor de la lectura orante de la palabra para analizar desde los pobres la causa de la injusticia, reafirmó la línea espiritual del compromiso con el pobre y la urgencia de crear espacios en donde fuera  posible vivir el proyecto del Reino de Dios.

En política/economía, se formuló claramente que la fidelidad al evangelio exige buscar siempre el consenso, la organización con base en la participación de todas y todos, privilegiar la autoridad como servicio desde y con los pobres. No a la acumulación absurda e inhumana de la riqueza. Sí a la justa y equitativa  repartición de los bienes.

En formas apostólicas inculturadas,  Monseñor Samuel Ruiz, Obispo de Chiapas, presentó en su ponencia la necesidad de abrirse a formas sacerdotales que privilegien el  servicio   como la esencia del ejercicio sacerdotal. De ésta manera,  sería posible que partiendo de su propia  condición cultural de servicio y de su imprescindible estatus de jefe de familia, pudiera acercarse la Iglesia a una sólida y auténtica evangelización entre culturas diferentes.

Quedó abierto el desafío a la formación del clero nativo, sin violentar sus costumbres y cultura étnica. Situación, que todavía no acaba de hacerse presente entre nosotros, debido a presencia del clero extranjero. En nuestro medio “la falta de vocaciones autóctonas se debe principalmente a razones de índole intelectual, 68%, y de orden afectivo como celibato, ausencia de la familia, etc. 62%”. (1)

En eclesiología se privilegió  la definición de Iglesia como la reunión de una comunidad de comunidades en la que existen  diversidad de formas culturales, de celebración, con fidelidad  y respeto a la autoridad que sirve al pueblo de Dios orientándolo hacia la comunión plena de servicios hasta  alcanzar la plena hermandad y humanidad de los hijos e hijas de Dios.

La manifestación litúrgica del Encuentro, presentó un cambio radical dentro de la estructura litúrgica conocida, no sin antes haberse argumentado previamente el por qué de cada momento.

Se partió de las lecturas de la Palabra del día, explicando y dando a conocer la historia de las primeras comunidades cristianas, quienes reunidas en las casas de los creyentes  ofrecían sus casas y en ellas se escuchaban las noticias y acontecimientos que afectan a los creyentes,  amigos y familiares  ausentes de las primeras comunidades cristianas. Se entonó el Credo de Nicea, como el credo de la Iglesia Universal. Se compartió el pan, el cual fue repartido a los presentes, por las misioneras laicas presentes.

La ausencia de otros momentos de la Liturgia, quedaron abiertos a las expresiones propias de las diferentes costumbres, y culturas de las etnias de América Latina. Lo anterior fue el comienzo definitivo para tomar consciencia de la descolonización occidental-greco-romana, reconociendo la identidad y cultura de nuestros pueblos.

Este documento, ha sufrido el desconocimiento y olvido, censurado por uno de los asistentes presentes, quien siendo enviado como invitado observador especial,  Mons. Sergio Pignedoli, sus comentarios llevados a Roma, fueron nefastos, quien “escandalizado”, comentaba: “Ha sido una celebración realizada sin seguir los cánones establecidos por la Iglesia”.

Damos a conocer estos breves comentarios de cara a la celebración de los “50 Años Medellín 1968”, poniendo el énfasis en el aporte que los obispos misioneros hicieron en dicho encuentro, hacia la construcción de una Iglesia pobre, de los pobres, con los pobres, con todo el sentido evangélico a que hoy nos presenta y desafía el Papa Francisco.

Quien lee los documentos de Medellín, bien puede reconocer la influencia del documento de Melgar, en su diagnóstico preocupante, y sugerencias hacia la nueva Evangelización partiendo de las “semillas del Verbo” presente en América Latina.

Me preguntan, por la memoria fotográfica. Si la hubo y bien recogida por la cámara profesional del fotógrafo oficial del Celam; el Hermano José Arnaiz, marianista. No conozco publicación alguna que se haya hecho, supongo que por la presión, condena y censura que se hizo presente en esos momentos.

*Presbitera católica romana.

BIBLIOGRAFIA:

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DOCUMENTOS CELAM, PARA BAJAR: LA PASTORAL DE LAS MISIONES EN AMÉRICA LATINA.


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AMERICA / COLOMBIA – El Evangelio para defender la vida, la tierra y la cultura de los pueblos indígenas


Dabeiba (Agencia Fides) – “. Hoy continuamos nuestra misión de evangelización con los viajes actitud, respetando al mismo tiempo la identidad de nuestras culturas, iluminándolos con la Palabra de Dios hoy podemos ver que muchos nativos han tenido una educación, que fueron capaces de obtener una profesión y ocupar importantes funciones públicas como concejales, parlamentarios, representantes del Congreso de la República. Hay entre ellos, educadores, agentes de pastoral y un cura en la región, trabajando con sus comunidades con propuestas concretas”, por lo que dice a la Agencia Fides Sr. Rubiela Marín Agudelo, de la congregación de las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena, mejor conocido como “Misioneras de la madre Laura,” para el fundador nombre de su madre, Laura Montoya. La madre Montoya luchó desde el principio “porque los pueblos indígenas fueron reconocidos como personas e hijos de Dios, en una sociedad que los catalogó en su tiempo – más que hace un siglo – como seres irracionales, incapaces de cualquier iniciativa.”

La congregación celebró el pasado 14 de mayo, los 104 años de su fundación y el trabajo misionero en favor de los indígenas de la selva Embera Katio Dabeiba en Colombia.

Hablando trabajo misionero y la defensa de los derechos de las personas, la queja religiosa que “por lo general colonos indígenas han enfrentado sin escrúpulos llegan a sus territorios y con la astucia para consignar la tierra, generando conflicto con amenazas, abuso y los desalojos. debido a los intereses económicos de las empresas multinacionales, en la región de varios mega-proyectos se han llevado a cabo, sobre todo en los territorios indígenas, para la explotación de los recursos naturales, principalmente en la industria de la minería y la madera. Todo esto se lleva a cabo gracias a la presencia de grupos armados legales o ilegales que utilizan la violencia o matan a los líderes indígenas y los agricultores ”

“Teniendo en cuenta la situación económica del proceso de paz que vive el país, uno de los principales retos marcados como congregación religiosa es promover espacios de reconciliación y de la paz como una contribución a la reconstrucción del tejido social del país, especialmente en las zonas donde existe la reinserción de la guerrilla de las FARC “, dijo la hermana Rubiela, que trabajó durante 16 años con la población Embera Katío en Colombia.

