«La Iglesia pedirá perdón por los homosexuales, igual que hizo con la Inquisición o con Galileo»


Hablamos con monseñor Krzysztof Charamsa, prelado católico, gay, y que le ha declarado la guerra al Vaticano

Krzysztof Charamsa (Gdynia, Polonia, 1972) habla alegremente con una periodista japonesa. He llegado a la cafetería Foyer del Palau de la Música Catalana y le observo mientras espero mi turno.

Charamsa no para de dar entrevistas a medios desde que, el pasado 4 de octubre saliera del armario y declarara públicamente su homosexualidady presentara a su pareja, catalán. De hecho, después de la entrevista que me conceda a mí hablará con una televisión alemana.

Pongo la oreja y escucho su facilidad para los idiomas. Y el entusiasmo con el que habla. A veces lo hace con vehemencia; otras con una cierta inseguridad.

Por fin termina y nos damos una vuelta por la cafetería mientras la gente observa, comenta y cuchichea con el de al lado tapándose la boca. Al fin y al cabo, Charamsa se ha convertido en una estrella del pop que viste de impecable clergyman y no pasa desapercibido.

¿Por qué sigues vistiendo como un sacerdote?

Visto así porque es como he vestido en los últimos 18 años y sigo siendo sacerdote. Es por inercia, porque aún no me ha dado tiempo a comprarme otra ropa.

Pero, ¿quieres seguir siendo sacerdote?

A mí me gustaría, pero es cuestión de tiempo que mi obispo me quite la licencia para confesar o para celebrar misa. Cuando él me aparte definitivamente del sacerdocio, entonces dejaré de vestir así. Pero de momento yo sigo siendo cura, dependo de un obispo en Polonia y me sigo vistiendo así.

Nunca le he dado demasiada importancia al tema de la vestimenta, pero claro, yo trabajaba en el Vaticano y ahí las vestimentas y los títulos son importantes. Era el uniforme que había que llevar.

Nunca has sido un cura progresista…

No, no, para nada. Aunque admiro a esos curas y misioneros que están en la realidad del mundo, algo de lo que el Vaticano está muy apartado. Ellos no dan ninguna importancia a cómo tiene que vestir un cura y yo tampoco.

«La posición de la Iglesia podría justificarse de alguna manera en el siglo XIX, pero no dos siglos después, con estudios sobre la homosexualidad».

De hecho, trabajabas en la Congregación para la Doctrina de la Fe a las órdenes de Ratzinger. Y, de pronto, sales del armario, y lo haces de una manera que hasta el papa Francisco ha calificado de “escandalosa”. ¿Por qué has salido del armario?

Le he dicho a mi Iglesia que soy gay, cura gay y que soy feliz y estoy orgulloso de serlo. Libre de cualquier complejo y de cualquier sentido de culpa que muchas veces los curas vivimos cuando descubrimos que somos homosexuales… Vivimos en un complejo continuo.

Me imagino que otros sacerdotes gays se habrán ido de la Iglesia de manera silenciosa, pero tú lo haces público y justo cuando empieza el Sínodo de la Familia en Roma, que pretende debatir sobre temas que afectan al matrimonio y a la definición de familia… ¿Por qué?

Yo lo hice público por dos razones: primero, como una forma de protesta contra la Iglesia, como una llamada de atención para decirles que no pueden continuar de esta manera, ofendiendo a las minorías sexuales.

Y también por esto lo hice público justo antes del Sínodo, que oficialmente debería ocuparse de todas las familias. Las familias no son solamente heterosexuales. Las familias se forman de diversas maneras y este Sínodo debería darse cuenta de la realidad que hay.

Yo he visto cómo se preparaba el Sínodo. Y estaba cerrado ya antes de que comenzara. Yo he visto que se ha hecho dentro de la política vaticana, en mi Congregación, cómo se luchaba contra el papa Francisco, cómo se luchaba contra cualquier posibilidad de plantear un diálogo —no digo que se fuera a aceptar directamente— sobre las diferentes realidades que conforman la familia en el mundo actual.

