Obispos de Venezuela realizaron jornada de la Misericordia en parroquias de Caracas


Escrito en Venezuela

Obispos de Venezuela realizaron jornada de la Misericordia en parroquias de Caracas

El domingo 10 el episcopado venezolano realizó una jornada extraordinaria de la Misericordia enmarcada en el Año de la Misericordia, convocado por el Papa Francisco, en más de 45 parroquias de la Arquidiócesis de Caracas.
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Los obispos de Venezuela reunidos en la centésima sexta asamblea plenaria ordinaria del episcopado venezolano y en el marco del año de la misericordia, convocado por el papa Francisco, realizaron este domingo 10 de julio una jornada extraordinaria de la misericordia en 45 parroquias de la ciudad de la Arquidiócesis de Caracas, con el fin de acercar la misericordia a los hermanos más afligidos y necesitados.

Durante este año, el episcopado venezolano, ha realizado gestos de misericordia a nivel personal, parroquial y diocesano, pero en esta oportunidad lo realizaron como colegio episcopal, al visitar juntos, aunque en distintas parroquias, las diversas periferias para encontrarse con el pueblo de Dios en un momento extraordinario de gracia y renovación espiritual.

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La jornada inicio a las nueve de la mañana, estos fueron recibidos en las distintas comunidades con mucha alegría y de inmediato empezaron a administrar el sacramento de la confesión. Hubo quienes pasaron más de cuatro horas administrando el sacramento de la reconciliación, otros visitaron enfermos, llevándoles palabras de esperanza y colocándoles la Unción de los enfermos. Algunos pudieron visitar hogares alejados de la ciudad y entrar en su humildes casas para compartir con sus familias; otros compartieron almuerzos con ancianos, indigentes y niños de distintas casas hogares llevadas por diversas congregaciones religiosas.

Después de realizadas las confesiones y visitas a los lugares más alejados y de extrema pobreza, los obispos celebraron junto a las comunidades parroquiales la Eucaristía, animando en sus homilías a tener esperanza, a pensar que Dios nunca desoye al pobre ni al afligido y siempre viene a nuestra ayuda en los momentos de dificultad, pero debemos estar atentos a escucharlo y dejarnos acariciar por su amor misericordioso de la misma manera que lo hizo aquel samaritano cuando ayudó a su prójimo.

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Los obispos venezolanos hicieron que esta experiencia haya sido un momento de cercanía del Padre, que verdaderamente pudieran sentir quienes sufren o padecen injusticias, la ternura de la mano de Dios que siempre acompaña a sus hijos y así brindar Misericordia a quien más necesita de Dios.

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Prensa CEV

11 de julio de 2016

Obispos de Venezuela realizaron jornada de la Misericordia en parroquias de Caracas

Por primera vez se descubre, excava y analiza un cementerio filisteo: entierros distintos a Israel


Escrito en Trabajos Especiales
Por primera vez se descubre, excava y analiza un cementerio filisteo: entierros distintos a IsraelLos filisteos son bien conocidos por los lectores de la Biblia,por ser durante siglos los enemigos tradicionales del pueblo de Israel. Desde sus ciudades amuralladas en la costa intentaban extender su dominio sobre los israelitasque vivían en el interior, y fueron un peligro constante hasta que el Rey David acabó su poderío.

En la Biblia hay diversas escenas en las que mueren filisteos en grandes cantidades: por ejemplo, Sansón mató a mil usando como arma el hueso de la mandíbula inferior de un burro (aunque no todos el mismo día) y dice el texto que en el día de su muerte al derrumbar las columnas bajo las que celebraban una fiesta mató más que en toda su vida. Sin embargo, los arqueólogos no habían encontrado un cementerio filisteo hasta ahora, y no sabían nada de sus costumbres funerarias.

Esto ha cambiado ahora al encontrarse y excavarse con detenimiento el lugar de enterramiento de Askhelón, con más de 200 cuerpos hallados, datado hace unos 3.000 años (hacia la época del Rey David).

Dos años de excavaciones
Fue localizado en 2013 en la ciudad costera de Ashkelón, pero sus resultados empiezan a salir ahora a la luz después de dos años de excavaciones en el lugar, un yacimiento investigado en su conjunto desde hace tres décadas, explica una nota de la agencia Efe.

«No se había encontrado antes un ejemplo sistemático que reflejara lo que pensaban los filisteos acerca de la muerte y cómo trataban a sus muertos. Realmente podemos anunciar que hemos localizado el primer cementerio filisteo», explicó este domingo en una rueda de prensa Daniel Master, profesor del Wheaton College y responsable de la excavación desde 2007.