“La Congregación evangeliza y promueve los derechos de los indígenas Embera Katio, primero acompañándolos en las organizaciones locales y regionales, el aumento de la conciencia a través de talleres de reflexión y de formación. A veces con equipo para la defensa de la vida, de sus derechos y del territorio. las hermanas también han acompañado a las personas en el proceso de toma de decisiones para la evaluación de proyectos mineros, conversando con los grupos armados para que respeten su organización y autonomía, y hablar con los organismos internacionales de protección de los derechos humanos”, añade Fides Laurita, otro misionero religioso, refiriéndose a los 104 años de misión: “a pesar de que las circunstancias han cambiado, los grupos humanos siguen existiendo en escenarios extremos de la vida y la muerte, sino que es necesaria nuestra presencia capaz de presentar el Evangelio dedica a defensa de la vida, el territorio y la cultura de los pueblos, para dar esperanza a los pobres “.

Los Embera Katio indígenas representan el 2,7% de la población indígena de Colombia. Se encuentran sobre todo en el departamento de Antioquia, seguido por los departamentos de Chocó y Córdoba. Sin embargo, también se establecieron en Panamá y Ecuador.

Madre Laura Montoya, canonizado el 12 de mayo de 2013, fue la primera monja que comenzó la misión en la comunidad Emberá-Katío en 1914, en la localidad de Dabeiba Antioquia, Colombia. (RA) (Agencia Fides 05/19/2018)

 

Extracto de ponencia de Reichel-Dolmatoff en la Universidad Nacional de Colombia[editar]


Imagen relacionada

“Hoy debo destacar que, desde comienzos de la década de los cuarenta, para mí fue un verdadero privilegio convivir y tratar de comprender en profundidad algunos grupos indígenas. Pude constatar entre ellos ciertas estructuras mentales y sistemas de valores, que parecían salirse por completo de las tipologías y categorías de la Antropología de entonces. No encontré al “buen salvaje” ni tampoco al así llamado “primitivo”. No encontré aquel indio degenerado y embrutecido ni mucho menos aquel ser inferior por entonces descrito generalmente por gobernantes, misioneros, historiadores, políticos y literatos. Lo que si encontré fue un mundo de una filosofía tan coherente, de una moral tan elevada, una organización social y política de gran complejidad, un manejo acertado del medio ambiente con base en conocimientos bien fundados. En efecto, vi que las culturas indígenas ofrecían opciones insospechadas; que ofrecían estrategias de desarrollo cultural que simplemente no podemos ignorar, porque contienen soluciones válidas y aplicables a una variedad de problemas humanos. Todo aquello hizo crecer más y más mi admiración por la dignidad, la inteligencia y sabiduría de estos aborígenes, quienes no por último han desarrollado sorprendentes dinámicas y formas de resistencia, gracias a las cuales la llamada “civilización” no ha podido exterminarlos.

Yo he tratado de contribuir a la recuperación de la dignidad del indio, esta dignidad que desde la llegada de los españoles se le ha negado; en efecto, durante quinientos años ha habido una abierta tendencia a difamar y a tratar de ignorar la experiencia milenaria de la población de todo un continente. Pero la humanidad es una sola; la inteligencia humana es un don tan precioso que no se le puede despreciar en ninguna parte del mundo y el país está en mora de reconocer la gran capacidad intelectual de los indígenas y sus grandes logros gracias a sus sistemas cognoscitivos, los cuales no pierden validez por el mero hecho de no ajustarse a la lógica del pensamiento occidental.

Espero que mis conceptualizaciones y trabajos hayan tenido cierta influencia más allá del círculo antropológico. Tal vez soy demasiado optimista, pero me parece que los antropólogos de viejas y nuevas generaciones, según su época y el cambiante papel de la Ciencias Sociales, hemos contribuido a ir develando nuevas dimensiones del Hombre Colombiano y de la nacionalidad. También confío que nuestra labor antropológica constituye un aporte a las propias comunidades indígenas, en su persistente esfuerzo de lograr el respeto, en el más amplio sentido de la palabra, que les corresponde dentro de la sociedad colombiana. Yo creo que el país debe realzar la herencia indígena y garantizar plenamente la supervivencia de los actuales grupos étnicos. Creo que el país debe estar orgulloso de ser mestizo. No pienso que se pueda avanzar hacia el futuro sin afirmarse en el conocimiento de la propia historia milenaria, ni pasando por alto qué sucedió con el indio y con el negro no solo en la Conquista y la Colonia, sino también en la República y hasta el presente.

Son estas, en fin, algunas de las ideas que me han guiado a través de casi medio siglo. Ellas han dado sentido a mi vida”.1

http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/antropologia/memcongr/memcongr2.htm

Ayahuasca: una medicina de un potencial increíble: Hernán Dinamarca


Publicado: 15 abril, 2018

Entrevista al Doctor Jacques Mabit: Médico occidental y chamán amazónico

Un personaje sorprendente el Dr. Mabit. Cálido y amable. De caminar cansino, casi tímido, y ojos atentos. Una personalidad global, creativa y curiosa. Artífice de un puente intercultural encarnado en su propia vida: médico alópata occidental y médico vegetalista amazónico; chamán y cristiano practicante; francés de nacimiento y peruano de adopción.

Es uno de los médicos más destacados a nivel mundial en el tratamiento de adicciones. Fundador, en 1992, y hoy Presidente Ejecutivo del Centro Takiwasi, en Tarapoto, en la alta Amazonía peruana. 

Takiwasi, “La casa que canta”, en lengua indígena, utiliza la medicina occidental, la sicoterapia transpersonal y la medicina chamánica, cuya base es una diversidad de plantas, entre ellas, la ayahuasca o yajé. Un brebaje preparado con la liana ayahuasca, que actúa como inhibidor enzimático, y con el arbusto chacruna, compuesto por el enteógeno DMT, conocida como la “molécula espiritual o de Dios”. El DMT se encuentra presente en pequeñas cantidades en la orina y el cerebro humano, amén que, según algunos científicos, es también liberada en el cuerpo ante la cercanía de la muerte. 

En Takiwasi confluye un equipo internacional y multidisciplinario de médicos alópatas y curanderos, terapeutas e investigadores en plantas llamadas maestras. Su foco es la rehabilitación de adicciones a jóvenes de todo el mundo. El diagnóstico a priori es que en algunos adolescentes el uso abusivo de drogas expresa una búsqueda de sentido, de plenitud personal, que ha estado mal orientada en una sociedad precisamente carente de sentido del ser y estar en el mundo. El antídoto, junto al rigor, la sicoterapia y la convivencia en comunidad, son las plantas maestras, entre ellas, el enteógeno ayahuasca, que explora el inconsciente a través de sueños, visiones y regresiones, abriendo lo que Carl Gustav Jung llamaba “la voz interior”. 

Además de procesos de rehabilitación en un tratamiento de 9 meses, Takiwasi  ofrece rigurosas Dietas – Retiros de una semana para personas que, previa evaluación de su ficha médica y una carta de motivación, quieran realizar un viaje emocional y físico de autoconocimiento.  