¿Y la segunda razón por la que lo hiciste público?

Sí, porque yo soy gay. Un gay no puede salir del armario completamente si no es haciendo mucho ruido. Yo pienso que muchos curas, cuando han vivido este conflicto con la Iglesia, se dicen que tienen que proteger su vida porque si no la Iglesia los mata psicológicamente…

¿Cómo los mata?

La respuesta de la Iglesia cuando descubre que un cura es homosexual es obligarle a ir a curarse a un centro médico fundamentalista. Pienso que muchos curas que han salido de la Iglesia para vivir en tranquilidad y en paz su homosexualidad lo han hecho en silencio, pero siguen viviendo una tortura. Eso le gusta mucho al Vaticano, que yo lo hubiera hecho de esta manera.

Pero esto solo perpetúa el complejo de culpa. Es seguir en un «semiarmario». Te quedas con todos los problemas que tenías dentro del armario, con baja autoestima como yo la viví…

La Iglesia intentará calumniarme y quitar valor a mis palabras. Pero me siento libre y quiero que la Iglesia sepa que hay uno que se ha levantado y ha dicho que ya no tienen más derecho de destruir las vidas de las personas de este siglo, que son normales como todas las otras personas.

No quiero ser un fugitivo que huye de la cárcel para esconderse de nuevo.

¿Por qué estaba en una cárcel?

Lo que yo he vivido es un horrible conflicto, una presión inhumana que incluso calificaría de diabólica. Lo digo con toda la conciencia. Es una confusión diabólica que la Iglesia pone en los corazones de personas respecto a las minorías sexuales. Porque la posición de la Iglesia podría justificarse de alguna manera en el siglo XIX, pero no dos siglos después, con estudios sobre la homosexualidad.

Estamos en un retraso que no se puede perdonar. Cuando la Iglesia comience en el futuro a pedir perdón por esto, al igual que hizo con la Inquisición o lo de Galileo, yo no le daré ese perdón.

Deben convertirse y sufrir por su posición paranoica e irracional. Por su capacidad de destruir la vida de las personas, su ignorancia al sufrimiento, porque los homosexuales no somos maníacos del sexo como muchos en la Iglesia sí lo son.

¿Cómo llegaste a liberarte de esa culpa, de ese complejo?

[Suspira] Esto fue un proceso muy largo muy anterior a que tuviera pareja. Fue un proceso intelectual, espiritual y existencial. Una búsqueda científica en la universidad, en mi trabajo en la Iglesia, en mis relaciones con otras personas…

Fue doloroso, porque vengo de Polonia, que es un país de profunda homofobia, en una situación inaceptable respecto a las minorías sexuales.

Vengo de una familia católica, que es una familia fantástica y que me ha apoyado de una manera increíble haciendo ella misma su proceso de comprensión de la realidad.

Este mismo proceso que hemos hecho yo y mi familia es lo que debería confrontarse con una imposición enfermiza y paranoica de la Iglesia, que tiene miedo y odio a personas homosexuales, transexuales, bisexuales, intersexuales…

¡Yo no sufro por ser homosexual, yo sufro por la homofobia!

Pero, ¿a ti la Iglesia te censura por el hecho de ser gay, o por el hecho de romper el celibato? Es decir, un cura heterosexual que se va con una mujer también sufriría lo mismo, ¿no?

Yo estoy seguro de que soy rechazado porque soy gay. Aquí, si tengo pareja o no, no importa. La Iglesia realmente reconoce que pueda haber personas homosexuales pero los trata de enfermos y les niega el derecho a vivir la vida en coherencia con uno mismo. Y esto incluso es una verdad a medias porque uno, según la Iglesia, no puede ser gay. Uno en la Iglesia debe esconderlo y luego curarlo. Si no lo curas, al menos debes esconderlo. Tienes que estar en una situación de negarte a ti mismo.

