33 meses y más de 50 puntos en el mapa: el adiós de nuestro corresponsal a “la compleja y apasionante” Colombia


  • 15 diciembre 2017
Hombre trabaja con café que se seca al sol (Foto: Natalio Cosoy/ BBC Mundo)
Image captionEl café, ese símbolo del campo, la economía y una gran parte de la historia de Colombia. (Foto: Natalio Cosoy/ BBC Mundo)

Fueron tan solo 33 meses en Colombia como corresponsal de BBC Mundo. Pero parecieron muchos más, tanto ocurrió en este tiempo.

33 meses en los que visité más de 50 ciudades, municipios, veredas, desde el desierto de la Alta Guajira en el extremo noreste hasta el litoral de Tumaco en el suroeste, pasando por las montañas de Antioquia y Boyacá y el gran río Magdalena.

Un mapa en la pared de la oficina, heredado de mi predecesor contiene la evidencia: en bolígrafo azul mis viajes, en rojo los suyos.

Que en la particular geografía de esa cobertura periodística no haya prácticamente marcas azules o rojas en el oriente del país da cuenta de cuánto el quehacer político, económico y demográfico de Colombia se concentra en sus cordilleras.

Pero también da cuenta de la deuda personal y profesional que implica casi no haber contado esas zonas olvidadas, vastas, de selva y llanura.

Mujer en un boto en un río del Chocó.(Foto: Natalio Cosoy/ BBC Mundo)
Image captionUna imagen idílica en el Chocó, uno de los departamentos más pobres y complejos de Colombia. (Foto: Natalio Cosoy/ BBC Mundo)

Alejarse del mapa, de la representación, para acercarse al territorio real -el de la complejidad- es, en cualquier caso, el trabajo del reportero.

esa complejidad es especialmente compleja en el caso de Colombia, un país “muy enredado”, como reconocen los mismos colombianos.

No en vano, cuando estaba recién llegado al país, una colega me advertía que todos los periodistas que llegan a Colombia pasan por el mismo proceso.

En la primera semana sienten que pueden escribir un libro sobre el país. Pasado un mes, apenas tienen la confianza suficiente para escribir un artículo.

Y al cumplir el año, ni siquiera eso.

Aunque parezca maldad, le deseo esa dificultad a mi sucesor, Boris Miranda.

Significaría que logró entender y asumir la complejidad de este apasionante país.

Campesino rodeado de coca (Foto: Natalio Cosoy/ BBC Mundo)
Image captionUn campesino rodeado por coca que está erradicando. Acordó sustituir sus cultivos en un programa que intenta poner límites al narcotráfico. ¿Funcionará? (Foto: Natalio Cosoy/ BBC Mundo)

Durante mis 33 meses en Colombia también tuve el privilegio de vivir de cerca el hecho histórico más importante de esta nación -y uno de los más relevantes del continente- en el último medio siglo.

También en ese caso, el del acuerdo de paz con las FARC, había que saber leer un territorio muy complejo.

Cuando llegó el plebiscito para que los colombianos aprobaran o rechazaran el acuerdo las encuestas, los analistas, el gobierno, la comunidad internacional (el mapa) aseguraban que ganaría el sí.

Pero muchos habitantes, empresarios, víctimas (el territorio) decían que no. Y ganó el no.

Lo que no evitó que, gracias a un trámite legislativo, el acuerdo que puso formalmente fin al conflicto armado más prolongado del hemisferio occidental fuera eventualmente aprobado.

En este país tan enredado, sin embargo, el proceso aún no termina.

Pero será mi sucesor quien tendrá que dar cuenta de los desafíos de la construcción de esa paz que no han conocido generaciones enteras de colombianos.

Cruz Elena Cardona moliendo maíz (Foto: Natalio Cosoy/ BBC Mundo)
Image captionCruz Elena Cardona: cuando fue entrevistada por este corresponsal tenía 100 años y mucho para contar.(Foto: Natalio Cosoy/ BBC Mundo)

El país, sin embargo, no ha sido solo proceso de paz en estos 33 meses: Colombia es un lugar lleno de historias, donde la generosidad de la palabra es enorme.

Pronto aprendí que si alguien dice “venga le cuento…”, hay que prepararse, porque la cosa va para largo.

Y tuve el privilegio de que cientos y cientos de personas aceptaran compartir conmigo sus sentimientos, sus ideas, las historias de sus vidas: víctimas del conflicto y sus victimarios, guerrilleros y fuerzas de seguridad, políticos, ministros, incluso el presidente.

Entrevista completa al presidente de Colombia Juan Manuel Santos

También lo hicieron presidiarios, bandidos, cooperantes, indígenas, afros, venezolanos desarraigados, comerciantes, grandes empresarios, sindicalistas, jóvenes y viejos, hombres y mujeres.

Ahí está, por ejemplo, esa señora de más de 100 años, que en su casita del sur de Antioquia -dueña de una vista tan imponente como profundas sus arrugas- me contó las tantas veces que su familia fue victimizada en un siglo.

O esas mujeres indígenas que compartieron sus ideas sobre la práctica de la mutilación genital femenina; ese tema tan vedado, tan secreto.

