Vaticano echó del sacerdocio a 11 curas ticos en diez años


Religiosos enfrentaron denuncias por abusos sexuales, casi todas contra menoresYenci Aguilar Arroyo.Hace 11 horas

El ahora exsacerdote, Mauricio Víquez tiene 9 denuncias en su contra, por abusos sexuales contra menores de edad. Archivo.
El ahora exsacerdote, Mauricio Víquez tiene 9 denuncias en su contra, por abusos sexuales contra menores de edad. Archivo.

La Iglesia católica costarricense se encuentra en un momento que pocos habrían imaginado dos semanas atrás.

El cura Mauricio Víquez tiene orden de captura internacional y Manuel Guevara fue detenido el jueves por el OIJ (salió libre el viernes con medidas cautelares). A los dos se les señala por abusos sexuales a menores de edad, un mal que sacude a la institución mundial desde hace años, sobre todo desde que el miedo se ha ido poco a poco y las denuncias van llegando.

La Iglesia ha reaccionado en algunos casos. Hay quienes dicen que de forma tímida y obligada por las presiones de los medios y de la sociedad.

Entre esas reacciones se encuentran expulsar del sacerdocio a los curas acusados, algo que ya pasó con Víquez, la expulsión más reciente de un total de 11 ejecutadas desde el 2010 a la fecha en las diferentes diócesis del país.

Además hay 6 sacerdotes investigados por abusos sexuales. Uno de ellos es Guevara, quien hasta la semana trasanterior era el párroco de Santo Domingo de Heredia y cuyo caso se suma a otros 5 de la Diócesis de Alajuela que están en investigación y que fueron denunciados en los últimos 9 meses.

Todos estos casos se dan en un momento en el cual las autoridades revisan las acusaciones contra dirigentes católicos y la Iglesia busca la forma de superar una crisis que ha llegado a tocar, incluso, al número tres del Vaticano, George Pell, consejero del papa Francisco y ahora preso en Australia después de que lo encontraran culpable de cinco delitos de abuso sexual de menores.

El papa Francisco y 200 líderes religiosos de todo el mundo se reunieron del 21 al 24 de febrero en Roma para la primera cumbre que vería el tema de los abusos llamada “Protección de menores en la Iglesia”. La primera cumbre para tratar hechos por los cuales se acusa a curas desde hace décadas.

Por Costa Rica iría a a esa cumbre monseñor José Rafael Quirós, pero al final no fue. Cinco víctimas de supuestos abusos por parte del sacerdote Víquez solicitaron al papa Francisco en enero que Quirós no los representara porque supuestamente encubrió a Víquez.

La Conferencia Episcopal de Costa Rica tomó la palabra el viernes y en un comunicado señaló “nos comprometemos a que en el centro de la respuesta a esta problemática (de los abusos a menores) esté siempre la atención a las víctimas de este delito y a sus familias. Nos esforzaremos por escucharlas y acompañarlas, tanto en las denuncias que realicen de estos hechos, como en proceso de recuperación de las secuelas emocionales y psicológicas debidas a estas nefastas conductas”.

Este viernes Conferencia Episcopal también ofreció disculpas, un hecho que según el teólogo Alberto Rojas llega tarde.Lejos del sacerdocio

Alejandro Martínez, vicario judicial de la Arquidiócesis de San José, explicó que la expulsión de un sacerdote quiere decir que no puede volver a celebrar los sacramentos ni a actuar en nombre de la Iglesia. No pueden confesar ni participar en misas por decisión de la Congregación de la Doctrina de la Fe. La orden viene directamente del Vaticano.

En los últimos diez años, la Arquidiócesis expulsó a 7 sacerdotes. El primero fue Gonzalo Muñoz el 26 de noviembre del 2010; le siguieron Orlando Robles el 13 de diciembre del 2013; Sidar Monge el 15 de abril del 2015; German Cordero el 22 de enero del 2016; Ricardo Reyes el 2 de marzo del 2017; Laurence Monge el 21 de junio del 2018 y Mauricio Víquez el 25 de febrero de este año.

706 sacerdotes ejercen en el país, según la Conferencia Episcopal.

La Diócesis de Puntarenas registra un caso del 2010. Al sacerdote se le denunció por abuso sexual verbal contra una mujer mayor de edad.

Juan Carlos Aguilar, vicario general de la diócesis porteña, dijo a La Teja que el cura fue suspendido en octubre de aquel año. Se le denunció por vía canónica y judicial y aunque se desestimó la denuncia penal, la denuncia canónica se mantuvo y desde entonces Aguilar no puede ejercer el sacerdocio.

En la Diócesis de Alajuela, el cura Enrique Delgado fue expulsado en el 2017 a pesar de que la denuncia por abusos sexuales en su contra había sido presentada en el 2005. Delgado fue condenado a 12 años de prisión por abusos sexuales contra menores de edad pero solo descontó 5.

Sixto Varela, vocero de la diócesis alajuelense, dijo que la expulsión de Delgado se resolvió tanto tiempo después debido a que en su momento el expediente se perdió. En esa diócesis hay actualmente 5 denuncias contra curas por abusos sexuales a menores, todas se encuentran en investigación.

