Maradiaga, a los que atacan al Papa: “No tienen amor porque no tienen fe, ilusión y esperanza”


Rubén Salazar, en la apertura de la Asamblea del CELAM
Rubén Salazar, en la apertura de la Asamblea del CELAM
El cardenal Salazar invita a la Iglesia latinoamericana a hacer realidad la “Iglesia en salida” como proclama Bergoglio
El Papa, en un mensaje enviado a través de Parolin, pidió a los obispos “dar respuesta a los retos del continente”
“Si los apóstoles se hubieran quedado encerrados, sin salir a predicar el Evangelio, la Iglesia sería solamente la iglesia de aquella ciudad”

15.05.2019 | Jesús Bastante /CELAM

La capital de Honduras, Tegucigalpa, acoge la XXXVII Asamblea General de CELAM, el máximo órgano de coordinación de la Iglesia latinoamericana. Un encuentro que va camino de convertirse en una cerrada defensa del Papa Francisco y de su “Iglesia en salida”, como apuntó durante la inauguración su presidente, el cardenal Rubén Salazar.

El anfitrión, el cardenal Maradiaga, así lo quiso mostrar, afirmando que “ante los ataques concretos a la figua del Snto Padre, el CELAM tiene una deuda de amor y gratitud”, por lo que “debe ofrecer una palabra para aquellos que no tienen amor porque no tienen fe, ilusión y esperanza”.

Por su parte, el Presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras Monseñor Ángel Garachana Pérez, invitó a los miembros de la Asamblea a sentirse en familia, porque para la Iglesia hondureña es un regalo contar con la presencia del CELAM y confía en que este encuentro ayudará a ampliar los horizontes eclesiales para dinamizar el proceso de conversión espiritual, pastoral e institucional que actualmente vive la Iglesia de América Latina y el Caribe.Ver imagen en Twitter

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Celam@CelamWeb

Comenzó la XXXVII Asamblea General Ordinaria del @CelamWeb que es de carácter electivo. Presentes Srio. General, Mons. Juan Espinoza, el primer Vicepresidente Mons. Carlos María Collazzi y el Secretario General Adjunto Mons. Francisco Niño. #AsambleaCelam20191811:18 – 13 may. 2019Ver los otros Tweets de CelamInformación y privacidad de Twitter Ads

La Iglesia nació misionera

El presidente saliente de CELAM, el cardenal Rubén Salazar, abrió la jornada resaltando que el trabajo a realizar “se trata de una iglesia misionera en salida”. “Como dice el papa Francisco, si la Iglesia nació católica quiere decir que nació en salida, nació misionera. Si los apóstoles se hubieran quedado encerrados, sin salir a predicar el Evangelio, la Iglesia sería solamente la iglesia de aquella ciudad”, subrayó.

Posteriormente compartió con los asistentes, el saludo del Santo Padre enviado a través del Secretario de Estado Vaticano Cardenal Pietro Parolín. En la misiva, el Santo Padre invitó a los miembros de la Asamblea a poner la mirada en Dios y en los pueblos de América Latina y el Caribe; con miras a la elección de una nueva presidencia del CELAM que, como organismo de comunión eclesial, debe colaborar con los pastores para que animen y sostengan con un espíritu renovado, su misión dando respuesta a los retos del continente; por lo que asegura sus oraciones por las sesiones de la Asamblea y confía su desarrollo a la protección maternal de la Virgen María.

Compartir la realidad define los retos para la Iglesia

Por su parte el hasta ahora Nuncio Apostólico de su santidad en Honduras, Monseñor Novatus Rugambwa afirmó que ante los desafíos de la realidad, la acción de la Iglesia debe ser visible, tangible y eficaz en la vida pública, por lo que alentó a la asamblea a efectuar un análisis de la realidad de América Latina y a compartir las realidades nacionales y regionales; porque esto permite asumir desafíos y revelar muchos elementos que dan cuenta de la presencia de Dios en las Iglesias locales lo que recuerda a la Iglesia la necesidad de actuar en conjunto. 

