La beatificación del obispo Angelelli es signo de una nueva sensibilidad en la Iglesia Católica


Es claramente visible la vocación del papa Francisco por producir cambios significativos en procura de inspirar, a una Iglesia en retroceso, la vitalidad de un espíritu cristiano más auténtico

Por Roberto Bosca27 de abril de 2019

Monseñor Enrique Angelelli, el obispo mártir de La Rioja, ahora beato por decisión del papa Francisco
Monseñor Enrique Angelelli, el obispo mártir de La Rioja, ahora beato por decisión del papa Francisco

Como es notorio, los procesos en la Iglesia llevan su tiempo. De todos modos, esperar una generación para beatificar al obispo Enrique Angelelli probablemente hubiera evitado algunos dolores de cabeza, pero eso no está garantizado y, en todo caso, la decisión del papa Francisco puede ser calificada de incorrecta o apresurada por sus críticos más conservadores, pero resulta claramente indicativa de una nueva sensibilidad en la Iglesia Católica que ha comenzado a transitar trabajosamente su tercer milenio. Siempre es bueno entender el contexto (incluyendo el histórico), porque ayuda a comprender el texto.

Un cambio radical

No faltaron algunas voces que interpretaron el hecho como un intento del Papa de ejecutar una medida política destinada a lavar presuntas culpas del episcopado argentino en la materia, sobre todo por omisión. Pero me parece que una beatificación de Angelelli evidencia o deja al descubierto una tendencia más alta. El proceso de canonización merece un poco más de altura en su consideración, aunque una gallina siempre verá al águila como otra gallina que vuela. La que otras aves alcanzan a atisbar y que asoma en el horizonte en el magno marco de la historia contemporánea de la Iglesia Católica.

Es verdad que si bien, y como es natural hasta ahora, ella aparece como minoritaria, esta emergencia traduce sin embargo las primicias de un deseo que algunos santos como Charles de Foucauld anticiparon de una vuelta a las raíces del cristianismo, ya prefigurado por el Concilio Vaticano II (1962-1965). Su irrupción se produce no sin provocar, como resulta previsible, algunos dolores de parto, pero al mismo tiempo suscita nuevamente una esperanza de lo que anteriores pontífices, verbigracia Juan Pablo II, vislumbraron como una nueva primavera de la Iglesia.

Un joven Enrique Angelelli, en Roma, participando del Concilio Vaticano II, década del 60
Un joven Enrique Angelelli, en Roma, participando del Concilio Vaticano II, década del 60

Siempre ha sido así, por otra parte, y si bien se mira, ello no es sino una muestra más de una decidida vocación notoriamente visible en la sensibilidad francisquista de producir cambios significativos en procura de inspirar, a una Iglesia en retroceso, la vitalidad de un espíritu cristiano más auténtico. Lo que está aquí en discusión no es otra cosa que el propio Concilio, que el actual Papa quiere terminar de realizar, no sin encontrar sus últimas resistencias. Esta es la clave interpretativa de buena parte de la oposición conservadora al actual pontificado.

Cuando éste haya finalizado su andadura histórica, habrá un listado de descontentos, pero nadie podrá decir que aquí ha faltado iniciativa o se ha perdido el tiempo. La paz y el orden de los cementerios no es algo con lo que se pueda identificar el actual momento de la Iglesia, y este estadio muestra hasta qué punto el proceso está llegando a su raíz.

Que parezca un accidente

La audacia del Papa no es gratuita sino que tiene sus costos. El hecho, para empezar, ha desatado una discusión sobre el carácter martirial de la muerte del nuevo beato. ¿Fue un accidente o un asesinato? La Justicia ha dictaminado y la Santa Sede ya ha sacado su propia conclusión sobre el tema. Entonces, como recomienda una saludable praxis de la tradición católica, Roma locuta, causa finita, con lo que el párrafo merece terminarse con un punto. El gobierno militar consideró que no podía encarcelar y menos eliminar a un obispo a quien consideraba un enemigo sin poner en riesgo su prestigio internacional ya bastante deteriorado, y que tampoco se lo podía hacer desaparecer, por el mismo motivo. La conclusión decanta sola.

Los 4 mártires de La Rioja beatificados: dos sacerdotes, un laico y un obispo
Los 4 mártires de La Rioja beatificados: dos sacerdotes, un laico y un obispo

De todos modos, seguramente la respuesta a la pregunta sobre la naturaleza de su muerte seguirá siendo objeto de controversia por un tiempo, pero, como dicen los juristas, en los hechos la causa deviene abstracta. No obstante, más allá de ello, existe también otra cuestión acaso mucho más profunda que la nueva beatificación ha suscitado, y esta se refiere al concepto mismo de martirio.

