LOS PEDERASTAS Y LOS CORRUPTOS SE OS ADELANTARÁN EN EL REINO DE LOS CIELOS


Written by José Ignacio González Faus

Comprendo bien el escándalo y la indignación que puede suscitar ese título. Según y cómo, yo soy el primer indignado. Pero ese escándalo puede ayudarnos a comprender el impacto de la misma frase cuando Jesús la dijo referida a “publicanos y prostitutas”.

La terminología de Jesús ya no nos escandaliza: hoy no hay publicanos (al menos con ese nombre), y las prostitutas son hoy, en un 90 %, víctimas de la trata de blancas, cosa que no ocurría entonces: mientras que la meretriz de Lucas 7, parece ser una prostituta de aquellas “de alto standing”. (Prescindiendo ahora de si se identifica o no con “la Magdalena” del capítulo siguiente, pregunta que en mi opinión no tiene respuestas científicas sino sólo sentimentales)

Por ambas razones, los términos de la denuncia de Jesús ya no hieren nuestros oídos. Pero si situamos esa terminología de Jesús en su época, resultan ser dos de los calificativos moralmente más escandalosos. Se comprende así la reacción de “ganas de acabar con él”, que provocaba Jesús en los doctores y cumplidores. Y la que nos puede provocar a nosotros hoy, su parodia en mi título.

Porque, por otro lado, las víctimas son para Dios más sagradas y más dignas de cuidado de lo que puedan serlo para el mejor de nosotros. Y los pederastas y los corruptos le provocan a Dios más dolor y más indignación de la que pueden provocar a cualquiera de nosotros y a todos los bien-pensantes de nuestros días. Aquí aparece lo que el japonés Kazoh Kitamori califica como el dolor de Dios y que define así: “el amor de Dios triunfando sobre su ira”.

En nosotros, tan incapaces de amar, es casi imposible que nuestro amor triunfe sobre nuestra ira. Tenemos tanta capacidad para condenar como incapacidad para compadecer al que condenamos. Aquello de “odiar al pecado y amar al pecador” nos lo aplicamos a nosotros y a nuestras pequeñas (o grandes) infidelidades. Pero si intentáramos llevarlo a la práctica, tendríamos que añadir a todo cuanto estamos condenando (¡y con plena razón!), otra palabra dirigida a esos ejemplos de bajeza moral: pederastas y corruptos. Una palabra más o menos como ésta:

Condenamos vuestros actos pero no queremos condenar a vuestras personas. No sabemos cuántas veces se cumple aquello de que el verdugo de hoy fue una víctima ayer. No podemos ser jueces de nadie porque eso sería erigirnos en dioses. También para pederastas y corruptos sigue habiendo hoy una posibilidad y una oferta de rehabilitación y de perdón. También para vosotros sigue vigente la palabra bíblica: “aunque vuestros pecados sean rojos como la grana (y lo son) pueden volverse blancos como la nieve”.

En los mundos de ETA y de las FARC colombianas se han dado historias estremecedoras de reconciliación y de abrazo entre víctimas y verdugos. Que no han tenido publicidad: porque el bien no hace ruido y la publicidad del mal genera muchos más ingresos. Pero que devuelven al género humano una calidad humana y una posibilidad de admiración, mayores que todo el desprecio que merecemos con tanta frecuencia. Y si somos cristianos, sabemos que por un pederasta o un Bárcenas arrepentido habrá en el cielo más alegría que por todos nosotros.

Tomar en serio las palabras de Jesús no significaba, por tanto, cohonestar a los publicanos y las prostitutas. Pero sí que es una llamada a no sentirnos superiores a ellos. Cuentan que el gran Francisco de Asís, ante cualquier crimen o atrocidad moral de que tenía noticia solía exclamar: “yo en su lugar quizás habría hecho lo mismo”. Era una manera de no sentirse mejor sino, simplemente, privilegiado, más afortunado y, precisamente por eso, más responsable. Y solo si intentamos acercarnos a esa manera de sentir, evitaremos ponernos por encima de ellos.

Algo de eso lo intuía el genio de Nietzsche en su denuncia de la moral como hipocresía. Pero esas palabras del loco de Basilea nosotros las aplicamos solo cuando los otros nos hablan de moral. No cuando moralizamos nosotros. Con lo que acabamos dándole la razón sin querer.

Y dejando a Nietzsche, eso mismo es lo que quiere decir Pablo de Tarso en los capítulos 9-11 de su carta a los romanos, hablando de la relación entre judíos y paganos. No niega nada de la bondad y de cierta superioridad de aquellos (“de ellos son las promesas etc.”). Pero al aplicarse esa superioridad a sí mismos y no a la elección de Dios, se han quedado por detrás de los paganos, y Dios se ha valido de ese pecado suyo para abrir las puertas a los de fuera: se creyeron hijos de Jacob y han acabado siendo hijos de Esaú, dice Pablo aludiendo a esos dos hermanos bíblicos. Para añadir en seguida que si ahora los paganos se sienten superiores a los judíos, dejarán de ser la iglesia de Jacob para pasar a ser la iglesia de Esaú. Y Dios se vuelve entonces a los judíos. Y así se vale Dios del pecado de todos, para salvarlos a todos.

Pablo no tenía el don de la expresión clara: era demasiado impetuoso para ser diáfano. Por eso se enreda algo en sus explicaciones y prefiere terminar con mil exclamaciones de asombro sobre los designios y la sabiduría de Dios, las cuales le permiten callar. Pero creo que al menos podemos intuir por dónde va. Y me permito añadir, por si a alguien le es útil, que el comentario a esos capítulos 9-11, en el libro de Xavier Alegre sobre la carta a los romanos, me parece de lo mejor, no solo de ese libro de Alegre sino de cuanto se ha escrito sobre esos capítulos.