Que nunca falte la valentía, los métodos y medios para guiar proféticamente el pueblo de Dios en la dirección indicada que no es otra sino la del encuentro con Jesucristo lo que se convierte en la principal tarea de la Iglesia”


https://www.religiondigital.org/america/Maradiaga-atacan-Papa-ilusion-esperanza-religion-iglesia-celam-america-papa-salazar_0_2121987782.html

El ‘mea culpa’ de la Iglesia en los escándalos de pederastia


Jesuita Carlos Novoa hurga en la llaga, pero resalta acciones que buscan evitar más casos de abuso.

El ‘mea culpa’ de la Iglesia en los escándalos de pederastia

Los obispos del país deben implementar protocolos y rutas de atención para actuar frente a estos casos.Foto:

Archivo EL TIEMPORELACIONADOS:

Por: Carlos Novoa 15 de mayo 2019 , 08:38 p.m.

Y Jesús llamando a un niño lo puso en medio de ellos, y expresó: En verdad les digo que si no se convierten y se hacen como niños no entrarán en el Reinado de Dios. Mateo 18: 3-4.

La trasparencia, bondad e inocencia de una niña o niño conforman el ideal del camino evangélico. Por ello, Jesús tiene una particular preferencia por los infantes y certifica que solo siendo como ellos podremos acceder a la auténtica y feliz vida cristiana, que él denomina el Reinado de Dios.

Y consciente Cristo del gran valor propio de la vida de un menor de edad, siempre débil y en estado de indefensión, exige el mayor cuidado para él y censura con vehemencia cualquier abuso en su contra. 

¡Ay de aquel que escandaliza! Más le valdría que le atarán al cuello una piedra de molino y lo precipitaran al mar antes de escandalizar a uno de estos pequeños. Lucas 17: 1-2. Los niños son la presencia más refinada de la vida del Mesías y hacerles daño es un tremendo sacrilegio, algo horripilante que nunca ha debido ni deberá suceder. 

Y más grave aún si quienes los violentan son clérigos o religiosos servidores de Jesús y su Iglesia, quienes han sido llamados a transparentar en todo momento la vida de su Señor y, por ende, su cuidado y preferencia por los más pequeños. 

Por desgracia, este es el caso de un sector de obispos y sacerdotes dentro de la Iglesia católica, frente al cual Juan Pablo II y Benedicto XVI tomaron claras y tajantes medidas para juzgar e impedir la continuación de estas ignominiosas conductas. 
Frente a esta execrable y dantesca situación que nos desgarra el corazón a los católicos, gracias a Dios –como de costumbre–, el papa Francisco asume una postura de honda valentía y profetismo evangélicos, llena de acciones y compromisos muy concretos.Pederastia, la vergüenza de la Iglesia que se va develando en ColombiaEl Papa obliga a religiosos a denunciar casos de abusosPapa Francisco ordena a la Iglesia denunciar penalmente a pederastas

En este sentido, Bergoglio ha destituido a dos cardenales de la ciudad de Washington (Estados Unidos), y uno más de Australia; les exigió la renuncia a todos los obispos de Chile –35 en total–, hecho que nunca antes había sucedido en los 2.000 años de historia de la Iglesia; ha endurecido los protocolos para juzgar a los clérigos abusadores y organizó una comisión al más alto nivel que vela por la implementación de las medidas concretas para evitar la pedofilia eclesiástica, creando nuevos procedimientos para crecer en su propósito.

En febrero de este año se reunió con los obispos presidentes de todas las conferencias episcopales del mundo, para analizar esta muy bochornosa situación y mejorar aún más los caminos y las estrategias que se están implementado al respecto. Y hace unos pocos meses ordenó que toda denuncia comprobada sea reportada a las autoridades civiles de manera inmediata. En la misma línea, el pasado 7 de mayo, proclamó un motu proprio respecto a la pederastia clerical.

En el gobierno de la Iglesia existen varios tipos de documentos y este motu es la determinación específica de una nueva normativa dentro del derecho canónico, establecida por el Papa respecto a un asunto de especial urgencia. El documento pondera la inconmensurable gravedad de este problema por parte de servidores de la Iglesia, lo que exige la reforma de la legalidad eclesiástica.