Irene Guasiruma recoge café (Foto: Natalio Cosoy/ BBC Mundo)
Image captionIrene Guasiruma le contó al corresponsal de BBC Mundo cómo la mutilación genital femenina realmente no debería existir. A ella se la practicaron cuando era una niña. (Foto: Natalio Cosoy/ BBC Mundo)
Blanca Lucila Andrade (Foto: Natalio Cosoy/ BBC Mundo)
Image captionBlanca Lucila Andrade sorprendió al revelar durante el encuentro con nuestro corresponsal que los indígenas Nasa siguen practicando la mutilación genital femenina, algo que se creía que habían dejado de hacer hace 15 años. (Foto: Natalio Cosoy/ BBC Mundo)

Por personas como ellas es que en Colombia es a la vez muy fácil y muy difícil hacer periodismo.

Fácil, porque las fuentes casi dan el texto listo, redactado, armado con curva narrativa y todo; dan la historia servida, porque aquí todos son grandes narradores.

Difícil, porque las historias son a menudo dolorosas.

Y también porque ese deseo de contar buena historia hace que a veces la verdad se vuelva algo secundario, prescindible.

Hay que estar muy atento para no dejarse colar medias verdades o plenas mentiras, para no terminar dibujando un mapa falaz.

Y tampoco hay que olvidar que la realidad está hecha de grises, que los blancos y los negros son de las opiniones, que no siempre es tan fácil distinguir entre los buenos y los malos, que esa es una línea que se mueve constantemente.

Camilo (Foto: Natalio Cosoy/ BBC Mundo)
Image captionEl guerrillero Camilo parecía tener un gran futuro cuando se firmara el acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC, creía nuestro corresponsal, cuando lo entrevistó en la primera mitad de 2016. Pero el hombre, quien se salió de la guerrilla, fue acusado por las FARC de matar a su hermana y otro hombre, algo que la fiscalía nunca confirmó. Luego Camilo pareció desaparecer del mapa. (Foto: Natalio Cosoy/ BBC Mundo)

En mis 33 meses recorriendo interminables carreteras de asfalto, piedra, tierra y barro; de ver desde el aire este quebrado y difícil paisaje; de navegar ríos eternos, tan frondosos como los bosques que atraviesan; de caminar, pasar calor, pasar frío, empaparse, también descubrí que Colombia es un país resiliente.

Pero esa resiliencia tiene algo de resignación, como la que vi en el rostro de los pasajeros de esa chiva (como llaman aquí al colorido transporte rural) varada en un camino tan malo, tan malo, que ni esa máquina modificada especialmente para esas carreteras pudo pasarlo.

Y con todo, los colombianos trabajan muy duro: me lo dijeron los venezolanos que salieron de su país para buscar una vida nueva en Bogotá: “¡Cómo trabajan aquí!”.

Así lo hacen casi todos, casi siempre (incluso los bandidos, mal que le pese a la seguridad y la imagen del país). Mientras que, paradójicamente, la enorme cantidad de tinta y esfuerzo gastado en escribir leyes y normas, en realidad solo hace más difícil la aplicación de justicia y obliga a trabajar el doble a quienes tratan de hacerlo todo legalmente.

De hecho, a este país le han puesto varios apodos, del divertido Locombia al amargo Cocalombia.

Pero para mí, por la lógica de su burocracia y su labia enrevesada, que esconde el sentido en un torbellino de palabras, debería ser Kafkalombia.

Venezolanos cruzan el río (Foto: Natalio Cosoy/ BBC Mundo)Derechos de autor de la imagenBBC SPORT
Image captionMiles de venezolanos cruzaban el río en agosto de 2015 con su vida a cuestas, en una de esas crisis bíblicas que le tocan a Colombia. (Foto: Natalio Cosoy/ BBC Mundo)
Mujeres con un burro en el desierto (Foto: Natalio Cosoy/ BBC Mundo)
Image captionEl árido desierto de la Alta Guajira, tierra de la comunidad indígena wayuu, donde la falta de agua y alimentos ha causado graves crisis. (Foto: Natalio Cosoy/ BBC Mundo)
Muchacha vestida de rojo (Foto: Natalio Cosoy/ BBC Mundo)
Image captionUna muchacha wayuu durante un baile típico en la Alta Guajira. (Foto: Natalio Cosoy/ BBC Mundo)

Me voy, en cualquier caso, con el recuerdo de Colombia como un país lleno de peculiaridades maravillosas, extremas, extrañas, ridículas, sutiles, explícitas, rudas, tiernas.

Un país coqueto en el que la importancia que se le da al cuidado personal y a la pulcritud es tal que hasta guerrilleros y militares se hacen las uñas. Mujeres y hombres.

Y, sobre todo, con el recuerdo de un país que, en medio de sus problemas, sabe disfrutar de la vida y sus placeres.

De hecho, no hay rincón de Colombia, ni desierto, ni selva, ni montaña, al que no llegue la música, ni la cerveza.

Tampoco existe excusa suficiente para decirle que no a una buena rumba y bailar, uno de los tantos buenos motivos para volver a Colombia, junto con su gente, sus paisajes y sus inagotables historias.

Todavía casi sin irme y ya tengo ganas de volver, volver a seguir marcando puntos azules en el mapa, a seguir entendiendo cada vez mejor el país para sentir que cada vez es más difícil contarlo.