La Diócesis de Ciudad Quesada suspendió al sacerdote Francisco Calvo el 21 de diciembre del año anterior por una denuncia de conducta sexual inapropiada con una persona mayor de edad. Calvo fue condenado a 4 años de prisión en el 2004 por un delito de abuso sexual contra una persona menor de edad.

En la Diócesis de San Isidro de El General confirmaron a La Teja que un sacerdote fue suspendido por una denuncia de abuso sexual. El sacerdote William Rodríguez, de la Diócesis de Limón, expresó que no han recibido denuncias por abusos sexuales.

Las Diócesis de Cartago y Tilarán-Liberia no dieron los datos solicitados para esta publicación.

El papa Francisco pidió cero tolerancia en cuanto a las denuncias de abuso sexual. AP
El papa Francisco pidió cero tolerancia en cuanto a las denuncias de abuso sexual. AP

Iglesia: estructura que no funciona

Gerardo Vargas, exsacerdote y exdiputado, conoce de cerca a la Iglesia católica y la define como una estructura que ya no funciona.

“Lo que se hace es obligar a las personas que quieren ser sacerdotes a ser célibes en una sociedad que va mucho más adelante de esa exigencia. La Iglesia necesita a los sacerdotes para ejercer el apostolado, pero debe entender que obligar a una persona a ser célibe para ser sacerdote quedó en la Edad Media”, expresó.

A Vargas le parece bien que las personas afectadas por curas vayan y denuncien. Abusar de un menor de edad es un hecho que marca la vida y hechos así no pueden quedar sin castigo.

“Creo que el papa ha venido a traer una voz importante a la Iglesia. Invita a la gente a no callarse las cosas, que debe denunciar. Lo que está pasando a nivel mundial se tuvo que haber hecho hace años porque estamos hablando de dañar a un menor. El mismo Jesús decía ‘quien maltrate a un niño debería amarrarse una piedra al cuello y lanzarse al océano’.

El teólogo Víctor Madrigal tiene un criterio similar al de Vargas.

Las denuncias ponen en evidencia una mala práctica de las autoridades, las personas deben saber que la autoridad eclesial no huele solo a santidad, sino que también huele a pecado y pasamos a descubrir que hay pecados a lo interno de la Iglesia. El clero debe reconocer con humildad el pecado”.

Sin embargo, a la Iglesia le ha costado reconocer sus errores en casos de abusos y papas como Juan Pablo II han sido señalados como encubridores de curas abusadores.Cero transparencia

Michael Rodríguez afirma que la Iglesia no es transparente en cuanto al manejo de denuncias por abusos sexuales. Jorge Navarro.
Michael Rodríguez afirma que la Iglesia no es transparente en cuanto al manejo de denuncias por abusos sexuales. Jorge Navarro.

Michael Rodríguez tiene 39 años. El año anterior acudió a la Conferencia Episcopal para denunciar al sacerdote Mauricio Víquez por abusos sexuales contra él cuando tenía 13 años.

“Era monaguillo de la parroquia Nuestra Señora del Pilar, en La Unión de Cartago. Estos abusos se dieron por cuatro años y ocurrían tanto de forma individual como grupales con otros monaguillos”, expresó.

La decisión de expulsar a un sacerdote es tomada por la Congregación de la Doctrina de la Fe, cuyas oficinas se ubican en el Vaticano.

Rodríguez manifestó que durante este proceso las autoridades religiosas no se han tomado el asunto con la seriedad que merece.

Señaló que tanto José Rafael Quirós, arzobispo de San José, como el hoy obispo emérito Hugo Barrantes sabían de los abusos cometidos por Víquez y por muchos años alegaron ignorancia en cuanto al manejo de la situación.

Lo que hacían era trasladarlo de parroquia o asignarle puestos administrativos en la Curia Metropolitana.

“El problema es que los miembros de la Iglesia se quieren proteger como estructura religiosa, no ponerse del lado de las víctimas. Al día de hoy no hemos sido informados de los avances de la investigación, ni siquiera tenemos copia de la denuncia canónica.

“Pareciera que lo que dijo el papa en la pasada cumbre no ha pasado por ellos. Quisiera ver a monseñor José Ángel Quirós asumir su responsabilidad y aceptar las consecuencias de sus actos. Creo que eso le devolvería la credibilidad a la figura de la Iglesia Católica en el país”, dice Rodríguez.

Con respecto a la expulsión de Víquez del sacerdocio afirmó que el Vaticano aplicó la pena máxima que podía y espera que pase lo mismo con el arzobispo Quirós.

https://www.lateja.cr/nacional/vaticano-echo-del-sacerdocio-a-11-curas-ticos-en/KP3K5FKLHFDA5ELB5O4R67PSIU/story/