Una relectura del odium fidei

El obispo, en caso de haber sido asesinado, ¿lo fue por causas políticas o religiosas? Si lo fue por ambas, como los datos parecen mostrarlo, la cuestión se complica. La respuesta es importante porque para ser acreedor a una causa de beatificación (un paso previo a la declaración de canonización, que importa el reconocimiento definitivo de la santidad), en la teología y en la praxis de la Iglesia Católica, el factor del odium fidei (odio a la fe) resulta obviamente decisivo.

Llegados a este punto cabe preguntarse entonces qué significa el “odio a la fe”, porque es precisamente este significado el que ha variado en la interpretación que se le ha asignado en los últimos años y que difiere de la tradicional, centrada más bien en motivos de naturaleza dogmática. Aparecen ahora otros elementos que antes, por las causas que fueren, no eran objeto de la misma ponderación, y que este nuevo espíritu, en cambio, tiene en cuenta.

La Justicia ha dictaminado y la Santa Sede ya ha sacado su propia conclusión: el accidente automovilístico en el cual Angelelli perdió la vida en 1976 fue intencional
La Justicia ha dictaminado y la Santa Sede ya ha sacado su propia conclusión: el accidente automovilístico en el cual Angelelli perdió la vida en 1976 fue intencional

Nos encontraríamos de este modo ante una mutación del sentido original del martirio, por el cual se consideraba que un cristiano revestía esa condición cuando era objeto de un ataque violento que muchas veces podía culminar con el sacrificio de su propia vida por una cuestión sobre todo relativa a su fe religiosa, por ejemplo, por confesar su carácter de tal.

Se trataba así de un enfoque primariamente doctrinal. Sin embargo, en una multitud de casos dicho factor no estaría del todo claro cuando se le superponen otros elementos de carácter social y político. El mismo Jesucristo fue crucificado por causas religiosas pero también políticas, en el sentido de subvertir el orden y la pax romana. Los mártires de la persecución mexicana o la guerra civil española, incluso del comunismo, son también un ejemplo de esta misma situación.

Hay que tener en cuenta, por otra parte, que muchas veces el llamado “odio a la fe” no ha sido en realidad odio a la religión en sí misma en cuanto tal, sino odio a la Iglesia, y más de una vez ese rechazo no ha sido a las cosas buenas de la Iglesia, sino a sus fallos y pecados. Si afinamos el lápiz, hay que reconocer que lo que ha habido en bastantes de esas hostilidades es en realidad un odio al clericalismo, una enfermedad del espíritu religioso que lo convierte en un instrumento o un abuso del poder. Se puede verificar así una constante histórica por la cual el clericalismo engendra anticlericalismo.

La fe y las ideologías

Tanto los mártires mexicanos y españoles como los de la órbita soviética fueron cristianos perseguidos por sistemas políticos de izquierda. Pero ¿qué ocurre si el impulso persecutorio proviene de un gobierno de  derecha? La pregunta no es ociosa porque son bastantes los fieles que no están dispuestos a admitir esa posibilidad y desde luego ella muestra hasta qué grado la fe religiosa aparece en demasiadas ocasiones subordinada a categorías temporales en un género de cristianos que, afectados por un condicionamiento cultural, no se resignan a reconocer que la fe está por encima de las ideologías.

Monseñor Angelelli era obispo de La Rioja. En la foto, junto al entonces gobernador de esa provincia, Carlos Menem
Monseñor Angelelli era obispo de La Rioja. En la foto, junto al entonces gobernador de esa provincia, Carlos Menem

Es que, si se acude a la historia, que por algo es maestra, se comprende que el asunto no pasa por las ideologías. Según se mire, tampoco los primeros cristianos fueron martirizados en un estricto odio a la fe, en el sentido de que los emperadores romanos no rechazaron los principios evangélicos que, por otra parte, ellos desconocían. Lo que los movía a martirizar a los primitivos cristianos era el rechazo que éstos expresaban al culto al emperador; el desconocimiento de su autoridad.

En este sentido, se amplía la causa del odium fidei, en tanto no solamente se tiene en cuenta el ataque a la fe en sí misma, sino también la actitud del cristiano en su actuación temporal, de un modo coherente con esa misma fe, en tanto la circunstancia de esa actuación tenga como consecuencia la pérdida de bienes tan preciados como la libertad o la vida. En este caso, se considera que las virtudes se han de haber ejercido de un modo heroico, que es la condición exigida para que un fiel sea incluido en el catálogo de los santos.

