Hemos caído en corrupción: arzobispo de Medellín sobre curas denunciados por pederastia


Ricardo Tobón acusó a periodistas y medios de comunicación de atacar a la Iglesia con informaciones incompletas para «quitarle» su «espacio y misión».

Ricardo Tobón, arzobispo de Medellín. Foto: Conferencia Episcopal

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Juan Pablo Barrientos29/11/2018 – ( hace 19 semanas )

Tras la publicación de las cartas en las que monseñor Ricardo Tobón Restrepo, autorizó y recomendó al sacerdote pederasta Roberto Cadavid ante la Diócesis de Brooklyn, el Arzobispo de la Arquidiócesis de Medellín, monseñor Ricardo Tobón, reaccionó con un discurso ante el clero de su ciudad el pasado 8 de noviembre.

(Le puede interesar: Arzobispo de Medellín abrió investigación al padre Yepes por presunto abuso de menores)

Lo hizo casi dos semanas después, cuando se fue lanza en ristre contra el periodista Juan Pablo Barrientos y los medios, a los que acusó de no tener “cabida” para lo “bueno que hacemos”, sino para “las fallas que cometemos”. 

Tobón explicó que las cartas en las que autoriza a Cadavid para ejercer su ministerio en Estados Unidos, “debió darlas” porque era “un sacerdote incardinado, a quien no lo han privado todavía de las facultades ministeriales. Yo tengo que obrar con la presunción de inocencia”.

Sin embargo, esto contradice lo que le manifestó a Juan Pablo Barrientos en medio de una entrevista en marzo de este año, en la que aseguró que “no sabía” que el padre Roberto Cadavid estuvo ejerciendo en Brooklyn.Según sus palabras, si hubiera sabido le habría avisado al obispo que el sacerdote había sido suspendido por denuncias de pederastia. Hizo todo lo contrario, recomendó y autorizó al sacerdote a pesar de no dejarlo ejercer el ministerio en su propia arquidiócesis, como bien lo reconoce en este audio de 17 minutos, que se publica en su totalidad al final, con su respectiva transcripción.

Ante todos los sacerdotes de Medellín, monseñor prosiguió su explicación sobre el encubrimiento: “Piensen que, junto a las acusaciones, llegaron muchas voces de apoyo e incluso protestas de la comunidad porque se estaba cometiendo una injusticia contra este sacerdote, a quien muchas personas querían bastante”. Es decir que el apoyo de los seguidores del sacerdote prevaleció sobre las denuncias de las numerosas víctimas contra el padre Cadavid. 

Esta es la denuncia de Hernán David Morales contra el padre Carlos Yepes.

“Debo decirles también que el Arzobispo de Medellín no es un encubridor. La acusación que se me hace en el manejo del caso de un sacerdote, tiene su explicación, simplemente, en que yo no podía matar el sacerdote el primer día que di con una denuncia, sino que yo tenía que hacer el debido proceso”, recalcó Tobón.

Ni las víctimas de los casos de pederastia denunciados por este medio, salieron bien librados por las palabras del Arzobispo, pues refutó que “no es fácil crear caminos para atender adecuadamente a las víctimas, que a veces no dicen la verdad, que a veces quieren aprovecharse de la circunstancia, que a veces piden ayuda y después dicen que se les hizo mal con la ayuda que se les dio”. La última frase subrayada da a entender que la Arquidiócesis de Medellín sí ha conciliado con víctimas de sacerdotes pederastas, contrario a lo que ha expresado el arzobispo en diferentes oportunidades,  que la Arquidiócesis nunca ha conciliado con ninguna víctima.  

Aquí las dos nuevas denuncias contra el padre Carlos Yepes.

Monseñor Tobón también aprovechó para denunciar un supuesto complot contra la Iglesia Católica, en el que acusó a los medios de comunicación de ser usados de manera calculada y pretensiosa: “La Iglesia, como una potencia orientadora y moral de la sociedad y de la cultura, especialmente en Occidente, estorba. Y por eso, con orden y con astucia, se han venido utilizando diversos medios para atacar a la Iglesia”.
Aquí las frases más polémica del discurso de monseñor Ricardo Tobón, el 8 de noviembre, a los sacerdotes de Medellín.

