MEXICO: Vestidos tradicionales como resistencia


Las mujeres Rarámuri en Chihuahua, México, han convertido el estilo de vestir indígena en un medio de lucha contra la asimilación.

Fotografías de Malin Fezehai. 

Texto de Victoria Blanco 

Producido por Eve Lyons Cela Ramírez, 10 años, vistiendo a su hermana, Rosa Candelaria, 3. Viven en una comunidad Rarámuri en un complejo llamado Oasis en Chihuahua, México, donde vestidos coloridos de algodón estampados anuncian con audacia su identidad indígena.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Cela Ramírez, 10 años, vistiendo a su hermana, Rosa Candelaria, 3. Viven en una comunidad Rarámuri en un complejo llamado Oasis en Chihuahua, México, donde vestidos coloridos de algodón estampados anuncian con audacia su identidad indígena. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

A media mañana del miércoles anterior a la Pascua, el sol del desierto estaba ganando fuerza en Chihuahua, México. Así fue el profundo sonido de los tambores de cuero de vaca en Oasis. Este asentamiento, ubicado en el barrio de clase trabajadora de Colonia Martín López, alberga a aproximadamente 500 Rarámuris , comúnmente conocidos como Tarahumaras, un pueblo indígena que huye de la sequía, la deforestación y los narcotraficantes en la Sierra Madre.

En la ciudad, su desplazamiento está marcado por otras formas de dificultades , que se magnifican por la forma en que se destacan los Rarámuri.

Las mujeres se visten con vestidos brillantes hasta los tobillos, ya menudo pasan las tardes cosiendo vestidos tradicionales Rarámuri, a pesar de las presiones de las personas de raza mixta que conforman la mayoría de la población de México para asimilarse con el estilo occidental. Para los Rarámuri, la asimilación es lo mismo que el borrado. Pero hay una idea generalizada entre muchos en México de que el progreso depende de la ruptura de los vínculos con la historia indígena del país.

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Yulissa Ramírez, de 18 años, quiere desafiar esa noción. Ella planea asistir a la escuela de enfermería después de graduarse de la escuela secundaria, donde el uniforme de costumbre es uniforme blanco, pero espera que el programa le permita usar un vestido blanco tradicional de Rarámuri. “Nuestra sangre corre Rarámuri, y no hay razón para que nos sintamos avergonzados” , dijo Ramírez , hablando en español, mientras sostenía a su pequeño hijo.La Semana Santa en Oasis involucra una serie de tradiciones, que incluyen música y baile, hasta el domingo de Pascua.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

La Semana Santa en Oasis involucra una serie de tradiciones, que incluyen música y baile, hasta el domingo de Pascua. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Su madre, María Refugio Ramírez, de 43 años, cose cada uno de sus vestidos a mano , siguiendo una tradición de confección que se remonta a los años 1500, cuando España invadió las montañas de la Sierra Madre. A lo largo de la década de 1600, los sacerdotes jesuitas obligaron a las mujeres Rarámuri a usar vestidos que cubrían completamente sus cuerpos. Con el tiempo, las mujeres Rarámuri adoptaron las telas de algodón que trajeron los españoles e hicieron suyos los vestidos añadiendo diseños de triángulos y bordes coloridos. Hoy continúan cosiendo a mano las brillantes prendas florales, que se destacan cuando las mujeres se aventuran más allá del asentamiento financiado por el estado de Chihuahua y se adentran en el paisaje urbano de edificios de hormigón gris y multitudes de personas en bluejeans.

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Su falta de voluntad para ajustarse al estilo contemporáneo, a veces, ha tenido como consecuencia el progreso económico. Pero algunas mujeres buscan desafiar esa noción. La Sra. Ramírez, por ejemplo, cree que completar su programa de enfermería con vestimenta tradicional será una declaración importante de que las personas Rarámuri son una parte vital del futuro de México, y están presentes.

Otros Rarámuris están monetizando su oficio. Por ejemplo, Esperanza Moreno, de 44 años, borda calentadores de tortillas, delantales y paños de cocina con representaciones de mujeres Rarámuri en atuendos tradicionales, y los vende a organizaciones no lucrativas mexicanas que luego revenden los artículos en tiendas y tiendas locales en todo el país. Las mujeres Rarámuri también han comenzado a coser vestidos tradicionales para vender.

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Mujeres realizando matachínes, un baile que mezcla tradiciones cristianas y rarámuri. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Yobana Moreno, de 15 años, en el centro, y Esperanza Moreno, de 44, con su nieta de 1 año, Yasmín.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Yobana Moreno, de 15 años, en el centro, y Esperanza Moreno, de 44, con su nieta de 1 año, Yasmín. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

El jueves santo, la Sra. Moreno se había tomado el día libre del taller fuera del asentamiento donde cosía prendas modernas que incorporan diseños Rarámuri. El trabajo proporciona un ingreso estable para la Sra. Moreno, cuyo esposo es un contratista cuyos trabajos a menudo lo llevan fuera de Chihuahua. Es una línea de trabajo que ha llevado a los secuestros de algunos hombres Rarámuri; en vehículos que parecen lanzaderas de lugares de trabajo, han sido llevados a laborar en campos de marihuana y amapola, a veces durante temporadas enteras, dejando a sus familias preocupadas por su seguridad y, a menudo, sin una fuente de ingresos.