El descubrimiento sin precedentes permitirá a los arqueólogos no solo estudiar las prácticas de enterramiento de este pueblo por primera vez, sino también conocer mejor las características y costumbres que lo diferenciaban de sus coetáneos e indagar en sus orígenes.


Objetos hallados en las tumbas filisteas de Ashkelón

El camposanto, datado entre los siglos XI y VIII a.C., podría apoyar la teoría de que los filisteos migraron a las costas del antiguo Israel desde una región situada al oeste, probablemente el mar Egeo, alrededor del siglo XII a.C.

Hasta hoy, excavaciones realizadas en Ashdod, Ekron, Ashkelón, Gath (ciudad del mítico Goliat) o Gaza -las cinco urbes importantes de este pueblo- han revelado cómo eran culturalmente y cómo se diferenciaban de los pueblos canaaneos e israelitas, que los consideraban sus «archienemigos», constata Master.

«Hemos tratado de comprender su desarrollo temprano en el siglo XIV a.C., cuando llegaron por primera vez a Ashkelón. Hemos desenterrados sus casas, sus redes comerciales y todos los aspectos de su cultura, pero la parte más emocionante ha sido el cementerio», explica el arqueólogo.

La importancia del cementerio radica en su gran tamaño y en que estaba directamente conectado con una de las grandes y conocidas ciudades filisteas, Ashkelón, que era además su principal puerto marítimo.

Hasta la fecha se han encontrado los restos bien conservados de 210 individuos enterrados, «lo que permite hablar del grupo como población».

Enterramientos distintos a los hebreos
Sus cuerpos aparecieron en tumbas o nichos comunes y algunos de ellos fueron sepultados con objetos como joyas, pequeñas vasijas de aceite, flechas o brazaletes.

Con todo, en las tumbas no se hallaron inscripciones, «algo extremadamente raro», a decir del investigador.
«Pero sí señales simbólicas u ostracones (trozos de cerámica sobre los que se escribía) que representan el lenguaje filisteo temprano», apostilla.

Las inscripciones halladas son de un período más tardío y similares a otras del reino de Judea («podían ser leídas por una persona de Jerusalén»), lo que sugiere que los filisteos también asimilaron las culturas circundantes.

Pero sus prácticas de enterramiento no se asemejaban a la de los pueblos canaanitas en la Edad de Bronce o de la Judea de la Edad de Hierro, que eran primero sepultados en fosas centrales para luego almacenar los huesos secos en nichos que se colocaban en una cámara.

Los filisteos enterraban a sus muertos principalmente en pozos excavados para cada individuo: hombre o mujer, adulto o niño. Posteriormente otros muertos eran colocados en el mismo hueco, separados por estratos y cada uno de ellos con sus propios bienes.

El estudio del ADN de los huesos encontrados ayudará a definir los orígenes de este pueblo, así como las enfermedades que padecían o sus hábitos.

«Lo que presentamos aquí (en el Museo Arqueológico Rockefeller) son casi 600 años de descubrimientos», señaló James Snyder, director del Museo de Israel, custodio del Rockefeller, y concluye que aunque era una ciudad más bien pequeña, Ashkelón era «una especie de puerta de acceso entre el Mediterráneo y Oriente Medio».

ReL

11 julio 2016

Por primera vez se descubre, excava y analiza un cementerio filisteo: entierros distintos a Israel

La iglesia católica en Colombia: entre la tensión y el conflicto


Por: Mantilla R., Luis Carlos

Revista Credencial Historia


EDICION 153
SEPTIEMBRE DE 2002

LA IGLESIA CATOLICA EN COLOMBIA
Entre la tensión y el conflicto
Por: Luis Carlos Mantilla R., O.F.M.

 

Tomado de: Revista Credencial Historia.
(Bogotá – Colombia). Edición 153
Septiembre de 2002

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Religiosos del período colonial. Album del Obispo Baltasar Jaime Martínez Compañón, ca. 1791. Biblioteca del Palacio Real, Madrid. Facsímil en la Biblioteca Nacional de Colombia, Bogotá.