Natalio Cosoy junto al mapa que hay en la oficina de la corresponsalía de BBC Mundo en Colombia.
Image captionNatalio Cosoy junto al mapa que hay en la oficina de la corresponsalía de BBC Mundo en Colombia.
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ARCWP.EN ESPERANZA DIGO: FELIZ NAVIDAD!!! Olga Lucia Álvarez Benjumea*


Mis queridos hermanos y hermanas:

No quisiera ser pesimista, ni aguafiestas, pero les cuento que se me atraganta la garganta, el lápiz y el pensamiento para decir: “Feliz Navidad”.

Ni siquiera hay un pesebre de humildes pajas, para el Mesías anunciado. No lo digo yo, lo dicen las “malas” noticias, las redes sociales, los medios de Comunicación oficiales…por donde miremos el mundo esta revuelto, no hay sitio en el mapa, donde no haya violencia, desplazamientos violentos, humillación, violación a niños, mujeres, ancianos y violencia al ser humano en general. Atropello a la tierra, el agua, los animales, bosques y plantas. Todo en aras de la tecnología, el derroche en el consumismo, la corrupción, el egoísmo y oportunismo de algunos/as…Es hambre de acabar con la Creación, como si, ese hubiera sido el mandamiento del Cielo.

No hay un pesebre, para los desplazados/as, refugiado/as, inmigrantes. Solo golpes, destierro y muerte.

Quiero ver esta Navidad, en Esperanza, en Paz y Reconciliación. Quiero danzar, cantar y alegrarme como lo hace mi pueblo. No se, cómo lo hacen, pero, de sus entrañas, brotan sonidos acordeaneros, gaitas, maracas, arpas, guitarras, tambores, calmando la violencia, apagando el fuego.

En medio de las contradicciones, brota la Esperanza de la Navidad, no la que esperamos de los políticos, no la Esperanza de la Navidad ajena, sino la Esperanza de la Navidad, hoy presente, con la responsabilidad que a cada uno/a nos toca.

No es la Esperanza, que añoro o sueño, no es la Esperanza de la fantasía, no es la Esperanza de la Navidad  transitoria y forastera, que va y que viene cada año. No es la Esperanza de la Navidad, que me imagino. No, es la Esperanza de la Navidad, que debo y puedo aportar con mis actitudes, ejerciendo el sentido de humanidad, a que ha venido un Dios humanado a enseñarnos.

 

“Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo.” Juan 14:27

 

Villancico:

11. CORRECABALLITO

*Presbitera católica

COLOMBIA. SIERRA NEVADA EN PELIGRO!!! DEFENDAMOSLA!!!


Colombia. Masacre de al menos seis personas en territorio de Cerro Tijeras, municipio de Suárez, norte del Cauca


Resumen Latinoamericano / 13 de diciembre de 2017 / CRIC

El Tejido de Defensa de la Vida de Cxhab Wala Kiwe – ACIN, informa sobre la grave situación de violación de Derechos Humanos en el territorio ancestral de Cerro Tijeras. Al momento se tiene información de seis cadáveres encontrados en una vía de la zona rural, entre las veredas Agua Bonita, La Cabaña y El Naranjal. Los hechos en que se dio la masacre y la identidad de los perpetradores son todavía materia de investigación por parte de la autoridad de Cerro Tijeras y la guardia indígena kiwe thegnas. Por otro lado, debido a los hostigamientos y a las confrontaciones en la zona, la comunidad se vio confinada y posteriormente se vio obligada a desplazarse a Sitio de Asamblea Permanente.

La situación sigue siendo crítica en la zona, pues los armados permanecen presentes y no ha sido posible suministrar la ayuda humanitaria.

Hacemos un llamado

A todos los organismos de Derechos Humanos, a la comunidad internacional y al pueblo colombiano para estar alerta frente a esta situación.

Continuaremos pronunciándonos en defensa de la vida y en denuncia de la violencia que siembra muerte en nuestros territorios.

Cxhab Wala Kiwe – ACIN

http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/12/13/colombia-masacre-de-al-menos-seis-personas-en-territorio-de-cerro-tijeras-municipio-de-suarez-norte-del-cauca/

Indígenas, guardianes de bosques amenazados en Brasil


Indígenas brasileños durante una de sus cíclicas protestas en Río de Janeiro en demanda de la demarcación de todas sus tierras y de ser tenidos en cuenta en las medidas ambientales y climáticas. Crédito: Mario Osava/IPS

Indígenas brasileños durante una de sus cíclicas protestas en Río de Janeiro en demanda de la demarcación de todas sus tierras y de ser tenidos en cuenta en las medidas ambientales y climáticas. Crédito: Mario Osava/IPS

Por Mario Osava

IPS, 5 de diciembre, 2017.- Los pueblos indígenas, reconocidos como los mejores guardianes de los bosques en el mundo, están perdiendo algunas batallas en Brasil ante la intensificada presión de frentes de expansión agropecuaria, minera y energética.

Las tierras indígenas (TI) brasileñas, “reservas” o “resguardo” en otros países, son las más protegidas en la Amazonia. Suman 22,3 por ciento del territorio y su parte deforestada se limita a 1,6 por ciento del total acumulado hasta 2016 en la región, según el no gubernamental Instituto Socioambiental (ISA).