En estos dos primeros audios, monseñor Ricardo Tobón hace un mea culpa como Iglesia.


(…) Y a partir de criterios falsos, hemos manejado desordenadamente nuestro comportamiento. Puedo decir: yo soy un humano, yo tengo mis debilidades. Dios es siempre misericordioso, me perdona y me comprende. Mientras no sepa de un escándalo, no ha pasado nada. Si alguna vez se sabe, pues yo brego a manejar bien las cosas del modo más discreto.

Así es como hemos abusado de personas de la vida litúrgica, de la vida pastoral, del uso del dinero y de la comunidad. Desde diversos campos (inaudible), con humildad, hemos caído en la corrupción y en la justificación de nuestros actos. Ese es un primer horizonte que tenemos que considerar.

En este audio dice que todo lo que ha salido es un ataque contra la Iglesia, porque estorba.

La Iglesia, como una potencia orientadora y moral de la sociedad y de la cultura, especialmente en Occidente, estorba. Y por eso, con orden y con astucia, se han venido utilizando diversos medios para atacar a la Iglesia. Un calculado y pretensioso uso de los medios de comunicación social, donde no tiene cabida lo bueno que hacemos, sino las fallas que cometemos. Luego, la difusión de visiones falsas o ambiguas sobre el cristianismo a través de documentales que multiplican ciertos canales de televisión y otros medios.

Aquí afirma que las denuncias por pederastia son la excusa perfecta para sacar a la Iglesia de las discusiones de Familia a nivel de Estado.

La aprobación de leyes contra la vida, el matrimonio y la familia, que se busca sacar por los Parlamentos o las Cortes, para contradecir las convicciones y la estructura fundamental de la sociedad sostenida y mantenida por la Iglesia. No porque es de la Iglesia, sino porque la Iglesia interpreta la estructura natural humana. Pero el ataque perfecto, ha venido con las denuncias de pederastia. Así nos quitan imagen, autoridad, tiempo, fuerzas, recursos económicos y, sobre todo, personas. La gente que, desorientada, (inaudible).

Menciona todos los escándalos del mundo, hasta la acusación contra el Papa, pero no se menciona a él y las denuncias por encubrimiento. Dice que todo es una estrategia fríamente calculada para sacar a la Iglesia de su misión.


Miren cómo caminan las cosas, por ejemplo, en Estados Unidos, donde empezaron hace veinte años y parecía que todo iba pasando, y ahora ha habido una nueva ola con un recrudecimiento del manejo de las cosas y de los procedimientos que se están siguiendo. Miren la situación en Australia, en Alemania, en Irlanda y, últimamente, en Chile. Y es conocido que el ataque por encubrimiento ha llegado ya hasta acusar al Papa Francisco. Detrás se mueven propósitos contra personas, recursos e instituciones importantes de la Iglesia. Por eso se ataca la autoridad del obispo, el sigilo sacramental de la penitencia; se está poniendo en cuestión los seminarios, se pone en cuestión el celibato, se pone en cuestión la relación Iglesia-Estado. En fin, el proyecto es grande y el propósito es realmente quitar a la Iglesia su espacio y su misión. Todo dentro de un manejo mecánico, a veces arbitrario, (inaudible). Y todo esto, desconcierta, organiza y desarticula la comunidad eclesial. Como ven, esta realidad nos está afectando a todos.

Aquí se va lanza en ristre contra las víctimas, deslegitima la denuncia, cuando no ha podido comprobar que la investigación de La W faltó a la verdad, por el contrario, los jueces la han legitimado. Lo más grave es la última frase: admite que se le ha pagado a las víctimas, cuando en entrevista con La W dijo que la Arquidiócesis de Medellín nunca ha conciliado con una víctima. 

No es fácil crear caminos para atender adecuadamente a las víctimas, que a veces no dicen la verdad, que a veces quieren aprovecharse de la circunstancia, que a veces piden ayuda y después dicen que se les hizo mal con la ayuda que se les dio.