Si antiguamente se entendía que en la composición del martirio debía haber una animadversión a la fe del creyente, ahora se puede decir que es suficiente que haya una hostilidad a las consecuencias de su núcleo de creencias. En el martirio se considera que un fiel ha ejercido la virtud en grado heroico por imperio de las circunstancias. No se trata solamente entonces de un testimonio público brindado a partir de la confesión de una fe personal, sino de un testimonio de los hechos que involucra el ejercicio de las virtudes cristianas, incluso de aquellas que, como la justicia, pueden ser patrimonio de quienes son ajenos o están más allá de esa misma fe.

El obispo rojo

A menudo se produjo en el pasado una simplificación que identificaba la opción por los pobres, que es una exigencia del espíritu evangélico, con una actitud política que expresaba una concepción secularizada de la fe. Lo cierto es que, en los hechos, muchas veces ha resultado muy difícil discernir una y otra. Los propios obispos han interpretado más de una vez en el pasado como intervenciones políticas lo que no eran sino denuncias proféticas. Se trata de zonas grises de difícil discernimiento, como lo muestra la propia historia.

En un clima de guerra como el vivido en los años setenta, no hay demasiado lugar para los intermedios, sino que todo tiende a verse en blanco y negro. Angelelli mismo fue categorizado por el proceso militar como un marxista infiltrado en la Iglesia Católica que buscaba la destrucción del invocado tradicional estilo de vida de los argentinos.

Por su compromiso con los pobres, Angelelli fue tildado de “obispo rojo”
Por su compromiso con los pobres, Angelelli fue tildado de “obispo rojo”

Ello explica que fuera oportunamente caracterizado como el cura o el obispo rojo según una categoría profusamente usada por la derecha durante una gran parte del siglo pasado que incluiría a auténticos cristianos hoy considerados verdaderos santos. Otros ejemplos notorios, como el de Alberto Hurtado en Chile, Oscar Arnulfo Romero en El Salvador (ambos canonizados) y Helder Cámara en Brasil, todos ellos sujetos a la tacha de comunistas, así como aun hoy el actual pontífice, dan buena cuenta de ello.

El mismo Angelelli parece haber previsto su martirio cuando de modo intuitivo reflexionaba así: “Por ahí se me cruza por la cabeza el pensamiento de que el Señor anda necesitando la cárcel o la vida de algún obispo para despertar y vivir más profundamente la colegialidad episcopal”. El papa Francisco, que ha promovido como ninguno de sus antecesores el espíritu colegial en el gobierno de la Iglesia, ha adoptado una consigna muy significativa de este nuevo beato de la fe católica, incluso en su programática exhortación Evangelii Gaudium, donde traza los criterios que inspiran su controvertida pastoral“Con un oído en Dios y otro en el pueblo”. Este dato resulta claramente expresivo para comprender el paso que el Papa ha dado e ilustra por sí solo que el espíritu del obispo rojo está más presente de lo que muchos imaginaron en el actual pontificado.

El autor es director del Instituto de Cultura del Centro Universitario de estudios (Cudes)

https://www.infobae.com/opinion/2019/04/27/la-beatificacion-del-obispo-angelelli-es-signo-de-una-nueva-sensibilidad-en-la-iglesia-catolica/

Asesinan a líder comunal de Maceo, Antioquia, cuando realizaba labores en su finca


Allegados a Diofanor Montoya Urrego, de 75 años, no salen de la conmoción por el crimen. Autoridades municipales creen que su homicidio fue por equivocación.  

Mientras se encontraba realizando labores de campo en su finca ubicada en la vereda La Unión, del municipio de Maceo (Antioquia), dos hombres armados le propinaron seis disparos a Diofanor Montoya Urrego, un campesino que desde hace 45 años se desempeñaba como líder comunal de su vereda.

“Era muy servicial, no tengo cosa mala de él como vecino, todos estamos muy sorprendidos con lo que pasó, la pregunta es que por qué, porque cuando alguien debe algo pues uno dice sí le hicieron eso por lo uno y por lo otro, pero de él no teníamos ninguna referencia mala”, expresó Janeth Jaramillo, una vecina de la víctima.

Por su parte, familiares afirmaron que Diofanor no había reportado amenazas de muerte en su contra.