Un espacio intercultural con la misión de sanar sobre la base de una medicina y espiritualidad hibrida: entre la medicina del Amazonía y la medicina y terapia occidental, entre el cristianismo y el ritualismo chamán.  

 “Cuando niño -declara Mabit-, viví en África y Oceanía, conviviendo en el colegio con niños y niñas de distintas procedencias culturales, lo que me gustaba mucho”.  Seguramente de esa experiencia emergió la emoción del respeto a la diversidad cultural y la vocación sanadora y espiritual, inspirada en ese mismo ánimo. 

 

Hernán Dinamarca: ¿Cuándo fue el encuentro del médico francés con la medicina chamánica?

Jacques Mabit: Vine al Perú en el proyecto “Médico Sin Fronteras”, en 1980, a la parte andina, cerca del lago Titicaca. Ahí observé prácticas eficaces de la medicina tradicional, de curanderos, parteras, hueseros, con resultados clínicos muy interesantes, baratos, y aceptados por la gente, pues era parte de su cultura. Como médico de un hospital pequeño, sin muchos recursos, empecé a trabajar con ellos.

HD: ¿Qué edad tenía?

JM: 25 años.  Les preguntaba: ¿dónde habían aprendido y cómo era su conocimiento? Ellos me respondían con explicaciones ajenas a la comprensión occidental, de antropólogos e incluso médicos, quienes la calificaban de folklórica, creencias. Sin embargo, como médico clínico, si una práctica funciona, especialmente en atención primaria de salud, debía investigar y entender. Me vine a radicar a la selva, donde los curanderos decían que su sabiduría provenía de los espíritus, de las plantas, que la única manera de acceder a su conocimiento era vivir la experiencia de las plantas, que ellas me explicarían.

HD: Ahí aparece la ayahuasca, entre otras plantas.

JM: Sí. Me debatía entre el hago o no hago. Hacerlo era salir de la objetividad occidental. Antes había realizado supervisión médica en la India, en Bangladesh, en Filipinas, en África, y ahí me había encontrado con parecidas respuestas chamánicas. Además, había explorado en sicología y sicoterapia que incorporaban la dimensión espiritual. Con esos antecedentes me atreví a “tirarme a la piscina”. Nunca antes había tomado nada que me alterara la conciencia, ni siquiera alcohol. La idea era aprender. El primer paso era la ayahuasca. Lo hice en 1986 y fue una revelación, una medicina de un potencial insospechado para los occidentales. En una sola noche entendí más que todo lo que había explorado en sicoterapia y en lecturas filosóficas. La capacidad de la ayahuasca para aclarar la mente y confrontar a la persona consigo mismo, es increíble. “Esto es lo que estoy buscando”, me dije.

HD: ¿Hubo otras exploraciones?

JM: Trabajé con curanderos en Perú, aprendiendo de plantas para dietas y purgas, en baños y cantos de agua, etcétera. Después, con el objeto de ampliar la mirada, acudí a curanderos en varios continentes. Si bien cada tradición tiene su propio lenguaje, todas participan de las mismas bases espirituales. Además, descubrí que es posible un diálogo con tradiciones espirituales de occidente, la Patrística Cristiana, por ejemplo, que coincide con lo que dicen los curanderos de todo el mundo. Ahí vi un puente intercultural. Todo lo fui juntando.

HD: En un vídeo suyo cuenta que en una sesión de ayahuasca fue invitado a lo que sería su vocación vital.

JM: Así es. Con la ayahuasca rápidamente tuve visiones. Los espíritus guardianes de la selva, que ni sabía que existían, me hablaron para decirme que si yo quería aprender de las plantas, tenía que asumir la misión de trabajar con adictos. Me designaron para eso.

HD: Asertiva la instrucción.

JM: Fue una sorpresa total. Nunca había pensado en aquello, no me interesaba, sabía que el trabajo con adictos es complejo, frustrante. Me resistí durante tres años. Hasta que finalmente acepté.

HD: ¿Hubo algún trabajo sistemático con un maestro chamán?

JM: Trabajé con varios maestros hasta el año 2010.

HD: Una formación sistemática más larga que la medicina occidental.

JM: 20 años para convertirme en un curandero capaz de dominar algo de la complejidad del mundo de las plantas y poder controlar las experiencias que con ellas emergen.

HD: Luego volveremos a la sanación de adicciones. Ahora, una pregunta filosófica. En una conferencia suya encontré muy sugerente la distinción en tres mitos que históricamente habrían animado a la humanidad. Primero, el mito de la Justicia en las sociedades primitivas, animistas, pre-monoteístas, el mundo del guerrero, del “ojo por ojo”. Luego el mito del Amor, propio de Occidente, que adviene con el Cristianismo, del “amaos los unos a los otros”, de “poner la otra mejilla”. Y finalmente, el mito de la Libertad, que advendría hoy como desafío evolutivo. Sobre este último mito me gustaría que nos explayáramos. En la época moderna, simplificando un poco, hemos operado sobre la base de dos comprensiones de la libertad. Una, la liberal y convencional, una suerte de libertad abstracta, sin restricciones, del individuo prometeico, solo y separado. O bien, la libertad más concreta y compleja, a la manera como la intuyó Hegel: la libertad como la comprensión de la necesidad. Que somos libres cuando comprendemos las determinaciones o ciertas leyes físicas u otras, que necesariamente operan en el mundo. ¿Qué entiende usted por el mito de la Libertad?

JM: Del mismo modo que un individuo pasa por las etapas de niño, adolescente, adulto y vejez, la humanidad también evoluciona en etapas y en ellas hay grandes mitos fundadores. Éstos son la expresión máxima de lo que el ser humano puede concebir en ese momento en su relación con el mundo. A cada uno de esos mitos los podemos conectar con los elementos tierra, agua, aire y fuego. El mito de la Justicia se asocia a la tierra, que no solo es la tierra como suelo y materia, sino la Tierra-madre en sí y la madre, que tiene connotaciones emocionales, sicológicas y espirituales. El mito del Amor, propio de los últimos dos mil años, se vincula al agua, tiene que ver con los sentimientos. El mito de la Libertad se asocia al aire, pues la libertad es espiritual. En la transición del mito del Amor al mito de la Libertad, como no sabemos lo que es la libertad, la vamos descubriendo, tanteando. Por ejemplo, erróneamente buscamos la libertad en la dimensión material y tendemos a entenderla  con un “hago lo que quiero”, “como lo que quiero”, “consumo lo que quiero”, “viajo donde quiero”, etcétera, lo que explica el hedonismo actual de la sociedad.

HD: Y también explica la crisis ecológica, el eventual ecocidio.

JM: Exactamente. Y buscando la libertad en el mito del Amor, otro error, llegamos al “amor libre” en la intimidad de las relaciones interpersonales, que se expresa en un “me acuesto con quien quiero”. Es decir, a veces el proceso de descubrimiento y tantear la libertad, se vive como libertinaje. Sin comprender a cabalidad que el mito de la Libertad es un mito espiritual.