Aquí reconoce que son otros sacerdotes los que están denunciando. Dice además que hay unos sacerdotes que ya se han convertido. Es decir, que después de abusar de algún niño puede recuperarse e ir a otra parroquia, como en los casos publicados por La W.

Estamos bajo la mira y cada vez las cosas son más difíciles. En estas denuncias y en estas investigaciones aparecen unos sacerdotes con hechos muy lamentables; otros, que han tenido episodios no tan graves y tal vez del pasado, y ya hay una conversión y una vida auténticamente sacerdotal; y hay otros sacerdotes completamente inocentes. Vean ustedes cómo es de difícil manejar las cosas. Y todos tratados al menos desde informaciones incompletas, muchas fruto de rumores y tantas, esto no menos triste, dadas por otros sacerdotes. Esto es muy doloroso.

Se defiende de la denuncia que se le hace por encubrir al padre Roberto Cadavid a quien recomendó y autorizó para ir a trabajar como sacerdote en Brooklyn. Dice que no podía matar al sacerdote.

Debo decirles también que el Arzobispo de Medellín no es un encubridor. La acusación que se me hace en el manejo del caso de un sacerdote, tiene su explicación, simplemente, en que yo no podía matar el sacerdote el primer día que di con una denuncia, sino que yo tenía que hacer el debido proceso.

Reconoce que sí suspendió al sacerdote, pero no del ministerio, sino de la parroquia y del colegio, porque la gente salió a apoyarlo. Reconoce que hubo denuncias pero que no lo suspendió del ministerio.

Cuando llegaron las denuncias por este sacerdote, que una cadena de radio y otros medios han puesto como el encubierto por mí, se le suspendió en su cargo de párroco y de rector del colegio que dirigía. No de funciones ministeriales, porque había que clarificar las cosas. Piensen que, junto a las acusaciones, llegaron muchas voces de apoyo e incluso protestas de la comunidad porque se estaba cometiendo una injusticia contra este sacerdote, a quien muchas personas querían bastante.

Aquí reconoce que a pesar de que el sacerdote tiene denuncias por pederastia (que terminaron siendo ciertas y por eso su expulsión de la Iglesia) lo recomienda para trabajar en otro país. Lo más grave: no lo deja ejercer el ministerio en Medellín pero sí lo recomienda para que vaya a una diócesis extranjera.

A partir del momento –es decir, cuando se remueve del cargo de párroco y de rector-, no se le da ningún otro nombramiento en la Arquidiócesis y la remoción se hace, creo, a los dos meses de haber llegado las denuncias. Es a Brooklyn, donde tiene algunos parientes, y allí pide una presentación. Yo debo dar la presentación porque es un sacerdote incardinado, a quien no lo han privado todavía de las facultades ministeriales. Yo tengo que obrar con la presunción de inocencia.

Aquí reafirma que sí recomendó al sacerdote en Brooklyn, y que además, no envió el afidávit (certificado que diga expresamente que el cura que está recomendando no tiene investigaciones o denuncias por pederastia) que exigen en ese país, porque el padre Cadavid sí tenía denuncias. Es decir, engaña de frente a su homólogo estadounidense.

Sin embargo, doy la presentación que han publicado los medios, pero (inaudible); es decir, la aprobación moral que se pide en Estados Unidos para cumplir al entregar cualquier principio. Y no lo hago porque el sacerdote está en investigación. Lo ha declarado: cuando el material probatorio y la prueba es consistente, lo suspendo del Ministerio, después de muchos momentos de diálogo, de ver, de analizar, de consultar personas, aunque no se hacen las cosas de una manera acelerada y descuidada. Entonces, se le suspende y se envía el proceso a la Santa Sede. Después vienen las fechas de audiciones sacerdotales, un año antes de que el periodista haga las denuncias que ha hecho.

De nuevo: insiste en que el sacerdote fue removido de su cargo hace 6 años y que no tiene funciones ministeriales en Medellín. Entonces, ¿por qué lo recomendó para ir a Brooklyn? ¿Cómo que no hubo encubrimiento?