Entre las disposiciones se destaca que “cada vez que un clérigo o un miembro de la Iglesia tenga noticia o motivos fundados para creer que se ha cometido (un delito de pederastia clerical), tiene la obligación de informar del mismo, sin demora, al obispo a su cargo”.El mensaje del presidente del Tribunal Eclesiástico contra pederastiaPederastia en la IglesiaLas preguntas que deben responder los obispos del país

Las autoridades eclesiásticas se han de comprometer con quienes afirman haber sido afectados, junto con sus familias, para que sean tratados con dignidad y respeto, y han de ofrecerles acogida, escucha y seguimiento; incluso, mediante servicios específicos: atención espiritual, médica, terapéutica y psicológica.

Y cuando la autoridad eclesiástica tenga noticia fundada de un caso de abuso sexual de menores por parte de un servidor eclesiástico, inmediatamente debe abrir una investigación para determinar la veracidad de los hechos, la cual “debe concluirse dentro del plazo de noventa días”. Y cuando se compruebe un crimen de pedofilia, se debe denunciar ante las autoridades civiles.Mejor prevenir

Muchas otras medidas se han venido implementando durante el ministerio de Francisco, haciendo particular hincapié en las acciones preventivas para que todo este apocalipsis no vuelva a suceder, que es lo más importante. Asimismo, su particular atención a las víctimas y a su reparación. Él no ha ratificado a ningún obispo chileno y les ha aceptado la renuncia a seis, situación que no podemos echar en saco roto. 

Sobre la pederastia clerical, abundantes, tajantes y sabios son sus escritos. “Con el correr del tiempo hemos conocido el dolor de muchas de las víctimas y constatamos que las heridas nunca desaparecen y nos obligan a condenar con fuerza estas atrocidades, así como a unir esfuerzos para erradicar esta cultura de muerte; las heridas nunca prescriben. El dolor de estas víctimas es un gemido que clama al cielo, que llega al alma y que durante mucho tiempo fue ignorado, callado o silenciado”.

En relevante contraste con la forma como frecuentemente las instituciones públicas y privadas de este mundo enfrentan sus graves errores, Francisco da la cara, asume sin falsas disculpas el tremendo pecado de la Iglesia, y se compromete en su remedio radical.‘Nos dieron la espalda por acusar al sacerdote que violó a mi hija’El caso de pederastia por el que el arzobispo de Cali pidió perdón‘Quisiera que el padre que me violó por lo menos dejara de dar misa’‘Hay curas a quienes se les está pidiendo el pasado judicial’

“Con vergüenza y arrepentimiento, como comunidad eclesial, asumimos que no supimos estar donde teníamos que estar, que no actuamos a tiempo reconociendo la magnitud y la gravedad del daño que se estaba causando en tantas vidas. Hago mías las palabras del entonces cardenal Ratzinger cuando, en el Vía Crucis escrito para el Viernes Santo del 2005, se unió al grito de dolor de tantas víctimas y, clamando, decía: ¡Cuánta suciedad en la Iglesia (…) ¡Cuánta soberbia y autosuficiencia!”. 

Son dos las causas de este horripilante y execrable proceder del abuso sexual de menores por parte de clérigos: clericalismo y malformación de la conciencia moral. En este punto vale la pena indagar sobre estos dos hechos. Clericalismo: diáconos, presbíteros, también llamados sacerdotes, y los obispos, ministros servidores de la comunidad conformamos el clero de la Iglesia. 

Algún sector del clero, por desgracia no pequeño, en razón de su investidura se siente superior a los demás, con derecho a privilegios y con la autoridad para manipular a los otros y tratarlos a su antojo.

En esta perspectiva no es casual que tales clérigos no le vean problema a abusar sexualmente de niños. Este absurdo estilo de conducta es una elocuente expresión del clericalismo, férreamente criticado por Francisco. Los servidores de la Iglesia no tenemos sino un solo privilegio: arrodillarnos ante cada persona, rostro vivo de Jesús; lavarles los pies. 

La malformación de la conciencia moral es la experiencia de sentido desde la cual personas y comunidades construyen toda su conducta. En el camino cristiano, la presencia de Jesús en mí y en su pueblo es tal conciencia. Por ello debemos estar cultivándola o formándola permanentemente. Y cuando esto no sucede vienen los desvaríos y los egoísmos que atraviesan todo corazón humano, los cuales terminan en situaciones tan lamentables como los abusos sexuales. 