Aportaciones de las mujeres a la transformación de la IglesiaIsabel Gómez Acebo, Silvia Martínez Cano, Neus Forcano Aparicio, Paula Depalma, Pilar Yuste, Raquel Lara Agenjo, María Isabel Herrera Navarrete, Carmen Soto Varela, Montserrat Escribano Cárcel, María José Arana, Evaristo Villar, Juanjo Sánchez


iglesia catolicamujermar032019 

Enviado a la página web de Redes Cristianas

Éxodo 147 con la colaboración de Isabel Gómez Acebo, Silvia Martínez Cano, Neus Forcano Aparicio, Paula Depalma, Pilar Yuste, Raquel Lara Agenjo, María Isabel Herrera Navarrete, Carmen Soto Varela, Montserrat Escribano Cárcel, María José Arana, Evaristo Villar, Juanjo Sánchez.
Escribir de forma crítica sobre la Iglesia católica, rebasando la apologética, siempre corre el riesgo de caer en el infierno. A la conciencia cristiana le será difícil olvidar etapas de especial oscurantismo contra la razón… censuras de libros, excomuniones, suspensiones “a divinis”, etc. Todo el mundo solemos tener algún momento de locura en la vida. Y la Iglesia católica, en su larguísima historia, tampoco se ha visto libre de esta amenaza. No siempre ha tenido en cuenta el sabio aserto de Erns Bloch, forjado en el contexto del diálogo cristiano-marxista –surgido en el pasado siglo a raíz de las encíclicas Pacem in Terris (Juan XXIII), Ecclesiam Suam (Pablo VI) y, sobre todo, el Vaticano II y la Teología de la Liberación–.

Dijo entonces Bloch, a la vista del discurso cristiano sobre el momento cultural que estaba atravesando el mundo occidental: “solo un ateo puede ser un buen cristiano”; (lo que el teólogo Moltmann completó en forma lapidaria: “solo un cristiano puede ser un buen ateo”). Bien entendido, separando adecuadamente la fe de su siempre frágil y liquido envoltorio, hubiera evitado muchos infiernos a tanto “hereje” y “heterodoxo” que, finalmente, suelen acabar siendo acreditados por la misma Iglesia que antes los condenó. ¿Se podría afirmar hoy, nos preguntamos, algo semejante sobre la Iglesia católica a la vista de la situación que está atravesando? ¿Nos expondremos a caer una vez más en el infierno?

Viene a cuento esta reflexión por cuanto la Iglesia católica, como todo aquello en que los humanos ponemos nuestras manos, siempre ha tenido y sigue teniendo un haz y un envés. Su lado más brillante y positivo pegado al otro que ya no lo es tanto. Y con el agravante de que, en ocasiones como la actual y en este país, su lado oscuro es el que más se quiere ver. Reconocerlo es un signo de salud mental y no tiene porqué demonizar la otra cara que, durante más de dos milenios –¡solo la eternidad de antes duraba tanto!–, ha aportado talento y contenido de conciencia a la experiencia humana.

Misterio y visibilidad, promesa e historia a la vez, a la Iglesia católica le resulta difícil evitar el drama que, como manifestación de su propia experiencia, dejó reflejado Unamuno en el mito de Prometeo y el buitre: ante el afán de inmortalidad, los picotazos del buitre en las entrañas que sujetan a la historia y te impiden levantar el vuelo. ¿Se necesita ser crítico en la Iglesia de hoy para defender lo defendible de su historia y abrir brecha hacia el futuro?

Porque los picotazos del buitre en las entrañas están en el ambiente, no es preciso inventarlos. Pretender cerrar los ojos ante la pederastia y las inmatriculaciones, la subvención estatal y la clase de religión en la escuela pública, las vinculaciones con ideologías anacrónicas y éticas partidistas que rompen la dignidad de todos los seres humanos… sería una ceguera rayana en la locura. No querer ver el vaciamiento de los templos, la ausencia de horizontalidad entre los fieles, la falta de igualdad con el varón en las posibilidades de las mujeres y del sector LGTBI supondría un fideísmo eclesiástico que nada tiene que ver con la ética del Evangelio. Guardar silencio ante la corrupción y la mentira en que algunos líderes populistas están convirtiendo la política, la defensa de la democracia y la Memoria Histórica es un signo de debilidad moral y una pérdida de credibilidad ante el pueblo.

Afortunadamente en este monográfico de Éxodo sobre “Las mujeres y su aportación a la transformación de la Iglesia”, hecho enteramente por ellas, sin dejar de lado los picotazos del buitre, van a presentarnos otra imagen de Iglesia, la que podría haber sido y la que puede llegar a ser Iglesia de Jesús desde sus aportaciones de antes y de ahora; de su esfuerzo intelectual y práctico en la edificación de la comunidad cristiana, de la riqueza que supone la comprensión de género en la Iglesia; nos hablarán también de la necesidad del cambio en los símbolos y del mismo leguaje y hasta de su aportación a la economía responsable y participativa en la Iglesia. ¡Vamos a disfrutar con sus aportaciones!

http://www.redescristianas.net/aportaciones-de-las-mujeres-a-la-transformacion-de-la-iglesiaisabel-gomez-acebo-silvia-martinez-cano-neus-forcano-aparicio-pau