Cuando el periodista comienza a denunciar, el sacerdote hace seis años que no tiene ningún cargo en la Arquidiócesis (…) y (…) dimitido del estado clerical. No ha habido encubrimiento. Simplemente, se ha seguido el debido proceso con el que debo tratar a toda persona y con el que me he esforzado en tratar siempre a todos los sacerdotes.

Este es el discurso completo del Arzobispo de Medellín:

Esta es la transcripción completa del discurso del Arzobispo de Medellín, el 8 de noviembre
de 2018, a los sacerdotes de su arquidiócesis. Los audios resaltados son los seleccionados
para sacar al aire o destacar en la página web.

ARZOBISPO 1
(…) Y a partir de criterios falsos, hemos manejado desordenadamente nuestro
comportamiento. Puedo decir: yo soy un humano, yo tengo mis debilidades. Dios es
siempre misericordioso, me perdona y me comprende. Mientras no sepa de un
escándalo, no ha pasado nada. Si alguna vez se sabe, pues yo brego a manejar bien las
cosas del modo más discreto.
ARZOBISPO 2
Así es como hemos abusado de personas de la vida litúrgica, de la vida pastoral, del uso
del dinero y de la comunidad. Desde diversos campos (inaudible), con humildad, hemos
caído en la corrupción y en la justificación de nuestros actos. Ese es un primer horizonte
que tenemos que considerar.
De otra parte, no me puedo alargar en la exposición porque no hay tiempo, pero también yo
creo que nos hemos enterado que se ha construido una agenda contra la Iglesia. La Pontificia
Comisión Teológica Internacional publicó en febrero de 2014 un estudio titulado “Dios,
unidad entre los hombres”. En ese estudio, denunció que hoy, en ciertos ambientes, se percibe
a la Iglesia Católica como el obstáculo que hay que quitar para que se imponga en la sociedad
el llamado “pensamiento humo”. Ustedes ven y es una ideología que se está trabajando con
distintas ramas, en alguna ocasión (inaudible), y ese pensamiento único, esta visión del
mundo, la están propagando grandes y poderosos organismos internacionales.
ARZOBISPO 3
La Iglesia, como una potencia orientadora y moral de la sociedad y de la cultura,
especialmente en Occidente, estorba. Y por eso, con orden y con astucia, se han venido
utilizando diversos medios para atacar a la Iglesia. Un calculado y pretensioso uso de
los medios de comunicación social, donde no tiene cabida lo bueno que hacemos, sino
las fallas que cometemos. Luego, la difusión de visiones falsas o ambiguas sobre el
cristianismo a través de documentales que multiplican ciertos canales de televisión y
otros medios.
ARZOBISPO 4
La aprobación de leyes contra la vida, el matrimonio y la familia, que se busca sacar
por los Parlamentos o las Cortes, para contradecir las convicciones y la estructura
fundamental de la sociedad sostenida y mantenida por la Iglesia. No porque es de la
Iglesia, sino porque la Iglesia interpreta la estructura natural humana. Pero el ataque
perfecto, ha venido con las denuncias de pederastia. Así nos quitan imagen, autoridad,