“Él nunca nos dijo ve estoy amenazado por esto, él era muy discreto en sus cosas, si tenía un problema nunca no lo comentó, pero todas las personas, todos los vecinos nos dicen por qué tenían que matar ese viejo, si ese viejo no se metía con nadie”, aseguró su hija Beatriz Helena Montoya Serna.

Para Julián Urrego Atehortúa, secretario de Gobierno de Maceo, el crimen de Diofanor pudo haber sido un error.

“Hasta el momento se puede manejar una hipótesis de que fue error, que de pronto las personas iban detrás de otras personas, de la comunidad y por equivocación atentaron contra la vida del señor”, manifestó el funcionario.

En la zona se reforzó la presencia militar, mientras los habitantes de Maceo, en el Magdalena Medio antioqueño, pidieron a las autoridades que se lleguen hasta las últimas circunstancias para dar con los responsables de este crimen, al tiempo que solicitaron mayor protección para los líderes comunales.

https://noticias.caracoltv.com/antioquia/asesinan-lider-comunal-de-maceo-antioquia-cuando-realizaba-labores-en-su-finca

REFUGIO HUMANITARIO POR LA VIDA DE LIDERES Y LIDERESAS.


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Historia del obispo riojano asesinado durante la dictadura que será beatificado¿Quién fue Enrique Angelelli?


Fue asesinado en 1976, lo mismo que dos sacerdotes y un campesino que eran sus colaboradores. El papa Francisco reconoció su martirio. Miles de personas se congregan en La Rioja para la ceremonia de beatificación.Por Washington Uranga

El obispo riojano Enrique Angelelli.

El obispo riojano Enrique Angelelli. 

El 18 de julio de 1976 fueron secuestrados y asesinados en La Rioja los sacerdotes católicos Carlos de Dios Murias y Gabriel Longeville. Pocos días después, en Sañogasta, un grupo de tareas mató delante de su familia al campesino y militante católico Wenceslao Pedernera. Todos eran colaboradores directos del obispo riojano Enrique Angelelli. Pocos días después, el 4 de agosto del mismo año, Angelelli falleció en un supuesto accidente carretero que, el 19 de julio de 1976, después de un largo proceso judicial el juez Aldo Morales dictaminó como homicidio premeditado, si bien no pudo identificar los responsables. El 4 de agosto de 2014, el Tribunal Oral Federal de La Rioja condenó a los militares Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella como autores intelectuales del asesinato del obispo.

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Entrevista al obispo de Mendoza, Marcelo Colombo | “Angelelli ayudó a los pobres a organizarse”

Por Washington Uranga

El año pasado, también después de un largo recorrido por los escritorios vaticanos y sorteando años de negación por parte de la estructura eclesiástica, el papa Francisco reconoció el “martirio en odio a la fe” padecido por Angelelli y sus compañeros y tomó la decisión de beatificarlos, con lo cual se los presenta como ejemplos de vida para la Iglesia y para la sociedad.

La beatificación de Angelelli y sus compañeros se une a la del obispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, también por razones martiriales. Con ambas el papa Francisco reconoce a católicos que, durante los años de las dictaduras militares en América Latina, se comprometieron en favor de los más pobres y perseguidos.

El reconocimiento eclesiástico es también el fruto del trabajo minucioso del obispo Marcelo Colombo, quien se encargó de recoger información, sortear obstáculos y resistencias institucionales y ordenar el proceso vaticano para obtener la declaración martirial. Es indudable que para alcanzar la beatificación también medió la decisión y la voluntad política del papa Francisco, último responsable de adoptar la determinación eclesiástica.

Angelelli nació en Córdoba el 17 de julio de 1923, fue ordenado sacerdote en Roma en 1949, y obispo auxiliar de Córdoba en 1960. Antes, como cura, había trabajado como asesor de la Juventud Obrera Católica (JOC). Siendo obispo participó de las sesiones del Concilio Vaticano II (1964-65), un acontecimiento fundamental en la renovación de la Iglesia Católica. En 1968 el papa Paulo VI le confió la conducción de la diócesis de La Rioja y allí desarrolló un intensa labor pastoral con trabajadores y campesinos, que le trajo como consecuencia la persecución de parte del poder económico y político de la provincia y del nivel nacional.

Desde el mismo día en que se produjo el golpe militar, el 24 de marzo de 1976, Angelelli mantuvo enfrentamientos públicos con los militares y sus sacerdotes y colaboradores fueron acosados permanentemente. En mayo de ese año los militares tomaron la determinación de suspender la misa radial que el obispo difundía cada domingo y que tenía gran audiencia en La Rioja. El lugar de Angelelli fue ocupado por un sacerdote capellán castrense. Pero los enemigos no eran solo internos. También la derecha católica avalaba y aplaudía la arremetida contra el obispo.