En cualquier caso, no debemos sentirnos mejores sino solo más agradecidos y más responsables. Y ¿no parece que, si intentáramos sentir algo de eso, será mucho más fácil la convivencia humana que hoy se está degradando a niveles alarmantes?

José I. González Faus sj, teólogo

Religión Digital

Cómo detectar y combatir el discurso del odio: lecciones desde AuschwitzSara Montero


tdic012018 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

(cuarto poder)
Charlamos con el responsable de comunicación de Auschwitz-Birkenau sobre el creciente discurso del odio, cómo detectarlo y cómo cuáles son los cortafuegos democráticos.“Hay personas que utilizan el odio, el populismo y la división de la gente para su propia agenda política”.
Pawel Sawicki trabaja entre muertos que no se acaban de ir. Ese es, de hecho, parte de su trabajo: retener sus voces para que nunca se apaguen del todo. El responsable de comunicación del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau aterrizó el pasado viernes en la capital española para participar en una conferencia a propósito de la exposición ‘Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos’, que se podrá ver hasta el 3 de febrero en el Centro de Exposiciones Arte Canal Madrid.

El relato de lo que ocurrió está compuesto por los retazos de la memoria de las víctimas, de los que fueron asesinados y de los que resistieron. Pero Sawicki también pone el acento en sus asesinos y en el riesgo de que emerja una nueva oleada de verdugos: “Un genocidio no surge de un día para otro. No hay que esperar hasta que se llegue al horror”, explica, “cuando se detectan los primeros síntomas es cuando se debe actuar”.

La entrevista tiene lugar en un rincón del comienzo de la exposición, en el que reina el silencio. Auschwitz es el símbolo universal del mal, que toma forma en la figura de Adolf Hitler. La muestra pretende sumergir a los visitantes en ese espacio de “deshumanización”, donde víctimas y asesinos coexistían. Allí están los barracones, los uniformes de los prisioneros y los zapatos, pero también la vestimenta de los SS y un juego de mesa antisemita.

“Tenemos los testimonios que nos han aportado los supervivientes de cómo era vivir en el campo, un día, una semana, un mes o mucho más. También hubo víctimas que fueron directamente a las cámaras de gas. Hay una historia humana. También hay otra parte: la de la gente que creó el campo y la ideología que hizo posible la existencia de Auschwitz. Esa ideología se llama nazismo y mató a un millón de judíos, más de 70.000 polacos, 21.000 gitanos, 14.000 prisioneros soviéticos, además de presos comunes, homosexuales, etc.

La ideología del odio hoy

Esa experiencia de inmersión busca la conexión entre lo que ocurría en ese campo y lo que sucede hoy. Al relato racional de los hechos se le dota también de la conexión emocional para que la indiferencia hacia el dolor ajeno no se transmita: “La historia de Auschwitz es esencial para educar a las personas”.

A pesar de que el nazismo constituye uno de los capítulos históricos a los que más libros, documentales o incluso películas se han dedicado, Sawicki cree que los jóvenes “no tienen un conocimiento amplio” y, a veces, “ni siquiera básico” sobre el nazismo. Y, sin embargo, esas personas “son testigos de ideologías de odio que están ocurriendo hoy”.

Desde que la exposición aterrizó en Madrid, la ultraderecha ha ascendido en poder y ha multiplicado su influencia en todos los frentes. El italiano Salvini ha propuesto censos para la población gitana, el brasileño bolsonaro ha diagnosticado que “el error” de la dictadura de su país fue “torturar y no matar” y el húngaro Viktor Orban, que lleva años practicando políticas ultraderechistas, ha prohibido a los sin techo dormir en la calle. El título de la exposición reverbera: “No hace mucho. No muy lejos”.

La tolerancia al discurso del odio

Al leer las frases que adornan las paredes de la exposición, al husmear el barracón originario que descansa allí o al imaginarse sobre la mesa blanca las aberraciones que practicaba el doctor Mengele a los prisioneros, brota la empatía con la víctima. Pero nadie se imagina siendo ese ciudadano que mira hacia otro lado, pero la mayoría lo somos. Rechazar esa indiferencia también es parte del aprendizaje porque es parte de la vacuna: “Cualquier genocidio tarda años en generarse. Es un proceso muy largo.Empieza con un poco de odio, con una discriminación, con palabras o burlas. Y al final, acaba en este último paso”. El Partido Nazi se fundó en 1919, pero hasta 1933 no ganó las elecciones.

La tolerancia hacia el racismo y la xenofobia se educa. Por eso, hay que trabajar en la memoria y la prevención antes de que sea (o más bien, vuelva a ser) demasiado tarde: “Hay personas que utilizan el odio, el populismo y la división de la gente para su propia agenda política. A veces es fácil identificarles porque utilizan símbolos y técnicas del siglo pasado, como la propaganda de estereotipos o prejuicios. Hay algo universal en el amor y la bondad pero también en el odio y la maldad”.

Si el discurso del odio se propaga con facilidad en tiempos de crisis, desesperación y antipolítica, este museo se encarga también de formar a varios agentes sociales para combatir esa peligrosa intolerancia que se cuela por todas las capas de la sociedad. Dan seminarios a policías, abogados, trabajadores de la administración pública y, sobre todo, a maestros: “Cada vez que formamos a un profesor nos aseguramos de que enseñará a sus estudiantes durante años”. También trabajan con el sistema penitenciario, tanto con los funcionarios de prisiones como con los presos.

