El Sacerdote y su Evolución. Parte III: P.Gerardo Jaramillo Gonzalez


EL SACERDOCIO DE MAÑANA

TAREA ARDUA

La Iglesia se encuentra en una encrucijada

Mirando hacia el futuro, el sacerdocio no necesariamente célibe, es tarea ardua, porque teniendo en cuenta lo anterior, el cambio del sacerdocio ha tenido que ser radical. Pero si se tiene en cuenta que los cambios del mundo apenas están comenzando, la Misión del sacerdote en el futuro se va a tornar mucho más ardua, porque se impondrán cambios mucho más profundos y difíciles.

En los últimos 50 años, el mundo ha cambiado más que en los doscientos anteriores. Es apenas lógico pensar que en el futuro el mundo cambiará muchas veces más que en el medio siglo anterior.

La Iglesia estuvo frenada desde el Concilio de Trento hasta el Vaticano II. Perduró por cuatro siglos hasta la liturgia, hasta la misa en latín y de espaldas al pueblo. Afortunadamente abrió sus ventanas para que le entrara aire nuevo.

Pero, insistimos, los cambios apenas han comenzado. Por eso nuestra afirmación en el sentido de que si los cambios ahora han sido difíciles, los que vienen en el futuro serán, sin temor a dudas, muchísimo más arduos.

“La Iglesia se encuentra en una encrucijada, en un momento crítico de su existencia”.65. Cierto pero también es cierto que ella misma ha pasado por muchas crisis. La peor de todas, el constantinismo. Ahora se trata de desconstantinizar, cosa aparentemente más difícil, pero posible.

Para muchos la encrucijada es preocupante, pero “Es bueno que se desencadenen estos temporales, pues ellos purifican la Iglesia de las estructuras muertas y de las formas caducas”.66.

Discernir las estructuras muertas

Este es un reto para el sacerdote del mañana. Metido de lleno en el aquelarre de los cambios del mundo, saber cuáles son las estructuras muertas y caducas para, con seguridad, prescindir de ellas.

El sacerdote hombre ecuménico

El sacerdote del próximo futuro, NO NECESARIAMENTE HOMBRE, ha de ser ecuménico: “Es que no solo pertenecen a la Iglesia los cristianos católicos, sino que además dicen relación a ella los cristianos no católicos. Todos juntos constituyen la comunidad de Cristo.

En cierto modo pertenecen también a esta Iglesia todos los que sin llevar el nombre de Cristo, viven de acuerdo con su espíritu….De hecho se adhieran a los valores cristianos.”67.

Trato diferente a los Hermanos separados

El trato a los hermanos separados, es totalmente diferente al que se les daba antes.

“Cristo es más grande que la Iglesia. Más aún, Cristo está presente donde quiera que reinen la bondad y el amor”.67.

Respecto a la Iglesia

El sacerdote ha de tener muy clara la auténtica imagen de la Iglesia.(La iglesia no es ostentosa sino humilde).

-”Es posible que la plaza de San Pedro, cuando pulula de cardenales, obispos y sacerdotes, de gran gala, ofrezca un gran cuadro para los fotógrafos.


-Sin embargo no es esta precisamente la auténtica imagen de la Iglesia.
-Nos preguntamos si esa atmósfera de folklore, sigue teniendo sentido hoy”.67-68.

El sacerdote, como la Iglesia debe liberarse del triunfalismo, del afán de poder, de figurar, y de la ostentación, puesto que lidera una Iglesia cuyo futuro depende del logro de estas cualidades. Además debe tener en cuenta que
-La “Iglesia debe volver a ser pobre en el sentido evangélico del término,
y ha de estar dispuesta a perderlo todo para ganarlo todo”.69

Ha de tener en cuenta que la Iglesia:
-“Es más Iglesia de amor que Iglesia de Leyes,
-Es de menos poder y de más servicio…
-y que la Iglesia de Cristo no tiene necesidad de edificios imponentes (Iglesias suntuosas) sino de espacio en el corazón de los hombres”. 71.

En lo tocante a la autoridad

Lo que dice H,A Mouritz de la Iglesia actualizada, quiero decirlo o aplicarlo al sacerdote de mañana:

-“¡Cuanta felicidad humana ha sido sacrificada a la ley y a las prescripciones!.
-La ley se ha hecho para la felicidad del hombre,
-La ley es para el hombre y no el hombre para la ley”.76.

Es sin duda el sacerdote una autoridad en su comunidad, pero ahora en la Iglesia actualizada, no hay espacio para la prepotencia. Los fieles de todo el mundo católico están cansados de ser tratados como niños y a que se les impongan decisiones sin previo diálogo.

En relación con el mundo

Dígase también del sacerdote: “Este debe multiplicar sus relaciones con el mundo puesto que es responsable del mismo”.80. Es decir, debe desaparecer el sacerdote de sacristía y despacho para salir a relacionarse y a trabajar hombro a hombro con sus fieles.

Tenga en cuenta el sacerdocio del mañana: que “Lo que sólo es importante eclesiásticamente tiene poca importancia”.82.
Importante es lo que lo es para la gente.

El sacerdote del futuro tendrá muy en cuenta la inmensa muchedumbre que está por fuera,
-darle calor a los que por fuera del templo sufren los rigores del frio, -tener las puertas de la Iglesia de par en par, para que el hedor de las barracas y de los campos de concentración se sientan desde el altar.

“Qué hemos de decir de una Iglesia en la cual los gritos y la angustia de los que se encuentran fuera, son sofocados por los cantos litúrgicos de los de dentro, donde el frio de los que se encuentran solos y extraviados no penetra hasta la calefacción central interior, y donde el hedor de las barracas, y de los campos de refugiados queda neutralizado por el aroma del incienso?”.82.