Hay numerosos testimonios del odio que la posición político religiosa de Angelelli generaba en los sectores conservadores. Según consigna Oscar Campana en su libro Su sangre en el lodo (2019) sobre el obispo asesinado, Antonio Erman González, quien fuera ministro de Economía de Carlos Menem, afirmó que “en una reunión de empresarios llevada a cabo en Chilecito a principios de julio (1976), se habló de que Angelelli era un obispo rojo y estaba marcado para caer”.

El obispo lo sabía porque cada detención de alguno de sus colaboradores era acompañada de un mensaje para el titular del obispado de La Rioja, con amenazas y advertencias. Tenía conciencia de que su vida estaba en peligro. Pero en esa situación también se sintió desamparado por la Iglesia y por sus compañeros obispos. Y se lo hizo saber así a sus colegas obispos en una carta que envió a la Conferencia Episcopal después de que su vicario general, el cura Esteban Inestal, fuera detenido en Mendoza el 12 de febrero de 1976. En ese documento, rescatado por Miguel Baronetto, uno de los más importantes biógrafos del obispo asesinado, Angelelli le decía a sus colegas que “Hoy cae un vicario general, mañana (muy próximo) caerá un obispo. Por ahí se me cruza por la cabeza el pensamiento de que el Señor anda necesitando la cárcel o la vida de algún obispo para despertar y vivir más profundamente la colegialidad episcopal” (Vida y martirio de Mons. Angelelli, 2018).

Cuarenta y dos años después de su asesinato la Iglesia beatifica y pone como ejemplo de vida a Angelelli y a sus compañeros mártires.

wuranga@pagina12.com.ar

https://www.pagina12.com.ar/190032-quien-fue-enrique-angelelli

“Siempre habrá sacerdotes homosexuales, el celibato debería ser opcional”


27 DE ABRIL 2019 – 01:21 Entrevista con Anselm Grün, sacerdote y monje benedictino alemán.Silvia Noviasky

"Siempre habrá sacerdotes homosexuales, el celibato debería ser opcional"

Foto Andrés Mansilla

Luego de casi nueve años, el sacerdote y monje benedictino alemán Anselm Grn llegó nuevamente a Salta. El doctor en teología es reconocido por sus cerca de 300 escritos sobre espiritualidad, de los que se vendieron más de 10 millones de copias traducidas a diferentes idiomas. Cada visita suya suele ser polémica, al punto que en algunas ciudades se organizaron marchas oponiéndose a sus charlas. A pesar de eso, no deja de ser convocante. Llegó a la Argentina para presentar “Víctimas y victimarios, romper las cadenas en la Iglesia, la sociedad y la familia”, en el que aborda el tema que aqueja a la Iglesia desde un punto crítico: los abusos eclesiásticos. Advierte que la institución no formó a sus sacerdotes en enseñanzas teológicas del poder clerical ni de la sexualidad. Desde los diez años ya sabía que quería ser cura, y hace casi 30 está al frente de la Abadía de Mnsterschwarzach (Alemania). Allí, en una casa de recogimiento asiste a “personas en crisis”, entre ellas a varios sacerdotes. Advierte que “siempre habrá sacerdotes homosexuales”, que serlo no es un pecado y que el celibato debería ser opcional. Yendo más allá, asegura que las mujeres podrían ser sacerdotes de una iglesia que las ha relegado.

Su libro habla de los victimarios, que deben rendir cuenta, que deben sentir dolor y de la empoderación de las víctimas. ¿Puede cumplirse esto en las condiciones actuales?

Las víctimas deben ser valoradas por la Iglesia. La Iglesia debe ocuparse de los primeros puntos, de que los victimarios, sacerdotes, no triunfen sobre las víctimas, de que la Iglesia lamente, llore y reconozca el dolor de las víctimas. La Iglesia debe tener humildad, si no se vuelve dura y estéril como dicen los psicólogos. Es un proceso muy largo este duelo, no son meras disculpas. El tercer punto creo que es el aspecto personal de lo que es el acompañamiento pastoral con la víctima. En la terapia, la víctima puede volver a tomar su vida en sus propias manos.

¿Cree que la Iglesia dimensiona lo que sucede, que siente ese dolor al que se refiere?