Entonces, ¿no se censura a los curas heterosexuales que tienen relaciones de pareja?

Yo he visto que la Iglesia protege bastante las relaciones de los curas.

¿Sí?

Esto funciona así: la Iglesia es una homosociedad. Es una sociedad de hombres con propios intereses, que se protegen entre ellos y que luchan entre ellos por el poder. La Iglesia es una sociedad machista, en la cual al final… se protegen unos a otros. Este era el problema de la pedofilia: la proteccion institucionalizada de unos miembros a otros con constantes razones por el bien de la imagen de la Iglesia…

Son razones de una fuerte homosociedad, en la cual se consideran a las mujeres como seres inferiores. Y mucho más inferiores somos los gays. Porque somos como los hombres que hemos renunciado a esa superioridad respecto a las mujeres.

Los gays son vistos como mujeres dentro de la Iglesia, como afeminados…

¿Cuál es la solución de la Iglesia para un joven católico que es gay?

La Iglesia dice que ese chico que no puede decir a nadie que es gay y que debe tenerlo como su cruz, como su vergüenza interior, como su complejo toda la vida. Esto es inhumano. Si yo digo que soy gay, la Iglesia me dice que promuevo la homosexualidad. Y nosotros no promovemos la homosexualidad. Lo normal no es negar la realidad. ¿Has leído los documentos de la Congregación de la Doctrina de la Fe sobre la homosexualidad?

Sé algo, pero no los he leído.

Mejor si no los has leído porque es una contaminación de la mente sana. Ahí se dice que los homosexuales son incapaces de tener relaciones maduras en sociedad, con otras personas, que nosotros tenemos algo dentro que no es normal, que sufrimos por nuestro ser homosexual.

¡Yo no sufro por ser homosexual, yo sufro por la homofobia! He sufrido mucho y por esto me he liberado ¡Qué tontería! ¿Cómo saben ellos lo que yo sufro?

Tú trabajabas en esa Congregación…

Sí era mi Congregación…

Pero, entonces, sabiendo esto y que existía el celibato, ¿por qué te hiciste sacerdote? Es como si en una empresa te dicen que tienes que llevar corbata verde y sabiéndolo, no la llevas y te quejas de que te la hacen llevar…

Porque yo sabía que era homosexual pero luchaba contra mi homosexualidad. Yo no quería ser gay. Me castigaba, rezaba a Dios que quitara esa parte de mí y estaba convencido de que la Iglesia tenía razón.

Desde muy pequeño siempre vi la homosexualidad como algo sucio, y así me veía yo. Lo veía como algo conectado con un lobby, con un grupo que quiere gobernar el mundo y cambiar el sexo a todos y que quiere matar a todas las familias y violentar a los niños.

Esto es otra falsedad que la Iglesia difunde de manera vergonzosa y criminal. Pero es suficiente con decir que somos enemigos de la familia. ¡Esto es un delito! Nosotros somos amantes de la vida familiar, necesitamos la vida familiar… Yo la vivo, con mi pareja.

¿Qué le dirías a un joven católico homosexual?

Que saliera del armario.

Ya, pero su colegio le va a castigar, su familia le va a rechazar, su párroco no le mirará a la cara… Quiero decir, él vive en una presión espectacular… Es posiblemente un joven que acabe yéndose a la cama con una mujer sin apetecerle acostarse con una mujer.

Mira, en euforia sí que digo que salgan del armario porque no pueden destruir su vida. Pero debemos ser realistas y no podemos exponer a los jóvenes a ser matados por salir del armario. Una persona, para salir del armario en ese entorno tiene que andar con pies de plomo.