La importancia de los controles: las redes, el periodismo y la ley

Esas pequeñas píldoras de odio a veces se materializan en alguna pintada en una pared o en mensajes antisemitas en las redes sociales. Sawicki no tiene una contabilización, pero sí reconoce que “se producen diferentes oleadas”. Tampoco está seguro de si han crecido los discursos racistas o de si lo que hay son más altavoces para difundirlos. Los extremistas encuentran en las redes sociales un vehículo para propagar su mensaje de manera fácil y rápida.

Además, el acceso a la información está también fragmentado. Si antes se leían unos pocos periódicos en papel en los que las noticias estaban jerarquizadas por criterios periodísticos, hoy esos lectores acceden a la información por páginas de Facebook o en las cuentas de usuarios de Twitter a los que siguen. El riesgo de sesgo ideológico es mayor y es más difícil que el ciudadano se encuentre con una información que le haga replantearse su opinión.

Aún así, Sawicki también ve en la inmediatez algo positivo para los comunicadores que trabajan en el museo: “Nos permite reaccionar y contactar con periodistas y gente influyente cuando publican o comparten información errónea”. El hecho de que cualquier interacción sea pública hace que las compañías y los profesionales reaccionen antes para no ver manchada su imagen pública: “También recuerdo que contactamos con una empresa por un producto que era irrespetuoso con la memoria del Holocausto. Les explicamos cuál era el problema y retiraron el producto”, recuerda.

Mientras los periodistas españoles reflexionan sobre cómo cubrir las informaciones de un partido ultraderechista como Vox, Sawicki destaca el papel de la información contrastada, contextualizada y veraz. Pero es periodista. Aunque lleva ya 11 años trabajando en el campo, conoce muy bien la situación en la que se encuentran sus compañeros tras años de recortes, reconversiones digitales y la entrada del clickbait: “Los periodistas tienen cada vez menos tiempo y están menos especializados porque tienen que dedicarse a diferentes temáticas. Los medios dan cada vez menos voz al periodista”.

Y lanza un reto: “Si hiciéramos un recopilatorio sobre los artículos profundos e interesantes que se han publicado en Europa sobre la crisis en Myanmar, nos saldrían muy pocos”. Sawiki, con prudencia, recuerda que no es un experto en opinión pública, pero como lector sí percibe que “ese tipo de periodismo se está haciendo más débil”: “No puedo decir que este sea el motivo por el cual hay más odio, pero sí que hay cada vez menos mecanismos de defensa en el mundo de la comunicación”.

En pleno debate sobre la ilegalización en España de las fundaciones que hacen apología del franquismo, la pregunta era obligada: ¿Es útil prohibir la exaltación del fascismo en esa labor de prevención?. Sawicki vive entre historiadores, así que evita opinar sin conocer en profundidad el contexto español, pero apunta que en Polonia es ilegal. Aún así, confiesa que es un debate que mantiene con sus colegas de Estados Unidos, donde la libertad de expresión lo ampara casi todo.

En su opinión, hacer apología del nazismo ataca directamente a las víctimas, a su memoria y a su dignidad y, por tanto, sí cree que son importantes las herramientas para defenderla, aunque cada país escoja las suyas. Pero vacunarse contra el odio requiere un trabajo que va mucho más allá de la legalidad: “Si una persona que va al memorial y niega el holocausto, será expulsada el museo. Lo permita o no la ley.”

http://www.redescristianas.net/como-detectar-y-combatir-el-discurso-del-odio-lecciones-desde-auschwitzsara-montero/#more-94274

La JEP y PAX Holanda firman alianza para garantizar el acceso de las víctimas a la Jurisdicción Especial para la Paz



Justicia Transicional

Publicado el 6 noviembre 2018 | por PAX0

La Jurisdicción Especial para la Paz y la organización internacional PAX suscribieron un memorando de entendimiento que busca establecer los lineamientos y formas de colaboración técnica, administrativa y económica con el fin de garantizar el acceso de las víctimas del conflicto armado a la JEP.

Las dos instituciones acordaron cooperar en tres líneas fundamentales:

Realizar pedagogía a organizaciones de víctimas o comunidades sujetas a reparación colectiva y sus rutas de acceso a la JEP.

Trabajar en el fortalecimiento de las capacidades de grupos y organizaciones de víctimas con miras a promover su participación en procesos ante la Jurisdicción Especial para la Paz, con énfasis en el acompañamiento a la presentación de informes escritos, orales/verbales y mixtos.

Acompañar a la Jurisdicción Especial para la Paz en la formulación e implementación de los mecanismos de articulación y coordinación con las Jurisdicciones Especiales Indígenas y otras justicias étnicas, en el contexto de la implementación del Capitulo Étnico del Acuerdo Final de Paz.

PAX tiene como misión trabajar en conjunto con la población civil en las zonas de conflicto, para prevenir y poner fin a la violencia armada, asegurar la seguridad humana en regiones vulnerables, y promover la construcción de la paz con justicia.

En desarrollo de su misión PAX trabaja con distintos actores como víctimas, desmovilizados, organizaciones de la sociedad civil, autoridades locales, regionales o nacionales y actores económicos, entre otros, en zonas de conflicto para apoyarlos en su búsqueda de verdad, justicia, reparación y reconciliación.

La Vicepresidenta de la JEP, Dra. Xiomara Cecilia Balantía Moreno resaltó la firma de esta alianza como un importante paso para la presencia territorial de la institución y sobre todo, el apoyo en términos de pedagogía sobre la justicia transicional.