Desde los inicios de la predicación evangélica hasta la época moderna, y por supuesto en ella, la historia de la Iglesia católica en Colombia ha estado fuertemente marcada por el signo de la contradicción y la discordia. Se diría que esto nada tiene de particular pues ello hace parte de la vocación cristiana. Sin embargo, una ojeada sobre los hechos más significativos de esa historia nos muestra no sólo la coloración tan particular de sus conflictos, sino que éstos y las tensiones han dominado sobre su acción evangelizadora, sin que pueda hablarse de una tregua larga o duradera de descanso.

Lo paradójico de esta situación es que las mayores dificultades y estorbos no han procedido de sus enemigos exteriores, ni de ataques contra la doctrina, pues durante más de tres siglos jamás tuvo que enfrentarse con otras formas de religión cristiana, ni tampoco fue controvertida su enseñanza, pues la Iglesia católica fue la única religión que tuvo una existencia reconocida en Colombia hasta 1856, año en que hizo su aparición la Iglesia presbiteriana, primera denominación protestante permanente establecida en el país, pero cuando ya el catolicismo ejercía una influencia dominante sobre la cultura y la sociedad en todos los campos y podía decirse abiertamente que la población en su inmensa mayoría era católica. Resultaría muy extenso señalar las contradicciones y conflictos que afectaron o retardaron el fruto cosechado por la predicación evangélica en Colombia en el dilatado espacio de los tres siglos de la época colonial, y obviamente no me voy a referir a todos ellos en el reducido espacio de este artículo, menos aún a las consabidas tensiones de la Iglesia con el Estado, pues para quienes están acostumbrados a leer la historia de la Iglesia católica en tono apologético o edificante, los principales fallos en la evangelización se debieron a la injerencia del poder civil en los asuntos eclesiásticos.

Soy uno de aquellos pocos que no cree que pueda achacarse al Patronato español, al menos con las tintas con que suele hacerse, la causa de las contradicciones que sufrió la Iglesia católica colombiana en la época colonial, y tampoco creo que los grandes choques Iglesia-Estado que se produjeron en el siglo XIX tengan como única causa el anticlericalismo de los liberales o la irrupción de las logias masónicas, como viene afirmándose desde hace mucho tiempo. Creo más bien que los grandes conflictos históricos de la Iglesia católica en Colombia se han originado en el seno de la misma Iglesia y que de sus causas hay que responsabilizar en gran parte a sus propios ministros, llámense obispos, religiosos o sacerdotes, pues durante la época colonial la Corona española jamás coartó la libertad de la Iglesia en el proceso evangelizador, ni puso límites a sus iniciativas apostólicas, y cuando después los gobiernos liberales criollos del siglo XIX lo hicieron, fue porque encontraron buen pretexto en las actitudes generalmente politiqueras de los evangelizadores o en su conducta contradictoria. Voy a referirme solamente a las situaciones que comúnmente afloran en la documentación de primera mano, hoy ya muy conocida y divulgada, más no analizada con imparcialidad o sin prejuicios.

Ante todo debemos recordar que los agentes de la primera evangelización, o evangelización fundante de Colombia, fueron los dominicos y los franciscanos, quienes habiendo salido de España y llegado en 1550 a Santafé de Bogotá, en ese mismo año dieron inicio formal a su trabajo con los indios del Nuevo Reino de Granada, esparciéndose rápidamente por los distintos rincones de la geografía nacional. En 1575 vinieron los agustinos, y sólo a comienzos del siglo XVII vinieron los jesuitas a sumarse a tan inmenso trabajo. Para entonces ya tenían existencia jurídica las diócesis de Santa Marta (1534), Cartagena (1534) y Popayán (1546). En 1562 se traslada la diócesis samaria a Santafé y ésta es elevada a la categoría de arquidiócesis en 1564. Sobre este esquema cronológico y sobre los hombros de estas órdenes religiosas descansa el mayor peso de la evangelización, si bien fue también notable la participación de sacerdotes diocesanos o del clero secular quienes, como es sabido, inicialmente vinieron únicamente para el servicio pastoral de los españoles y se mantuvieron dentro de las parroquias o dentro de los cargos burocráticos de las catedrales, dejando el trabajo con los indios como tarea propia de los religiosos.

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Frayle franciscano. Dibujo de Felipe Guamán-Poma de Ayala, 1615. “Nueva crónica y buen gobierno”. Biblioteca Real, Copenhague.



Claustro del convento de San Francisco en Bogotá.Acuarela de Edward W. Mark, 1847. 17.2 x 12.4 cm. Colección Banco de la República.