HD: ¿Qué significa eso?

JM: Que la libertad plena del ser humano es reconocer la realización espiritual en el contexto de mi singularidad, de las circunstancias y leyes del mundo y de mi mundo -esto coincide con la libertad de Hegel. Que voy a ser plenamente libre cuando pueda reconocer quién soy yo y donde estoy, lo que va en el sentido de reconocer que en el concierto de la vida soy único, nunca hubo alguien como yo antes y no lo habrá después. Por eso, la libertad es reconocer mi lugar, mi vocación como ser humano, y eliminar todas las cosas que no me corresponden. Si tengo una vocación de artista, por ejemplo, mejor no hago ingeniería, ya que ahí no me voy a realizar. A diferencia del libertinaje, que consiste en guardar todas las posibilidades delante de mí, la libertad genuina consiste en reducir, en descartar aquellas cosas que no me corresponden, para conservar la única que es mía. Para el mito de la Libertad, si encuentro la mujer de mi vida, no necesito otras mujeres, pues, idealmente en la que me corresponde encontraré a mi amante, mi esposa, mi madre, mi hermana, mi diosa, mi curandera, en suma, lo femenino. Entonces, la libertad es encontrar la vocación, y no me refiero tan solo a lo profesional, sino a aquello que me llama profundamente, que es la única respuesta en la que puedo celebrar y alabar espiritualmente la vida, desde donde estoy.

HD: En la actual crisis de sentido, de instituciones, y en una crisis ecológica sin parangón, causada por un modo de vida depredador que, con más o menos intensidad, incluye a  7.500 millones de seres humanos, ¿usted observa cambios sociales, institucionales y prácticas emergentes que apunten en la dirección de facilitar el despliegue del mito de la Libertad como ideal?

JM: Posiblemente no se desplegará sobre la base de nuevas instituciones sociales, ya que la libertad es un acto personal. Ahora, distintos actores que trabajan en esa dirección podrán compartir, generar redes y vínculos. Pues no somos egos aislados, uno vive y co-deriva implicado con el otro ser humano, con la otra naturaleza, con el otro animal –con la alteridad, en suma-, con la creación, que es Dios, lo que me obliga a salir del egoísmo, del narcisismo, de estar centrado en mi Yo pequeño. Eso obviamente ocurre, pero en lo fundamental la libertad es una búsqueda personal.

HD: La neo – espiritualidad, que integra distintas tradiciones de filosofía perenne, invita en esa misma dirección.

JM: Hay una búsqueda. A veces lamentablemente no se asume que la libertad plena debe partir de su herencia. Como en el mundo occidental, Judeo-Griego-Cristiano, la gente está en guerra consigo mismo, se suelen rechazar esas raíces, y van a buscar en otras culturas lo que ya está en nuestra tradición. Debemos reconciliarnos con nuestras raíces, con nuestros ancestros, ya que somos “Hijos de…”. Sin duda, es necesaria la crítica; pero no en oposición a toda una herencia, a una cultura, religión, lengua,  padres y abuelos.  Hay un necesario doble movimiento. Por un lado, agradecer la vida que se nos transmitió, con todo lo bueno, y, por otro, el perdón por lo malo que también heredamos.

HD: Es que en Occidente tenemos que hacer un “mea culpa” histórico nada trivial.

JM: Cierto. Aunque, reitero, en Occidente el reto es reconciliarnos con las raíces. Por ejemplo, al cristianismo, a la Iglesia, hoy se le rechaza todo. No se trata de negar que en la historia de la Iglesia como institución haya una parte negra. Pero, “si tú madre es vieja y enferma y sabes que se ha equivocado, no dejas de querer y amarla, la podrás criticar, sin renunciar a lo que está en el corazón.” El problema es que estamos en guerra con una tradición de la que estamos impregnados, entonces, debemos reconciliarnos o seguir viviendo de manera esquizofrénica.  En ese marco, es bueno volver a los inicios del cristianismo, a la Patrística, a los místicos.

HD: Eso hace la neo-espiritualidad, recupera el misticismo cristiano y a la vez se abre a otras tradiciones, emergiendo espiritualidades hibridas.

JM: Es que reconocer nuestra herencia no es estar presa de ella. Es como decir: “gracias mamá y papá por lo que me han dado. Esto que me corresponde lo mantengo, esto que no me va, lo saco, y además quiero incorporar esto que es nuevo”. Eso es libertad plena.

HD: El uso de la ayahuasca emerge en sociedades chamánicas, que moran en el mito de la Justicia, en las que el individuo no existía como tal, sino un sujeto en pertenencia a la comunidad (no existía el “yo pequeño”). Sin embargo, en Takiwasi hoy se usa la ayahuasca para auto conocimiento en los procesos de individuación –y uso el término acuñado por Jung-, inspirado en el mito de la Libertad.

JM: La planta es una planta, no tiene opción cultural. Se adapta a los usos que en la evolución se va haciendo de ella. La ayahuasca no crea nada, tan solo revela en las personas lo que ya está en función de su historia. Los occidentales somos muy mentales, muy en la ideología, y la ayahuasca te hace volver a la encarnación, nos recuerda que tú eres un espíritu encarnado, que lo único que nos pertenece es el cuerpo. Al nacer lo hacemos con el cuerpo y al morir perdemos el cuerpo, que es donde mora nuestra memoria, las emociones, lo inconsciente, que son las fuentes para el autoconocimiento. La ayahuasca correctamente usada realiza una suerte de revelación progresiva para el descubrimiento de la vocación, de la libertad personal. Y eso, en la actual transición, es muy importante.

HD: Menudo rol de la medicina ayahuasca en los procesos de sanación personal, reconectarnos con el cuerpo y corazón, con las emociones.

JM: Con el cuerpo, el corazón y con el espíritu. Actualmente en el mundo occidental no se cree en el espíritu, incluso en el mundo religioso, hablan de lo espiritual, pero lo confunden con cosas mentales, sicológicas. Cuando toman sustancias sicoactivas y tienen comunión con la naturaleza, algunos dicen: “tuve una experiencia espiritual”. Eso no es espiritual. Es un “orgasmo sicológico”.

HD: ¿Qué sería lo espiritual entonces?

JM: Lo espiritual es una relación con el mundo no visible, que es un mundo vivo, habitado, son seres incorpóreos, y más allá es una relación con la divinidad. Y es una relación personal. El New Age, en su rechazo a un Dios personalizado, ha convertido lo espiritual en algo energético, impersonal, vago. Y no. Así como hay leyes físicas, que conocemos, hay leyes sicológicas y espirituales.

HD: ¿Cuál sería una ley sicológica?