MENSAJES PARA NIÑOS/AS: Tema:La tentación de Jesús; Cuaresma 1-C


Busca el gancho



Objeto:Una caja de aparejos con diversos tipos de señuelos de pesca.Sagrada Escritura:Jesús, lleno del Espíritu Santo, abandonó el Jordán y fue llevado por el Espíritu al desierto, donde durante cuarenta días fue tentado por el diablo. Lucas 4: 1-2 (NVI)
¿Sabes lo que es esto? (Levante un señuelo de pesca.) Es un señuelo de pesca. ¿No es bonito? Parece especialmente atractivo para un pez grande y hambriento. La mayoría de los peces grandes comen peces pequeños, así que cuando ven este señuelo, se ven tentados a hacer una comida sabrosa. Una cosa que pueden no notar es que el señuelo tiene ganchos adheridos. Entonces, cuando ese pez grande decida hacer una comida de ese pez más pequeño, en lugar de disfrutar de una comida sabrosa, probablemente terminará siendo una comida sabrosa para algún pescador.Si conoce a alguien que disfruta pescar, probablemente sepa que tiene una caja de aparejos llena de señuelos. (Muestre a los niños varios señuelos diferentes.) ¿Por qué necesita todos esos señuelos diferentes? Es porque todos los peces no son atraídos por los mismos señuelos. Diferentes tipos de peces son tentados por diferentes señuelos, pero todos son tentados por algo. Los peces no son los únicos que a veces son tentados por algo que no es bueno para ellos. A veces tú y yo también somos tentados. Puede ser una sorpresa para ti, ¡pero incluso Jesús fue tentado! De eso se trata nuestra lección bíblica de hoy.Después de que Jesús fue bautizado, el Espíritu Santo lo llevó al desierto y durante cuarenta días fue tentado por el diablo. Durante esos cuarenta días, no comió nada. Como puedes imaginar, tenía mucha hambre. Fue entonces cuando apareció el diablo, tomó una piedra y le dijo a Jesús: “Si eres el Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan”.Jesús tenía hambre, por lo que fue muy tentador, pero él le respondió: “Está escrito: ‘El hombre no vivirá solo de pan'”.Bueno, las piedras no eran el único señuelo que el diablo tenía en su “caja de aparejos”. Luego, llevó a Jesús a un lugar alto y le mostró todos los reinos del mundo. Le dijo a Jesús: “Todos estos reinos me pertenecen, pero te los daré si te inclinas y me adoras”.Jesús respondió: “Las Escrituras dicen: ‘Debes adorar al Señor tu Dios y servirle solo'”.El diablo todavía no se dio por vencido. Llevó a Jesús a Jerusalén, hasta el punto más alto del templo, y dijo: “Si eres el Hijo de Dios, salta. Las Escrituras dicen:” Enviará a sus ángeles para protegerte; te levantarán. sus manos para que no golpees tu pie contra una piedra ‘”.Jesús respondió: “Las Escrituras también dicen: ‘No debes probar al Señor tu Dios'”.Cuando Jesús fue tentado, confió en las Escrituras para resistir al diablo. La Biblia nos dice que seremos tentados, pero que Dios proveerá una salida para que podamos resistirnos. Dios nos ha dado su Palabra, la Biblia, para que, al igual que Jesús, podamos depender de lo que las Escrituras enseñan para evitar las tentaciones del diablo. Oremos y pidamos al Padre que nos ayude a buscar el anzuelo cuando Satanás nos tienta.Padre, sabemos que seremos tentados. Algunas cosas pueden parecer muy atractivas para nosotros, pero pedimos su ayuda para resistir la tentación. En el nombre de Jesús oramos. Amén.
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Por qué el sacerdocio necesita a las mujeres


Mucho más que el celibato o la represión sexual, excluir a un género de los rangos más altos de la Iglesia Católica Romana proporciona la razón implícita para el abuso clerical.

Por Alice McDermott 

La Sra. McDermott es una novelista y ensayista.

Manifestantes frente a la Basílica de San Pedro el día de la inauguración de una cumbre mundial de protección infantil para reflexionar sobre la crisis de abuso sexual dentro de la Iglesia Católica, en el Vaticano, el jueves.CréditoGiuseppe Lami / EPA, a través de Shutterstock

Ningún cristiano debería tener que recordar el error moral de la discriminación. Mantenemos en el centro de nuestra fe la creencia de que cada vida humana tiene el mismo valor. Y, sin embargo, la Iglesia Católica Romana, mi iglesia, excluye a más de la mitad de sus miembros de la participación plena al excluir a las mujeres, solo por razones de género, del sacerdocio.

Las consecuencias morales de este fracaso se vuelven abundantemente claras cada vez que se revela otro caso de abuso y encubrimiento por parte del clero. Es la lógica inevitable de la discriminación: si una vida, una persona, tiene más valor que otra, entonces “la otra”, la menor, es prescindible. Para los líderes masculinos de la Iglesia católica, la vida de las mujeres y los niños se vuelve secundaria a las preocupaciones de las personas más dignas, más poderosas y más esenciales: la persona masculina, ellos mismos.

La Iglesia Católica necesita corregir este error moral.

Estuve visitando una universidad católica en Boston en 2002 cuando se desató el escándalo de abuso de clérigos relacionado con el cardenal Bernard Law. Estaba allí para hablar sobre una novela que había escrito, pero las preguntas del público en mi charla, y después de la firma del libro y en la acera cuando caminaba hacia mi automóvil, eran en su mayoría, si no apasionadamente, retóricas: ¿Qué hacemos? ¿hacer ahora? ¿A dónde vamos desde aquí? ¿Crees que la iglesia entiende nuestro dolor? ¿Crees que la iglesia entiende lo que hemos perdido? ¿Cuánta corrupción debemos tolerar?

