Cuentos vaticanos


Francisco Lorenzo Pérez Mata

Viernes Santo de 2010, la formidable basílica de San Pedro en ciudad del Vaticano preparada para la liturgia, es el último “dinosaurio” vivo de Europa, la última monarquía absoluta y teocrática donde sigue vigente la pena de muerte. Preside Benedicto XVI, la curia romana, los invitados (de rigurosa etiqueta) con smoking o frac (es que el frac admite todas las condecoraciones y medallas) y la guardia suiza en el pasillo central dando la nota alegre con sus colorines y su lanza en mano (que no en ristre). Los pobres, los pobres están al otro lado del río, oiga, que nos espantan los turistas por la plaza. “Igualico, igualico” que el sermón de las Bienaventuranzas de Cristo, vaya, este vicario de Cristo si que sabe hacer las cosas con lujo. Y el predicador pontificio, la guinda del viernes santo. Fray Raniero Cantalamessa, franciscano. Uno diría que este fue un acto litúrgico y oficial, vamos, con toda la potencia vaticana y televisado internacionalmente.

Pues no, resulta que luego el Vaticano por boca de su portavoz desautoriza al susodicho predicador pontificio, que leyó una carta en su predicación de un amigo judío que le animaba ante la “persecución pederasta” de los últimos días comparándola con la “persecución antisemita”. Fray Cantalamessa se mete en dos jardines a la vez, protestan las comunidades sionistas y las asociaciones de víctimas de la pederastia. No hay problema, Federico Lombardi portavoz del vaticano dice que no es la línea habitual del Vaticano, es cierto, la línea habitual el día de Viernes Santo es decir que “los judíos mataron a Cristo”, como hacía Juan Pablo II y antes muchos otros. Por eso es doblemente hipócrita el suceso de viernes santo. El 14 de julio de 1555, el papa Paulo IV proclama la Bula “Cum nimis absurdum”. Un precedente de los guetos de Polonia, solo una muestra de la caridad papal: “1. En las ciudades, tierras y lugares de la iglesia romana, todos los judíos habiten en un único lugar o, si no fuese bastante, en dos o tres, contiguos y separados de las viviendas de los cristianos. Estos lugares serán destinados por Nos en Roma, y por nuestros magistrados en las demás ciudades y lugares. Tendrán un único acceso y una única salida”. En España hacía más de medio siglo que los judíos habían sido expulsados por el decreto de los Reyes Católicos… ¡y tan católicos!

Actualmente a la jerarquía vaticana le faltan manos para taparse todas las vergüenzas que están saliendo a la luz después de tantos siglos de abusos de todo tipo. La sotana blanca está manchada, no de fango, de pederastia, de pederastia ocultada, de responsabilidad ante los casos conocidos. El más famoso (por ahora) el del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel. Y la pederastia eclesiástica clama al cielo por una justicia que no existe en el Vaticano. Y no, nadie dice que “tooodos” los curas sean pederastas. Yo por lo menos no pienso hacerles ese favor, que ya se hacen bastante las víctimas. Lo que pasa es que un pederasta es perseguido y condenado (sea cura o no) pero no por ser cura, no, por ser pederasta. Espero que el Vicario de Cristo, igual que Cristo se deje juzgar por los tribunales. Cristo es Dios y se dejó juzgar, claro que los papas siempre mandan más que Dios.

http://www.redescristianas.net/2012/04/06/cuentos-vaticanosfrancisco-lorenzo-perez-mata/

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