La Sra. Moreno se sentó en su asiento delantero jugando con su nieta de 1 año, Yasmín, quien dio algunos pasos inestables antes de volverse para sonreírle a su abuela. Comenzó a coser vestidos para Yasmín poco después de nacer. Es importante, dijo , transmitir la tradición de la confección a las nuevas generaciones de mujeres. “Queremos ser vistos como Rarámuri”, dijo Moreno.

La artesanía y su trabajo actual en el taller son un medio para que la Sra. Moreno le brinde a su familia los ingresos necesarios no solo para comprar alimentos y pagar los servicios públicos, sino también para defender las tradiciones Rarámuri. Telas y suministros de costura para un vestido Rarámuri pueden costar más de 400 pesos, más de lo que algunas familias ganan en un mes.Los miembros de la comunidad se reúnen en el arroyo detrás de Oasis durante la parte más calurosa del día.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Los miembros de la comunidad se reúnen en el arroyo detrás de Oasis durante la parte más calurosa del día. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Hay esfuerzos dentro de la comunidad para ayudar a las mujeres Rarámuri a lograr un ingreso sostenible mientras mantienen viva su tradición de confección. En 2015, Paula Holguin, de 46 años, con el apoyo del gobierno estatal, comenzó a capacitar a 30 mujeres Rarámuri para trabajar en máquinas de coser en un taller grande y espacioso dentro de Oasis. El gobierno estatal había completado recientemente la construcción del espacio, un proyecto que apunta a dar a las mujeres Rarámuri la oportunidad de ganarse la vida creando prendas comisionadas.

Mientras que los hombres Rarámuri descartan su camisa, ropa y sandalias tradicionales al llegar a la ciudad para obtener trabajos en la construcción, las mujeres Rarámuri rara vez cambian sus vestidos por los uniformes requeridos por los empleadores. “Solo uso vestidos Rarámuri”, dijo Holguin, haciéndose eco de las miles de mujeres Rarámuri que se esfuerzan por mantener no solo su vestido, sino también las formas en que las personas cuidan el mundo natural y entre ellas. Para complementar el ingreso de los hombres, las mujeres Rarámuri venden artesanías y piden a las personas en la calle que les den “korima”, su palabra de reciprocidad, en intersecciones concurridas de todo Chihuahua. Pero ganan poco dinero de esta manera, y se exponen a ellos mismos ya sus hijos a tráfico intenso, insultos y amenazas.

La Sra. Holguin dirige su propio taller de costura, o taller de costura, donde espera atraer a suficientes clientes para que cada costurera Rarámuri pueda ganar dinero en un lugar de trabajo seguro, sin sacrificar su vestimenta y tiempo tradicionales con sus hijos.Yulissa Ramírez planea asistir a la escuela de enfermería, donde el uniforme de costumbre es uniforme blanco, pero espera que el programa le permita usar un vestido blanco tradicional de Rarámuri. “Nuestra sangre corre Rarámuri, y no hay razón para que nos sintamos avergonzados”, dijo.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Yulissa Ramírez planea asistir a la escuela de enfermería, donde el uniforme de costumbre es uniforme blanco, pero espera que el programa le permita usar un vestido blanco tradicional de Rarámuri. “Nuestra sangre corre Rarámuri, y no hay razón para que nos sintamos avergonzados”, dijo. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

La Sra. Holguin solía llevar a sus hijas a vender artesanías, dulces o pedir “korima” en las calles de Chihuahua. “A veces me trataron mal”, dijo Holguin. “No todos son buenas personas”. Una ávida corredora, como tantos Rarámuri, muestra en su cocina una docena de medallas ganadas en maratones que se llevan a cabo en la Sierra. (Ella también usa vestimenta tradicional). Su convicción de que las mujeres Rarámuri deben estar orgullosas de su herencia la impulsa a pedirle al gobierno apoyo y reunir a las mujeres en torno a esta nueva empresa comercial.

Pero la captación de clientes ha demostrado ser un desafío. Un gran proyecto, como la solicitud de 2,000 sábanas de un hospital cercano, mantuvo a las mujeres ocupadas durante meses a la vez. Suelen ser los hechizos largos con poco o ningún trabajo. La baja remuneración también mantiene a las mujeres trabajando en las concurridas calles de la ciudad. “Si hay trabajo en el taller, las mujeres no van a la calle. Se venden en la calle si no tienen trabajo “, dijo la Sra. Holguin.

Aun así, la Sra. Holguin tenía la esperanza de que el taller brindaría a las mujeres Rarámuri la oportunidad de lograr visibilidad como costureras con habilidades variadas. Ella viaja con frecuencia a la Ciudad de México para hablar en foros gubernamentales sobre el taller y la importancia de la cultura Rarámuri.Catalina Gutiérrez Aguierre, de 16 años, y su hijo de 1 año.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Catalina Gutiérrez Aguierre, de 16 años, y su hijo de 1 año. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Maribel Moreno Bustillos, 17.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Maribel Moreno Bustillos, 17. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

En 2018, cuando el presidente electo Andrés Manuel López Obrador visitaba Chihuahua para reunirse con funcionarios del estado, la Sra. Holguin y un pequeño grupo de mujeres y funcionarios gubernamentales Rarámuri lo saludaron en las calles con llamadas de “AMLO, apoyan a las costureras Rarámuri”. Sr. López Obrador, quien prometía defender los derechos de los indígenas como parte de su presidencia, ignoró a la multitud de reporteros que hablaron con la Sra. Holguin y algunas otras mujeres Rarámuri sobre el empleo de las mujeres Rarámuri como costureras. Sin embargo, al final, los funcionarios del gobierno en altos cargos no ofrecieron el apoyo que la Sra. Holguin esperaba. “Nadie nos ayudó, ni el presidente ni el gobernador. Sólo los clientes nos han ayudado “, dijo Holguin. También da crédito a las mujeres Rarámuri y a los funcionarios locales que han apoyado el taller. “Juntos hemos levantado este taller”, dijo.