En ese momento, solo podía ofrecer una pequeña conmiseración, así como mi arrepentimiento de que los católicos hubieran sido tan traicionados por sus líderes espirituales que se vieron obligados a buscar consuelo como yo, un católico reacio ya menudo contrario, un novelista. una mujer. “Horrible, sí”, le dije. “Indignante, sí”. “Esperanza”, dije una y otra vez. “Esperanza para el cambio, tal vez”.

En los años intermedios, la iglesia institucional ha aprendido a ampliar su vocabulario para incluir palabras como “transparencia” e “víctima” e incluso “enjuiciamiento”. En los años intermedios, se han abofeteado las muñecas, se han pedido disculpas, se han dado algunas almas retorcidas. enviar a la cárcel. Pero incluso mientras los obispos y otros líderes católicos se reúnen en Roma este fin de semana para abordar la crisis de abuso, ningún católico que conozco se siente seguro de que vendrá un verdadero cambio, que lo peor está detrás de nosotros, que algún príncipe de la iglesia, incluso un Papa santificado, eventualmente no será revelado como un depredador, un facilitador.

Para aquellos de nosotros que tratamos de aferrarnos a nuestra afiliación con la Iglesia Católica, el reciente desenlace del Papa Francisco de Theodore McCarrick, un ex cardenal y arzobispo de Washington, no es una recompensa por la ceguera, la arrogancia, la crueldad de un sistema. eso permitió que ese hombre patético se convirtiera en el pastor de una de las diócesis más visibles del mundo. Tememos que prevalezca el secreto de los clubes de niños y la misoginia, el profundo error moral de la discriminación.Tiene Artículo libre s restante.Suscríbete a The Times

Para mí, y para muchos de los católicos que conozco (especialmente las mujeres), la cuestión de cuánta corrupción podemos tolerar ahora se pesa contra la tremenda pérdida que sentiríamos si abandonáramos esta iglesia. Es una institución que nos ha formado, nos ha consolado, nos ha guiado y nos ha informado, que es el centro de nuestras vidas espirituales, así como las vidas de nuestra comunidad y la vida familiar, la fuente de nuestra propia fuerza moral, de nuestra fe en la sustancia de las cosas. esperaba. Y, sin embargo, las pequeñas conmiseración ya no pueden aplacar nuestra indignación. Se requiere un cambio de mar.

Hace cuarenta años, cuando la evidencia muestra que los sacerdotes abusivos y los obispos guiñando un ojo estaban floreciendo en todo el mundo, la hermana Theresa Kane de las Hermanas de la Misericordia despertó un poco de indignación en el rango católico cuando imploró al Papa Juan Pablo II: en su primer viaje a los Estados Unidos, para “estar abierto a las voces provenientes de las mujeres de este país y responder a ellas”. Agregó más tarde que el “sistema mismo” impuso graves “injusticias sociales” a las mujeres católicas. de su iglesia, y que hasta que la iglesia comenzó a considerar este hecho incómodo, no podía “dar testimonio de la justicia en el mundo”.

La hermana Theresa no fue la primera voz en la Iglesia Católica que sugirió que la discriminación contra las mujeres estaba en desacuerdo con la misión central de la iglesia. Más de una década antes, en 1965, el Concilio Vaticano II publicó un documento llamado “Gaudium et Spes” o “Alegría y esperanza”, dos regalos que ahora escasean entre los católicos que conozco. Dijo, en parte: “Con respecto a los derechos fundamentales de la persona, todo tipo de discriminación, ya sea social o cultural, ya sea basada en el sexo, la raza, el color, la condición social, el idioma o la religión, debe ser superada y erradicada como contrario a la intención de Dios “.

Al excluir a las mujeres del sacerdocio, entonces, lo que la hermana Teresa llamó “el mismo sistema” de la Iglesia católica se adhiere a una regla, una mera costumbre, que es contraria a la intención de Dios. Es este grave error moral, mucho más que el celibato sacerdotal o la represión sexual católica, lo que proporciona la razón implícita para los sacerdotes abusivos y, aún más insidioso, para los hombres que los justifican y protegen.

La violación y el abuso no tienen que ver con el deseo sexual o la soledad. Se trata del poder. Se trata de la cruel deshumanización del otro, del ser inferior percibido, para ganar y retener el poder. La misoginia institucionalizada de la Iglesia Católica refuerza la noción de que las mujeres y sus hijos son las menos importantes. Las mujeres católicas, y sus hijos, no pueden tener la seguridad de que la iglesia pueda reformarse a sí misma hasta que se solucione y corrija ese error esencial. Y ese error no puede corregirse mientras las mujeres no puedan ser sacerdotes.

