PERÚ: Linchan al presunto asesino de sabia del pueblo Shipibo Konibo


Olivia Arévalo, en una pintura del artista plástico Luis Tamani. Ella, en medio de la naturaleza que tanto conoció y amó. Fuente: diario La RepúblicaOlivia Arévalo, en una pintura del artista plástico Luis Tamani. Ella, en medio de la naturaleza que tanto conoció y amó. Fuente: diario La República

Servindi, 21 de abril, 2018.- Una trágica muerte halló Sebastián Woodroffe, el ciudadano canadiense que habría asesinado de tres disparos de bala a Olivia Arévalo Lomas, de 81 años de edad, e ícono cultural de identidad del pueblo indígena Shipibo Konibo.

Como lo destacó el diario La República en su edición del sábado 21 de abril, Olivia Arévalo, era la cultura vivade dicho pueblo originario ubicado en el corazón de la Amazonía del Perú.

Tenía el reconocimiento de meraya o sabia, altamente distinguida por su conocimiento de la medicina tradicional, la artesanía y los ícaros o cantos que acompañan los rituales sanadores en el que se usan sustancias psicotrópicas como el Ayahuasca o Yagé.

Por razones aún no determinadas y según lo indican familiares, Sebastián Woodroffe pidió a Olivia Arévalo cantar un ícaro. Luego de lo cual efectuó cinco disparos, tres de los cuales impactaron en la anciana.


Uno de los avisos que circularon por las redes virtuales dando cuenta de la enorme pérdida y daño moral a la identidad del pueblo Shipibo Konibo

La familia de Olivia circuló un aviso con la fotografía del sindicado agresor pidiendo ayuda para ubicarlo antes que huya y se ponga fuera del alcance de la justicia nacional.

“Este es el hombre que asesinó a la maestra Olivia Arévalo después de hacerle cantar un ícaro. La encontró sola, le pidió que cante y después la mató” indica el aviso.

 

Dan muerte al presunto asesino

Durante el sábado 21 un vídeo difundido por la cuenta de facebook de Zona Pucallpa Noticias mostró imagenes de un linchamiento a Sebastián Woodroffe por unas personas iracundas.

En la acción se aprecia en especial a un sujeto quién lo arratra desde una cuerda atada al cuello de Woodroffe.


Autoridades en el desentierro de quién sería el asesino de Olivia Arevalo

Horas después, las autoridades ubicaron y desenterraron el cuerpo del canadiense. Al cierre de esta edición, a la noche del sábado, el cadáver se encuentra en la morgue de la ciudad Pucallpa.

La prensa internacional ha brindado cobertura a estos hechos criminales. Uno de estos es el diario El País de España quién difundió el reporte titulado: Una curandera asesinada y un canadiense linchado: Una historia de terror en la Amazonia peruana.

El citado diario español indica que el canadiense Woodroffe recaudó más de 2.000 dólares en la plataforma de crowdfunding Indiegogo con el fin de viajar a Perú para aprender de plantas medicinales que le ayudaran contra una adicción.

También informa que el Canal N, de Perú, divulgó que agentes policiales conocen que el extranjero poseía armas de fuego.

De otro lado, en diciembre de 2016 otra sabia indígena de la Amazonía, Rosa Andrade, de 67 años, fue asesinada cruelmente por una persona ajena a su comunidad. El crimen aún no ha sido esclarecido.

Servindi también reportó el asesinato de un curandero tradicional o chamán ocurrido hace pocos meses en la localidad de Aguaytía, en la misma región de Ucayali.

https://www.servindi.org/actualidad-noticias/21/04/2018/ajustician-al-asesino-de-sabia-del-pueblo-shipibo-konibo

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CROACIA: Miles de croatas protestan contra un tratado para proteger a las mujeres



Marielle

Marielle Franco (Foto: media.minutouno.com)

Mataron a Marielle Franco, pero su lucha permanece. Concejal de Río de Janeiro. Una voz en rechazo del militarismo y de las lógicas machistas y racistas del poder.

Afro. Lesbiana. Defensora de los derechos de las mujeres negras en una sociedad que las margina. Marielle vive en la indignación de quienes lloran su muerte. Y muere otra vez en quienes son asesinados mientras buscan el cambio. Su vida es un mensaje que deberíamos descifrar, si queremos estar a la altura de los desafíos de esta hora.

El 8 de marzo, durante uno de sus últimos discursos, la brasilera dijo que “las rosas de la resistencia nacen del asfalto”. Y agregó:

“vamos a estar con el puño cerrado, hablando desde nuestro lugar de vida y resistencia contra los males y desmanes que afectan nuestras vidas”

No es hora de callar

¿Cuáles son los males y desmanes que afectan la vida de las mujeres y, en ellas, la vida de todos, más allá de toda frontera? Berta Cáceres, líder ambiental hondureña —también asesinada, pero en 2016—, afirmó que el primer territorio en disputa es el cuerpo de la mujer. En él están en disputa los diversos territorios en que los sectores populares aspiran a realizarse humanamente.