Ante la violencia histórica, la asimilación puede parecer un camino hacia el progreso económico, la protección y la seguridad. Pero para las mujeres Rarámuri, hacer y vestir vestidos tradicionales no es negociable. Incluso las mujeres Rarámuri criadas bajo la influencia de la cultura urbana de Chihuahua, y que mezclan elementos de vestimenta occidental como aros de metal y collares de plástico, continúan usando vestimentas tradicionales para la vida diaria y ocasiones especiales. Los vestidos no son solo un marcador de identidad Rarámuri, sino de protesta.

“Así es como nacimos, y así es como nos vestían nuestros padres y nuestras madres”, dijo Holguin. “No hemos perdido nuestras tradiciones”.A lo largo de la Semana Santa, los residentes de Oasis tocan tambores y flautas de piel de ciervo mientras los hombres y las mujeres bailan matachínes.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

A lo largo de la Semana Santa, los residentes de Oasis tocan tambores y flautas de piel de ciervo mientras los hombres y las mujeres bailan matachínes. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Taller de Costura “El Oasis”, donde las mujeres Rarámuri confeccionan prendas por encargo para clientes en Oasis, México.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Taller de Costura “El Oasis”, donde las mujeres Rarámuri confeccionan prendas por encargo para clientes en Oasis, México. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Paula Holguin, de 43 años, trabaja para emplear a mujeres Rarámuri en Oasis con trabajos como costureras.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Paula Holguin, de 43 años, trabaja para emplear a mujeres Rarámuri en Oasis con trabajos como costureras. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

La Sra. Ramírez ordenó comida china dentro de un centro comercial a pocas cuadras de Oasis. Las mujeres rarámuri visten trajes tradicionales en excursiones por la ciudad, un importante marcador de su identidad.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

La Sra. Ramírez ordenó comida china dentro de un centro comercial a pocas cuadras de Oasis. Las mujeres rarámuri visten trajes tradicionales en excursiones por la ciudad, un importante marcador de su identidad.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Maribel Moreno Bustillos, 17 y Anayeli Cervantes Morelos, 17, en Oasis.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Maribel Moreno Bustillos, 17 y Anayeli Cervantes Morelos, 17, en Oasis. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Serafina Fuentes Cruz, de 18 años, se viste con el estilo tradicional Rarámuri. “Veo chicas que usan aros de aro y también me gustan”, dijo. “Me gusta ir de compras al centro”.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Serafina Fuentes Cruz, de 18 años, se viste con el estilo tradicional Rarámuri. “Veo chicas que usan aros de aro y también me gustan”, dijo. “Me gusta ir de compras al centro”. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

CréditoMalin Fezehai para The New York Times

CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Niñas Rarámuri vestidas para el Viernes Santo.CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Niñas Rarámuri vestidas para el Viernes Santo. CréditoMalin Fezehai para The New York Times

CréditoMalin Fezehai para The New York Times

CréditoMalin Fezehai para The New York Times

Malin Fezehai, un reportero visual de la columna Surfacing , ha trabajado en más de 30 países. Su obra fotográfica tiene el denominador común de desplazamiento. @malinfezehaiFacebook 

http://www.nytimes.com/2019/05/25/style/raramuri-tarahumara-dresses-mexico.html

Mujeres indígenas que lucharon contra la colonia


Resumen Latinoamericano, 20 de mayo de 2019.-

A pesar de que la historiografía oficial minimiza su aporte, mujeres indígenas de distintas latitudes fueron piezas clave en la lucha por las independencias americanas. Te presentamos a 10 de ellas, entre las más destacadas y otras menos conocidas.

Todas ellas ocuparon los campos de batalla en las luchas por la independencia de América. Combatieron codo a codo con los líderes más importantes de los ejércitos independentistas, pero su aporte fue sistemáticamente minimizado o invisibilizado.

Al elaborar esta pequeña recopilación pudimos constatar un hecho conocido pero poco cuestionado: la historia oficial está escrita con un fuerte tono machista, que desplaza el rol de la mujer, a pesar de la mitificación de muchas de estas figuras, a una posición secundaria, de mera compañía.

«La esposa de», «la compañera de», «acompañó a», «luchaba a la par de los hombres», «la reconocía por pelear como un varón», con solo algunas de las muletillas de una historiografía que además de su fuerte tono colonial, también presume un fuerte tufillo machista.

Pocos son los textos que son capaces de romper esa retórica patriarcal, que antepone la figura masculina por delante del protagonismo femenino, y perfilan a estas heroínas desde sus particularidades.

Estamos conscientes de que esta selección es limitada, en términos prácticos, pero también a un nivel geográfico, social y racial. Elegimos a las mujeres indias de la independencia, porque ellas no solo tuvieron que levantarse contra la corona española, sino también tuvieron que romper, de alguna manera y con sus limitaciones, estructuras patriarcales que las oprimían, discriminaban y excluían en sus propias trincheras.