Las unidades de conservación, bajo protección estatal para investigación, uso limitado sostenible o reserva biológica, sufrieron pérdidas muy superiores, aunque en proceso de fuerte reducción en los últimos años.

“Están destruyendo nuestra cultura, nuestra conciencia y nuestra economía al destruir nuestros bosques, que defendemos porque es nuestra vida y nuestra sabiduría”: Almir Narayamoga Suruí.

La ampliación de esos dos instrumentos de preservación sería decisivo para que Brasil cumpla su contribución determinada a la mitigación del cambio climático, de una reducción de gases del efecto invernadero en 43 por ciento hasta 2030, con base en las emisiones de 2005, que alcanzaron 2.030 millones de toneladas.

Pero la deforestación en reservas indígenas demarcadas en la Amazonia aumentó 32 por ciento en el último año forestal, de agosto de 2016 a julio de 2017, en comparación con el período anterior, a contramano de la reducción de 16 por ciento que hubo en toda la región, conformada por nueve estados.

Es poco en términos absolutos, pero tiene otros efectos dramáticos.

“Están destruyendo nuestra cultura, nuestra conciencia y nuestra economía al destruir nuestros bosques, que defendemos porque es nuestra vida y nuestra sabiduría”, protestó Almir Narayamoga Suruí, un líder del pueblo suruí en la TI Siete de Septiembre, donde viven cerca de 1.400 indígenas, en el noroeste brasileño.

La destrucción es provocada por extractores de madera y “garimpeiros” (mineros informales) de oro y diamante que invadieron la tierra suruí desde comienzos de 2016.

Las denuncias e informaciones ofrecidas por los indígenas no han obtenido respuestas del gobierno, cuestionó Almir Suruí, que se hizo internacionalmente conocido por usar, a partir de 2007, la tecnología de Google Earth para monitorar tierras indígenas con el objetivo de evitar invasiones y deforestación.

“Es una buena alianza, tenemos acceso a una herramienta que facilita y nos permite tener informaciones claves. Pero el gobierno no funciona”, sostuvo en diálogo con IPS.

La deforestación por la expansión de la ganadería domina el paisaje cerca de Alta Floresta, una puerta suroriental de la Amazonia brasileña. Crédito: Mario Osava/IPS

La deforestación por la expansión de la ganadería domina el paisaje cerca de Alta Floresta, una puerta suroriental de la Amazonia brasileña. Crédito: Mario Osava/IPS

Su sospecha es que la corrupción gubernamental, ampliamente desnudada en los tres últimos años por investigaciones del Ministerio Público (fiscalía), debilita los organismos oficiales que deberían combatir la invasión de sus tierras, el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y la Fundación Nacional del Indígena (Funai).

Algo similar estaría dividiendo a su pueblo, con algunos de sus miembros “cooptados” por madereros y “garimpeiros” para facilitar la explotación ilegal de recursos naturales, lamentó.

“Es de hecho lo que dividió el pueblo suruí, algunos de sus líderes se involucraron con el robo de madera contando con el apoyo de Funai”, acusó Ivaneide Bandeira, coordinadora de Proyectos de la Asociación de Defensa Etnoambiental Kanindé, organización no gubernamental con sede en Porto Velho, capital de Rondônia.

Habla la relatora especialLos pueblos indígenas estarán entre las principales víctimas del cambio climático, aunque su modo de vida prácticamente no contribuye a la crisis ambiental sino a soluciones, según la relatora especial de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, Victoria Tauli-Corpuz.
Además de que muchos de ellos viven en localidades sujetas a los fenómenos extremos, algunos proyectos apuntados como solución, porque reducen las emisiones de los gases del efecto invernadero, afectan directamente la vida indígena, como es el caso de los biocombustibles y centrales hidroeléctricas, que generan impactos en sus territorios.
Tauli-Corpuz reclama insistentemente, en sus informes y ponencias, que se cumpla la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, para una mayor participación indígena en decisiones que los afecten, como las de mitigación y adaptación al cambio climático.

“Situación peor viven los uru-ue-wau-wau”, acotó en diálogo con IPS.

Se trata de un grupo pequeño, mermado por masacres y epidemias traídas por los invasores en las últimas cuatro décadas, que ahora sufre la invasión de miles de agricultores que intentan adueñarse ilegalmente de tierras en la reserva al oeste de los suruís, en el estado noroccidental y amazónico de Rondônia.

“En Brasil las TI cumplen un papel importante en contener el avance de la deforestación y en conservar la biodiversidad, complementando el Sistema Nacional de Unidades de Conservación”, reconoció a IPS el filósofo Marcio Santilli, fundador del ISA, donde coordina el programa de Política y Derecho.

Pero algunas de ellas, en la Amazonia, sufren mayor deforestación, ante “la intensidad de la ocupación territorial cercana, por la ejecución de grandes obras, la presencia de carreteras, frentes de expansión agropecuaria y actividades mineras o madereras”, apuntó Santilli, que también presidió el Funai en el bienio 1995-1996.

“Eso genera una correlación de fuerzas desfavorable”, que supera “la capacidad de organización y controle territorial de los indígenas para de desestimular e incluso repeler invasiones”, explicó.