A pesar del inmenso trabajo que implicó la creación y puesta en marcha de las bases embrionarias de la vida eclesiástica, pronto hizo su aparición el antagonismo y la disociación entre los principales agentes de la evangelización, por celos de jurisdicción y poder, pero detrás de los cuales siempre se hallan encubiertos intereses de orden económico, siendo ésta la principal y más dramática contradicción para la misión que pretendían instaurar. Por otra parte el indiferentismo de unos hacia los otros, cada orden religiosa encasillada en su propia parcela feudal, llámese su doctrina o su convento, o su parroquia, irradió sobre los indios o sobre los fieles en general una imagen de desunión y de particularismos. Son innumerables los pleitos que se suscitaron entre los religiosos y los sacerdotes seculares, y entre éstos y aquéllos, por motivos de jurisdicción o de privilegios.

En segundo lugar, aunque haya que distribuir equitativamente entre el poder civil representado en la Real Audiencia y entre los frailes mismos, la responsabilidad de la grave situación que se dio en las doctrinas (o parroquias de indios), las quejas sobre la conducta de los curas doctrineros sobrepasan en mucho a los pocos elogios sobre la de los buenos. Por lo general los doctrineros son acusados de gravar a los indios con excesivas cargas pecuniarias o en especie, de multiplicar los estipendios por los servicios religiosos y hasta de propiciar castigos corporales a los indios, de negligencia en el oficio pastoral, de un marcado interés por el dinero, y de que algunos, más que en ministros de Dios, se habían constituidos en granjeros o criadores de caballos. La situación era tan apremiante en 1564, por ejemplo, que el presidente Andrés Venero de Leiva pedía al Consejo de Indias que para los dominicos y los franciscanos se enviaran superiores “de mucha cristiandad y buen ejemplo”, y que fueran de madura edad, porque según decía: “las cosas que por aquí pasan no se pueden referir ni son para carta”.

Por otra parte, entre los religiosos de una misma Orden, antes de que se hubiera comenzado a configurar el personal criollo de sus provincias, se dio una marcada división partidista, sobre todo entre los franciscanos y los agustinos, por razones de regionalismo, caracterizada por el rechazo que los castellanos o de otras regiones de la Península hacían de los “frailes andaluces”, de quienes pedían que no se les dejase pasar a estas partes porque con sus costumbres perjudicaban la predicación. Cuando el número de frailes criollos fue mayor que el de los peninsulares, esta división se aumentó, a tal punto que enfrentó a los dos grupos en una verdadera guerra de bandos por el poder, especialmente con ocasión de los capítulos provinciales, pero que también se traducía en actitudes de desdén o de desconfianza de unos hacia los otros en la vida cotidiana o en el apostolado.

Pero mayor, y de peores consecuencias, fue el antagonismo que se dio entre los religiosos y el clero secular, sobre todo a partir de 1583, cuando el arzobispo de Santafé, y tras él los obispos de Cartagena y Popayán, decidieron retirar a los frailes de la administración de las doctrinas y entregárselas a sacerdotes de su propio clero, apoyándose en que éstos por ser nativos sabían la lengua de los indios, mientras que la mayoría de los frailes las ignoraban. Diversos episodios de mucha animosidad y de mutuas recriminaciones se dieron entre los dos cleros, que sentaron las bases para un distanciamiento mutuo que se aumentó con el correr del tiempo y que nunca cedió, siendo a un estado de indiferencia permanente a lo máximo que se llegó, y a que los sacerdotes diocesanos considerasen siempre a los frailes como intrusos en el oficio parroquial. Posición que ciertamente vino a ser consagrada por la decisión papal de 1754 de poner en manos del clero secular todas las doctrinas o parroquias que venían siendo administradas por religiosos.

Tampoco fueron cordiales las relaciones entre los religiosos y los obispos, aun cuando éstos pertenecieran a la misma orden, como en el caso de los dos primeros arzobispos de Santafé que, siendo franciscanos, tuvieron serios enfrentamientos con sus propios hermanos, particularmente fray Luis Zapata de Cárdenas (1573-1590).