Últimamente, mientras escuchaba las conversaciones de mis católicos consternados y desanimados, he pensado en las mujeres católicas que han formado mi propia fe: monjas, maestras, madres, amigas. He recordado el sonido particular de las voces de estas mujeres cuando han llegado al final de su paciencia; es un sonido calmado, poderoso, sobrio, una voz formidable que puede hacer que los niños se acuesten, silencian las excusas y restauran el orden en el caos. Es la voz de una mujer que dice simplemente: “Está bien. Eso es suficiente.”

Es la voz que la jerarquía católica necesita escuchar.

Obtenga una versión más personal y menos convencional de los desarrollos políticos, los creadores de noticias, los hitos culturales y más con el comentario exclusivo de Frank Bruni cada semana.REGÍSTRATERELACIONADOMás sobre la iglesia católicaEl Papa Francisco concluye la reunión histórica de abuso sexual con palabras fuertes, pero pocas acciones24 de febrero de 2019Opinión | Ross Douthat: ¿Por qué importa el celibato?23 de febrero de 2019

https://www.nytimes.com/2019/02/21

Día mujer. fisichella (consejo para la nueva evangelización del vaticano): “sin las mujeres se cerrarían parroquias”



3/03/2019 – 11:07

MADRID, 03 (SERVIMEDIA)

El arzobispo Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para Promoción de la Nueva Evangelización y del Consejo Internacional de Catequesis, subraya que la transmisión de la fe católica es posible gracias a las mujeres y que si las catequistas no estuvieran “se podrían cerrar las parroquias”.

Así lo dijo en una entrevista a Servimedia tras participar en la jornada ‘La religiosidad popular, ámbito evangelizador’, celebrada recientemente en la Facultad de Teología de la Universidad Eclesiástica San Dámaso (UESD) de Madrid.

“Pienso que especialmente en nuestros países (en referencia a España e Italia), por ejemplo, si no estuviese la mujer no habría capacidad de hacer catequesis. Tenemos un ejército de mujeres que son catequistas, y normalmente no tenemos suficientemente en cuenta el ministerio que las mujeres catequistas hacen en la comunidad cristiana”, recalcó el arzobispo.

“Estoy seguro que muchísimas parroquias de nuestras diócesis, si no estuvieran las mujeres, se podrían cerrar. Tienen un papel importante en la transmisión de la fe”, ya sean jóvenes, casadas, abuelas, “de todos los estadios de la vida miran por transmitir la fe”.

En este punto el responsable de evangelización vaticano recordó el esencial papel femenino en transmitir las creencias en los países del Este de Europa hace varias décadas y en la “particular sensibilidad” de las mujeres para hacerlo.

(SERVIMEDIA)

03-MAR-19

AHP/gja/nbc

https://ecodiario.eleconomista.es/sociedad/noticias/9736677/03/19/Dia-mujer-fisichella-consejo-para-la-nueva-evangelizacion-del-vaticano-sin-las-mujeres-se-cerrarian-parroquias.html

Pederastia en el centro del debate


Pederastia en el centro del debate

OPINIONdomingo, 03 de marzo de 2019 · 00:15

La detención del cardenal australiano George Pell, declarado culpable de pederastia, ha puesto al rojo vivo el debate sobre la responsabilidad de la Iglesia Católica en los abusos sexuales a niños cometidos por sus sacerdotes. Pell ha sido el tercer hombre en la jerarquía del Vaticano, de modo que su condena ilustra cuán grave es este problema.

La condena del australiano de 77 años, que es acusado de violar a dos jóvenes hace más de 20 años –algo que él niega–, se da en momentos en que el papa Francisco ha convocado a una cumbre en Roma para tratar el tema de la pederastia, a raíz de la ola creciente de denuncias de abusos a menores de parte de sacerdotes en todo el mundo. 

La esperada cumbre ha tenido un final algo decepcionante. Aunque el solo hecho de que la jerarquía católica se haya congregado durante cuatro días para tratar el tema ya representa un hito histórico, el Papa había inflado las expectativas sobre el evento anunciando la adopción de severas medidas. Al final, sin embargo, no fue más allá de las recomendaciones e invocaciones a sus prelados para que se acabe con esta lacra.

 “Lo inhumano de este fenómeno extendido por el mundo entero es incluso más serio y más escandaloso en la Iglesia, porque contrasta con su autoridad moral y credibilidad ética”, dijo Francisco, quien llamó “herramientas de Satanás” a los abusadores. Esto es claramente insuficiente para las víctimas y para la sociedad. Es inclusive insuficiente para la propia Iglesia, que está en un momento de crisis de credibilidad y legitimidad.

Los sacerdotes católicos han estado siempre rodeados de denuncias sobre la violación de su celibato obligatorio, y son tan frecuentes como antiguas las historias sobre hijos de curas, acosos a mujeres (entre ellas monjas) y abandono de los votos para optar por el matrimonio. También la homosexualidad ha sido parte de este debate, ya que el catolicismo lo condena, aunque hay muchos sacerdotes homosexuales. 

Pero, una cosa es el celibato  –respetado o violado–, las preferencias sexuales de los sacerdotes y cómo las practican, y otra el abuso a niños y niñas, que deja una mancha oscura y vergonzosa para la institución.