Con seguridad, en las tierras bajas, en el Caribe, entre las descendientes africanas, también existe una riqueza histórica de insurrecciones escondida, aguardando a ser difundida. Reconstruyamos la historia, desde y con las mujeres, las de antes y las de ahora.

Los vientos de independencia, la de nuestros cuerpos e intelectos, vuelven a soplar

Bartolina Sisa

Fue nombrada virreina por los rebeldes y comandó un sector importante del ejército indio, ubicando su cuartel general en Pampajasi. Fue apresada por el ejército español el 2 de julio de 1781.

Gregoria Apaza

Nació en Sullkawi, Ayo Ayo (hoy provincia Aroma, en La Paz). Fue nombrada virreina de Huarina, a orillas del lago Titicaca. Comandó el ejército aymara de Sorata y el altiplano norte.

Micaela Bastidas

De ascendencía africana y quechua, fue precursora de la independencia hispanoamericana, jugó un importante papel en la historia del Perú. Su desempeño tuvo vital importancia en la rebelión de Tinta.

Juana Azurduy

De origen indígena, asumió el mando de las guerrillas en las provincias de Chuquisaca. Por su valor, méritos e ideas independentistas fue nombrada coronela por el Gobierno argentino de la época.

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Encabezó rebeliones indígenas contra los españoles, logrando liberar a los mitayos. Formó regimientos indios en el norte de Potosí. Fue perseguida hasta caer presa y ser sentenciada a muerte.

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Tía de los hermanos Katari, oriunda de Macha, fue una mujer reconocida por su valentía. Sus áreas de combate fueron Macha y San Pedro de Buena Vista. Luego de su captura, fue condenada a la horca.

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Líder india que decidió mantenerse soltera, nacida en Oruro. Luchó junto a Túpac Katari. Fue apresada junto al caudillo cuando huían hacia Azángaro el 9 de noviembre de 1781.

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Combatió contra los españoles en Macha y Aullagas (Oruro). Su primera incursión en la lucha fue el 19 de enero de 1781. Fue capturada y condenada a la horca. Una vez muerta, le cortaron la lengua.

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Nacida en Pitumarca, lugar perteneciente a la zona de Canchis, alentó en todo instante a las huestes del levantamiento iniciado por Micaela Bastidas y Túpac Amaru. Fue condenada al destierro.

http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/05/20

Waorani, otros grupos indígenas marchan contra el conservadurismo


Miembros de la comunidad waorani marchan en Ecuador para exigir la ratificación de un fallo que niega su autodeterminación.

Publicado el 17 de mayo de 2019 (hace 17 horas 24 minutos)

 – 

por Ramzy Baroud

La liberación de Waorani acusó al estado de continuar ignorando los derechos consagrados en la Constitución y los acuerdos internacionales.

Luego de la histórica victoria legal de las comunidades waorani, después de que el Tribunal de Garantías Penales de Pastaza falló a favor de sus derechos a consultas libres e informadas y a la autodeterminación, cientos de miembros de comunidades indígenas se dirigieron a Quito, Ecuador para exigir públicamente que se respeten sus vidas, territorios y autodeterminación. 

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Indígena de Ecuador gana caso de referencia contra la perforación

Junto con las comunidades waorani estaban Sapara, Kichwa, Shuar, Achuar, Shiwiar y las organizaciones indígenas CONAIE y CONFENIAE. La demostración de resistencia de las 16 comunidades waorani de Pastaza y las Nacionalidades Indígenas de la Amazonía es apoyada por otros sectores sociales y académicos que ven el proceso como una oportunidad histórica para fortalecer la lucha contra el conservadurismo. 

Después de la marcha, los grupos se reunieron en las puertas cerradas del Ministerio de Energía y Recursos Naturales No Renovables.

Un ministro salió en su vehículo acompañado por un guardaespaldas. Otro segundo guardaespaldas fue arrastrado al menos 50 metros mientras intentaba abordar el vehículo en movimiento.

Un comunicado de Waorani recordó el incidente y señaló que “si así es como trata a su propia gente, ¿qué podemos esperar de su tratamiento de nuestras comunidades?”

Lina María Espinosa, abogada de las 16 comunidades de Pastaza, declaró que “la sentencia de Waorani confirma como un hecho irrefutable que el derecho a la consulta libre, informada y previa ha sido sistemáticamente violado por el Estado en diferentes momentos en diferentes territorios. Es preocupante”. que el Ejecutivo, con la intención de imponer proyectos petroleros, mineros e hidroeléctricos en sus territorios, así como los territorios de las comunidades campesinas, continúa violando este derecho “.

El comunicado también dijo que el estado sigue ignorando los derechos consagrados en la Constitución, los acuerdos internacionales y las sentencias judiciales que han condenado al estado por violarlos en favor de una política económica basada en la extracción de recursos naturales.

https://www.telesurenglish.net/news/Waorani-Other-Indigenous-Groups-March-Against-Conservatism-20190517-0002.html

Silla vacía: el encuentro de Duque con los indígenas que nunca se dio


El presidente estuvo en Caldono y no logró ponerse de acuerdo con la minga para sentarse a dialogar y protocolizar los acuerdos a los que habían llegado previamente.