Por su parte, el Coordinador General del Programa para América Latina del Movimiento de Paz Holandés PAX, Joris Van de Sandt considera que con la firma de este memorando: “PAX pone al servicio de la JEP, la experiencia de acompañamiento y la confianza obtenida durante más de 20 años de trabajo con los sectores sociales vulnerables y/o étnicamente diferenciados en varias zonas del país. A través de esta alianza, PAX aspira a contribuir al éxito del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición de cara a la reconciliación del pueblo Colombiano”.

https://paxencolombia.org/la-jep-y-pax-holanda-firman-alianza-para-garantizar-el-acceso-de-las-victimas-a-la-jurisdiccion-especial-para-la-paz/

TENGO MIEDO, ME VAN A MATAR. Jose María Castillo


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Nadie pone en duda que Monseñor Romero fue un obispo ejemplar. Tan ejemplar que cuanto más se va conociendo su vida, más se le aprecia y más se le admira. Esto es lo más claro y lo más seguro que puedo afirmar, después de los 17 años que fui profesor de Teología en la UCA, la Universidad que tienen los jesuitas en El Salvador (CA).

Yo no conocí a Romero. Porque cuando empecé a ir a Centro América, hacía ya nueve años que a él lo habían matado. Pero su recuerdo estaba entonces -y sigue ahora- tan vivo en el pueblo, en la gente, que todo el mundo habla de él. Sin duda alguna, Monseñor Romero es el salvadoreño más universal, que ha regalado aquel entrañable país a la Iglesia y al mundo.

Ahora, cuando el papa Francisco lo propone como ejemplo de creyente y de obispo, se recuerdan sus mejores ejemplos de vida y de fidelidad al Evangelio. Pero, en la vida de un hombre como Romero, siempre hay datos y detalles que nadie se imagina. Romero fue un santo. Pero, antes que un santo, fue un ser humano, profundamente humano. Y eso es lo que quiero recordar aquí.

Cuando el domingo 23 de marzo de 1980, el arzobispo Romero dijo en su homilía de la catedral de San Salvador: “¡En nombre de Dios, y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: ¡cese la represión!”. Con estas palabras, Romero firmó su sentencia de muerte.

Aquel mismo domingo, por la tarde, un sacerdote -que pasados los años me lo contó- fue a ver a Monseñor Romero. El arzobispo estaba solo, en la pequeña casita que le habían dejado en “El Hospitalito”. El cura, que me contó esta escena, se encontró a Romero solo y emocionalmente “hundido”. Sus palabras fueron pocas y tremendas: “Tengo miedo, mucho miedo. Me van a matar. Y yo no quiero morir, porque amo la vida. Lo peor de todo es que me cuesta mucho rezar… No siento a Dios”.

El sacerdote que oyó estas palabras, intentó decirle algo, que pudiera dar aliento al arzobispo en “su Getsemaní”. Le pidió que insistiera en la plegaria. Y que intentara descansar. A la mañana siguiente, el mismo sacerdote volvió a ver a Romero. Había podido dormir un rato. Y estaba más animado. El final fue aquella misma tarde. Ya lo conocemos.

La Biblia nos dice que Jesús tuvo miedo antes de morir. Y “ofreció oraciones y súplicas, a gritos y con lágrimas, al que podía salvarlo de la muerte; y Dios lo escuchó, pero después de aquella angustia” (Heb 5, 7). Identificarse con el destino de los peor tratados por la vida es duro, muy duro. Y nadie se escapa de semejante destino. Si es que se toma en serio, y con todas sus consecuencias, el anhelo de justicia, que puede hacer más soportable este mundo. En esto consiste el centro del cristianismo, que no es una Religión. Es un “proyecto de vida”, que consiste en la lucha y el dolor por aliviar el sufrimiento que lleva consigo la vida.

Y que nadie me diga que esto es quedarse en la tierra, negando el cielo. Nada más -y nada menos- que Inmanuel Kant lo dejó dicho en una frase lapidaria: “La praxis ha de ser tal que no se pueda pensar que no existe un más allá”. Si esto se acepta de verdad y se integra en nuestras vidas, terminaremos gritando y con lágrimas. Pero eso será el precio de un mundo más humano, que nos abre la esperanza al más allá.

José María Castillo

Monseñor Romero, en defensa de los derechos humanos y de la vida de los empobrecidos.


Juan José Tamayo, Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones. Universidad Carlos III de Madrid

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Iniciamos hoy la publicación de cuatro artículos de Juan José Tamayo con motivo de la canonización de monseñor Romero que tendrá lugar el 14 de octubre
Durante los tres años que estuvo al frente de la arquidiócesis de San Salvador –de 1977 1980- Monseñor Romero experimentó en su propia persona las agresiones procedentes de la violencia estructural y de la violencia terrorista militar, ambas coaligadas para terminar con su vida, como sucedió la fatídica tarde del 24 de marzo de 1980 durante la celebración de la eucaristía en el Hospital de la Divina Providencia en la colonia de Miramonte en presencia de unas cincuenta personas asistentes al acto litúrgico, que quedaron atónitas y se sintieron impotentes ante tamaño acto criminal.