JM: La prohibición del incesto, por ejemplo, que funda las sociedades humanas.

HD: ¿Y cuál una ley espiritual?

JM: Por ejemplo, que al compartir se multiplica. A diferencia de lo que ocurre en lo físico, donde si comparto algo, lo compartido disminuye; en lo espiritual, si comparto amor, este se multiplica, aumenta en mí y en el entorno la resonancia del amor.

HD: ¿Y hay “leyes” en el uso de la ayahuasca?

JM: Claro. Ayer los occidentales demonizaron la ayahuasca, hoy algunos la idealizan. Y lo cierto es que se trata de una medicina con mucho potencial; pero no es una religión. Soy crítico de su uso idealizado e indiscriminado. Debe utilizarse en un contexto ritual, terapéutico y contenido, con leyes. Cuando realizamos una sesión de ayahuasca, no lo hacemos porque me gusta y voy a poner una luz por aquí, un sahumerio por allá, voy a cantar este ícaro (canto sagrado) y no este otro. No es así. Una sesión es como una partitura de música, en la que en la base hay un ritual que obedece a leyes simbólicas universales, no es una creación ni estética ni personal, y los instrumentos aportan su especificidad y cada músico su genio singular

HD: Observo una notable coherencia en su vida: el mito de la Justicia en su ánimo guerrero al impulsar el proyecto Takiwasi; en su compasión cristiana el mito del amor; y en su práctica de sanación e individuación el mito de la libertad. ¿Se identifica con la descripción?

JM: La vocación de puente cultural ha cruzado mí práctica clínica. En la transición entre el mito del amor y el de la libertad se necesitan lugares donde la gente pueda experimentar. La libertad no es conceptual, es una experiencia. Por otro lado, con el cristianismo ocurre un cambio total de perspectiva. Hasta Cristo se asumía que había espíritus o dioses del bien y espíritus o dioses del mal, y con el mal había que negociar, hacer sacrificios, etcétera, para protegernos. El ser humano estaba frente al mal y no entendía por qué sufría. En cambio, Jesús trae un mensaje revolucionario: “solamente existe el bien y el mal ya está vencido”. El bien prevalece sobre el mal. Es la buena nueva.

HD: “El bien ha vencido”, considerando la persistencia del mal en estos dos mil años, más parece un desafío. La imagen que me interpreta es que el cielo y el infierno están en nuestros corazones. El desafío sería que en nuestro corazón, proceso de individuación mediante, termine por hegemonizar el bien. Que es lo mismo que integrar o domeñar el mal, aquella sombra que emerge tras las heridas de todo niño en su convivir real.

JM: Lo que se nos propone es que cada uno reviva la pasión de Cristo. Jesús sufrió el mal, siendo inocente, y lo venció. Cada uno de nosotros somos a imagen de Cristo. Y comprometerse en ese proceso personal de transformación supone una tensión espiritual. Ahí  es cuando empiezan los problemas.

HD: Estos días aprendí en Takiwasi sobre el rol biofísico de la sal, que al consumirla abre el campo energético de los cuerpos humanos en su relación con la alteridad y al no consumirla lo tiende a cerrar. Esto me pareció muy interesante en la reflexión sobre la historicidad de la conciencia humana. Me explico, en tanto el consumo y uso masivo de la sal se abre con las civilizaciones (estrechando nuestro campo energético), ahí emerge la conciencia de separabilidad. Esto, a diferencia de lo que ocurría en el animismo primitivo, que vivía en un estado de fusión (con nuestro campo energético muy abierto), en una conciencia integrada con la alteridad.

JM: Sin duda, existe ese nexo. El ser humano históricamente evoluciona desde un estado de fusión con la naturaleza, indiferenciado. En ese proceso hay dos elementos que van a intervenir, la sal y el fuego, ambos masculinos. Con el uso del fuego nace el hogar. Esa es una revolución mayor. El fuego trae el calor, la capacidad de cocinar y la luz. Y la sal, en otra revolución mayor, permite que el ser humano salga de lo indiferenciado con la madre y la madre tierra. La evolución de la especie es parecida a la evolución de un ser humano singular. El niño cuando se va separando de la fusión materna hace un proceso de individuación, experiencia su propia diferencia. Y eso es lo mismo que históricamente hizo la especie humana. La sal a nivel biofísico crea un campo energético, el aurea (hoy existen instrumentos que lo pueden ver y medir); entonces empieza a crearse una distancia del ser respecto a sus instintos. Los puede amaestrar, empieza a poder decir no y, entonces, aparece el Yo libre.

HD: Se podría decir que en el presente como Historia el exceso de sal extrema la conciencia de separatividad (y el consumismo del “yo pequeño”), distanciándola aún más de la alteridad.

JM: Es que el exceso de sal conlleva rigidez y detiene la vida. Por eso se pone la sal en la carne y en los pescados, para mantenerlos y que no se pudran. Si hay demasiada sal, que es demasiado masculino, se muere la vida. Ahí está la imagen bíblica de Lot, quién se transforma en estatua de sal. En Takiwasi, en el contexto ritual de una dieta-retiro eliminamos la sal para que la persona realice una regresión circunstancial al nivel indiferenciado de su vida, para así resolver cosas que no han sido asumidas y evolucionar, ir hacia adelante.

HD: Aceptando que no podemos regresar a una fusión, hoy observo que cada vez más personas transitamos a un cambio tendiente a moderar la conciencia de separatividad, tan exacerbada en la modernidad, y avanzamos a una conciencia consciente de la alteridad, aunque re integrándonos a la naturaleza, si se quiere, en respeto a la red de la vida.

JM: Claro, hay que ampliar la conciencia, no se trata de rechazar. Cada etapa de la separatividad no es un rechazo a la anterior, es una superación de la anterior. La opción es entre regresión a la fusión o evolucionar hacia la unión. Y unión significa ser diferenciados, y desde ahí nos unimos por voluntad propia.

HD: ¡Qué bello! Nos unimos conscientemente, porque la fusión es pre consciente. Esa sería la libertad.

JM: Exactamente.

HD: En Takiwasi buscan rehabilitar de la adicción a la drogas usando plantas que a la vez son drogas. ¿Cómo opera la terapia?