Duque no se reunió con los indígenas del Cauca

Duque llegó hacia las 10 de la mañana a Caldono en medios enormes tensiones Foto: Esteban Vega / SEMANA

Parecía increíble que estando a tan pocos metros de distancia y en el mismo pueblo, el presidente Iván Duque no lograra sentarse con los indígenas para el encuentro que tanto se había planeado.

Duque llegó hacia las diez de la mañana en medio de enormes tensiones. El presidente se bajó del helicóptero y con él, el rumor de un supuesto atentado terrorista que había denunciado el fiscal general.

Ese precedente tensionó los ánimos. En la minga insistían en que la denuncia de la Fiscalía era un montaje. Durante tres horas en Caldono, Duque insistió en que se reunieran a puerta cerrada en la casa de la cultura, pues no había garantías de seguridad para llevar a cabo un debate en medio de la plaza central. Los líderes indígenas, en cambio, se sentaron a esperar afuera. Querían una conversación de cara al pueblo.

Desde presidencia, sin embargo, insistían en que las condiciones de la plaza no eran óptimas. “Cuando llegamos a la Casa Lúdica no se habían hecho presentes las comunidades. A las 10:20 llegaron cinco delegados. Nos reunimos cinco minutos con ellos”, dijo alguien de la comitiva del jefe de Estado.

Los delegados de la minga insistieron en que los consejeros estaban esperando al presidente en el parque principal para un debate, pero el mandatario les dijo que por seguridad era díficil desarrollar la reunión en espacio abierto.

El argumento de la presidencia también era la seguridad de la población. Miembros de la delegación del jefe de Estado informaron off the record: “Afuera hay un ambiente muy tenso, mucha gente tomada, el presidente mantiene su posición de diálogo”.

Sin embargo, lo que pudo constatar SEMANA es que en el parque principal no se vendía trago, la guardia indígena no permitió que nadie en estado de embriaguez entrara. En la plaza había niños, mamás, ancianos, mingueros.

En el tiempo en que Duque estuvo en Caldono, solo durante cinco minutos hubo diálogo con los miembros de la minga. Los indígenas insistían en que esperarían al mandatario en una carpa que habían acomodado de cara al público.

Pero el tiempo pasó y ni los oficios del procurador general Fernando Carrillo sirvieron para que las partes llegaran a un punto medio. Antes de montarse al helicóptero, el presidente dejó constancia de que había viajado a Caldono con la intención de tener un diálogo franco con las comunidades para poder avanzar en un sano debate de ideas y de argumentos para contestar inquietudes.

Acto seguido vino su reproche: “Lamento profundamente que no se haya valorado el gesto del Estado hoy y se haya rechazado la posibilidad de tener este encuentro, lamento que no se valore la presencia de todas las instituciones y de organismos internaciones para poder avanzar en ese diálogo. El Gobierno nacional tiene claro que seguirá adelante con el plan de desarrollo y con cerrar las brechas sociales, el Gobierno nacional siguen en su práctica de diálogo social con todos los colombianos”.

Los indígenas terminaron muy molestos con el episodio. Justo cuando voló el helicóptero con Duque a bordo, la minga instaló el debate al presidente pero sin el presidente. En la mesa central se quedó vacía la silla que estaba destinada al mandatario. Al lado, los consejeros hacían cara de reproche. Y en frente, cientos de hombres, mujeres y niños esperaban respuestas bajo el rayo de sol. “El presidente nos dejó esperando, no tuvo la capacidad de escuchar al pueblo”, decían micrófono en mano.

Minutos después, el Cric envió un comunicado en el que decían que lo de Duque había sido para ellos una falta de respeto: “El presidente no le cumplió a la minga, pidió reunirse a puerta cerrada con un grupo de autoridades y de voceros. La minga no es un asunto de voceros, es un mandato colectivo”.

Líneas más adelante decía: “La minga suroccidente confió en la palabra del gobierno. Después de 27 días de acciones en derecho sobe la vía panamericana, esta se destapó como voto de confianza para que Iván Duque llegará a dialogar con los mingueros y mingueras, sin embargo el presidente no tuvo la capacidad de escuchar al pueblo”.

https://www.semana.com/nacion/articulo/duque-no-se-reunio-con-los-indigenas-del-cauca/608814

El bisnieto de Quintín Lame que logró llevar a Duque al Cauca


Neis Oliverio Lame, Consejero Mayor, lideró la negociación con el gobierno durante 27 días de Minga. Con su estirpe de guerreros, espera al presidente en el departamento Por: Julián Gabriel Parra-De Moya
Abril 08, 2019

El bisnieto de Quintín Lame que logró llevar a Duque al Cauca

Camuflado entre la montaña y la penumbra, Neis Oliverio Lame regresaba todas las tardes a su casa sabiendo que no podía dormir en ella. Su papá Manuel Lame, un líder indígena caucano del municipio de Buenos Aires, había emprendido una lucha en el año 77 contra los hacendados de la región que vivían de la madera y los terrajes, una forma de esclavitud contra los indígenas que cultivaban la tierra a cambio de nada. Amenazado por la rebelión que había provocado junto a 40 familias, querían verlo muerto junto a su familia. Manuel Lame esperaba ansioso la llegada de su hijo para esconderlo entre los matorrales a las orillas del río o debajo las frías piedras, con el cuidado de no dejar ningún rastro en el camino. Ads by scrollerads.com