Por esencia, el capitalismo se sirve de la mujer y, al hacerlo, instrumentaliza a toda persona. Ya lo dijo Silvia Federeci: su auge como sistema devino de la opresión de la otredad femenina.

En todo sitio donde lo otro es contemplado como mero objeto de transacción el daño contra la mujer aumenta. Diariamente trece mujeres son violadas en Brasil y doce mueren de forma violenta. Datos de la Organización Mundial de la Salud, citados por Marielle, días antes del homicidio que inútilmente quiso callarla, cuando de manera cada vez más rotunda reiteraba la concejal que la militarización de la sociedad no hace sino agravar el panorama.

Por la experiencia de nuestro continente es lícito suponer que el shock de la violencia política tal y como se expresa hoy en Brasil y en otros países es indisociable del shock económico que se quiere imprimir en bloque, con la supuesta excusa de sobreponernos a desastres precedentes o evitar aquellos que pueden llegar.

A veces uno quisiera estar equivocado.

El homicidio de Marielle hace pensar en las muertes violentas que se multiplican en Colombia y que afectan principalmente liderazgos comunitarios que hablan de otro país y de otro mundo posible. Tales muertes configuran un tipo de sociedad que acalla reivindicaciones que incomodan al poder porque ponen en tela de juicio sus privilegios y los bienes de los cuales gozan injustamente, entre otros, tantos terratenientes, banqueros y herederos de casas políticas corruptas.

Imposible no traer a cuenta la composición del nuevo congreso. Pero posible, siempre, aspirar a que la historia no se repita. Según Hannah Arendt, “hay tiempos históricos, raros periodos intermedios, en los que el tiempo está determinado tanto por cosas que ya no son como por cosas que todavía no son”. El presente parece ser uno de ellos.

https://haciaelumbral.wordpress.com/2018/03/19/los-consejos-de-marielle/

Feminicidios y violencia contra las mujeres aumentaron en Medellín


Durante 2016, atendieron 3.760 mujeres víctimas de violencia de género, y en 2017 fueron 3.897
Feminicidios y violencia contra las mujeres aumentaron en Medellín
Colprensa

El 53% de la población de Medellín son mujeres, lo que equivale a 316 mil 499, por lo que la administración municipal ha centrado especialmente su atención a esta población, sostuvo la Alcaldía de Medellín.

Según Valeria Molina Gómez, secretaria de las mujeres de Medellín, en los últimos dos años, 32.081 mujeres fueron atendidas, capacitadas y empoderadas a través de diferentes programas sociales, pero advirtió que en los asuntos de seguridad para las mujeres debe haber una corresponsabilidad entre autoridades y la propia sociedad.

“El año pasado se incrementaron los feminicidios. Nosotros como institucionalidad estamos hablando de corresponsabilidad, no solo de las instituciones por ser un tema de seguridad pública que incluye a Alcaldía, Policía, Fiscalía y a la sociedad en general”, explicó la secretaria Molina Gómez.

Reveló que durante 2016, atendieron 3.760 mujeres víctimas de violencia de género, mientras que en 2017 fueron 3.897, y aprovechó la conmemoración del Día mundial de los derechos de las Mujeres para convocar a la protección de las mujeres de la ciudad.

http://caracol.com.co/emisora/2018/03/09/medellin/1520598428_158202.html

COLOMBIA: Rompiendo el cerco del abuso sexual. CRISTINA DE LA TORRE


“Un dedo en la boca, símbolo universal del silencio, fue lo único que necesitó el violador de Claudia Morales para que no lo denunciara”. Desde entonces —escribe María Antonia García (The New York Times, febrero 12)—, Morales ha acudido al silencio como refugio frente a leyes que en Colombia han resultado ineficaces para lidiar con la violencia de género y el acoso. Diríase que el criminal, en el pináculo del poder que entre nosotros se resuelve a menudo en muerte, protege su cobardía imponiéndole a la víctima silencio; y ésta lo asume como única garantía de supervivencia. Por su parte, la patrullera Ana Milena Cruz denuncia acoso sexual de su jefe, coronel Óscar Pinzón, comandante de Policía en el Huila. Aunque un colega de la agraviada le aconsejó guardar silencio ya que el padrino del agresor pintaba para director de la institución, lo que “le daría más poder y habría que temer”. Y esta semana, al ataque de un estudiante contra una condiscípula en la Universidad Pontificia Bolivariana responden las directivas con misiva deshonrosa que revictimiza a la víctima y a todas las mujeres del claustro.