A estas viejas contradicciones, que obviamente afectaron la vida de la Iglesia desde la primitiva evangelización, y que persistieron a lo largo de la época colonial, vino a sumarse ya al final de la misma la plaga de la “torpe ignorancia de una gran parte de los ministros curas”, de que hablaba el arzobispo santafereño Fernando del Portillo en 1802, de quienes decía que “…de éstos no son pocos los que ni escribir saben, ni inteligenciarse de más asuntos que los que conciernen a sus ideas y modos de pensar y vivir, en no pocos, criminal, y en otros y los más, grosero y envilecido, limitando al interés de sus ganancias viles todos sus conatos y únicos esfuerzos de su corto talento, cuya corrección les es tan dolorosa, como casi humanamente inasequible al prelado más celoso…” Similares a las de su predecesor eran las palabras con las que el arzobispo Fernando Caycedo y Flórez se dirigía al Congreso de la República en 1823 suplicándole ayuda para la creación de un nuevo seminario, que viniese a remediar la triste situación de los candidatos al sacerdocio: “No vemos otra cosa, señores, todos los días, con sumo dolor de nuestro corazón, que pretender órdenes, y aun parroquias, una caterva de jóvenes y entre ellos muchos de bien adelantada edad que dejan de las manos el fusil, si son soldados, y si no lo son porque se lo pongan en ellas temiendo el rigor y fatigas de la carrera militar. Otros apenas acaban de soltar de las manos el arado y la azadón, cuando pretenden el ministerio sacerdotal, toman en ellas el breviario y el misal sin entenderlos. Muchos desnudándose del alpargate y la ruana, al día siguiente los vemos vestidos con la sotana y el manteo…” Un laico católico, Manuel del Socorro Rodríguez, en carta a un amigo se quejaba de la decadencia del clero en Santafé y le decía: “…Son por lo común colocados en esta dignidad sublime del magisterio público los hombres más despreciables por su calidad, los más odiosos por sus notorios vicios y los más a propósito para sembrar en el pueblo las semillas del libertinaje y de la insurrección…”.

A pesar de las pésimas condiciones morales de una buena parte de los principales agentes de la evangelización en Colombia, o de su deficiente preparación para el ministerio sacerdotal, la tónica generalizada de los historiadores de la Iglesia ha sido la de insistir más en la abnegación y el sacrificio de los misioneros, que la de ahondar en el examen crítico y sin prejuicios de sus acciones. Las siguientes palabras son representativas de esa concepción, por demás romántica e irreal: “Mientras los soldados y las fuerzas de ocupación desmentían y anulaban las palabras del Evangelio, las actitudes de los misioneros, su opción radical por el pobre, su intensa dedicación al rescate del marginado, el jugarse la vida, inclusive a arriesgarse a permanecer lejos de todo auxilio, para identificarse con los indígenas y para llevar a cabo una verdadera inserción entre los más miserables, todo esto reforzaba la idea de la encarnación de un Dios comprometido con la liberación del pecador y con la lucha en contra de la muerte y de la injusticia”.

 

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Carta de Colombia que representa la división eclesiástica. Mapa grabado por Erhard, para el “Atlas de geografía e historia de la República de Colombia”, de Agustín Codazzi, cartografía de Manuel María Paz. París: A. Lahure, 1889. Biblioteca Nacional de Colombia, Bogotá.