“Acciones focalizadas en unas 10 tierras indígenas” especialmente afectadas, con “inspecciones eficientes” de los órganos de control gubernamentales, reducirían la deforestación, sugirió. En Brasil existen actualmente 462 TI

Es lo que ocurrió de forma general en la Amazonia desde el año pasado, “por acciones permanentes de las autoridades ambientales en áreas de presión deforestadora”, como las cercanías de la carretera BR163, una vía amazónica de exportación de soja, ejemplificó Santilli.

Los indígenas son los ojos del combate a la deforestación incluso fuera de sus reservas, coinciden todos. Sus informaciones fueron decisivas para orientar la operación Ríos Voladores con que la policía y el Ministerio Público desmantelaron una banda que se apropiaba de tierras públicas con talas controladas, en el oeste del estado amazónico de Pará.

“La eliminación de bosques en los alrededores tienen impactos adentro, como secar nacientes de ríos que cruzan la tierra indígena y atraer incendios”, destacó Paulo Barreto, investigador senior del Instituto del Hombre y el Medio Ambiente de la Amazonia (Imazon).

Los incendios, una forma tradicional de deforestación, se multiplicaron y se hicieron más destructivos en la Amazonia, ante la mayor frecuencia e intensidad de las sequías. Se acumula más material inflamable y los bosques están más vulnerables, tras la caída de las lluvias en 2010, 2016 y este año.

Eso se relaciona con otra tendencia debilitadora de la Amazonia: la creciente degradación forestal, provocada por las sequías, la extracción maderera y otras formas de restar densidad a los bosques, advirtió Barreto a IPS.

El año pasado hubo un récord de degradación y en octubre último se registró un aumento de 2.400 por ciento sobre el mismo mes de 2016, creciendo de 297 kilómetros cuadrados mensuales a 7.421, según los datos del Sistema de Alertas de Deforestación, creado por Imazon.

“La degradación de un mes superó la deforestación de todo el año, eso empobrece los bosques biológicamente y los incendios dañan la salud animal y humana por el humo. Brasil no está preparado para enfrentar ese fenómeno, que exige fuerte acción local de prevención”, concluyó Barreto.

Restaurar bosques, principalmente en las nacientes y riberas de los ríos, es una forma de mitigar parte de los daños que adoptó la Red de Semillas del Xingu, una iniciativa del ISA inaugurada en 2007 en el tramo alto de la muy deforestada cuenca del amazónico río Xingu.

Además de abastecer empresas e instituciones volcadas en la reforestación, genera ingresos para los cerca de 450 recolectores, la mayoría indígenas, cumple funciones de educación ambiental y acerca distintos actores, como campesinos y hacendados, realzó Rodrigo Junqueira, impulsor de la Red y coordinador del Programa Xingu del ISA.

“Aprendí mucho sobre árboles, la vida y la importancia de la naturaleza, además de ganar dinero como responsable del almacén de semillas” en Nova Xavantina, en el centro-este del estado de Mato Grosso, contó a IPS el estudiante Milene Alves, de 19 años.

Su padre, pescador, “superó la depresión” y la madre, jefa de hogar, ganó otra vida al dedicarse ambos a la recolección de semillas, aseguró Alves, quien eligió biología en la universidad tras esa experiencia.

Todo eso es crucial para la vida pendiente del cambio climático. Cerca de 24 por ciento del carbono almacenado en la superficie terrestre está en los bosques tropicales de territorios indígenas y comunales, según el internacional World Resources Institute.

En el caso de Brasil, según el censo de 2010 esos indígenas suman 897.000 personas, 0,45 por ciento de la población, mientras que las TI suman 1,17 millones de kilómetros cuadrados, equivalentes a 13,8 por ciento del territorio del país, pero englobadas mayormente en zonas especialmente vulnerables al incremento de las temperaturas.

Este artículo integra una serie sobre activistas y comunidades del Pacífico y otras partes del mundo que están respondiendo a los efectos del cambio climático. Líderes de los movimientos por el clima y la justicia social de todo el mundo se reunirán en Suva, Fiji, del 4 al 8 de diciembre para la Semana Internacional de la Sociedad Civil.


Editado por Estrella Gutiérrez

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Fuente: Inter Press Service: http://www.servindi.org/node/add/noticia

Una Iglesia con rostro amazónico e indígena se encuentra para reflexionar en vista del Sínodo


Amazonia

(Luis Miguel Modino).- Los procesos de inculturación son elementos que no pueden faltar para que el mensaje evangelizador sea asumido por los diferentes pueblos y culturas entre quienes quiere hacerse presente la Buena Noticia. Está dinámica no siempre ha acompañado la historia de la misión, por lo que se hace necesaria una reflexión que ayude a construir una Iglesia que encarne los rostros y realidades presentes en cada lugar.

La convocatoria del Sínodo de los Obispos para la Pan-Amazonia es un buen momento para dar estos pasos dentro del contexto amazónico, lo que puede ayudar a dar continuidad al largo camino recorrido por la Iglesia latinoamericana en la articulación de una pastoral indígena. Para avanzar en ese recorrido se ha celebrado en Quito, de 27 a 30 de noviembre, organizado por la Red Eclesial Pan-Amazónica (REPAM), un encuentro sobre “Iglesia con rostro Amazónico y con rostro Indígena”, donde se han hecho presentes una amplia representación de pueblos originarios de Brasil, Colombia, Perú y Ecuador.