Amiga de la ideología contra el género femenino que con tanta pasión cultivan Viviane Morales, Alejandro Ordóñez, pastores y curas, la UPB alza su voz desde la veta más retinta del oscurantismo cuando un alumno le levanta la falda a una estudiante y la derriba al piso. Y no para sancionar al malandro, sino para culpar a las mujeres del acoso y la violencia masculina contra ellas. Recomienda a las estudiantes evitar el uso de “prendas muy ajustadas… de minifalda, short o escote muy pronunciado”; sugiere llevar “ropa discreta (pues) no hay nada más incómodo que distraer la atención de tus compañeros de clase y profesores…”.

Revive la UPB las pastorales de monseñor Builes, añosas catilinarias dirigidas a la Medellín camandulera, hoy de camándula y Popeye, empeñada en asfixiar la metrópoli que busca mejores aires. Denostaba Builes todavía en 1963 la falda “a medio muslo” y los “descotes vergonzosos”. Ante “semejante impúdico y escandaloso espectáculo, todos sienten fastidio y vergüenza, tentaciones, pasiones, pensamientos y deseos deshonestos”. Condenó el prelado “la nueva ola de carne inmunda y horrenda corrupción”; la rebelión de la mujer moderna contra lo que Dios dispuso para salvarle el pudor “cubriendo sus vergüenzas”. Tal como lo hizo con Eva en el paraíso. Respira odio esta normativa sobre el vestir; y sugiere bíblico mandato de venganza contra la mujer, víbora que ya desde su creación perdió al varón y lo condenó a la intemperancia. Y la UPB le sigue el paso, sabiendo de dinámicas de agresión en cadena que principian con acoso, escalan a violación y pueden culminar en feminicidio. Documentado está.

Según Medicina Legal, en 2017 hubo en Colombia 565 feminicidios; y más de medio millón de casos de violencia de pareja, en 86% de los cuales la afectada fue la mujer. Cada día, 43 niñas sufren violencia sexual. Pero sólo se denuncia el 10% de los casos, y entre ellos la impunidad alcanza el 97%. Señala la Fiscalía que de cada 100 mujeres que denuncian, diez terminan asesinadas por su compañero.

En Colombia es más arriesgado denunciar a un abusador que abusar de una mujer, apunta García, pues el abuso sexual se alimenta del miedo de sus víctimas. Miedo padece Claudia Morales, pero denuncia. Lo siente Ana Milena Cruz, pero denuncia. Lo saben las estudiantes de la UPB, y protestan. Mientras se decide la justicia a proteger a la víctima que pronuncie el nombre de su violador, asestan aquellas mujeres un golpe certero contra el cerco del abuso sexual. Porque enfrentan poderes inmarcesibles que lo afianzan y abrigan: la política, la milicia, la religión.

http://amp.elespectador.com/opinion/rompiendo-el-cerco-del-abuso-sexual-columna-740008?__twitter_impression=true

COLOMBIA: Asesinan líder comunal en Tibú


Sandra Yaneth fue secuestrada por hombres armados hace cuatro meses. FOTO: La Opinión
Sandra Yaneth fue secuestrada por hombres armados hace cuatro meses. FOTO: La Opinión

COLPRENSA | PUBLICADO HACE 3 HORAS

En zona rural del corregimiento Campo Dos, específicamente en la vereda La Primavera (Tibú) fue hallado el cuerpo de una mujer que era líder comunal.

Se trata de Sandra Yaneth Luna, presidenta de la Junta de Acción Comunal de la vereda Totumito Carboneras, de ese municipio del Catatumbo.

La Alcaldía de Tibú, a través de un comunicado, rechazó la acción violenta que dejó sin vida a la mujer, en horas de la noche.

Así mismo, hizo un llamado al Gobierno Nacional y Departamental para que se adopten “medidas contundentes en materia de política pública de prevención de violaciones a los derechos humanos”.

El despacho municipal resaltó que los grupos armados ilegales deben respetar el derecho a la vida y el trabajo que realizan estas personas por sus territorios.

Sandra Janeth Luna había sido secuestrada el pasado jueves 28 de septiembre de 2017 por hombres armados con rumbo desconocido. Desde entonces, era incierto el paradero de la mujer.

En lo que va de 2018 han sido asesinados 28 líderes y defensores de derechos humanos en el país.

Indignación porque España no considera a Diana Quer víctima del machismo


LACRA SOCIAL

Juristas y colectivos feministas exigen al Gobierno que trate las agresiones fuera de la pareja como violencia de género

María Jesús Ibáñez

José Enrique Abuín, conocido como El Chicle, es trasladado por efectivos de la Guardia Civil desde la nave de Rianxo (A Coruña).