Neis Oliverio Lame no tenía otro camino que seguir con la lucha de su papá, de su abuelo Roberto León Lame y de su bisabuelo Manuel Quintín Lame, aquel guerrero indígena paez que organizó una “república chiquita de indios” enfocado en la recuperación de tierras y la negación de volver a pagar el terraje. Quintín Lame luchó por el reconocimiento de los indios en Colombia, por la tierra que les habían arrebatado siglos atrás y todavía seguía en manos de unos pocos que negaban incluso su condición de humanos. Sin embargo, Neis Lame agarró camino a los 11 años convencido que su futuro estaba en el estudio. Se fue para el internado de Buenos Aires, a cinco horas de su casa natal. meterse en el internado de Buenos Aires, cuando iba a comenzar el bachillerato. Sabía que de alguna manera solo podía ganarle a los hacendados si llegaba preparado más allá de la fuerza y una buena estrategia de batalla.

Foto: Julián Gabriel Parra-De Moya/Las2orillas

Junto a su papá comenzó un duro proceso de recuperación de tierras contra un hacendado llamado Manuel Marulanda, dueño de la tierra en la que vivían y explotó las montañas del macizo caucano para sacar madera, un negocio que todavía domina la región. Las batallas eran a muerte. Así como los españoles perseguían a los indios de las Américas en sus caballos, Neis Oliverio, que con siete años hacía de campanero, mensajero y guardia, huyó decenas de veces de los carabineros que disparaban y mataban a los indígenas que intentaban ganarles un pedazo de tierra a los patrones.

Neis, un apasionado de la filosofía, continuó con sus estudios. Se fue para la Universidad Pontificia Bolivariana para sacar adelante una licenciatura en Ciencias Sociales. Luego hizo una especialización en Gerencia en la Universidad del Tolima y terminó una maestría en la San Buenaventura de Cali. Cuando estaba listo para hacer su doctorado, el Consejo Regional Indígena del Cauca —CRIC— se le atravesó en el camino. Aunque nunca había abandonado su tierra en el resguardo Las Delicias, en Buenos Aires, su liderazgo había estado centrado en una lucha por sacar los aserríos de la región. Para el 2009 era el gobernador suplente de su resguardo, y tuvo que asumir la titularidad cuando los paramilitares mataron a su amigo Samuel Bernández, entonces gobernador de Las Delicias que fue secuestrado por varios hombres en una camioneta y lo tiraron abaleado en una vereda al lado del camino.

Foto: Julián Gabriel Parra-De Moya/Las2orillas

Fue en junio de 2017, en el Congreso Indígena realizado al sur del Cauca en Río Blanco, cuando el CRIC lo escogió como Consejero Mayor de la organización. Asumió la tarea como lo habría hecho su papá, que fue gobernador de Las Delicias en los años 90, o su abuelo, que llegó a la región proveniente de San Isidro; o su bisabuelo, un indígena convertido en héroe.

Sobre sus hombros cayó la vocería de la Minga Indígena y Campesina, que se concentró principalmente en El Pital, corregiemiento de Caldono, y asumió la negociación con el gobierno Duque, que envió a la ministra del Interior Nancy Patricia Gutiérrez para llegar a un acuerdo en medio de los bloqueos a la Panamericana y los duros enfrentamientos con el ESMAD. De hecho, uno de los primeros heridos fue su hijo de 18 años, perteneciente a la Guardia Indígena, que fue hospitalizado durante tres días en Popayán luego de la guerra que se desató en el paso de La Agustina, unos kilómetros antes de llegar a Mondomo, donde se instaló la mesa de negociación.

Foto: Julián Gabriel Parra-De Moya/Las2orillas

Radical en su forma de pensar, Neis Oliverio Lame, quien tiene como libro de cabecera las reflexiones de su bisabuelo, decidió sentarse a dialogar sabiendo que iba a ser dura la puja por el cumplimiento de los acuerdos históricamente incumplidos por los gobiernos. Durante los primeros 25 días no parecía haber ningún avance. La relación con la ministra Gutiérrez no iba más allá de la cordialidad que se tienen los rivales cuando se ven obligados a cruzar palabra. Solo hasta el día 27 el camino se despejó. Lame sabía que su gente podía aguantar un mes más en medio del barro y la lluvia, a pesar del notorio cansancio.

Puso por delante la vida de su gente. Para él la orden había sido abrir la vía a sangre y fuego, y aunque estaban dispuestos a luchar, lo único que quería era ver a los pueblos regresar a sus territorios con algo en las manos. El respaldo de 10.000 indígenas y cientos de campesinos y afros concentrados en las montañas del Cauca le dio la fortaleza de sacar la negociación adelante. Ahora, el heredero de Manuel Quintín Lame está a la espera de la llegada del presidente Duque al departamento en donde lo recibirá con micrófono en mano para debatir y firmar el acuerdo después de un mes de Minga.

https://www.las2orillas.co/el-bisnieto-de-quintin-lame-que-logro-llevar-duque-al-cauca/#.XK0IA9hPE08.whatsapp

Homenaje a la Abuela Pauline Tangiora una vida dedicada a la Paz, a los derechos de las mujeres y a la Tierra



Por Marianna García Legar

Conocí a la abuela Pauline Tangiora por su vinculación con el Consejo Internacional de las 13 Abuelas Indígenas, del cual es embajadora por Nueva Zelanda. 