La persona debe estar segura, fuerte. Si tiene a una pareja con la que apoyarse, mejor. Y también lo tiene que hacer meditadamente. No puede exponerse a ser destruido por una sociedad que es insensible. Se debe hacer antes con amigos, con personas de confianza, que te apoyen después.

¿Es posible vivir la fe católica siendo homosexual?

Claro que sí.

Pero si alguien sale del armario, probablemente quiera apartarse de todo aquello que le condena…

Un chico homosexual no puede aceptar la enseñanza actual de la Iglesia católica porque es inhumana. Yo no la acepto. Hace siglos los cristianos expresábamos nuestra fe y despreciábamos a las mujeres. ¿Cómo era posible? ¡Esto es una locura, es imposible, cuando Dios ha creado a todos con la misma dignidad!

La enseñanza de la Iglesia sobre los homosexuales es intolerable, y una persona homosexual sana no puede aceptarla, por su bien, por su salud mental pero también por su fe.

Entonces, no son compatibles…

La fe en Dios es una cosa personal que debe, en conciencia, verificar y juzgar ciertas enseñanzas de la Iglesia. La enseñanza sobre la homosexualidad es totalmente irracional y paranoica.

Si un católico homosexual quisiera ser sacerdote, ¿usted le animaría a serlo?

Hoy probablemente le recomendaría no hacerse sacerdote pero por la insensibilidad y la violencia de la Iglesia dentro de su paranoia antihomosexual.

Y no porque tenga dudas de que este joven sea llamado por Dios. Debería pensarlo dos veces antes de hacerlo, porque debes proteger tu vida, tu dignidad, tu salud mental, la imagen de ti mismo, tu aceptación y realización, para no sufrir. Nadie tiene derecho a hacernos sufrir.

¿Está sonando en la Iglesia música nueva con el papa Francisco?

Francisco ha abierto un discurso y al menos nos ha dado permiso para discutir. Antes solo teníamos permiso para repetir y no contrastar con la ciencia. Por ejemplo, en la Iglesia no podíamos usar la palabra orientación sexual, hablábamos de tendencias, como algo que ya se pasa. El lenguaje de la Iglesia es falso y distorsiona la realidad.

El papa es una esperanza, pero tiene esta oposición tremenda del resto de la Iglesia delante. Tiene a un Vaticano que lucha en contra del él.

¿Por qué habría este interés en el Vaticano por mantener las cosas como están? Si fuera al contrario, la Iglesia tendría muchos más fieles…

Es un interés político.

¿Tiene algo que ver que los sacerdotes no se puedan casar con la política?

Claro. Porque es la manera de dominar las sociedades. Este frío doctrinalismo en el caso de la orientación sexual, el hecho de estar cerrado como lo está la Iglesia es una manera de dominar una mentalidad que en muchos países es aún machista y patriarcal.

La Iglesia no se mueve ni reflexiona, no estudia la realidad, con el objetivo de mantener un poder político, y un poder sobre las almas, al final, sobre personas y sobre sociedades. Al final es una lucha política.

Pero eso parece un poco contradictorio… Cuanto más digan que los condones están mal, a menos gente controlada tendrán… La gente se borra de la Iglesia y se va.

Es una observación justa pero la cuestión es más complicada. La Iglesia cree mantener un estado de la sociedad que ya no existe. Lo hace en diversos países en manera diferente respecto a cada país. Es un proyecto de gobierno, de dominio, de establecer un status quo en la sociedad.

La Iglesia pierde muchísimos fieles por su ser retrógrado y anticuado. Muchos de estos conocimientos, por ejemplo —los estudios de género— no son hipótesis, son tesis claras y probadas.

¿No aceptamos que la Tierra es redonda? Ok, acepta que la Tierra es plana, pero al menos contrástalo y lee un manual para principiantes. Se debe informar y esto no pasa en la Iglesia. Este era mi drama.. Yo estaba en las mejores universidades de la Iglesia, en las oficinas que deberían estudiar eso y no, no lo hacían.

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