La respuesta a los diferentes tipos de violencia fue la defensa de los derechos humanos, pero no de manera genérica ni conforme a un universalismo abstracto, sino en la realidad salvadoreña, donde eran pisoteados sistemáticamente por los diferentes poderes del Estado y la oligarquía en “santa” alianza. Una defensa no desde fuera como persona que contempla el conflicto desde la neutralidad, sino implicándose en él directamente hasta mancharse las manos, no evadiéndose bajo la justificación de que su misión era solo religiosa y espiritual, sino tomando partido por las mayorías populares y las organizaciones populares, si bien críticamente. Una defensa de los derechos humanos de las personas y colectivos a quienes se les negaba. Especial atención prestó a la defensa de la vida de quienes la tenían más amenazada: la vida de los pobres. Lo puso de manifiesto en la homilía del 16 de marzo de 1980, una semana antes de ser asesinado con estas palabras:
“Nada hay más importante para la Iglesia que la vida humana, la persona. Sobre todo, de la persona de los pobres y oprimidos, que además de ser humanos, son también seres divinos, por cuanto de ellos dijo Jesús que todo lo que con ellos se hace Él lo recibe como hecho a Él. Y esa sangre, la muerte, están más allá de la vida Tocan el poder de Dios”. Hay aquí una apelación al Dios de la vida frente a los ídolos de muerte. Una vida que Romero no reduce a la espiritual y eterna, sino que centra en las condiciones materiales.

La vida de los pobres, o mejor, de las personas y de los colectivos empobrecidos por el sistema, fue su causa, que paradójicamente le costó su propia vida. Bien pudiera aplicarse a Monseñor Romero lo que su amigo el obispo-profeta hispano-brasileño Pedro Casaldàliga dijere de sí mismo: “Mis causas son más importantes que mi vida. Lo expresó teológicamente en el discurso de recepción del doctorado honoris causa concedido por la Universidad d Lovaina (2/2/1979), citando una afirmación de San Ireneo de Lyon, padre de la Iglesia primitiva y aplicándola a la realidad salvadoreña:
“Los antiguos cristianos decían; gloria Dei homo vivens (“la gloria de Dios es el ser humano que vive”). Nosotros podríamos concretar esto diciendo; Gloria Dei vivens pauper (“la gloria de Dios es el pobre que vive” o “la vida del pobre”). Creemos que desde la trascendencia del Evangelio podemos juzgar en qué consiste la verdad de la vida de los pobres, creemos también que poniéndonos del lado de ellos e intentando darles vida sabemos en qué consiste la eterna verdad de Evangelio”.

Romero hizo una defensa de los derechos humanos no sólo a través declaraciones. Creó en la arquidiócesis la Tutela Legal, que ha sido eliminada por el arzobispo actual. Se negó a participar en actos gubernamentales mientras no se investigara el crimen de Rutilio Grande y sus dos acompañantes Manuel Solórzano y Nelson Rutilio Lemus. Dio orden de cerrar los colegios dependientes del arzobispado en protesta por el la represión generalizada que sufría el país y por la persecución contra los sectores eclesiales comprometidos en la lucha por la justicia. El domingo 20 de marzo de 1977 ordenó la suspendió de todos los servicios religiosos arquidiocesanos y convocó a una misa delante de la catedral, a la que asistieron decenas de miles de personas.

La reconciliación fue una de las palabras más frecuentes en sus escritos. Citando a San Pablo, llama a los cristianos y cristianas a ejercer el servicio de la reconciliación y a trabajar por una “Iglesia de reconciliación” (Homilía del 16/3/198).

Denuncia de la oligarquía y de los poderes político y militar

Romero hace una crítica directa, radical, con nombres propios, a los poderes coaligados en la represión popular: el Gobierno, las Fuerzas Armadas, los cuerpos de seguridad, la judicatura, la derecha política y la oligarquía.

Denuncia “la fuerte represión y la violencia cruda, cruel y despiadada” de la derecha, que constituye una verdadera provocación a los grupos organizados:
“Algunos –asevera- llegan a creer en la posibilidad de un entendimiento entre solo cuerpos de D’ Abuisson. Queremos señalar la intervención del Sr. D’ Abuisson por lo que tiene de falaz, de mentirosa y de deformadora. Esperamos que la Fuerza Armada haya podido medir la falsedad de este señor que quiere nombrar héroe nacional a un torturador, que no se hace cargo ni de los desaparecidos, ni de los asesinados, ni de los torturados. Que confunde la letra de los estatutos de ORDEN con su práctica inveterada de amedrentamiento y de muerte, y que aporta testimonios falsos, que no engañan ni al más tonto” (Homilía de Romero, 10.02.1980).
La reacción de D’ Abuisson ante tan directa denuncia no se hizo esperar. Sólo un mes y medio después Romero caía abatido por las balas de un sicario contratado por el creador de los escuadrones de la muerte.

Critica la absolutización del poder, de las organizaciones políticas, el frente de la derecha, que en El Salvador –dice- se identifica con la riqueza, la propiedad privada, cuestiona el frente de la ultraderecha, las organizaciones fantasma o reales “que amenazan a muerte, acribillan a balaos, secuestran”. Califica esta actitud de idolatría de dioses que se están cobrando vidas humanas y de servidores del dios Moloc, que exigía sacrificios de niños. Critica también a las organizaciones armadas de la extrema izquierda por sus crímenes e idolatrías” (Homilía 12/8/1979).

Las críticas de Romero en sus homilías alcanzan hasta el corazón del poder económico de El Salvador: la oligarquía, a la que acusa de poseer la tierra que es de todos los salvadoreños. Es a ella a quien responsabiliza de haber dinamitado la emisora de la archidiócesis, YSAX. Y explica el motivo de dicha destrucción y de la violencia desplegada por los oligarcas:
“La oligarquía, al ver el peligro de que pierda completamente el dominio que tiene sobre el control de la inversión, de la agro-exportación y sobre el casi monopolio de la tierra está defendiendo sus egoístas intereses: no con razones, no con apoyo popular, sino con lo único que tiene: el dinero que le merite comprar armas y pagar mercenarios, que están masacrando al pueblo y ahogando toda legítima expresión que clama justicia y libertad. Por eso estallan todas las bombas manejadas bajo este signo. También la de la UCA. Por ello también han asesinado a tantos campesinos, estudiantes, maestros, obreros y demás personas organizadas” (Homilía de Romero, 24.02.1980).