Desde el campo de la psiquiatría y la psicología, el hecho del abuso sexual de menores es de la más alta complejidad. Estas dos ciencias constatan en sus rigurosas investigaciones que en el 80 por ciento de los casos un pederasta es un enfermo mental, quien siente atracción sexual por los menores, fruto de traumas en su formación afectivo sexual infantil y en sus relaciones con sus progenitores. En la mente de estas personas, lo único que pasa es una gran angustia, confusión y un tremendo sentido de culpa. Urge, entonces, que se sometan a una honda terapia emocional y se alejen de toda cercanía a los infantes. Como ya lo señalaba, hay quienes ejercen su arrogancia de poder y su sed de placeres egoístas en el ejercicio de la pedofilia.

Hay quienes afirman que el celibato es la causa de la pederastia. Las más serias corrientes de las ciencias del yo profundo niegan categóricamente esta afirmación. Y aquí la prueba reina. Investigaciones sociológicas y judiciales muy sólidas comprueban que el 80 por ciento del abuso sexual de menores sucede en la familia, por parte de personas casadas y con hijos. Abundan los abusadores que son padres de familia, tíos, abuelos, hermanos mayores, primos; insisto, muchos de ellos con esposa.

Hoy, más que nunca, la selección de candidatos al sacerdocio y la vida religiosa se ha hecho muy estricta. Todos los candidatos son objeto de muy cercano seguimiento por lo menos un año antes de ser admitidos a los seminarios y noviciados, y se les aplican las más serias pruebas psicológicas. Un candidato a quien se le descubren trastornos psicosexuales y, en este sentido atracción por los menores, es rechazado para iniciarse en el ministerio presbiteral y la vida religiosa.

Muchas diócesis y comunidades religiosas tienen protocolos y programas de formación para sus miembros, con el fin de identificar los comportamientos pedófilos y evitarlos. Se ha fortalecido el seguimiento espiritual y emocional en la formación de los seminaristas y religiosos, lo mismo que a los sacerdotes o consagrados ya formados, con el fin de prevenir a toda costa el que se pueda terminar en la pederastia.

Soy consciente del esfuerzo y del trabajo que se realiza en distintas partes del mundo para generar las mediaciones que den seguridad y protejan la integridad de niños y de adultos

Por tal fin, el papa Francisco viene insistiendo en repetidas ocasiones sobre la ‘tolerancia cero’ para los abusos sexuales de menores por parte de clérigos y religiosos. “Soy consciente del esfuerzo y del trabajo que se realiza en distintas partes del mundo para garantizar y generar las mediaciones necesarias que den seguridad y protejan la integridad de niños y de adultos en estado de vulnerabilidad, así como de la implementación de la tolerancia cero y de los modos de rendir cuentas por parte de todos aquellos que realicen o encubran estos delitos”, ha dicho. 

Los papas Juan Pablo II, Benedicto XVI y ahora Francisco han practicado e insistido en la caída de todo el peso de la justicia civil y eclesiástica sobre los clérigos abusadores sexuales de menores. Y, al respecto, los hechos son incontestables. 

Las víctimas son la prioridad en la Iglesia y para su pastor universal en este escándalo mayúsculo de la pedofilia clerical. Y de nuevo en este sentido los hechos son incontestables. Ya he señalado cómo en el reciente motu proprio de Francisco hay una sección particular dedicada al especial cuidado eclesial con las víctimas.

CARLOS NOVOA
PARA EL TIEMPO

https://www.eltiempo.com/vida/religion/el-mea-culpa-de-la-iglesia-en-los-escandalos-de-pederastia-362268

Papa Francisco se entretiene con las mujeres, y se muestra asustadizo con los policías: Mary Hunt


15 de mayo de 2019, 3:00 pm 

Al continuar oponiéndose a la ordenación de mujeres, el Papa argumenta que algo debe ser revelado para que se haga; pero que no lo hagamos por lo que no debe haber sido revelado. Un breve examen del cambio en los puntos de vista católicos sobre la pena de muerte y la usura hacen que el argumento sea rápido. La revelación proporciona dirección hacia una mayor justicia; No es una lista de verificación de datos históricos.

Papa Francisco. 
 Matt Cardy / Getty Images


¿Por qué muchos católicos están tan disgustados con el Papa Francisco que continúa resistiendo a las mujeres diáconos? ¿Por qué los sobrevivientes de abuso sexual no están tan impresionados por sus nuevas pautas que permiten que los mismos obispos traten internamente con los mismos crímenes y criminales? A pesar de toda la preocupación de la derecha católica de que Francisco se deshaga de ellos, es triste decir que estas dos decisiones recientes deberían disipar sus preocupaciones.