Por mucho que sea contradictorio y de doble moral, la práctica del sexo y el engendrar hijos puede ser visto como una consecuencia de la imposición del celibato; o, en términos religiosos como “pecados de la carne”. Lo mismo podría decirse de las preferencias sexuales. Sin embargo, el abuso a menores es un delito y una desviación que deben ser sometidos a la ley y la justicia de los hombres (además de la divina, claro está).

Si bien estos excesos no involucran a toda la Iglesia, el no condenarlos, el normalizarlos o relativizarlos y, peor aún,  el encubrirlos, representa prácticamente una complicidad y la Iglesia debe, por su propia legitimidad, distanciarse de esto y asumir su responsabilidad. 

La autoridad moral que ejercen los curas con jóvenes y/o niños en su condición de formadores o confesores, debe dejar de ser una oportunidad para el abuso de poder y, peor aún, el abuso sexual. Pretender esconder la gravedad de esta constancia es más grave  que las amenazas que representan para la fe católica otras sectas, el agnosticismo o la llamada “ideología de género”, que supuestamente atenta contra Dios y la familia. 

Lo que realmente puede representar un terremoto para la Iglesia Católica es que sus apóstoles, los sacerdotes, sean vistos como potenciales depredadores y abusadores.  O que la Iglesia misma sea percibida como un refugio de pederastas.

El papa Francisco, que se ha mostrado como amplio y coincidente con las necesidades de debatir y replantear muchas concepciones dentro del clero, deberá encontrar vías más contundentes de controlar y sancionar los abusos a menores y asumir su responsabilidad por erradicarlos de su seno. 

 Lo hecho hasta ahora por el Pontífice es tibio y complaciente y sólo demuestra hasta qué punto es urgente que la Iglesia deje de ser el espacio de la impunidad. 

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“La Iglesia Católica no acepta a ningún sacerdote casado”


El vocero de la Iglesia dice que legalmente se podría demandar a la ICAB por uso indebido de símbolos. “Pero preferimos informar y llamar a la conciencia”.

“La Iglesia Católica no acepta a ningún sacerdote casado”
El vocero de la Conferencia Episcopal Boliviana, el padre José Fuentes.

SOCIEDADdomingo, 03 de marzo de 2019 · 00:04

Liliana Carrillo V. / La Paz

La Iglesia Católica no reconoce a los sacerdotes casados de la Iglesia Católica Apostólica Brasileña y advierte que los sacramentos que ellos realizan no tienen validez. El vocero de  Conferencia Episcopal Boliviana, padre José Fuentes,  pide a los fieles “que no se dejen engañar por curas no autorizados que ofrecen tarjetas”. 

 “Este es un grupo que se ha juntado con un fin económico, que engaña a la gente y crea una enorme confusión”, sostiene el padre Fuentes. Y así sigue la conversación con el Secretario General Adjunto de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB). 

¿Cuál es la posición de la Iglesia Católica Apostólica y Romana respecto a esta Iglesia Católica Apostólica Brasileña?

En Bolivia hay diferentes iglesias como en el mundo entero; tenemos por ejemplo la Iglesia ortodoxa, la  anglicana, la  luterana. Tenemos grupos evangélicos que han surgido también de la Iglesia protestante y con todos ellos, la Iglesia  Católica mantiene relaciones de ecumenismo. Hay pluralismo religioso, pero este grupo (ICAB) tiene otras características: son sacerdotes que han salido de la Iglesia Católica; es decir que los obispos o el mismo Papa, les han prohibido  celebrar los sacramentos  por múltiples razones  que tienen que ver con un mal ejercicio de su ministerio sacerdotal.

No es que se les ha expulsado de la Iglesia sino que han vuelto a ser laicos; por lo tanto no pueden ejercer el ministerio que se les confió un día y, sin embargo, ellos lo siguen ejerciendo en desobediencia a los obispos. ¿Cómo le podemos llamar a eso? Ellos usan los mismos ornamentos que  los obispos (las insignias, la mitra, el báculo), hacen los mismos rituales, pero sin estar autorizados. Es un engaño al pueblo.

La ICAB da cuenta de 67 sacerdotes en Bolivia, ¿tantos dejarían la Iglesia Católica?

Las razones de la dimisión de un sacerdote son muchas y particulares para cada caso. Lo cierto es que ellos han perdido los derechos que tenían como clérigos y pasan a ser laicos. Ese es un mecanismo que tiene la Iglesia de mucha compasión para que los sacerdotes que no cumplieron la promesa que hicieron en su ordenación puedan regularizarse. Lo que no pueden es seguir oficiando  sacramentos católicos  porque han pasado a otra situación. 

Es, por ejemplo, como si un exministro de  Educación se negara a dejar el cargo y siguiera nombrando directores y profesores habiendo sido destituido. ¿Qué valor tendrían las calificaciones que den esos maestros? Ninguno.

Esos sacerdotes son  inválidos, por tanto, los sacramentos que hacen no tienen validez. Está clarísimo que los certificados que ellos extienden no sirven, ni para inscripción a un colegio católico ni para la primera comunión ni para nada. La Iglesia Católica no los reconoce.

Padre, si es tan flagrante el engaño, ¿por qué la Iglesia Católica no hace nada legal al respecto?