Citando la Epístola de Santiago y a los Padres de la Iglesia recuerda a la oligarquía: “lo que tienes lo has robado. Lo has robado al pueblo que perece en la miseria. Lo has robado”. Citando a Pablo VI cuando era arzobispo de Milán pide a los oligarcas que se despojen de los bienes injustos, si no quieren ser despojados. Condena la idolatría de la riqueza y de la propiedad privada que hace consistir la grandeza del ser humano en el “tener” olvidándose de que la verdadera grandeza es “ser”. Citando el discurso de Juan Pablo II en Puebla, recuerda que “sobre toda propiedad privada grava una hipoteca social” (19.07.1979).

Denuncia la “absolutización de la riqueza”, que considera el gran mal de El Salvador y la propiedad privada como absoluto intocable, porque, afirma, “no es justo que unos pocos tengan todo y lo absoluticen de forma que nadie lo pueda tocar”, mientras “la mayoría marginada se está muriendo de hambre” (Homilía 17/8/1979).

La idolatría de la riqueza constituye, a juicio de Romero, el mayor peligro para el país, y la injusticia social es la razón de la violencia y del malestar general del pueblo. Pareciera que el papa Francisco hubiere leído las homilías de Romero y se hubiera inspirado en ellas cuando escribió la Exhortación Apostólica “La alegría del evangelio”, donde formula los cuatro “noes” más radicales contra el modelo capitalista en su actual versión neoliberal:
– No a una economía de la exclusión (nn. 54)
– No a la nueva idolatría del dinero (nn. 55- 56).
– No a un dinero que gobierna en lugar de servir (nn. 57-58)
– No a la inequidad que general violencia (nn. 59-60)

En el terreno de la idolatría de la riqueza, Romero invierte el orden entre esclavitud y libertad. Es libre la persona que no está subyugada al dios Dinero; es esclavo el idólatra del dinero. La utilidad del dinero no es un fin en sí mismo, sino un medio; está al servicio del ser humano, no viceversa (Homilía 15/7/1979).

En la crítica de la idolatría de la riqueza monseñor Romero se sitúa en la mejor tradición anti-idolátrica de los profetas de Israel, Jesús de Nazaret, Bartolomé de Las Casas, Antonio Montesinos, Marx, Ignacio Ellacuría, el papa Francisco Y la teología de la liberación. Una tradición que hemos de recuperar en nuestra crítica del idólatra neoliberalismo. Moisés sorprendió al pueblo judío adorando al becerro de oro. El neoliberalismo adora el oro del becerro. Y creo que muchos cristianos también.

http://www.redescristianas.net/monsenor-romero-en-defensa-de-los-derechos-humanos-y-de-la-vida-de-los-empobrecidosjuan-jose-tamayo-director-de-la-catedra-de-teologia-y

Esta es la homilía que Óscar Romero estaba dando cuando fue asesinado.


Óscar Romero12 de octubre de 2018.FacebookGorjeoEmail

Arzobispo Romero con san Juan Pablo II (Wikimedia Commons).

Como arzobispo de San Salvador, Óscar Romero abogó por los pobres y trabajó por la paz en medio de una escalada de la guerra civil. Por esta razón, fue asesinado al concluir su homilía el 24 de marzo de 1980. El domingo 14 de octubre, Óscar Romero será canonizado en Roma.

La misa se ofreció por el primer aniversario de la muerte de Sara Meardi de Pinto, madre de Jorge Pinto, editor y editor de El Independiente , un pequeño periódico semanal. La lectura del evangelio fue jn. 12: 23-26:

Ha llegado la hora de que el Hijo del Hombre sea glorificado. Les aseguro que, a menos que el grano de trigo caiga al suelo y muera, seguirá siendo infértil. Pero si muere, produce un gran rendimiento. Los que aman su propia vida la pierden; Aquellos que se odian en este mundo serán preservados para la vida eterna. Que el que quiera servirme, me siga; y mi criado estará donde yo esté. El que me sirve será recompensado por mi Padre.

James R. Brockman, SJ, autor de Romero: A Life (Orbis Books) y editor / traductor de The Violence of Love (Harper) de Romero, reexaminó la grabación de la homilía del Arzobispo Romero y publicó la siguiente traducción de la misma el 28 de marzo. , 1992, número de América :

Debido a lo que Jorgito ha escrito en el editorial de hoy en El Independiente , tengo cierta comprensión de sus emociones filiales en el aniversario de la muerte de su madre. En particular, puedo vislumbrar su noble espíritu, cómo puso toda su educación refinada, su amabilidad, al servicio de una causa que hoy es tan importante: la verdadera liberación de nuestro pueblo.Acabas de escuchar el Evangelio de Cristo, que uno no debe amarse a sí mismo tanto como para evitar involucrarse en los riesgos de la vida que la historia nos exige.tuitea esto

Mis queridos hermanos y hermanas, creo que no solo debemos orar esta noche por el eterno descanso de nuestra querida Doña Sarita, sino sobre todo que debemos retomar su mensaje, al que todo cristiano debe dar una vida intensa. Muchos no entienden, y piensan que el cristianismo no debería involucrarse en tales cosas. Pero, por el contrario, usted acaba de escuchar el Evangelio de Cristo, que uno no debe amarse a sí mismo tanto como para evitar involucrarse en los riesgos de la vida que la historia nos exige, que aquellos que evitarían el peligro perderán su vida, mientras Aquellos que por amor a Cristo se entreguen al servicio de los demás vivirán, como el grano de trigo que muere, pero solo aparentemente. Si no muriera, quedaría solo. La cosecha se produce porque muere, se deja sacrificar en la tierra y se destruye.