Tal vez no haya una palabra italiana para “cambio”, pero el cambio es lo que los católicos razonablemente esperan dado el estado sombrío de la iglesia. Ni la pérdida masiva de credibilidad ni los enormes pagos (muchos para los abogados) por los delitos sexuales cometidos por el clero, ymucho menos las vidas arruinadas de las víctimas , castigan a Francisco y a sus colegas. Trotan descaradamente los mismos viejos argumentos para apuntalar su control exclusivo sobre la institución, o lo que queda de ella.

La ordenación de mujeres, ya sea como diáconos, sacerdotes u obispos, es la pesadilla persistente de papa tras papa que parece preferir una pequeña iglesia magra sobre una robusta comunidad religiosa. La ordenación de mujeres significaría la aceptación intelectual y espiritual de la igualdad de género y el fin de siglos de discriminación. Con un poco de suerte, podría acelerar un movimiento en la dirección de nuevas formas de iglesia participativas y democráticas. Del mismo modo, pasar los casos de abuso sexual del clero a la policía sería una admisión de que la iglesia no puede controlar su propia situación, que miles de niños y adultos vulnerables han sufrido porque los líderes de la iglesia se niegan a renunciar al poder. Lamentablemente, la jerarquía rechaza el cambio, maniándolo de forma maníaca a cada paso mientras los católicos salen en tropel.

Incluso un movimiento tan tímido como ordenar a las diáconas , es decir, sacramentalizar y reconocer que la mayor parte del ministerio de la iglesia ahora lo hacen las mujeres , es demasiado para estos hombres. Cuando se le preguntó sobre el trabajo de la comisión que estableció para estudiar la cuestión de permitir que las mujeres fueran diáconos, Francisco se sumergió y vaciló en uno de los prensadores de su avión, esta vez en ruta de regreso a Roma desde el norte de Macedonia. Aparentemente, el asunto es tan trivial que puede manejarse de manera gratuita con los reporteros y no ser digno desde el principio con un informe, documento o incluso un comunicado de prensa adecuado. ¿Es de extrañar que las mujeres se sientan disidentes?

Francisco informó que los miembros de la comisión estuvieron de acuerdo en algunos asuntos y en otros no. Es de suponer que lo configuró de esa manera para obtener una difusión completa de los materiales históricos. Los desacuerdos entre los teólogos son la moneda del reino. ¿Cuántas comisiones papales fueron unánimes en algo? Incluso algunos que tenían una mayoría que favorecía el cambio, como en el caso de Humanae VitaeEn la encíclica de 1968 que prohibió el uso de la mayoría de las formas de anticoncepción eficaz, el pontífice reinante simplemente ignoró el consenso y se unió a la minoría, que era su prerrogativa como monarca. En una jerarquía, el Papa hace un juicio y establece una política. No es mi forma preferida de hacer negocios, pero es cómo funciona el sistema. En el caso de las mujeres diáconas, Francisco no puede hacer nada más que abrazar el status quo convenientemente sexista. Él elige el modo administrativo igualmente conveniente cuando se trata de casos de abuso. 

Francisco admitió lo que muchos de los mejores eruditos han argumentado durante mucho tiempo: a saber, que las mujeres diáconos en la iglesia primitiva ayudaron a las mujeres y los niños (por modestia) que fueron bautizados por inmersión. También examinaron a las mujeres víctimas de violencia doméstica en busca de hematomas como parte del proceso de búsqueda de la disolución eclesial de sus matrimonios. Se deja sin explorar si y cómo los diáconos o sacerdotes hombres trataron de alguna manera con los perpetradores. Pero lo que pesa sobre este Papa es si dichas diáconas fueron ordenadas sacramentalmente  como sus homólogos masculinos, o si solo fueron mujeres las que ayudaron en situaciones que los hombres ordenados encontrarían torpes. El cielo para que cualquiera confunda el trabajo de las mujeres con un real.ministerio. Aún más expertos alinean las liturgias de ordenación para mujeres y hombres y concluyen que no hay mucha diferencia, si es que la hay.