La negación de los signos de contradicción y de permanente conflicto interno en que se ha movido la historia de la Iglesia colombiana por culpa de sus propios evangelizadores, y la tendencia a tildar de “prejuicios anticlericales” a quienes los señalan, no sólo ha imposibilitado la comprensión de los enfrentamientos que se dieron entre la Iglesia y el Estado en la segunda mitad del siglo XIX, y las fisuras irremediables que allí tuvieron origen, sino que ha inducido a una lectura equivocada de los hechos y sus causas, y llevado a satanizar a personajes católicos, pero que tenían otra percepción de lo que había sido y lo que debía ser el papel de la Iglesia, particularmente el de sus ministros. A este propósito son sintomáticas las palabras con las que el presidente Tomás Cipriano de Mosquera delineó al papa Pío IX la actitud del clero neogranadino, cuando fue requerido por el pontífice sobre sus procederes contra la Iglesia y sus ministros en 1861: “…La prescindencia del poder público en negocios puramente espirituales no fue debidamente apreciada por una parte del episcopado granadino ni por el delegado apostólico, mezclándose uno y otro en cuestiones políticas, y queriendo identificar los asuntos religiosos con las cuestiones políticas que por desgracia tienen dividida esta nación. Los obispos de Pasto y Pamplona, con parte de su clero, se mezclaron en apoyo de un partido para servirse de la religión como instrumento eleccionario de los magistrados políticos. Un canónigo de Bogotá, el padre Sucre, se unió a un club eleccionario, y desoyendo a su prelado el arzobispo, hizo dirigir una circular a todos los curas del arzobispado para que se cambiase la candidatura del general Herrán por la de Julio Arboleda, que era el candidato que destruía la constitución federal. Muchos eclesiásticos se han complicado en la revolución, abusando de su ministerio pastoral, para excitar las masas a la rebelión contra los gobiernos constitucionales de los Estados; algunos de ellos han tomado las armas, y no falta el escándalo de haber muerto un cura combatiendo a la cabeza de una guerrilla […] Tenemos que lamentar generalmente en nuestra nación la falta de seminarios en donde se eduquen jóvenes para el sacerdocio; y la carrera eclesiástica ha venido a ser una profesión de lucro, dedicándose a ella hombres sin ciencia, y que han sido ordenados muchos individuos sin saber siquiera el latín; de modo que ejercen el ministerio sacerdotal sin entender la Sagrada Escritura ni las oraciones que dicen en la misa. Con mucho sentimiento tengo que decir a Vuestra Santidad que un número crecido de curas vive amancebado escandalosamente, por lo cual no pueden predicar la moral, y se observa que sus prédicas son contraídas a recomendar el pago de contribuciones eclesiásticas para emplear sus productos en sus familias y no en el culto…”. Años más tarde, en el diálogo que sostuvo el mismo Mosquera en Londres con el arzobispo Manning, por encargo que a éste le hiciera Pío IX, el presidente se sostenía en el diagnóstico que había hecho al pontífice sobre los graves problemas que afectaban a la Iglesia de la Nueva Granada, y ante el arzobispo de Westminster volvía a culpar a los sacerdotes de que, “en vez de ser Ministros de Dios Nuestro Señor Jesucristo por vocación, han venido a ser una especie de empleados, y el sacerdocio se volvió una carrera política y los beneficios se daban por los méritos civiles y no por las virtudes apostólicas: en consecuencia, hombres que entraron al sacerdocio sin vocación, daban rienda a las pasiones de la carne y no han mantenido el celibato eclesiástico con uniones escandalosas y lo peor de todo repetidas y muchas veces incestuosas. En medio de este clero corrompido hay y ha habido un pequeño número de prelados y ministros dignos de respeto y que hacen honor a la Iglesia; pero por desgracia existen ya muy pocos de éstos, llenos de pena y aflicción por lo que sufre la Iglesia y la sana moral…”

Mientras estas evidencias nunca se le rebatieron al “Gran General” Mosquera, sino que desde entonces se le calificó como al peor enemigo de la Iglesia neogranadina, años más tarde el desterrado obispo de Popayán, Carlos Bermúdez, desde su exilio en Santiago de Chile, sin mencionar para nada la conducta ni los procederes de los ministros de la Iglesia, hacía depender las desgracias de la Iglesia y de la patria, de otras causas. La siguiente era la interpretación suya de los hechos, transmitida a sus fieles de Popayán en una carta pastoral de 1878: “Inaugurada la administración liberal bajo los auspicios de los sicarios que en 7 de marzo de 1849 blandieron sus puñales contra los representantes del pueblo para forzarlos a elegir en Presidente a un caudillo de siniestra nombradía, comenzó para nuestra Patria esa larga era de atentados inauditos contra la religión, la propiedad y el hogar, cuyo término no alcanza a divisar el ojo más perspicaz…”

 

Título: La iglesia católica en Colombia: entre la tensión y el conflicto
Lugar: Colombia

SUDAN: DESGARRADORA PETICIÓN DE AYUDA PARA SALVAR VIDAS.


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Los desplazados se amontonan para la seguridad en Juba - AP

Los desplazados se amontonan para la seguridad en Juba – AP

07/12/2016 18:00
(Radio Vaticano) Mientras decenas de miles de personas están desplazadas por la violencia en Juba, la capital de Sudán del Sur, la Iglesia Católica y otros grupos religiosos están haciendo su mejor esfuerzo para ofrecer protección y ayuda a pesar de la falta total de medios.

Los combates estallaron hace cuatro días en Juba entre los seguidores del presidente Salva Kiir y Riek Machar, el ex líder rebelde que se convirtió en vicepresidente en virtud de un acuerdo para poner fin a una guerra civil de dos años.

En declaraciones a la Radio del Vaticano Linda Bordoni sólo momentos después de reunirse con el vicepresidente del sur de Sudán y otros altos funcionarios del gobierno, el Arzobispo de Juba, Paulino Lukudu Loro dijo que la situación humanitaria es tan desesperada “este es el momento, para cualquier persona que pueda, con el paso de y salvar vidas “.