Es que legalmente sólo podría  haber indicio de delito en el uso de nuestros ornamentos, de nuestros símbolos, de nuestros ritos. Pero el estilo de la Iglesia Católica es siempre informar, dialogar, no es la demanda. Al final son personas que han estado dentro de la Iglesia, hermanos nuestros en el ministerio, muchos, seminaristas, otros. Las verdaderas penas son canónicas, es decir internas a la Iglesia, y se quedan a un nivel de conciencia. No tenemos una fuerza policial, sólo podemos dialogar e informar a la gente.

Los sacerdotes de la ICAB dicen que lo único que los diferencia de la Iglesia Católica es que son casados. El año pasado en una entrevista con Página Siete un obispo admitía que hay como 50 sacerdotes católicos en ejercicio que tienen esposa. ¿No hay contradicción en rechazar a unos y tolerar a los otros?

La Iglesia Católica no acepta a ningún sacerdote casado, a ninguno. Los sacerdotes católicos elegimos libremente el celibato como la vida que vivió Jesús. 

Si hay sacerdotes de la Iglesia Católica en ejercicio con hijos, no me consta. Y si los hubiera, el obispo debe invitarles a abandonar el estado clerical, porque no podemos engañar al pueblo.

Tanto los miembros de este grupo –la palabra Iglesia les viene grande– como los sacerdotes que estuvieran en esas situaciones deben dejar el sacerdocio. Y esto es por justicia con la mujer y con los hijos porque ellos no pueden ser padres y esposos clandestinos. Eso no tiene ningún sentido y no va con la función de sacerdotes. 

Ellos  argumentan que si han sido ordenados, nunca dejan de ser sacerdotes. ¿Es así?

Un sacerdote ordenado nunca deja de serlo, pero si ha sido dimitido deja de ejercer su sacerdocio porque se lo pide el Papa o el obispo, que es el que ordena sacerdotes. Si el que le dio el ministerio le prohíbe ejercerlo, o el Papa,  es porque no cumplió su ministerio de forma correcta. Estas son las reglas de juego de la Iglesia, las que ellos conocen muy bien. 

Hay que prevenir a la población  de que entre ellos también hay quien ni siquiera es sacerdote porque no terminó el seminario, salió o fue expulsado, las razones que fueran. Ahora han sido ordenados por un obispo inválido. Vamos a ver: ¿quién nombra a los obispos en la Iglesia? El Papa; ¿quién ha nombrado obispo a Richard Lipacho? No lo ha nombrado el Papa, luego no es un obispo católico y sus ordenaciones también son inválidas.Esos curas se han hecho visibles también por sus atavíos y por celebrar sacramentos a domicilio.

Los sacerdotes católicos hacemos celebraciones litúrgicas a domicilio: la bendición de una casa o de la familia, pero no hacemos eucaristías en las casas, sino en lugares preparados;  tampoco ofrecemos tarjetas ofertando servicios. Los obispos y sacerdotes buscamos  la sencillez y ellos visten con suntuosidad; sin embargo Jesús,  el hijo de Jesús y de María, es el dios de la sencillez.

La aparición de esta Iglesia, como la de sectas evangélicas, ¿no es un llamado de atención para  que la Iglesia se conecte más con sus fieles o de adecúe a  estos nuevos tiempos?

La liturgia católica, como todos los ritos,  es la que se ha celebrado durante 21 siglos en la   Iglesia Católica Apostólica y Romana, que es la  que Jesucristo fundó. Como sacerdotes siempre debemos cuidar la conexión con la gente, pero también hay que distinguir que poner música de batería a una misa no es estar más cerca de Dios. 

El papa Francisco está incluyendo  reformas a  la Iglesia, ¿será que alguna vez  aceptan sacerdotes casados? ¿Y mujeres sacerdotisas?

Podría ser, porque en la historia de la Iglesia ya hubo sacerdotes casados  como también célibes; puede llegar un momento en el que convivan las dos formas de sacerdocio ministerial, pero no será así como este grupo quiere. Ellos prometieron celibato pero no lo pudieron cumplir; no es cuestión de denigrarlos, todos somos conscientes de las debilidades del ser humano. Si alguna vez hay sacerdotes casados, además de célibes, será porque personas que llevan una vida de fe sean elegidas, pero ese es otro camino.

En cuanto a sacerdotisas, al Espíritu Santo no hay porque ponerle límites, quien sabe por dónde va el futuro. La Iglesia escucha también toda la justa reivindicación de la mujer. Pero   no porque uno piense que hay que ordenar mujeres puede empezar a  hacerlo. Somos todos la Iglesia caminando con nuestro pastor, el Papa. Introduciremos  reformas cuando el Espíritu Santo lo considere oportuno. 

¿Qué cree que deben saber los fieles sobre la ICAB?

Deben tener cuidado de no acudir a estos sacerdotes de la tarjeta, lo mismo si ofrecen sus servicios funerarias o incluyen en ellos una sala de fiestas. Cuidadito con la comodidad. Los sacerdotes católicos estamos al servicio del pueblo para orar a los difuntos, celebrar un matrimonio, un  bautismo, pero  exigimos una preparación. No nos dejemos llevar por la comodidad, sino por la autenticidad;  verdaderos encuentros con el Señor es lo que buscamos.

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