JM: El ser humano sabe inconscientemente que el mundo no se limita a lo material. Esta sensación es fuerte en los adolescentes cuando se preguntan quién soy. En todas las tradiciones, menos en la occidental moderna, habían ritos de pasajes, con plantas o sin plantas, con ayunos y aislamiento, con dolor, en situaciones extremas, incluso cerca de la muerte, tomando contacto con el mundo espiritual. Eso se canceló. Entonces hoy los adolescentes cuando sienten la aspiración a algo más, no hay nadie. ¿Qué hacen? Con sus amigos buscan sustitutos, aparece la marihuana u otras drogas, que modifican su conciencia, descubriendo que existe otra dimensión. El problema es que lo hacen en forma clandestina, muchas veces con malas sustancias, en dosis inadecuadas, en vez de ser canalizado y acompañado. De ahí que esa búsqueda desesperada pueda terminar en una catástrofe. La propuesta de Takiwasi es decir a esos jóvenes adictos: “tú impulso de búsqueda, de automedicación, de sanación, es legítimo. Lo que no hubo fueron circunstancias y personas que te orientaran. Acá te proponemos volver a hacer la búsqueda, pero esta vez acompañados, con reglas y una buena preparación terapéutica. Yo tomo contigo ayahuasca para que volvamos juntos a casa e integrar los aprendizajes en lo cotidiano.”

HD: Bien creativa la propuesta.

JM: Es que todas las drogas tienen su origen en plantas sagradas (la marihuana, el tabaco, la coca, la amapola), que han sido mal utilizadas, profanadas. Todas esas plantas tienen principios activos idénticos a nuestros neurotransmisores, que se pueden también activar vía la meditación, el aislamiento, las danzas rituales, etcétera. Cuando las plantas son bien utilizadas, respetando sus leyes, conscientemente, en una exploración de tú mundo interior, ahí no hay dependencia ni adicción. En Takiwasi operamos sobre la base de esos principios para sanar las adicciones. Las mismas plantas son el veneno y el remedio. En realidad nada es malo en la creación. Lo malo proviene del mal uso que hacemos de cosas buenas.

HD: “Nada en exceso”, como está inscrito en uno de los pilares en la entrada del templo de Apolo. ¿Cuáles son las claves del procedimiento en Takiwasi?

JM: Acá no se trata de desintoxicar, eso es fácil, se puede hacer en un mes. Pero no soluciona nada. Acá observamos lo que hay detrás del consumo, qué problemas emocionales u otros. Si no se va a la raíz, la gente se puede limpiar, pero cuando vuelve a lo cotidiano, vuelve a las drogas. La primera clave es que el paciente quiera estar acá, quiera sanar. Esto es voluntario. Él será el protagonista. Dicho eso, utilizamos tres grandes procedimientos. Primero, el uso de las plantas para limpiar, purgar y explorar el inconsciente para que ellos puedan aprender desde su propia experiencia, a partir de lo que surge en las visiones, en los sueños. Segundo, un proceso de integración a través de la sicoterapia y los talleres, donde se trabajan los temas que en cada uno surgen, por ejemplo, tengo que enfrentar la impulsividad y la falta de comunicación. La ayahuasca da indicaciones muy precisas que deben ser aplicadas cotidianamente en la comunidad de residentes que están acá durante nueve meses. Ese es el tercer procedimiento, la convivencia en un espacio común en el que se van co-evaluando, en un diálogo experiencial y terapéutico, las conductas de los participantes.

HD: ¿Cuántos son los residentes en el tratamiento de 9 meses?

JM: Máximo 15 personas.

HD: ¿Tienen indicadores del éxito terapéutico en Takiwasi?

JM: De 3 pacientes que entran acá, uno sana totalmente. Al salir cambia su vida estructuralmente y desaparece el problema de la adicción. Otro, se recupera bastante, cambia su vida, aunque es propenso a una recaída, por eso le hacemos seguimiento e invitamos a seguir trabajando. Y un tercero, derechamente abandona en el proceso. Existen más de 50 tesis de investigadores publicadas sobre lo que hacemos en Takiwasi. Tenemos en curso un proyecto de evaluación científica de alto estándar, junto al Centro de Adicciones y Salud Mental de Canadá, que tomará sus años. Hemos avanzado en comparaciones de perfiles de nuestros residentes con comunidades de Estados Unidos. Eso ha sido importante, pues antes decían que en Takiwasi los pacientes no son muy complejos, con familias adineradas que les apoyan. Pero resulta que las comparaciones estandarizadas han probado que los pacientes que recibimos tienen niveles de gravedad mayor a nivel siquiátrico, de tipo de consumo y de contexto familiar.

HD: ¿Y tienen indicadores del éxito de la Dieta-retiro para personas que buscan procesos de autoconocimiento?

JM: También está incorporado en la investigación en curso; pero hoy no tenemos datos científicos, tan solo las evidencias clínicas. Es más complejo evaluarlo, ya que es una dieta de una semana y con acento en lo emocional.

HD: En las sesiones de ayahuasca, usted como curandero a veces hace una suerte de “exorcismo” con algunos sujetos. ¿Qué es eso: erradicar posesiones demoniacas o erradicar malas energías, una sombra sico-emocional?

JM: Está el mundo visible, la realidad manifestada de la creación, y está el mundo invisible de la creación, donde habitan los espíritus, que es un mundo intermedio, pues la divinidad está más allá, es increada. Normalmente cuando se hace un ritual se abre el contacto con ese mundo para que las plantas y los espíritus nos enseñen, nos orienten, nos guíen, nos protejan. Ahora, junto a los buenos espíritus, también es posible el contacto con malos espíritus. Es el ritual que permite canalizar esta apertura de tal modo que uno entre en contacto con los buenos espíritus y sea protegido de los malos. Muchas personas que consumen drogas, y hasta plantas sagradas como la ayahuasca, desprotegidas e ignorantes, abren la puerta a malos espíritus. Esas entidades los parasitan. Hay múltiples fuentes de infestación: prácticas de magia o esoterismo, haber estado en lugares con malas energías (una casa donde hubo crímenes, por ejemplo), el consumo de drogas, algunas prácticas sexuales, herencias transgeneracionales, es decir, que provengan de los ancestros, etcétera. Bueno, esos malos espíritus o entidades malignas, que percibimos como malas energías, se pueden sacar pero hay que cerrarles la puerta. Las puertas suelen abrirse por una herida emocional, por ejemplo un abandono temprano, un abuso sexual, el incesto, de ahí la importancia del trabajo terapéutico.

HD: ¿Cómo usted los reconoce?

JM: En la sesión con la ayahuasca hay señales físico-energéticas muy claras. Por ejemplo, el espíritu malo siempre se va a expresar en la persona con un frío casi de congeladora, se le eriza la piel o bien despiden olores particulares. Con mi larga experiencia, tocando a una persona lo puedo percibir.

HD: Sé que Jeremy Narby, Dr. en Antropología de la Universidad de Stanford, autor de esas dos obras académicas de culto que son “La serpiente Cósmica” y “La Inteligencia en la Naturaleza”, es cercano a Takiwasi. De hecho, la primera de esas obras fue co-editada en español por ustedes. Comparte la hipótesis de Narby en “La Serpiente Cósmica” respecto a que la comunicación entre plantas y seres humanos, mediada por la sabiduría chamán, es posible porque como seres vivos todos compartimos el ADN, las “cuatro letras”, cuya información es el común denominador de la vida, que no ha cambiado desde el origen.