tiempo, fuerzas, recursos económicos y, sobre todo, personas. La gente que,
desorientada, (inaudible).
En tercer lugar, esto viene avanzando con un cálculo agresivo que se va aplicando de un país
en otro. Yo quiero que todos ustedes, de alguna forma, habrán seguido esa situación y si
alguno no se ha dado cuenta, por favor, sintonicemos con la Iglesia para que veamos los que
vive y lo que sufre.
ARZOBISPO 5
Miren cómo caminan las cosas, por ejemplo, en Estados Unidos, donde empezaron hace
veinte años y parecía que todo iba pasando, y ahora ha habido una nueva ola con un
recrudecimiento del manejo de las cosas y de los procedimientos que se están siguiendo.
Miren la situación en Australia, en Alemania, en Irlanda y, últimamente, en Chile. Y es
conocido que el ataque por encubrimiento ha llegado ya hasta acusar al Papa Francisco.
Detrás se mueven propósitos contra personas, recursos e instituciones importantes de
la Iglesia. Por eso se ataca la autoridad del obispo, el sigilo sacramental de la penitencia;
se está poniendo en cuestión los seminarios, se pone en cuestión el celibato, se pone en
cuestión la relación Iglesia-Estado. En fin, el proyecto es grande y el propósito es
realmente quitar a la Iglesia su espacio y su misión. Todo dentro de un manejo
mecánico, a veces arbitrario, (inaudible). Y todo esto, desconcierta, organiza y
desarticula la comunidad eclesial. Como ven, esta realidad nos está afectando a todos.
El cuarto aspecto que hay que tener en cuenta para no ser simplistas, es el difícil manejo de
la situación al interior de la Iglesia. La Iglesia, de una parte, no puede dejar delitos impunes;
no puede detener a la verdad, aunque sea doloroso reconocerla y aunque afecte su imagen;
no puede la Iglesia sustraerse a eso. Tampoco la Iglesia puede matar los sacerdotes. No es
fácil, entonces, seguir procesos jurídicos, tanto en el campo canónico, como en el campo
civil. A veces, sin elementos probatorios. Yo no me detengo a explicarles detalles, pero no
se imaginan ustedes la cantidad de incrimines que se dan porque cada caso es cada caso,
porque la ley canónica es una, la ley del Estado es otra. Las circunstancias que confluyen a
estas problemáticas, el acoso exterior, lo hace más comprometedor.
ARZOBISPO 6
No es fácil crear caminos para atender adecuadamente a las víctimas, que a veces no
dicen la verdad, que a veces quieren aprovecharse de la circunstancia, que a veces piden
ayuda y después dicen que se les hizo mal con la ayuda que se les dio. No es fácil apuntalar
la comunidad eclesial que se desorienta, que puede vivir un escándalo; no es fácil hacerles
seguimiento a los sacerdotes en sus respectivas y difíciles situaciones. Cada uno en su propia
realidad. Esta complejidad para manejar las cosas, ha dado lugar, en la difusión de los medios
de comunicación social, a tres imaginarios: que la Iglesia encubre, que siempre se defiende
la Institución y que la Iglesia no quiere asumir en serio la responsabilidad de cambiar las
cosas.

Hay un quinto elemento, y es el manejo de los medios de comunicación y de la opinión
pública, donde a veces también llegan propósitos sociológicos y políticos. Muchos de ustedes
han vivido en carne propia esta difícil situación, pues, de una parte, han venido acompañarnos
comunidades; de otra, han sentido la presión de la sociedad y de los medios. Y no pocos del
Presbiterio han sido requeridos para recabar comprobaciones. Se dice que tienen en la mira,
en este momento, unos sesenta sacerdotes de la Arquidiócesis en investigación. Y no se
infiere solamente investigar los casos de pederastia, sino también otros aspectos morales
como homosexualidad, como hijos, como manejo de dinero.
ARZOBISPO 7
Estamos bajo la mira y cada vez las cosas son más difíciles. En estas denuncias y en
estas investigaciones aparecen unos sacerdotes con hechos muy lamentables; otros, que
han tenido episodios no tan graves y tal vez del pasado, y ya hay una conversión y una
vida auténticamente sacerdotal; y hay otros sacerdotes completamente inocentes. Vean
ustedes cómo es de difícil manejar las cosas. Y todos tratados al menos desde
informaciones incompletas, muchas fruto de rumores y tantas, esto no menos triste,
dadas por otros sacerdotes. Esto es muy doloroso.
Quiero asegurarles una vez más, que se han hecho esfuerzos muy grandes en la Arquidiócesis
para conducir las cosas con la mayor seriedad, justicia, prudencia, calma… A mí, en
conciencia, no me queda ningún remordimiento, en el sentido de que no he hecho las cosas
con seriedad, con justicia, con prudencia y con claridad. Se ha tenido siempre una asesoría
entre abogados –tanto del derecho civil, como de canonistas- y de comunicadores. Se ha
empleado un manejo en concordancia con lo que mejor conviene para toda la Iglesia en
Colombia y, por eso, se han hecho diversas reuniones a nivel de Conferencia Episcopal para
estudiar las cosas, porque algo grandioso (inaudible). Se han acogido y se ha dado
seguimiento a todas las denuncias. No ha quedado una denuncia en un acuerdo. Se ha
aclarado a las víctimas en lo que ha sido posible, porque este es un campo muy complejo
para manejar. Se ha tratado a los sacerdotes con el mayor respeto y justicia, siguiendo siempre
el debido proceso. Ahora estamos empeñados con la ayuda del clero italiano a poner en
marcha una serie de medidas y de recursos, un gran plan, para continuar haciendo las cosas
del mejor modo posible.
No me ha (inaudible) por falta de tiempo, simplemente quiero agradecer de corazón a los
obispos auxiliares, a los sacerdotes y a los profesionales laicos, que de diversas maneras y
con tanta generosidad, me han ayudado a responder a esta difícil situación.
ARZOBISPO 8
Debo decirles también que el Arzobispo de Medellín no es un encubridor. La acusación
que se me hace en el manejo del caso de un sacerdote, tiene su explicación, simplemente,
en que yo no podía matar el sacerdote el primer día que di con una denuncia, sino que
yo tenía que hacer el debido proceso. No voy a dar demasiados detalles, pero yo tengo
minuciosamente el itinerario de lo que se siguió. Sin embargo, en la fraternidad y en la unidad