Arzobispo Lukudu también dijo que en el plano político el cese de hostilidades acordado el lunes por la noche parece ser la celebración, y que ahora el gobierno tiene que recomponer y tomar decisiones para el bien de la nación, que corre el riesgo de volver a caer en una guerra: Escuchar :

Arzobispo Paulino Lukudu Loro dice el vicepresidente simplemente le había informado de la situación que confirma el cese de las hostilidades en todo el país y que se han ordenado todo el personal militar de informar a sus propias guarniciones.

El arzobispo confirmó que no ha habido combates desde las 6 pm el lunes por la noche y dijo que el gobierno ahora tendrá que volver a reunir, recomponer y hablar.

Sin embargo, él habla de una situación humanitaria dramática en Juba, donde la ONU ha dicho que hay unos 36.000 desplazados por la violencia.

“En nuestras Iglesias y comunidades católicas tenemos más de 16.000 personas desplazadas con muchos más en las mezquitas y en otras comunidades basadas en la fe”, dijo.

Arzobispo Lukudu dijo que las personas que están siendo protegidos son la calma “, pero que no van a casa porque no están seguros de la decisión tomada llevará a cabo.”

Muchos, señaló, no puede ir a casa porque sus casas han sido bombardeadas y saqueadas y no se atreven a salir de las iglesias o lugares de desplazamiento.

“La situación está en calma, pero en el terreno la situación humanitaria es una de la miseria” y el apoyo que se necesita con urgencia, dijo.

El arzobispo dijo que no tiene evidencia de primera mano, pero que ha oído la Cruz Roja es la entrega de alguna ayuda. La Iglesia misma – dijo – no tiene medios.

“No sé cómo puedo hacerme entender y muy bien comprendidos, pero nuestra situación es muy difícil”, dijo.

Y con un sentido llamamiento continuó: “si hay alguien en todo lo que nos puede ayudar, este es el momento para salvar vidas”.

Si el pueblo de Juba y de Sudán del Sur no reciben la ayuda “muchos de nosotros va a morir”.

Su apelación, el Arzobispo dijo, es “para todo el mundo, a nuestros propios hermanos y hermanas en la fe en nuestra humanidad, si en absoluto nos puede ayudar en este momento en particular”, que ha sido impuesta “estaremos muy agradecidos y agradecidos a los que van a salvar vidas “.

El arzobispo dice que la ONU está presente en Juba corriendo los campos de refugiados, pero personal de la ONU no es capaz de viajar libremente por la ciudad para ayudar a todas las personas protegidas en las iglesias, en las mezquitas y en otras comunidades.

Arzobispo dice Lukudu todas las organizaciones basadas en la fe en el país participan en un diálogo con los líderes.

Y señala que las personas desesperadas que huyen de la violencia a su vez a los grupos basados en la fe y sin miedo “y por lo que estamos haciendo todo lo posible, compartir lo que tenemos”.

Arzobispo Lukudu concluye: “Sé que hay muchos sufrimientos en el mundo, pero la nuestra – en este momento – no se esperaba y si podemos ser rescatados y ayudado, que estaría muy agradecido, y quiero dar las gracias a alguien que va a hacer que” .

(Linda Bordoni)

http://en.radiovaticana.va/news/2016/07/12/archbp_of_juba_issues_wrenching_appeal_for_help_to_save_live/1243787

El nombramiento de una mujer como viceportavoz del Vaticano es recibido como “bombazo feminista”


Paloma García Ovejero: “Si me lo pide el Santo Padre y él se fía, me salto los semáforos.
El Papa Francisco ha aceptado la renuncia del padre Federico Lombardi como director de la sala de prensa de la Santa Sede y ha nombrado como nuevo portavoz al periodista estadounidense y laico Greg Burke, actual vicedirector, quien asumirá su nuevo cargo el 1 de agosto. La nueva subdirectora será la periodista española Paloma García Ovejero, hasta ahora corresponsal en Roma de la cadena COPE. Compañeros de profesión y amigos se congratulan por el nombramiento de la primera mujer y laica en ocupar este puesto, la número dos de la oficina de prensa del Vaticano.

Ploma García Ovejero junto con el Papa y el periodista norteamericano Greg Burke. Paloma García Ovejero junto con el Papa y el periodista norteamericano Greg Burke.

Las redes sociales se inundaron de felicitaciones y satisfacción por este nuevo nombramiento. La periodista de la Cope Cristina López Schlichting, felicitaba a su compañera de esta manera en su perfil de twitter: “Bombazo feminista en el Vaticano: una mujer en la vicesecretaría de Prensa de Francisco ¡nuestra Paloma García Ovejero! ¡Viva la mujer en la Iglesia!