En Alemania de alguna manera se la obliga, no puede dar excusas. La prensa escribe sobre el tema, las víctimas se organizaron y exigen que se las escuche. Tenemos que pensar en cómo manejar el poder clerical. También en cómo manejar adecuadamente la sexualidad. El celibato se cuestiona, aunque seguramente no es la única causa. Hay investigaciones que hizo el Estado alemán en las diócesis alemanas. El 4% de los sacerdotes célibes cometió abuso sexual, pero solo el 1% de los diáconos casados. El celibato es un tema sobre el que hay que cuestionar. A nuestra abadía van sacerdotes y mujeres que han entrado en crisis. El celibato es posible, pero debería ser optativo. Para nosotros, los monjes, el celibato es una decisión, pero para los sacerdotes del mundo no es necesario. Antes el celibato era aceptado y el sacerdote vivía en comunidad. Ahora vive en soledad y las sociedad cuestiona eso. Para muchos el celibato es una sobreexigencia.

Varios medios reflejaron la postura de obispos de diferentes países en las que se podía ver que aún ponían el foco en la víctima y no reconocían abiertamente como algo negativo el abuso sexual.

No conozco a esos obispos, pero en algunos países como en Polonia, la Iglesia tiene una acción muy poderosa. Hay muchos obispos que están en una situación difícil, pero darles la culpa a las víctimas es absolutamente inadecuado. Quien tiene la culpa es el adulto, nunca la víctima. Si le echa la culpa al niño se lo vuelve a abusar. Es una señal de inmadurez , típica represión para la Iglesia de los últimos 30 años. Al menos en Alemania la Iglesia despertó, no puede taparlo con excusas piadosas, no va más.

Cuando hay que explicarle a alguien que el abuso está mal, es difícil ver un cambio a corto plazo…

En un clima así evidentemente no. La Iglesia protegía a los victimarios y no a las víctimas. La Iglesia debe estar siempre al lado de las víctimas, no de los victimarios. La herida es muy profunda en varias formas: primero el abuso sexual en sí, el abuso de poder, el abuso de la confianza. El monaguillo confió en el sacerdote. Muchos monaguillos alumnos en internados católicos habían disfrutado de esa atmósfera sagrada que se abusó. Eso es una herida muy profunda, porque en quién más vamos a confiar si todo eso que es sagrado ha sido violado.

¿Cuánto tiempo llevará reponerse a la Iglesia? ¿Qué medidas concretas se necesitan?

Lo que la Iglesia tiene que hacer es no mentir, escuchar a las víctimas. Ese proceso tardará varios años. El peligro de que uno siempre reprima, tape o cubra está siempre. Obviamente, es importante que los periodistas lo descubran y lo revelen y no sean parte de esa metodología de ceder al poderoso. Para la Iglesia son 10 años seguro.

¿Cómo la Iglesia llegó a esta crisis?

El sacerdote tiene una posición muy autárquica, y no tienen la formación en materia de sexualidad. La teología romana evaluaba de alguna manera negativamente a la sexualidad. Todo lo evaluado negativamente queda pegado en mí, y lo exteriorizo, no positivamente. El sacerdote debe tener un manejo maduro de su sexualidad. Sin reconocerse a sí mismo lo que está haciendo, es exteriorizar sus propias necesidades con otros. Hay un principio de la psicología que dice que solo lo que acepto, lo que reconozco, lo puedo transformar. Es difícil decir cómo llegamos hasta acá. El mayor riesgo fue el mal uso de poder. No había una teología de poder ni de sexualidad en la Iglesia, y con ambos temas ahora la Iglesia tiene problemas.

¿La Iglesia debería denunciar los abusos?

Obviamente que sí, debe hacerlo públicos. Quien tiene privilegios los retiene, aunque con esta crisis la Iglesia comience a despedirse de privilegios.

¿Qué piensa de la homosexualidad?

La homosexualidad no es un pecado. Tal vez para la teología moral romana, pero no para la alemana. Hace 28 años acompaño a sacerdotes en la casa de recogimiento. Siempre hay sacerdotes homosexuales. En general el homosexual es gente muy espiritual, tienen mucho sentido de la estética. Por eso me enoja cuando alguien dice para afuera de una manera y en la realidad, en el interior, es totalmente diferente.

¿Es posible recuperar a un abusador sexual?

Hay que diferenciar, la pedofilia es una enfermedad que no se puede sanar. Ahí solamente hay que proteger a las personas expuestas. De vez en cuando hay casos donde se hace un trato exagerado de demasiada cercanía física inadecuada. Lo que necesita el sacerdote es ver su propia verdad. Debe ver cuál es el dolor que ha generado e intentar resarcirlo, siendo consciente de sus propias limitaciones, ya no va a ser arrogante, va a ser humilde y ya no va a moralizar. Entonces en ese momento podría estar recuperado.