En una conversación posterior con la Unión Internacional de Superiores Generales, líderes de órdenes religiosas de mujeres en todo el mundo, Francisco dijo, según la transcripción del National Catholic Reporter, “No puedo hacer un decreto sacramental sin un fundamento histórico teológico”. El razonamiento es que si algo como mujeres diáconas no fueron revelados por Dios desde el principio de la tradición de fe, no puede implementarse ahora. Tres conjeturas en cuanto a quién llega a decidir lo que Dios reveló. Es un redux patriarcal que contribuye a que las mujeres lloren todo el proceso. Para su crédito, Francisco sí compartió con las monjas los puntos en los que los miembros de la comisión estuvieron de acuerdo porque fue este grupo de mujeres las que formalmente solicitaron el estudio. No está claro si este u otro grupo de académicos continuará el trabajo, o si el trabajo continuará , y si es así, hasta cuándo.

Francico admitió cómo la revelación está en “movimiento continuo para aclararse a sí misma …. Está en continuo crecimiento”. Sin embargo, también dijo: “Si veo que esto, lo que pensamos ahora, está en relación con la revelación, bien”. Pero si es una cosa extraña que no está de acuerdo con la revelación … no funciona. En el caso del diaconado, tenemos que ver qué había al principio de la revelación. Si había algo, déjalo crecer, déjalo vivir. Si no hubiera algo … no funciona “.

¿Serían millones de mujeres alimentando a los hambrientos, vistiendo a los desnudos, celebrando la Eucaristía, presionando por la justicia, cuidando a los enfermos, enseñando a los niños, escribiendo teología, predicando el Evangelio durante milenios algo así como lo que Francisco está buscando en términos de continuidad histórica? Si no, no hay esperanza de cambio. Si es así, hablemos inteligentemente al respecto y encontremos formas de permitir que las mujeres usen sus talentos como mejor les parezca.

El pensamiento circular protege el status quo: hay que revelar algo para que se haga; No lo hacemos por lo que no debe haber sido revelado. Un breve examen del cambio en los puntos de vista católicos sobre la pena de muerte y la usura hacen que el argumento sea rápido. Las enseñanzas de la iglesia cambian y maduran a medida que se hace evidente que las necesidades contemporáneas de justicia resuenan con ideas antiguas. Hemos aprendido que matar a personas que actúan mal solo resulta en más maldad; la carga de tasas de interés altísimas ofende el bien común. Los diáconos solo para hombres (sacerdotes, obispos, cardenales y papas mientras estamos en eso) contradicen las normas posmodernas de la igualdad de género y limitan el grupo de aquellos que están capacitados y capacitados para participar en el ministerio. La revelación proporciona dirección hacia una mayor justicia; No es una lista de verificación de datos históricos.

Uno no puede dejar de notar el poco de snark papal con el que Francisco cerró sus comentarios a las monjas sobre el tema: “Somos católicos. Si alguien quiere hacer otra iglesia, es libre de hacerlo ”. Creo que lo que quiso decir fue que nosotros , los católicos ,  somos mujeres católicas y que las mujeres que quieren participar también son libres de formar su propia iglesia . Puedo asegurarle, con buena autoridad, que el proceso de formación de nuevos modelos de iglesia está en marcha cuando las mujeres católicas atienden las necesidades del mundo. También puedo informarle sobre el hecho de que algunas de las monjas con las que hablaba dirigen órdenes que incluyen a miembros que han perdido tanto respeto por la iglesia institucional que apenas reconocen su relación con ella.

La gran ironía de la discusión sobre el diaconado es que no se trata de poder sino de servicio. Espera hasta que lleguemos a la parte de poder!

Phyllis Zagano, posiblemente el miembro más progresista de la comisión de estudio sobre mujeres diáconos, es una académica muy respetada que ha investigado la pregunta exhaustivamente. Ella insiste en que históricamente las mujeres diáconos no estaban relacionadas con las mujeres sacerdotes. Hoy, para los hombres, hay un diaconado de transición que conduce al sacerdocio y un diaconado permanente que no lo hace. La Dra. Zagano argumenta que las mujeres diáconos primitivas fueron ordenadas de forma no relacionada con el presbiterio, por lo que la ordenación de mujeres como diáconos no es un preludio de la ordenación de sacerdotes u obispos. Esto podría calmar los temores de algunos hombres, aunque muchos conservadores retuercen sus manos sobre el Caballo de Troya diaconal que temen que tenga su nariz debajo de la tienda clerical.