Uno de los representantes de estos pueblos originarios, João Wapichana, indígena brasileño del estado de Roraima, ha destacado la importancia de este momento para “conecer los caminos, un nuevo horizonte para el trabajo de la Amazonia”. Desde esa perspectiva, no duda en afirmar que “la REPAM tiene que trabajar a partir de nuestras tradiciones y celebraciones”. En la medida en que se lleve a cabo un camino en común, eso “será mejor para la gente”, pues como él mismo dice, “necesitamos organizarnos y trabajar en conjunto los indígenas y misioneros implicados en esa lucha”.

Junto con él, la indígena colombiana Anitalia Pijachi Ocaina Uitoto, es consciente que “en nuestras manos está el gran desafío de poder continuar con el trabajo de la Amazonia, defender nuestra Casa Común al servicio de los otros”. Es necesario conjugar los diversos saberes para “tener un cuerpo de resistencia físico, mental y espiritual para enfrentar al monstruo voraz de la economía extractivista”, destacando que lo importante es “nuestra identidad cultural y nuestra fuerza”.

Mauricio López, Secretario Ejecutivo de la REPAM, destaca que en los pueblos originarios se descubre una “experiencia profunda en el sentido de acompañamiento y promoción de sus propias identidades culturales, pero con una absoluta comunión con su ser creyentes en Cristo, como católicos, catequistas, miembros de la Iglesia”. Son ejemplos claros de “integración perfecta de la fe en Jesucristo con la propia fe de sus culturas y la espiritualidad de su identidad, que se complementan de una manera impresionante”.

En el Encuentro también se han hecho presentes múltiples misioneros que han dado toda su vida al servicio de la pueblos de la Amazonia y que, según el Secretario Ejecutivo de la REPAM, “exigen y demandan que la Iglesia pueda dar respuestas genuinas, creíbles, verídicas, a la necesidad de los pueblos de acompañamiento cercano, que permanezca en el tiempo, que responda a los gritos más urgentes de la realidad”. Uno de ellos fue el jesuita Vicente Cañas, Kiwxi, de quien se cumplen 30 años de su martirio, y que ha sido recordado en un documental dentro de la serie “La Vida por la Amazonia”, destacando su preocupación en garantizar las tierras y defender la vida de los indígenas.

Digna Eraso, Misionera Laurita ecuatoriana, que trabaja en el Vicariato Apostólico de El Aguarico, destacaba que “nuestra misión es descubrir el Evangelio inédito en cada cultura y con ellos ir construyendo la Iglesia indígena, con su espiritualidad y ministerios propios”. El testimonio de los indígenas debe llevar, en opinión de la religiosa, a una mayor “radicalidad y compromiso” y al mismo tiempo “que les devolvamos la fuerza, la dignidad, que reconozcamos que en ellos está la Laudato Si”.

Para eso es necesario, “que les acompañemos, que caminemos con ellos en este construir la Iglesia con rostro propio”. Por eso, los misioneros que trabajan con los pueblos indígenas son llamados a “conocer esta cultura, valorarla, meterse dentro de los ritos e ir construyendo juntos este sueño”.

El tambiém misionero Peter Hughes, que trabaja en Perú desde hace más de cincuenta años, resaltaba en sus palabras que una Iglesia con rostro amazónico tiene que llevarnos a “descubrir la gran sabiduría de los pueblos indígenas, sus tradiciones culturales y religiosas desde la idea de la unidad y de la integración de la vida como don de Dios, que es la gran matriz de todo”. Frente a eso, el sacerdote denunciaba que “los derechos de los pueblos indígenas amazónicos no son respetados”, por lo que la REPAM tiene que aparecer como “posibilidad para vincular los pueblos amazónicos”.

Alguien que comparte el hecho de ser indígena y misionero, y que también se ha hecho presente en Quito, es el salesiano Justino Sarmento Rezende, para quien “es importante que nosotros que habitamos en esta región amazónica tengamos la responsabilidad de mostrar para nosotros mismos nuestra importancia como pueblos originarios de esas tierras bonitas, ricas y muy codiciadas por las grandes empresas”. El indígena de la etnia tuyuka destacaba la importante presencia de la Iglesia, que no siempre fue como debería.

Este encuentro “es un oportunidad para mostrar las riquezas que existen: ecológicas, humanas, de las prácticas evangelizadoras, que están presentes en diversos lugares, muchas veces mal conocidos, pero que son experiencias y prácticas que están dando vida para muchos pueblos”, señala el Padre Justino. Desde su experiencia y nuevas propuestas de llevar a cabo el trabajo evangelizador, esta es una oportunidad para ayudar a “marcar postivamente este siglo dentro de nuestra Iglesia y de nuestra sociedad”, aspecto éste que remueve su corazón y su zelo apostólico, pues le “ayuda a contribuir con los pueblos indígenas de la Amazonia y todos los cristianos de nuestra Iglesia católica”.