JM: Sí y no. Comparto la comunicación entre la planta y el ser humano, sin duda. El problema es que Jeremy no tiene fe, por lo que cuando reduce todo al ADN niega la dimensión espiritual como libre y autónoma, así como a la divinidad. Una cosa es decir que la “serpiente cósmica” se parece al ADN, otra cosa afirmar que son la misma cosa. La similitud no es identidad. Dos mellizos se parecen, pero no son la misma persona. A Jeremy le da miedo ese reconocimiento, porque va en contra de sus postulados materialistas, tan propios del pensamiento occidental.

www.hernandinamarca.cl

www.takiwasi.com

http://amerindiaenlared.org/contenido/12509/ayahuasca-una-medicina-de-un-potencial-increible/?utm_source=Amerindia&utm_campaign=54eb48ac9a-EMAIL_CAMPAIGN_2018_04_27&

PERU: ¿El linchamiento es justicia indígena?


Compartimos una importante y necesaria reflexión de Juan Carlos Ruiz Molleda sobre los luctuosos hechos en torno al crimen cometido con Olivia Arévalo, lideresa, ícono de identidad y cultura viva del pueblo Shipibo Konibo. Con solvencia y fundamento jurídico sostiene que el linchamiento o ajusticiamiento del presunto autor del asesinato de Olivia Arévalo no es justicia indígena y nada tiene que ver con ella.


Asesinato de Olivia Arévalo es un duro e irreparabe golpe al pueblo indígena shipibo konibo, por todo lo que ella representaba para ellos.

La necesidad de comprender la justicia indígena

Por Juan Carlos Ruiz Molleda*

22 de abril, 2018.- Ante el linchamiento y ejecución del presunto responsable del asesinato de la lideresa del pueblo indígena shipibo konibo Olivia Arévalo queremos decir lo siguiente:

  1. Lo primero es condenar y repudiar la ejecución del presunto responsable de la muerte de Olivia Arévalo. Nada, absolutamente nada justifica el asesinato de esta persona por más, responsable que sea de la muerte de la lideresa indígena mencionada. La violencia no soluciona los problemas, antes bien desencadena un espiral de violencia, cuyas consecuencias estamos viendo y lamentando.

Lo que ha ocurrido con el presunto autor del asesinato de Olivia Arévalo no es justicia indígena y nada tiene que ver con ella

  1. Lo que ha ocurrido con el presunto autor del asesinato de Olivia Arévalo no es justicia indígena y nada tiene que ver con ella. De acuerdo con el artículo 149 de la Constitución, las autoridades de las comunidades campesinas y nativas pueden impartir justicia, dentro de su territorio, de acuerdo a sus costumbres, pero siempre con pleno respeto de los derechos humanos de los que procesa.
  1. Lo que ha ocurrido con el presunto responsable del asesinato de Olivia Arevalo, es un acto de ajusticiamiento y de linchamiento contra una persona, a quien nunca se le permitió ejercer su derecho a la defensa, y a quien se le impuso una sanción con extrema crueldad.
  1. Si bien el artículo 2.19 de la Constitución Política reconoce el derecho a la identidad cultural, es decir el derecho de los indígenas a vivir de acuerdo con sus propias culturas. Estas costumbres tienen un límite, cual es el respeto de los derechos humanos.
  1. Si no se respetan elementales derechos fundamentales y mínimas garantías del debido proceso, no estamos ante un juicio justo. La Corte Suprema de Justicia en el Acuerdo Plenario N° 1-2009/CJ-116, ha establecido como derechos y como límites de la justicia indígena

“la vida, la dignidad humana, la prohibición de torturas, de penas y de tratos inhumanos, humillantes o degradantes, la prohibición de la esclavitud y de la servidumbre, la legalidad del proceso, de los delitos y de las penas –bajo la noción básica de „previsibilidad‟ para evitar vulnerar el derecho a la autonomía cultural”. (Ver http://www.derecho.usmp.edu.pe/cedp/jurisprudencia/Acuerdo%20Plenario%20N1_2009.pdf

  1. De igual manera, la Corte Suprema de Justicia en el Acuerdo Plenario N° 1-2009/CJ-116 ha establecido en qué casos, la justicia indígena puede violar los derechos humanos. En palabras de esta

“será de rigor considerar como conductas que atentan contra el contenido esencial de los derechos fundamentales y, por tanto, antijurídicas y al margen de la aceptabilidad del derecho consuetudinario, (i) las privaciones de libertad sin causa y motivo razonable –plenamente arbitrarias y al margen del control típicamente ronderil-; (ii) las agresiones irrazonables o injustificadas a las personas cuando son intervenidas o detenidas por los ronderos; (iii) la violencia, amenazas o humillaciones para que declaren en uno u otro sentido; (iv) los juzgamientos sin un mínimo de posibilidades para ejercer la defensa –lo que equivale, prácticamente, a un linchamiento-; (vi) la aplicación de sanciones no conminadas por el derecho consuetudinario; (vii) las penas de violencia física extrema –tales como lesiones graves, mutilaciones- entre otras”. (Ver http://www.derecho.usmp.edu.pe/cedp/jurisprudencia/Acuerdo%20Plenario%20N1_2009.pdf)

  1. Asimismo, la justicia indígena debe respetar un conjunto de garantías mínimas del debido proceso para asegurar la realización de un proceso justo, destacando entre estas el derecho a la defensa del que está siendo sometido a la justicia indígena. Sobre el particular, el Tribunal Constitucional ha establecido en el fundamento 76 de la sentencia No 02765-2014-AA (Ver https://tc.gob.pe/jurisprudencia/2017/02765-2014-AA.pdf), el

derecho de la persona acusada de tomar un conocimiento certero de los hechos que se le atribuyen, a fin de poder articular una estrategia de defensa, el derecho a que, en la medida de lo posible, las faltas y sus respectivas sanciones estén adecuadamente reguladas en el estatuto de la comunidad. De no ser ello factible, que las decisiones que se adopten fundamenten la aplicación del derecho consuetudinario en cada caso, y el derecho a que la persona acusada tenga la oportunidad y el tiempo necesario para preparar su defensa, lo que conlleva la posibilidad de que pueda presentar y sustentar sus argumentos”.

  1. Los responsables de la ejecución del presunto responsable del asesinato de Olivia Arévalo deberán asumir su responsabilidad por lo que han hecho. El Poder Judicial, el Ministerio Público y la Policía Nacional del Perú deben procesar a los responsables, con pleno respeto de las garantías de debido proceso.

Los lamentable hechos no pueden terminar de entenderse, por fuera del contexto y la matriz cultural de los pueblos indígenas.