Si la Dra. Zagano fuera el valor atípico liberal en el panel de estudio, Francisco tenía incluso menos de qué preocuparse de lo que pensaba. Si hubiera sido lo suficientemente inteligente, habría abrazado a las mujeres diáconos según la interpretación de Zagano. Es posible que no obtenga muchas más oportunidades de softbol a medida que las formas de pensar evolucionan teológicamente más allá de lo meramente histórico patriarcal. Con un enfoque teológico más sólido, uno puede ser un buen caso para simplemente dejar el género fuera de los criterios para ministros calificados y bien entrenados, como la mayoría de las otras denominaciones cristianas han hecho con buenos resultados.

Mis profundas reservas sobre el diaconado de las mujeres provienen de su propia naturaleza como una receta para el trabajo de una mujer en una cultura patriarcal. Seguramente el sistema actual apunta a que las mujeres se encarguen de todo el trabajo diario: visitar a los enfermos, cuidar a los niños, ayudar a los abusados, enseñar educación religiosa, lo que ya hacen, para que los hombres puedan continuar con la predicación y la enseñanza. , sacramentalización, y toma de decisiones que se reservan para ellos mismos y se manejan tan mal en general. Pero si Phyllis Zagano y otras mujeres quieren ser este tipo de diáconos, les digo que las ordenen.

Les advierto a las mujeres que no se sorprendan cuando se den cuenta de que están siendo utilizadas, aunque sin saberlo, para reforzar las estructuras que subordinan a las mujeres y les prohíben ser sacerdotes. Les notifico con anticipación que una vez que estén ordenadas, trabajarán oficialmente para  y no solo con  colegas varones que los consideran aptos para el servicio, pero esencialmente no son aptos para el liderazgo. El sacerdocio, y no el diaconado, viene con jurisdicción o toma de decisiones. Insisto en que incluso con todas estas advertencias, es decisión de las mujeres ser diáconos y su derecho a hacerlo. Solo las comunidades igualitarias y democráticas nos salvarán a todos de estos escollos, pero por ahora el asunto es el derecho de la mujer a elegir. 

Entiendo la ira de las mujeres por no ser permitidas ser diáconas. Pero muchas mujeres que no tienen tal inclinación también están indignadas de que a las mujeres no se les permita servir y que se les reconozca su servicio (sí, ordenadas). Lamentablemente, decirle a las mujeres que “no” esta vez con un razonamiento tan lamentable solo hace que las personas bien intencionadas quieran a las mujeres diáconos aún más. Esto casi garantiza, a pesar de mis profundas reservas, que las mujeres diáconas de alguna forma acudan a una iglesia cercana a usted en un futuro no muy lejano, lo que cimenta aún más la estructura patriarcal, esta vez con mujeres como proveedoras de servicios y no como tomadores de decisiones. Una salida de este enigma está fuera de mi alcance en este momento.

Lo que se discute aquí, tanto como el sexismo flagrante, es un fracaso de la imaginación y el método teológico. El papa Francisco opera como si las fuentes de la teología fueran solo escrituras y tradiciones, tal como las interpretan personas como él. Pero el estándar de oro para la teología ha evolucionado hacia un conjunto de fuentes mucho más diferenciadas: la experiencia humana contemporánea; datos de las ciencias sociales y biológicas; ideas de las artes; la historia leída desde la parte inferior no desde la perspectiva de los que están en el poder; El análisis de las formas de opresión entre estructuras estructurales que ahora revelan acciones humanas moralmente horribles, de las cuales el sexismo y el racismo forman parte. Estos y otros materiales son insumos para las decisiones teológicas.

Decir a los católicos posmodernos que algo tan benigno como la ordenación de las mujeres a una forma truncada de diaconado es inadmisible porque no está arraigado en la revelación es un insulto a nuestra inteligencia. Es una forma de retrasar el cambio social, y en este caso, eclesial, simplemente porque Francisco puede en virtud de un poder unilateral. Si uno no puede ver el valor simbólico y real de resaltar y reforzar a las mujeres que buscan ministrar en un mundo problemático con especies que se extinguen y personas que mueren por falta de acceso básico a agua potable y atención médica, entonces todo se pierde para los católicos.