Lider maorí, madre de 14 hijos y abuela de 52 nietos, a sus noventa y tantos años es una mujer entrañable y humilde que ha dedicado su vida al activismo por los derechos de la Tierra, de los pueblos indígenas, por los derechos humanos y de las mujeres y, también, a la resolución de conflictos y los procesos de reconciliación. 

Desde su pequeña comunidad en la península de Māhia de la Isla Norte de Aotearoa (Nueva Zelanda), ella ha proyectado su trabajo hacia todo el planeta. Se ha enfrentado con militares en defensa de indígenas en México, ha consolado a criaturas afectadas por el ataque de armas químicas en Irak, ha apoyado en la ONU a los pueblos bosquimanos de Botswana y, a la vez, ha sido líder de su propio pueblo maorí en la lucha por la defensa de sus tierras ancestrales. 

La abuela Pauline ha recibido el prestigioso Premio Internacional de la Paz de Bremen en Alemania. Ha sido durante años presidenta de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad Aotearoa, representante regional de las mujeres para el Consejo Mundial de Pueblos Indígenas y comisionada de la Carta de la Tierra. Actualmente, es embajadora del Consejo Internacional de la Tierra y del Consejo Internacional de las 13 Abuelas Indígenas, miembro de la Liga Māori para el Bienestar de las Mujeres, y patrocinadora de la Fundación por la Paz. También ha trabajado intentando mejorar el sistema penitenciario de Nueva Zelanda y ha encabezado la lucha de su pequeña comunidad en la defensa de los derechos sobre la tierra que les pertenece desde tiempos ancestrales. 

Gran oradora, su presencia ha sido siempre muy solicitada en conferencias y foros de todo el mundo, donde ha compartido la sabiduría tradicional del pueblo maorí, así como su pasión por mejorar el mundo para las futuras generaciones. En esos espacios ha expresado su convicción acerca de la necesidad de mantener el equilibrio entre los valores tradicionales y la vida moderna para garantizar la supervivencia de las culturas tradicionales, así como la protección del medio ambiente. 

Para nosotras la abuela Pauline es un ejemplo de vida, una estrella que nos señala el camino a seguir y la manera de caminarlo: con firmeza, dulzura y amabilidad, con humildad y compromiso, como ella lo ha hecho. Nos sentimos muy honradas de haberla conocido y de haber recibido la bendición de tenerla desde 2008 como madrina de nuestra sororidad. 

Por todas estas razones, y porque la amamos profundamente, Arboleda de Gaia lleva la ofrenda del Laberinto de Luz a Nueva Zelanda conducida por la Abuela Àngels San Miguel.

El laberinto es la construcción simbólica más antigua e importante de la Vieja Madre Europa, un sello ancestral anterior al patriarcado cuyas primeras representaciones se hallan en España y cuentan con más de 5.000 años de antigüedad.

Simboliza la entrada al vientre de la Madre Tierra, que se halla situado en el centro. El camino que nos ofrece es una peregrinación hacia el útero de la Tierra, lugar en que habitan los ancestros y donde todo puede renacer. Allí podemos sembrar rezos y agradecimientos y recibir bendiciones y enseñanzas.

El Laberinto está formado por dos serpientes, animal que para nuestros ancestros europeos representaba a la Gran Madre. Una serpiente es roja y femenina, mira hacia el Oeste y cuida el centro y la periferia del laberinto. La otra serpiente es blanca y masculina y mira hacia el Este, lugar del nacimiento del Sol. Unidas, ambas serpientes forman el camino de la vida, donde las energías femeninas y masculinas trabajan en equilibrio.

El Laberinto de Arboleda de Gaia es un sello de luz construido con 570 velas, que se recorre como una plegaria en movimiento. 

Abuela Pauline, recibe esta ofrenda en nombre de nuestra humilde hermandad femenina. Con este pequeño regalo queremos expresarte nuestro amor y respeto.

Gracias Abuela Pauline. Gracias por ser un ejemplo para todas las mujeres del mundo. Gracias por tu amor y tus gestos de cariño. Gracias por tu humildad, tu tesón y tu firmeza.

Gracias por tu lucha, que hoy ya es la nuestra.

Te amamos.
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 18 de abril:
Participa de la plegaria en acción por la Tierra
en homenaje a la Abuela Pauline Tangiora
Por Marianna García Legar
 Del 18 de abril de 2019 Arboleda de Gaia ofrendará en Nueva Zelanda su tradicional Laberinto de Luz, en homenaje a la Abuela Pauline Tangiora. 

Os invitamos a participar de esta iniciativa desde vuestros hogares, en solitario o en círculo, acompañando y embelleciendo esta plegaria en acción con el rezo de todas las personas que vibran con el deseo de sanar la Tierra y garantizar la supervivencia de las futuras generaciones. Para ello sólo tenéis que descargar las imágenes que ilustran este texto.

El jueves 18 prepara un pequeño altar para acompañar este evento. Entre las 19 y las 22 hora local, enciende una vela y recorre tú también el laberinto con un dedo de tu mano izquierda, la que está conectada a lo femenino y al corazón. 

Cuando llegues al centro siéntete en conexión con la Abuela Pauline Tangiora, honra sus enseñanzas y eleva una oración para que su legado fructifique. 