Por su parte, Valentina Alazraki, corresponsal de la televisión mexicana Televisa en el Vaticano decía en su cuenta de twitter: “Es la primera vez que los dos directivos de la sala de prensa son laicos, periodistas y ¡uno de ellos mujer!

Las primeras declaraciones de Paloma García Ovejero han sido a la agencia Efe: “Estoy contenta, estoy tranquila, con un nudo en el estómago y sobre todo estoy muy agradecida. Primero a la Cope, a la Iglesia española, por haber apostado por mí hace cuatro años aquí en Roma, y por supuesto al papa Francisco”.

La periodista tiene 41 años y ha acompañado al Papa en sus 14 viajes internacionales: “Si él se fía, yo me fío. Y si me lo pide el Papa, pues me salto los semáforos“, ha manifestado.

Así mimo, ha señalado que “espera ser una buena confidente, una buena persona.
Ahora me toca cambiar de sombrero, no es dejar el periodismo, pero sí comunicar de otra manera”. Según ha manifestado, su deseo es “cumplir la voluntad del Papa fielmente, cumplir la voluntad de Dios y en la medida de lo posible, la voluntad de los periodistas”.

Respecto a su condición de mujer, ha respondido: A mí me gustaría que el hecho de ser mujer cuente tanto como el hecho de ser morena, o madrileña, o española o no muy alta. Afortunadamente el papa Francisco lo tiene claro, la Iglesia lo tiene claro”.

Para reemplazar al jesuita Federico Lombardi como director de la Oficina de Prensa, el Papa ha elegido al estadounidense Greg Burke, hasta ahora viceportgavoz. Nació el 8 de noviembre de 1959 en Saint Louis, EEUU, en el seno de una familia de tradición católica practicante. Después de haber frecuentado uno de los liceos de los jesuitas de su ciudad, se graduó en 1983 en Literaturas Comparadas en la Columbia University de Nueva York, especializándose después en periodismo. Es numerario del Opus Dei.

http://www.religionconfidencial.com/vaticano/nombramiento-viceportavoz-Vaticano-recibido-feminista_0_2744725527.html

COLOMBIA: SIGUE EL PARO DE CAMIONEROS Y LA COMIDA SE PIERDE! MIREN LO QUE SE HACE CON ELLA.


Y entonces, que se va a hacer para solucionar esta crisis???

Como pueblo qué tenemos que hacer?

Evangelizadoras.

 
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‪#‎Aestahora‬ Bloqueo en la vía La Ceja – Rionegro sector la glorieta, agricultores y lecheros derramaron papa, flores, fresas y leche sobre la vía.
Cientos de personas están reunidas en el lugar para protestar ante la falta de acuerdos con el Gobierno Nacional para dar solución al Paro Camionero.

RECORDANDO A JOSE MARIA SERRA (PEPE) EDUCADOR POPULAR.


CON CARIÑO RECORDAMOS A JOSE MARIA SERRA, POR SUS HUELLAS FRATERNAS Y EDUCADORAS QUE NOS DEJO EN COLOMBIA A TRAVÉS DE CELADEC. SALUDOS FRATERNOS A SU FAMILIA. PAZ EN SU TUMBA.

EVANGELIZADORAS

 

Estimados/as cumpas con hondo pesar queremos compartir con ustedes la noticia del fallecimiento – en la madrugada de hoy-  de nuestro compañero José María (Pepe) Serra.

En el despedimos a un compañero, un Educador Popular que vivió en Perú el exilio durante los años de dictadura  y desde donde continuó su compromiso militante hasta su regreso a Argentina. Aquí junto a un grupo de compañeros/as en el año 1985 contribuyó a la formación de Acción Educativa desde donde aportó a la formación de innumerables militantes sociales y políticos a lo largo y ancho del país, y acompañando procesos educativos de diversas organizaciones sociales.  Tuvo una activa participación política y social que desarrolló hasta los últimos días de su vida. Pepe quedará en el recuerdo de todos/as nosotros/as y seguramente nuestro  mejor homenaje será continuar el compromiso ético y político iniciado ya hace mas de 30 años junto a los sectores excluidos de nuestra sociedad y teniendo como horizonte  de nuestras prácticas la construcción de un mundo mejor y mas justo.

Un abrazo

 

Carlos Zagni

 

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