  1. De acuerdo con el artículo 10.1 del Convenio 169 de la OIT, los operadores de la justicia estatal tienen la obligación de “tener en cuenta” las características económicas, sociales y culturales, al momento de impartir justicia a los responsables del ajusticiamiento del presunto responsable de la muerte de Olivia Arévalo. Esto implica realizar un peritaje antropológico, proporcionar a las personas que ajusticiaron al presunto responsable defensa legal e intérpretes. Asimismo, se debe evaluar la aplicación del error de comprensión culturalmente condicionado contenido en el artículo 15 el Código Penal, pues no estamos ante una sociedad y un Estado monocultural. Los lamentable hechos no pueden terminar de entenderse, por fuera del contexto y la matriz cultural de los pueblos indígenas.

el asesinato de Olivia Arevalo es una duro e irreparabe golpe al pueblo indígena shipibo konibo, por todo lo que ella representaba (…) Era la tradición viva (…) su asesinato no solo es un ataque a una familia, sino a un pueblo, que viene siendo agredido permanentemente (…) urge una perspectiva intercultural para comprender las razones de ambos crímenes

  1. No se trata solo de la agresión a un miembro del pueblo indígenas shipibo konibo, de por si deplorable y lamentable. Como han señalado diferentes personas y medios en las redes sociales, el asesinato de Olivia Arevalo es una duro e irreparabe golpe al pueblo indígena shipibo konibo, por todo lo que ella representaba para ellos. Era la tradición viva, por lo que sabía en términos de conocimientos de plantas, cantos, historias, memoria colectiva, etc. En tal sentido, su asesinato no solo es un ataque a una familia, sino a un pueblo, que viene siendo agredido permanentemente. Por tanto urge una perspectiva intercultural para comprender las razones de ambos crímenes.
  1. Finalmente, el problema no acaba sancionando a los responsables de la muerte de Olivia Arévalo y de su presunto asesino. Estos hechos revelan un problema de fondo que debe ser atendido si queremos que estos hechos no se repitan. Nos referimos al abandono y a la indefensión de la población indígena por parte del Estado, lo que significa dejar a estos pueblos a merced de traficantes de tierras, madereros ilegales, sicarios y demás grupos delictivos, que intentan despojarlos de sus territorios. En efecto, en el 2013 asesinaron a Mauro Pio Pena, Apu de la comunidad nativa asháninka de Hawai en la selva central, por madereros ilegales. En el año 2014 mataron a 4 líderes de la comunidad nativa asháninka Alto Tamaya Saweto en Ucayali. En el año 2015 amenazas a líderes shipibo conibo de la comunidad nativa Santa Clara de Uchunya por traficantes de tierras. En el año 2017 se tuvo que sacar a Huber Flores de dicha comunidad pues fue amenazado de muerte por sicarios y por traficantes de tierras. En todos estos casos, las investigaciones no han dado resultado, quedando en la impunidad los autores de estos hechos, tras varios años de ocurridos. Este abandono, no justifica el asesinato del presunto autor del asesinato de Olivia Arévalo, pero ayuda a entender el nivel de desesperación de la población, que se ve empujada a asumir su defensa. El Estado y los diferentes órganos del Estado deben asumir su responsabilidad.

https://www.servindi.org/actualidad-opinion/22/04/2018/el-linchamiento-es-justicia-indigena

PERÚ: Linchan al presunto asesino de sabia del pueblo Shipibo Konibo


Olivia Arévalo, en una pintura del artista plástico Luis Tamani. Ella, en medio de la naturaleza que tanto conoció y amó. Fuente: diario La RepúblicaOlivia Arévalo, en una pintura del artista plástico Luis Tamani. Ella, en medio de la naturaleza que tanto conoció y amó. Fuente: diario La República

Servindi, 21 de abril, 2018.- Una trágica muerte halló Sebastián Woodroffe, el ciudadano canadiense que habría asesinado de tres disparos de bala a Olivia Arévalo Lomas, de 81 años de edad, e ícono cultural de identidad del pueblo indígena Shipibo Konibo.

Como lo destacó el diario La República en su edición del sábado 21 de abril, Olivia Arévalo, era la cultura vivade dicho pueblo originario ubicado en el corazón de la Amazonía del Perú.

Tenía el reconocimiento de meraya o sabia, altamente distinguida por su conocimiento de la medicina tradicional, la artesanía y los ícaros o cantos que acompañan los rituales sanadores en el que se usan sustancias psicotrópicas como el Ayahuasca o Yagé.

Por razones aún no determinadas y según lo indican familiares, Sebastián Woodroffe pidió a Olivia Arévalo cantar un ícaro. Luego de lo cual efectuó cinco disparos, tres de los cuales impactaron en la anciana.


Uno de los avisos que circularon por las redes virtuales dando cuenta de la enorme pérdida y daño moral a la identidad del pueblo Shipibo Konibo

La familia de Olivia circuló un aviso con la fotografía del sindicado agresor pidiendo ayuda para ubicarlo antes que huya y se ponga fuera del alcance de la justicia nacional.

“Este es el hombre que asesinó a la maestra Olivia Arévalo después de hacerle cantar un ícaro. La encontró sola, le pidió que cante y después la mató” indica el aviso.

 

Dan muerte al presunto asesino

Durante el sábado 21 un vídeo difundido por la cuenta de facebook de Zona Pucallpa Noticias mostró imagenes de un linchamiento a Sebastián Woodroffe por unas personas iracundas.

En la acción se aprecia en especial a un sujeto quién lo arratra desde una cuerda atada al cuello de Woodroffe.


Autoridades en el desentierro de quién sería el asesino de Olivia Arevalo

Horas después, las autoridades ubicaron y desenterraron el cuerpo del canadiense. Al cierre de esta edición, a la noche del sábado, el cadáver se encuentra en la morgue de la ciudad Pucallpa.

La prensa internacional ha brindado cobertura a estos hechos criminales. Uno de estos es el diario El País de España quién difundió el reporte titulado: Una curandera asesinada y un canadiense linchado: Una historia de terror en la Amazonia peruana.

El citado diario español indica que el canadiense Woodroffe recaudó más de 2.000 dólares en la plataforma de crowdfunding Indiegogo con el fin de viajar a Perú para aprender de plantas medicinales que le ayudaran contra una adicción.

También informa que el Canal N, de Perú, divulgó que agentes policiales conocen que el extranjero poseía armas de fuego.

De otro lado, en diciembre de 2016 otra sabia indígena de la Amazonía, Rosa Andrade, de 67 años, fue asesinada cruelmente por una persona ajena a su comunidad. El crimen aún no ha sido esclarecido.

Servindi también reportó el asesinato de un curandero tradicional o chamán ocurrido hace pocos meses en la localidad de Aguaytía, en la misma región de Ucayali.

https://www.servindi.org/actualidad-noticias/21/04/2018/ajustician-al-asesino-de-sabia-del-pueblo-shipibo-konibo

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