¿Qué piensa sobre el movimiento mundial feminista?

Hay sacerdotes que no aceptan a las mujeres como tales. La Iglesia está perdiendo a muchas mujeres. Hay profesoras de teología y muchas dan la misa de responso en el lugar del diácono, y son mucho más cálidas en esos momentos. Son avances. También hay comunidades dirigidas por una mujer, pero no pueden dar los sacramentos. No hay motivo teológico para que la mujer no sea sacerdote. La sociedad se va desarrollando y la Iglesia debe adaptarse.

¿Qué piensa sobre el pedido de aborto legal?

No juzgo a las mujeres que hicieron abortos. Todos los psicólogos que no son cristianos saben que un aborto siempre es un problema para la mujer. De alguna manera siempre hay sentimientos de culpabilidad, y si eso solo se expresa como un derecho… En la Iglesia también hubo sacerdotes que se opusieron agresivamente en contra del aborto. Se pusieron por encima de las mujeres, sin realmente acercarse a ellas. Los sacerdotes, sobre todo si son célibes, deberían quedarse afuera del tema.

https://www.eltribuno.com/salta/nota/2019-4-26-22-14-0–siempre-habra-sacerdotes-homosexuales-el-celibato-deberia-ser-opcional

CELEBRANDO EL SEGUNDO ANIVERSARIO DE LA PASCUA DEL PADRE PABLITO


Compañeros y compañeras, Con un conversatorio sobre la iglesia de los pobres dirigido por el biblista Germán Ortiz, un espacio de oración desde los pobres y la realidad dirigido por Elvia y Luis Carlos y una misa popular dirigida por Guillermo Mesa e Ignacio Madera, conmemoraremos la presencia resucitada de Pablito en medio de quienes lo conocimos y seguimos apostando por los sueños de un mundo mejor. Los esperamos, es muy fácil llegar, toman el Metro hasta la Estacion Niquia y cogen la ruta “Camacol por la 65” y le piden que los deje en el barrio “La Frontera”, o desde la estación toman un taxi que cobra la mínima. (En la invitación esta la dirección)

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Trump, histérico, desconoce al Congreso, teme su destitución y amenaza a México


Resumen Latinoamericano

Mirko C. Trudeau / Resumen Latinoamericano / 25 de abril de 2019

Las apuestas sobre si Donald Trump finaliza o no su período presidencial están empatadas. El presidente tuitero detonó una batalla entre la Casa Blanca y el Congreso al declarar que no cooperará con investigaciones, además de amenazar con acudir a la Suprema Corte si los demócratas se atreven a impulsar un proceso de destitución, y también amenazó con un enfrentamiento armado contra México.

Ya esta semana los asesores de la Casa Blanca se negaron a entregar la documentación sobre el pago de impuestos del presidente y algunos de sus funcionarios no cumplieron órdenes para comparecer ante comités legislativos que investigan el comportamiento del Ejecutivo, sobre todo en relación con la pesquisa de Mueller, pero también otros rubros. El Parlamento está ahora bajo control de los demócratas.

La arremetida contra México

En un tuit, Trump acusó a soldados de México de haber desarmado a elementos de la Guardia Nacional estadounidense, “probablemente como una táctica de desviación para los traficantes de droga en la frontera.(…)  Más vale que no vuelva a ocurrir. Ahora estamos enviando soldados armados a la frontera», advirtió.

Se quejó también de que México no está haciendo lo «suficiente» para detener la migración y devolver a las personas a sus países de origen. Según un comunicado del Comando Norte de EEUU, el 13 de abril entre cinco y seis militares mexicanos interrogaron a dos soldados estadounidenses que realizaban una operación de apoyo en la frontera en un vehículo que no llevaba la identificación de la Patrulla de Fronteriza, cerca del limítrofe Río Bravo.

«Una investigación de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza y del Departamento de Defensa reveló que los militares mexicanos pensaban que los soldados estadounidenses estaban del lado sur de la frontera», indicaron las autoridades estadounidenses, que destacaron que sus efectivos estaban en el lugar «apropiado».

Un funcionario del Pentágono dio a conocer que actualmente hay 2. 900 efectivos desplegados en la zona fronteriza y dos mil guardias nacionales, y que siempre hay «algunas tropas armadas para la protección» del contingente.