Desde su lugar en la eternidad, Doña Sarita confirma maravillosamente el mensaje del siguiente pasaje del Concilio Vaticano II, que he elegido en su nombre. Dice:

Se nos advierte que no se gana nada para ganar el mundo entero y perderse. Sin embargo, la expectativa de una nueva tierra no debe debilitar, sino estimular nuestra preocupación por perfeccionar esta tierra, donde crece el cuerpo de la nueva familia humana, un cuerpo que incluso ahora puede de alguna manera presagiar esa nueva era. Y así, en la medida en que el progreso temporal puede contribuir a un mejor ordenamiento de la sociedad humana, es una gran preocupación para el reino de Dios, aunque el progreso temporal debe distinguirse cuidadosamente del crecimiento del reino de Cristo.Hagamos lo que podamos. Todos podemos hacer algo, al menos tener un sentido de comprensión.tuitea esto

Porque después de que hayamos difundido los beneficios de la dignidad humana, la hermandad y la libertad a través de la tierra en el Espíritu del Señor y siguiendo su mandato, redescubriremos todos los buenos efectos de nuestra naturaleza y de nuestros esfuerzos, pero limpios de todas las manchas, iluminados y transfigurados. . Entonces Cristo entregará al Padre “un reino eterno y universal: un reino de verdad y vida, un reino de santidad y gracia, un reino de justicia, amor y paz” [Prólogo de la Misa de Cristo Rey]. “En esta tierra ese reino ya está presente en el misterio. Cuando el Señor regrese, su perfección se logrará “[ Gaudium et Spes , No. 39].

Esta es la esperanza que nos inspira a los cristianos. Sabemos que todo esfuerzo por mejorar una sociedad, especialmente una que está tan inmersa en la injusticia y en el pecado, es un esfuerzo que Dios bendice , que Dios desea , que Dios exige de nosotros. Y cuando uno encuentra personas generosas, como Sarita, y su pensamiento encarnado en Jorgito y en todos los que trabajan por estos ideales, debe tratar de purificarlos, por supuesto, cristianizarlos, vestirlos con la esperanza de lo que hay más allá. Eso los hace más fuertes, y nos da la seguridad de que todo lo que trabajamos en la tierra, si lo alimentamos con una esperanza cristiana, nunca será un fracaso. Lo encontraremos en una forma más pura en ese reino donde nuestro mérito estará en lo que hemos trabajado aquí en la tierra.

Creo que aspirar no tiene ningún propósito en un momento de esperanza y lucha en este aniversario. Recordamos con gratitud a esa mujer generosa que pudo simpatizar con las preocupaciones de su esposo y de su hijo y de todos los que trabajan por un mundo mejor, y que agregó su propia parte, su grano de trigo, en su sufrimiento. Sin lugar a dudas, esto garantizará que su recompensa celestial será proporcional a ese sacrificio y comprensión, que muchos carecen en este momento en El Salvador.HISTORIAS RELACIONADAS

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Ivette Escobar, estudiante de la Universidad Centroamericana de San Salvador, ayuda a terminar una alfombra en honor a las víctimas en el asesinato de 1989 de seis jesuitas, su ama de llaves y su hija en el campus de la UCA, parte de la conmemoración del 25 aniversario de los mártires jesuitas. en 2014. (foto CNS / Edgardo Ayala) 

Corte de El Salvador reabre investigación de masacre de jesuitas en 1989Kevin Clarke

Les ruego a todos, queridos hermanos y hermanas, veamos estos asuntos en este momento de nuestra historia con esta esperanza, con este espíritu de ofrenda, de sacrificio, y hagamos lo que podamos. Todos podemos hacer algo, al menos tener un sentido de comprensión. La santa mujer que recordamos hoy no podría hacer muchas cosas directamente, pero podría alentar a quienes pueden trabajar, simpatizar con su lucha y, sobre todo, orar. Incluso después de su muerte, ella envía un mensaje desde la eternidad que vale la pena trabajar, porque todos esos anhelos de justicia, paz y bienestar que experimentamos en la tierra se hacen realidad si los iluminamos con la esperanza cristiana. Sabemos que nadie puede continuar por siempre, pero aquellos que han puesto en su trabajo un sentido de muy gran fe, de amor a Dios, de esperanza entre los seres humanos, descubrir que todo resulta en los esplendores de una corona que es la recompensa segura de todos los que trabajan así, difundiendo la verdad, la justicia, el amor y la bondad en la tierra. No permanece aquí, pero, purificado por el Espíritu de Dios, se cosecha para nosotros y se nos da para nuestra recompensa.

Esta Santa Misa, la Eucaristía, es en sí misma un acto de fe. Con la fe cristiana, sabemos que en este momento la hostia de trigo se transforma en el cuerpo del Señor que se ofreció para la redención del mundo y en ese cáliz el vino se transforma en la sangre que era el precio de la salvación. Que este cuerpo inmolado y esta sangre sacrificada por los humanos también nos alimente, para que podamos entregar nuestro cuerpo y nuestra sangre al sufrimiento y al dolor, como Cristo, no para sí mismo, sino para impartir nociones de justicia y paz a nuestro pueblo.

Entonces, unámonos íntimamente en fe y esperanza en este momento de oración por Doña Sarita y por nosotros mismos.

[En este momento, el disparo mortal golpeó al arzobispo Romero, y cayó herido de muerte].