Como reconocía Monseñor Pedro Barreto, Vicepresidente de la REPAM, “el rostro expresa lo que uno siente, lo que uno vive, lo que uno sueña, y creo que es muy importante decir que la Amazonia no es solamente una zona geográfica sino que es un lugar de vida, de una sabiduría ancestral”. El representante del CELAM, Conferencia Episcopal Latinoamericana, ante la REPAM y Arzobispo de Huancayo, Perú, subraya que “tenemos muchos desafíos, estamos buscando como desde América Latina unirnos con la Cuenca fluvial del Congo, con todos los humedales del mundo”. Desde ahí, “invocamos esta conversión ecológica, que Dios tiene que tomar la iniciativa para tocar nuestros corazones y poder decir que toda nuestra Iglesia es una Iglesia que se convierte a Dios, a los hombres y a la naturaleza”.

Monseñor José Angel Divasson, coordinador de la REPAM-Venezuela, destacaba que “el encuentro es muy significativo porque da oportunidad de intercambio”. Según el obispo emérito de Puerto Ayacucho, dentro de “las diferencias y las características propias de los contextos y culturas hay un mismo espíritu, un mismo camino, y se encuentra en la experiencia que otros tienen, indicadores de caminos para el futuro”. Al mismo tiempo, el obispo salesiano señala que la REPAM ayuda a “animar todo lo bueno que se está dando en la formación, en las luchas por los pueblos, en los derechos humanos, en todos los aspectos que corresponden a la vida de cada comunidad”, siendo conscientes que “juntos se puede formar esa fuerza que el Señor nos pide y nos inspira para que sigamos”.

La Secretaria de la REPAM-Venezuela, Ennymar Bello, reconocía que este encuentro “nos permite vivenciar la espiritualidad de estos pueblos indígenas, ver su diversidad y riqueza, poder experimentar con los sentidos toda esta espiritualidad que nos enriquece, es ver que son nuestros hermanos, los mejores para poder ayudarnos a cuidar de nuestra Creación, a ver como hacer para tener una ecología integral”.

La fundadora de la Teología india, la guatemalteca Ernestina López, ha ayudado a reflexionar sobre una tradición que, en su opinión, “viene de las propias culturas milenarias”, pero que después del Vaticano II cobró mayor protagonismo a través de una reflexión de carácter ecuménico. Su presencia ha ayudado a “compartir la sabiduría, el trabajo que hacemos en este caminar”. Una historia que recoge el recorrido de los líderes y pueblos indígenas en su reflexión teológica.

En ese sentido, el objetivo de su trabajo lo resume en una tentativa de “acompañar a nuestros pueblos, ser con nuestros pueblos, vivir con nuestros pueblos”, en una dinámica de mutuo aprendizaje, pues como ella misma señala, “nuestros pueblos no se cierran, ellos se abren y entre más se abren, más fortalecen su propia identidad, entre más consiguen acoger a los diferentes, más son ellos mismos”. Es un camino iniciado por los antepasados y que hará posible alcanzar la meta, “en la medida en que estemos unidos”, conseguir “que nuestra sabiduría no muera, sino que se siga transmitiendo de generación en generación, de país en país, de pueblo en pueblo, porque también es una ofrenda para toda la humanidad, para la Madre Tierra”.

La Iglesia local amazónica, con rostro indígena, “tiene que ser una Iglesia inculturada, que procura expresar su liturgia, sus ministerios, su administración en conceptos culturales locales”, según Paulo Suess, una de las voces más destacadas del Consejo Indigenista Misionero (CIMI) de Brasil, insistiendo en que “la Iglesia de la Amazonia es muy amplia, con muchas expresiones culturales, con muchos rostros”. Junto con la inculturación ve la necesidad de “una descentralización” y unos ministros locales que conocen la realidad y aman su cultura, proponiendo al Sínodo “una abertura a los viri probati”, que permita que las comunidades amazónicas puedan celebrar la Eucaristía con mayor frecuencia.

Uno de los elementos que ha servido para la reflexión de los presentes ha sido la homilía pronunciada por el Papa Francisco a los pueblos indígenas en San Cristobal de las Casas, Chiapas, donde por encima de todo, según Mauricio López, “fue reconocida la urgencia de pedir perdón por las veces en que la Iglesia ha perdido la oportunidad de abrazar la riqueza, la espiritualidad y la historia de los pueblos indígenas, reconociendo que ellos han sido quienes más nos han enseñado a cuidar de nuestra Madre Tierra”.

Conocer experiencias concretas de misión que se están llevando a cabo en diferentes puntos de América Latina ha sido otro de los propósitos de este encuentro organizado por la REPAM. Una de ellas es la que han llevado a cabo durante 60 años los jesuitas en Bachajón, Chiapas, donde en la diócesis de San Cristobal de las Casas, con Monseñor Samuel Ruiz y Felipe Arizmendi, han ido promoviendo un diaconado permanente elegido e inserto dentro de la propia comunidad en que estos diáconos viven, promoviendo la identidad indígena, el desarrollo productivo, el cuidado de la Creación, la resolución de conflictos y los servicios propiamente pastorales.

En ese sentido, uno de los que actualmente participan de esta experiencia, el jesuita Felipe Jaled Alí Modad, señalaba que ha ido viendo “como la Iglesia ha ido tomando un rostro indígena, los pueblos indígenas se han hecho cargo de la evangelización en la diócesis, tienen un protagonismo muy fuerte a través de los catequistas y diáconos indígenas, de todos los ministerios que se han ido creando desde sus propias culturas y tradiciones”. Como alguien que ha llegado de fuera, resalta que le ha “sorprendido la fuerza que tienen estas comunidades”, por lo que duda en calificarla como “una experiencia valiosa, muy bella, que ayuda a otras Iglesias a caminar”, que es una prueba de que “es posible tener una Iglesia con rostro indígena”.