Imagina el planeta Tierra con una humanidad viviendo en paz, tolerancia y amor, con respeto a la tierra y a todos los seres vivos. Eleva tu rezo para que todas las mujeres puedan vivir protegidas, libres de la discriminación y de las violaciones, torturas y opresiones que las asolan. Suéñalas con medios para sacar adelante a sus familias; envíales fuerza y amor, porque ellas son las que darán a luz el futuro. Ora también por los hombres, para que puedan sanar sus heridas y despertar en sí mismos la nobleza del espíritu masculino que los guíe en el camino hacia la paz y la unidad. Imagina mujeres y hombres viviendo en armonía en un planeta en paz. 

Coloca en tu altar la vela en un plato sobre el laberinto y deja que se consuma. Si eres mujer y estás menstruando puedes colocar una gota de tu sangre de vida en el centro para ayudar a prosperar el rezo. 

Cierra los ojos unos instantes. Siente cómo recibes la bendición de la Abuela Pauline al sumarte al intento al que ha dedicado su vida. Siente también como los más antiguos ancestros de la familia humana te dan las gracias y te bendicen.

Sí lo deseas, y tienes condiciones como para hacerlo, también puedes dibujar con tiza el laberinto en el suelo, o con harina si es sobre la tierra, para luego caminarlo con tu gente en estado meditativo. 

Gracias por participar en esta plegaria en acción en homenaje a la Abuela Pauline Tangiora. Gracias por seguir acompañándonos en estas aventuras del espíritu.

Por las siete próximas generaciones
Por todas nuestras relaciones


 ENTREVISTA EN INGLÉS A LA ABUELA PAULINE TANGIORA REALIZADA EN 2017
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Arboleda de Gaia <arboledadegaia@yahoo.es>

Este fue el acuerdo entre Gobierno e indígenas del Cauca


Este fue el acuerdo entre Gobierno e indígenas del Cauca

6 de abril del 2019

Este sábado se logró un acuerdo entre el Gobierno Nacional y la Minga indígena en el Cauca. De acuerdo con la ministra del Interior, Nancy Gutiérrez y el Alto Comisionado para la Paz, Miguel Ceballos, las exigencias no eran nuevas y el bloqueo en la Vía Panamericana se debió al incumplimiento del Gobierno anterior.

La minga exigía al Gobierno una suma de 4.6 billones de pesos, de los cuales se concertó dar el 17.5% de ese monto. Así, se logró acabar con el cierre víal, que ya se había prolongado por 27 días y afectó a miles de personas en la región.

“Dejamos una constancia de solidaridad con las personas que terminaron afectadas por lo bloqueos en las vías, el Gobierno Nacional hizo presencia con un plan de contingencia (…) Ya se ha reconocido por parte de los dirigentes de la Minga, que el monto, no fue mucho, pero es la posibilidad de empezar un diálogo”, dijo la ministra.

Gutiérrez informó que el montó aprobado, 17.5% del total solicitado por la minga, será destinado a: educación, salud, vivienda rural, vivienda nueva y proyectos productivos. “Se busca, como lo propone el PND, que haya equidad y mejoramiento en la calidad de vida de los indígenas del país y se cierre la brecha que hay en Colombia frente a las comunidades más pobre”.

“No solicitaban nada nuevo”: Ceballos

El Alto Comisionado para la Paz, Miguel Ceballos, explicó que los indígenas del Cauca no estaban pidiendo nada nuevo que no le hubieran solicitado al Gobierno anterior y que, tras días de conversaciones lograron pactar soluciones.

“Los requerimientos de la Minga, hay que dejarlo claro al país, no fueron nuevos. Ellos dejaron claro que no solicitaban nada distinto que no solicitaban nada distinto a lo que venían pidiendo al Gobierno anterior. En ese sentido, el presidente de la República y el equipo negociador ha hecho un esfuerzo muy grande para corregir los errores del pasado”, dijo.

Además añadió que en agosto de 2018, el presidente Iván Duque, la ministra del Interior y los indígenas se habían reunido para tratar varios temas que se incluyeron en el PND. “Hoy la noticia que se da al país y ya es un hecho, las vías están siendo despejadas. Lo que queda claro es que había unas soluciones que estaban pendientes, que el Gobierno está dando en el marco de sus posibilidades presupuestales y fiscales. Se están corrigiendo los errores del pasado”.

Compromisos imposibles de cumplir

Gutiérrez notificó que el presidente Duque les enfatizó que “no se pueden comprometer a lo que el Estado no pueda cumplir”, por eso dijo que “de ese marco no nos salimos en ningún momento”.

Aclaró que “no es firmar acuerdos como se hizo en el pasado, en hojas de papel que se las lleva el viento, sino realmente que correspondan a un proceso de inversión pública que dirige el Departamento de Planeación Nacional, esa fue la tarea durante estos largos días de debates y de discusiones con las autoridades indígenas”.

Indígenas pedían más tierras

Finalmente explicó que a la solicitud de 47 mil tierras que le habían hecho los indígenas “fue imposible, el Gobierno hizo toda la explicación necesaria. Fueron largas jornadas por parte de Planeación Nacional y de los equipos técnicos de los ministerios explicando el porqué no podía mantenerse ese compromiso. No hay plata, no hay tierras en el Cauca y por eso la orientación hacia los proyectos productivos que pueden realmente mejorar las oportunidades indígenas”.

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