Bendición del autobús 2018 – Rabino Sharon Brous


Rabino sharon brous
8 de octubre de 2018

El Dr. King dijo que el Reino de Dios como realidad universal sigue siendo “todavía no”.

Estamos reunidos aquí hoy porque persistimos en creer en el Reino de Dios. Para mí, como judío, parece un mundo en el que la dignidad humana es real. En el que cada persona es tratada como una imagen de Dios, con un valor infinito, absolutamente único y precioso a los ojos de Dios y la humanidad.

Y el punto doloroso de este momento en el tiempo, de esta era que vivimos, es que cada día recordamos lo lejos que estamos de la realización de esa visión.

Estamos, por decir lo menos, todavía no .

Aún no estamos allí, cuando se confirma a un juez de la Corte Suprema en medio de múltiples acusaciones creíbles de agresión sexual, mensajes a mujeres, personas trans y no binarias, a hombres y niños que son víctimas de violencia sexual, y que ellos y su trauma son una responsabilidad. , una exageración, una molestia y una distracción, ¿y no podemos simplemente callarnos y dejar que vuelvan al negocio de asegurar una ventaja partidista?

No, el Reino de Dios no está a la mano, cuando la joven madre que huye de la violencia en El Salvador llega a la frontera de los Estados Unidos y se le da 5 minutos para despedirse de sus dos niños pequeños, quienes luego son arrancados de sus brazos en una política de crueldad sin sentido. Todavía no estamos allí, cuando nos damos cuenta de lo poco que cuidan a los que tienen el poder en nuestro país, incluso los niños que se reúnen con sus padres, los afortunados, quedarán traumatizados durante muchos años.

Aún no estamos allí cuando el departamento de justicia trabaja activamente para revertir los logros de los derechos civiles y 23 de los 50 estados han adoptado leyes severas de supresión de votantes solo en los últimos ocho años. Cuando los mexicanos, los musulmanes y todas las personas de color son monstruosos y criminalizados, cuando el presidente alimenta el antisemitismo y luego se encoge de hombros cuando un JCC en Virginia está pintado con esvásticas.

No, el Reino de Dios aún no está a la mano, cuando Callie Greer de Alabama, con quien marché en Washington en la Campaña de los Pobres, se lamenta de dolor al describir a su hija, Venus, muriendo en sus brazos por un cáncer que podría han sido tratados si Alabama no se hubiera negado a expandir Medicaid bajo la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio. Aún no estamos allí cuando un cuarto de millón de estadounidenses mueren cada año por problemas relacionados con la pobreza en los Estados Unidos.

Aún no estamos allí cuando los niños temen que les disparen en la escuela. Cuando la población carcelaria ha crecido de 200,000 a 2.2 millones en los últimos 40 años, y Puerto Rico está abandonado. Cuando nuestro planeta sufre bajo el peso de los combustibles fósiles y aún así, nuestro gobierno prioriza obsesiva y furiosamente la desregulación.

Aún no estamos allí, porque hoy nuestro país está impulsado por el miedo, sumido en una narrativa moral fallida, contaminada por la corrupción, la hipocresía y la indecencia. Nuestra nación, la más rica del mundo, cuenta con 140 millones de personas pobres o que viven en la pobreza (con mujeres, niños y personas con discapacidades afectadas de manera desproporcionada).

Es casi demasiado para soportar. El Dr. King tenía razón, el Reino de Dios “todavía no está”.

Pero él no lo dejó allí. El Dr. King también citó al historiador Charles Beard al decir: “cuando está lo suficientemente oscuro, puedes ver las estrellas”.

Hoy estamos aquí para entrenar nuestros ojos para ver las estrellas.

Y así es como se ven: se parecen a la hermana Simone Campbell y a estas santas hermanas, que están “En el camino a Mar-a-Lago”. Quienes participarán con miles y miles de estadounidenses en 54 eventos en 21 estados durante el curso de los próximos 27 días, y luego aterrizarán en Mar-a-Lago, donde hablarán la verdad al poder.

Estas hermanas y sus partidarios de todas las razas, etnias y tradiciones religiosas, nos están pidiendo que busquemos las estrellas en el cielo nocturno. Ponte de pie, dicen, y lucha por la América que sabes que está esperando para nacer. Una nueva América, feroz, hermosa y justa. Una América construida sobre la justicia, la justicia y la misericordia. Una América que levanta a la viuda, al huérfano y al extranjero, que no está ENCENDIDO, sino CON LOS más vulnerables.

Este mensaje es más importante ahora que nunca, porque hoy está sumamente claro: o trabajamos para desmantelar los sistemas opresivos, o nuestra inacción se convierte en el mortero que los sostiene.

El Reino de Dios aún no ha llegado. Estamos dolorosamente lejos de nuestra visión colectiva de un mundo redimido. Pero cada uno de nosotros se llama לְתַקֵּן עוֹלָם בְּמַלְכוּת שַׁדַּי – para hacer lo que podamos para sanar al mundo y lograr el Reino de Dios.

Por eso necesitamos este movimiento; Por eso bendecimos este momento.

Hermanas, les enviamos en su viaje con bendiciones.

Ve y ayúdanos a liberarnos de una política que invisibiliza, margina y roba a quienes más la necesitan, una política en la que el odio, la intolerancia y la crueldad envenenan el agua de nuestra nación.

Id, y proclamad la libertad por toda la tierra.

Ve y recuerda a nuestra nación, adolorida bajo el peso de la opresión y la injusticia, que es precisamente en la oscuridad de la noche que podemos ver las estrellas.

צֵאתְכֶם לְשָׁלוֹם— Ve, ve en paz.

https://networklobby.org/santamonicabusblessing2018/

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