José Enrique Abuín, conocido como El Chicle, es trasladado por efectivos de la Guardia Civil desde la nave de Rianxo (A Coruña).  / LAVANDEIRA JR / EFE

Ni Diana Quer, ni la víctima de la Manada en los Sanfermines del 2016, ni la prostituta Yingying, asesinada el pasado diciembre en el barrio del Raval de Barcelona… ninguna de ellas ha sido, legalmente, víctima de un delito machista. Porque en España solo se reconoce este tipo de violencia en el entorno familiar, o más concretamente, cuando el agresor y su víctima mantienen o han mantenido una relación sentimental. Eso, a pesar de que desde hace años prácticamente todos los organismos internacionales de derechos humanos, empezando por las Naciones Unidas, coinciden en que una mujer que ha sido agredida por el simple hecho de ser mujer, ya sea en el ámbito privado o en el ámbito público o social, deberá ser considerada como víctima de violencia de género en todos los casos.

La incorporación de estos casos a la relación de víctimas de violencia de género dispararía de forma exponencial las cifras oficiales actuales, que desde el 2003 (año en que empezaron a recogerse estadísticas en España) suman ya casi un millar de personas. Son 947 para ser exactos, entre las que hay 23 niños, que solo se contabilizan como víctimas desde el 2013. Así, si los datos oficiales del Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad hablan de un 2017 con 48 mujeres y 8 niños muertos a manos de hombres que eran (o habían sido) sus parejas y agrega cuatro casos que aún están bajo investigación, el observatorio independiente Feminicidio.net, vinculado a organizaciones de defensa de las mujeres, ha sumado 38 víctimas más, entre las que incluye los feminicidios fuera del ámbito más íntimo. Al menos 31 casos son claros (ver gráfico). Su cómputo es de 98 víctimas de violencia machista en España.

“La legislación española es hoy claramente insuficiente”, protesta Marta Roqueta, activista feminista y editora de la revista Zena.cat, especializada en la divulgación de la cultura popular con perspectiva de género. No tiene sentido que, por ejemplo, en el mediático caso de Sergio Morate, el hombre de Cuenca que mató a su exnovia, Marina Okarynska, y a una amiga de esta, Laura del Hoyo, solo se dé rango de víctima de violencia machista a la primera mujer, y no a la segunda.

Tampoco lo tiene que “todavía haya quien justifique a un violador o un agresor sexual, diciendo que o bien está enfermo o bien la víctima lo provocó”, denuncia Roqueta, que insiste en el larguísimo camino que queda aún por recorrer en el ámbito de la prevención, de la educación y del cambio cultural. “Estamos en una sociedad que, sea como sea, sigue castigando a la mujer: Diana Quer murió, si se confirman los indicios, porque intentó defenderse de su agresor; la víctima de la Manada, que no se defendió porque se quedó bloqueada por el miedo, ha sido cuestionada e insultada luego por la opinión pública, justamente por no resistirse y por tratar de rehacer su vida”, lamenta la periodista, miembro del grupo ‘On són les dones’. “Hoy en día ser mujer es un factor de riesgo”, concluye.

La ley del 2004 se queda corta

El clamor para que el Gobierno español reforme de una vez la ley de medidas de protección integral contra la violencia de género del 2004, e incluya en ella esta y otras modificaciones, está creciendo en los últimos tiempos. “Habría que introducir lo antes posible este asunto en la agenda política, porque España está tardando demasiado en equipararse a la normativa internacional”, aboga Concepción Torres, profesora en la Universidad de Alicante y secretaria de la Red Feminista de Derecho Constitucional.

El gobierno español ratificó en el 2014, recuerda Torres, el conocido como Convenio de Estambul, promovido por el Consejo de Europa, en el que se establece como “violencia de género también la ejercida fuera de la pareja, e incluso aquella que se ejerce con la intención de dominar o discriminar”. Con todo, puntualiza la profesora, es cierto que se han dado algunos pasos en la buena senda. “El Pacto de Estado contra la Violencia de Género alcanzado en el 2017 prevé ampliar este delito a los casos ocurridos fuera del ámbito relacional y tenemos también algunas sentencias que consideran que atacar a una mujer para robarle, por ejemplo, contiene un agravante por razón de género”, agrega.

En el caso de las violaciones o los ataques sexuales, “son delitos que no son fáciles de denunciar para las víctimas, por eso es melás necesario que haya una voluntad política, que permita actuar aunque no exista esa denuncia”, reflexiona Torres, que lamenta que demasiadas veces las autoridades solo reaccionan cuando “hay una demanda social elevada”.

Para muchos colectivos de mujeres (feministas y no feministas), el caso de Diana Quer ha sido la gota que ha colmado el vaso: en las últimas horas, desde la confesión de José Enrique Abuín Gey, alias ‘El Chicle’, se han organizado manifestaciones en distintas ciudades para exigir que el homicidio en agosto del 2016 de la joven madrileña, de 18 años, sea tratado como un crimen machista.

Fuente: http://www.elperiodico.decataluña.com

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