Otra experiencia que ha sido presentada fue la del Equipo Itinerante que trabaja en la Amazonia brasileña, que ha ayudado a compartir las intuiciones que han ido naciendo de sus continuas visitas a las comunidades amazónicas, presentando algunos rasgos de esa Iglesia con rostro indígena y amazónico, de quienes se puede aprender y tratar de promover.

A partir de estas reflexiones y experiencias, los líderes indígenas presentes han dialogado sobre los elementos que pueden hacer realidad esa Iglesia con rostro amazónico y las contribuciones que surgidas de la base pueden estar presentes en el Sínodo de los Obispos para la Pan-Amazonia, teniendo en cuenta que la mejor contribución es aquella que nace de la vida, de la historia, de la experiencia concreta, de la articulación. Sólo así el Sínodo va a tener mayor profundidad y va a estar más cercano a la vida de los que habitan la Amazonia y al proyecto del Reino de Jesús.

No olvidemos que este encuentro puede ayudar, como señala Mauricio López, a conseguir “una resistencia y defensa del territorio y de la cultura desde la fe en Jesucristo, que se complementa con las identidades culturales y la espiritualidad propia de los pueblos”. Ese “testimonio de los pueblos indígenas, lo que significa ese diálogo intercultural”, es la base, en opinión del hermano Marista Afonso Murad, para superar los retos que la REPAM debe enfrentar, como es hacer llegar sus inquietudes a “las grandes ciudades de la Amazonia, como integrar, repensar los desafíos de las ciudades en la región amazónica”.

Junto con eso, Murad, uno de los grandes pensadores en el campo de la Eco-teología, incide en la necesidad de que “la Iglesia de la Amazonia tenga un rostro profético que marque una diferencia en relación al cuidado de la floresta, las aguas, el pueblo, en una perspectiva de construcción de una sociedad sostenible, del Bien Vivir, traducido en una postura social y política”.

El Sínodo puede ayudar a entrar en esa dinámica y mostrar a la Iglesia y a la sociedad actual que un mundo mejor es posible y que eso puede estar más cerca si asumimos esos rostros amazónicos e indígenas históricamente postergados y despreciados. Poco a poco se van dando pasos en esta dirección, aunque la diversidad de visiones y realidades hacen que a veces los avances sean pequeños. Sin embargo, la preparación del Sínodo está aflorando actitudes de construcción colectiva, todo ello desde una espiritualidad que acompaña y da fuerza.

http://www.periodistadigital.com/religion/america/2017/12/02/iglesia-con-rostro-amazonico-e-indigena-para-reflexionar-sinodo-religion-iglesia-dios-jesus-papa-francisco-fe-repam-brasil-venezuela-p

Condenando la falta de respeto a los pueblos indígenas por parte del presidente Trump y retwitteando la propaganda antimusulmana


BLOG DEL PARLAMENTO

Una declaración del presidente de la Junta del Parlamento de Religiones del Mundo Dr. Robert P. Sellers y el Director Ejecutivo Dr. Larry Greenfield

En estos tiempos de tensión y peligro extraordinarios, los líderes, ya sean políticos, socioculturales o religiosos y cualquiera que sea su nación, tradición o sendero espiritual, tienen la obligación especial de ser incuestionablemente veraces, intencionalmente respetuosos y cuidadosos, y especialmente cuidadosos con evitar ser inflamatorio y polarizador de ninguna manera. En cambio, deben ser implacables en la búsqueda de un bien común para su nación y sus diversos pueblos.

El Parlamento de las Religiones del Mundo está comprometido a hacer que los líderes cumplan con dichos estándares, porque las religiones y comunidades espirituales de nuestro mundo esperan esto de sus propios líderes y de aquellos en el poder en otras esferas de la sociedad humana. Es por este compromiso que condenamos la retransmisión irresponsable de videos falsos y racistas contra la gran tradición religiosa del Islam por parte del Presidente de los Estados Unidos, así como sus palabras totalmente inapropiadas para degradar a un oponente político en un evento destinado a honrar Nativos americanos que sirvieron a los Estados Unidos con los compromisos más profundos.

Invitamos a otros líderes religiosos y cívicos a unirse para condenar el comportamiento peligroso e irrespetuoso del presidente, que debe pedir disculpas y ejercer la disciplina requerida para su cargo, su nación y su posición en el escenario mundial.

Ahora es exactamente el momento para que los líderes religiosos y espirituales, especialmente en los Estados Unidos, usen el poder que se nos ha confiado y para empoderar a nuestros colegas en el servicio religioso para que tomen medidas persistentes que revelen al público en general nuestra profunda solidaridad para hablar con la verdad y Búsqueda de paz, avance de la justicia y compartir la compasión.

https://parliamentofreligions.org/blog/2017-12-04-1451/condemning-president-trumps-disrespect-indigenous-peoples-retweeting-anti?utm_source=Email%20Updates&utm_campaign=e3

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