que tenemos, me atrevo a darles algunos elementos para que ustedes tengan claridad del
procedimiento y sepan qué va a pasar.
ARZOBISPO 9
Cuando llegaron las denuncias por este sacerdote, que una cadena de radio y otros
medios han puesto como el encubierto por mí, se le suspendió en su cargo de párroco y
de rector del colegio que dirigía. No de funciones ministeriales, porque había que
clarificar las cosas. Piensen que, junto a las acusaciones, llegaron muchas voces de
apoyo e incluso protestas de la comunidad porque se estaba cometiendo una injusticia
contra este sacerdote, a quien muchas personas querían bastante.
ARZOBISPO 10
A partir del momento –es decir, cuando se remueve del cargo de párroco y de rector-,
no se le da ningún otro nombramiento en la Arquidiócesis y la remoción se hace, creo,
a los dos meses de haber llegado las denuncias. Es a Brooklyn, donde tiene algunos
parientes, y allí pide una presentación. Yo debo dar la presentación porque es un
sacerdote incardinado, a quien no lo han privado todavía de las facultades ministeriales.
Yo tengo que obrar con la presunción de inocencia.
ARZOBISPO 11
Sin embargo, doy la presentación que han publicado los medios, pero (inaudible); es
decir, la aprobación moral que se pide en Estados Unidos para cumplir al entregar
cualquier principio. Y no lo hago porque el sacerdote está en investigación. Lo ha
declarado: cuando el material probatorio y la prueba es consistente, lo suspendo del
Ministerio, después de muchos momentos de diálogo, de ver, de analizar, de consultar
personas, aunque no se hacen las cosas de una manera acelerada y descuidada.
Entonces, se le suspende y se envía el proceso a la Santa Sede. Después vienen las fechas
de audiciones sacerdotales, un año antes de que el periodista haga las denuncias que ha
hecho.
ARZOBISPO 12
Cuando el periodista comienza a denunciar, el sacerdote hace seis años que no tiene
ningún cargo en la Arquidiócesis (…) y (…) dimitido del estado clerical. No ha habido
encubrimiento. Simplemente, se ha seguido el debido proceso con el que debo tratar a
toda persona y con el que me he esforzado en tratar siempre a todos los sacerdotes.
Después de conciliar todo esto, la pregunta fundamental es: ¿qué (…) hicimos? ¿Qué quieren
ellos de nosotros, en este momento? Pienso que (…) llevarnos a la autenticidad del evangelio.
Si comencé diciendo me pongo la cabeza (…)
Fin.

http://www.wradio.com.co/noticias/actualidad/hemos-caido-en-corrupcion-arzobispo-de-medellin-sobre-curas-denunc

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