El mundo es el campo de acción de la Iglesia y la Iglesia la llamada a llevar a ese mundo el evangelio, la Buena Nueva, es decir a Cristo camino, verdad, y vida.

“Iglesia y mundo se pertenecen mutuamente. La Iglesia está llamada a reanimar a todo el mundo con el espíritu de Cristo”.82.

En fin, para no mencionar cien cosas más, el sacerdote del futuro, tendrá qué afrontar el reto de un clero sin celibato obligatorio y un Clero compuesto por HOMBRES Y MUJERES. Estos no son tabúes, el mundo cristiano en el mundo redondo, clama angustiado por la introducción de esos dos cambios fundamentales, que sin duda removerán todos los estamentos de esta iglesia de Dios.

Dice nuestro teólogo Mouritz:«No podemos separar la persona humana de su realidad masculina y femenina y por lo tanto lo sexual juega un papel. Por eso las cosas cambian en manos de una mujer”.109.

Conclusión

Si en los tiempos inmediatamente anteriores al Concilio, se decía que la Iglesia estaba en una encrucijada, ahora a los cincuenta años del Concilio, se puede hacer la misma afirmación cien veces más vehemente, porque el mundo está cien veces más cambiado. Tiene cien veces más desarrollo, progreso y evolución.

“Después de la segunda guerra mundial la Iglesia ha perdido un poder de atracción para multitudes ingente”.121.
Pero téngase en cuenta que:
-A la Iglesia no hay que volverla atractiva a fuerza de propaganda visual, radial o televisada.
La promoción de la Iglesia “chilla” mezclada con propagandas a los artículos de consumo, electrodomésticos o turismo con el señuelo del sexo y las niñas atractivas.
El objetivo del apostolado y de las misiones locales, parroquiales, diocesanas, latinoamericanas y mundiales si se quiere, no es volver a colmar los templos en la misa dominical o de precepto.
No hay que inventar nuevas devociones, ni volver a llamar gente a las procesiones, a las prácticas devocionales desgastadas hasta la desaparición.No hay que inventarse privilegios, ni leyes que aparentemente favorecen a los fieles como fueron en su tiempo las indulgencias. Estas son prácticas pasadas de moda.

Pero:
-No hay que volver a pensar en poderes temporales, ni en Estados Pontificios, ni en liturgias en latín o en griego.
-Ni en papas emperadores como se lo soñaba Bonifacio VIII,
-Ni en Cardenales reyes, ni en obispos príncipes,
-Ni en tiaras papales simbolizando los tres poderes, ni en mitras anticuadas,
-Ni en capa magna, o pluvial o en casullas y estolas tejidas con hilos de oro, tisú.
-Ni en sotanas aislantes del pueblo oprimido ni, en fin, en halos clericales que hacían del sacerdote un hombre sacado del pueblo para ser elevado por encima de los fieles apocados y oprimidos.

Se trata es de volver a Cristo, el hombre Dios, camino verdad y vida, al hombre total, a una Iglesia pobre haciendo gala de la grandeza en la pequeñez, de la suficiencia en la pobreza, del poder arrollador de una comunidad enorme y despojada de todo poder.

Más que en una encrucijada, la Iglesia está en una vorágine de cambios, de incertidumbres, de indiferencia y aturdimiento.
Por eso el sacerdote que está por venir tiene que encarnarse en este mundo así como está para orientar, para señalar el norte de la salvación . A la Iglesia hay que volverla atractiva mostrando la verdad desnuda que es Jesucristo.

“En la mayoría de los países la asistencia dominical ha decaído alarmantemente”.121.

El remedio no está en desgañitarse gritando que vengan todos a la misa porque pecado, porque infierno, porque castigo porque excomunión.
Hay es que encarnarse en el cambio, renovar la liturgia ayudados de la juventud y de la infancia y de la edad provecta para sustituir lo que hay por algo que atraiga más que el concierto de rock que llena parques por días enteros y hasta semanas.
Además hay que buscar la liturgia doméstica, donde el padre o la madre, en uso de su sacerdocio general o ministerial, hagan la
liturgia vivida como en la última cena.

Las antiguas formas de la vida de fe, no parecen decirle ya hoy nada al hombre.
Por eso, encarnado en la vorágine, indague con todos los fieles cuáles deben ser las nuevas formas de la vida de la fe. Esta se vive socorriendo al indigente…liberando al oprimido.

“El Cristianismo como sistema legal y moral ha quedado superado”.

Pues bien, renuncie , sacerdote. renuncie al legalismo , y busque con la ayuda de los cristianos de todos las tendencias, busque un cristianismo vital, que se funde en todo aquello que es vida para la gente de la calle.

Lo Central de su Sacerdocio tiene que ser Jesucristo pobre, y los oprimidos en todos los sentidos de la palabra.

El sacerdote del mañana, lo reiteramos, es el que tiene que cambiar la Iglesia de los templos, en la Iglesia de los menesterosos, donde el canto litúrgico no ahogue los gritos de dolor de las multitudes que se van, donde los que padecen soledad, encuentren calor y compañía. El que tiene que cambiar la Iglesia de las nubes de incienso por la Iglesia de las barracas y los campos de concentración, donde el incienso no disimule los malos olores de las multitudes de miseria.

Todo se resuelve volviendo a la pobreza, afincándose del lado de los oprimidos y volviendo a la Palabra de Dios, al Verbo, que no es otra cosa que el mismo JESUCRISTO.

Gerardo Jaramillo González
Presbítero

Octubre 9 de 2011

Fuente: http://gerardojaramillog.wordpress.com/2011/11/01/el-sacerdote-y-su-evolucion-parte3/

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