Trump insistió en Twitter que hay una «gran caravana de más de 20 mil personas» que avanza hacia Estados Unidos. Su tamaño ha sido reducido por México, pero aún está viniendo”. Y tuiteó que  «México debe detener a los que quedan o nos veremos forzados a cerrar esa sección de la frontera; no está haciendo lo suficiente».

Resumiendo, Trump habló del envío de más tropa armada a la zona fronteriza, renovó su amenaza de cerrar una parte de la región limítrofe, mientras que el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, tras anunciar que revisará el incidente dijo que “no caeremos en una provocación”. Senadores oficialistas y de oposición, pidieron estudiar con calma la situación.

Cinco semanas antes, el Congreso de los EEUU –con el voto de 10 senadores republicanos- declaró nula la «emergencia fronteriza» para construir el muro con México, pero Trump anunció que usaría su poder de veto.

Deshojando el impechment

El impechment (juicio político) es motivo de intenso debate en el partido Demócrata, opositor, lo que fue una de la causas de su brote histérico y su ofensiva retórica que es habitual desde que se difundió el informe final del fiscal especial Robert Mueller, el cual dejó en manos del Congreso determinar la culpabilidad del presidente en torno al delito de obstrucción de la justicia.

“El informe Mueller, a pesar de haber sido escrito por demócratas enojados y los que odian a Trump, y con dinero ilimitado detrás… no pudo echarme el guante. No hice nada malo”, tuiteó.

La cúpula del partido Demócrata , encabezada por la presidenta de la cámara baja, Nancy Pelosi, se había opuesto a un juicio político, pero más recientemente, ante presiones de sus filas, no ha logrado imponer su preferencia. ”No necesariamente es la opción más efectiva para enfrentar a Trump, ya que se aproximan las elecciones presidenciales de 2020”, añadió.

La precandidata presidencial y senadora demócrata Elizabeth Warren abogó la semana pasada por el inicio del juicio político, y señaló que «esto no se trata de política, sino de principios, de qué tipo de democracia queremos tener». Kamala Harris, otra precandidata y senadora, se sumó a esa posición, así como el representante Julian Castro. Los otros 16 precandidatos presidenciales siguen divididos, incluido el senador Bernie Sanders.

Según la Constitución, el Congreso puede separar a un presidente de su cargo por «traición», «soborno» y otros «altos delitos» y «violaciones». El proceso se inicia con la cámara baja formulando cargos (a lo cual se le llama impeachment), y entonces el Senado convoca un juicio político con los senadores en el papel de un jurado. Se requiere por lo menos dos tercios del voto de la cámara alta para condenar y destituir al presidente. Con un Congreso dividido, el proceso podría incidirse en la cámara baja, controlada por los demócratas.

Un tsunami histeroide

Trump desató un tsunami histérico con tintes paranoicos con su insistencia de: «no hice nada malo», y atacando a los demócratas, a los medios y a cualquiera que se atreva a cuestionar su inocencia, comentó el periodista David Brooks, al referirse a la andanada de 50 tuits en 24 horas enviados por el mandatario.

Para Brooks, la estrategia de la Casa Blanca, justificada tanto por el propio Trump como por su abogado personal Rudolph Giuliani, es de «combatir todo» contra las investigaciones, al argumentar que ya se cooperó plenamente con Mueller, con la entrega de documentos y con testigos, y que esto sólo es repetir todo de nuevo, motivado sólo por intereses políticos partidarios.

Ante reporteros de la Casa Blanca, sorprendió al señalar que «Vamos a dar la batalla contra todas las órdenes de comparecencia (…) Estas no son personas imparciales, los demócratas están intentando ganar en 2020… no me van a vencer (…) He sido el presidente más transparente en la historia de este país hasta la fecha».

El diputado Elijah Cummings, presidente del Comité de Supervisión Gubernamental (demandado judicialmente por Trump) declaró que “parece que el presidente cree que la Constitución no es aplicable a su Casa Blanca, que puede ordenar a oficiales violar sus obligaciones legales, y que puede obstruir todo intento del Congreso para realizar una supervisión». Es «un patrón de obstrucción masivo, sin precedente y creciente», y por lo tanto podrían estar sujetos a acusaciones criminales, añadió.

No hay que olvidar que se trata de una batalla por el poder, de cara a las elecciones del año próximo, donde Trump ya demuestra que usará todas las armas posibles para derrotar a los demócratas, que aún no han definido un candidato. El tema en discusión en Washington es si Trump llegará a las elecciones como presidente.

*Economista-jefe del Observatorio de Estudios Macroeconómicos (Nueva York), Analista de temas de EEUU y Europa, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

afc

http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/04/25

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