De manera similar, en el reciente Motu Proprio de  Francisco sobre cómo manejar los casos de abuso sexual titulado “VOS ESTIS LUX MUNDI” (“Tú eres la Luz del Mundo”), la falta de imaginación teológica es evidente. Hay algunas mejoras, particularmente en aquellos que deben reportar el abuso, en la forma en que se protegerá a los denunciantes, en plazos más cortos para manejar los casos. Pero el resultado final sigue siendo el mismo: los líderes de la iglesia controlarán a los suyos. Al parecer, Francisco y sus asesores se perdieron los múltiples memorandos de sobrevivientes de abuso sexual del clero que insisten en que solo remitir los casos a las autoridades civiles  legales será suficiente para contener la marea.

El Vaticano responde que en algunos países la policía tratará a los sacerdotes acusados ​​injustamente, incluso poniéndolos en peligro. El Washington Post lo definió en un editorial : “El Vaticano sostiene que la obligación de informar a las autoridades civiles pondría en peligro a los católicos en algunos países donde ya enfrentan la opresión. De hecho, el Papa podría haber hecho excepciones para esos países al imponer protocolos difíciles en otros lugares ”. Los Estados Unidos son un caso en el que los agentes de la ley en Pennsylvania, por ejemplo, se han mostrado bastante capaces de hacer su trabajo mientras que los funcionarios de la iglesia han fracasado manifiestamente. en el de ellos. Cuando los periódicos seculares muestran más imaginación teológica que los funcionarios de la iglesia, hay mucho espacio en la parte superior.

El disgusto de las mujeres y la desilusión continua de las sobrevivientes no son sentimientos que deben ser reconocidos y pasados ​​por alto. Más bien, presentan un fuerte mensaje de que Francisco y sus colegas han perdido de nuevo el barco en un esfuerzo por conservar lo que debería ser desechado. A menos que estos problemas se corrijan a toda prisa, hay un montón de culpa que asignar por daños colaterales a un mundo que necesita cada hombro al volante.

https://rewire.news/religion-dispatches/2019/05/15

Fiesta de Beato Cardenal Newman es establecida como memoria obligatoria en Inglaterra y Gales


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 15 de Mayo de 2019 / 0 Comentarios00New0

Londres (Miércoles, 15-05-2019, Gaudium Press) Como una preparación a la próxima canonización del Beato Cardenal John Henry Newman, cuya fecha aún no ha sido anunciada, la Conferencia de Obispos Católicos de Inglaterra y Gales emitió un decreto en el cual se establece la memoria obligatoria del Beato el día 09 de octubre, aniversario de su conversión a la Iglesia Católica.

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Cardenal John Henry Newman, pintura de John Everett Millais.

“La Conferencia de Obispos de Inglaterra y Gales está de acuerdo con la elevación del Beato John Henry Newman al rango de Fiesta el 9 de octubre, posterior a su canonización, en el Calendario Nacional de Inglaterra y en el Calendario Nacional de Gales”, decidieron los prelados, reunidos en la Asamblea Plenaria del mes de mayo. De igual manera, los Obispos ordenaron transferir al día 10 de octubre las memorias de San Denis y Compañeros y de San Juan Leonardi, para dar lugar a la nueva memoria.

La memoria del Beato había sido opcional hasta el momento y había sido establecida por Benedicto XVI al anunciar la beatificación del célebre Cardenal durante su visita a Reino Unido en el año 2010. El segundo milagro requerido para permitir la canonización fue reconocido oficialmente por el Papa Francisco el pasado 12 de febrero.

El beato Cardenal John Henry Newman es uno de los testimonios de conversión más importantes de la historia de Inglaterra. Habiendo nacido en una familia anglicana, Newman llegó a ser presbítero y a abogar de manera notable por el rescate de las raíces católicas en esa confesión religiosa. Una profundización en la doctrina cristiana lo llevó a retractarse de afirmaciones previas en contra de la Iglesia Católica y, después de vivir un tiempo de retiro y reflexión, pidió ser admitido en la Iglesia, convirtiéndose oficialmente el 09 de octubre de 1845.

Después de ser admitido, llevó a cabo un proceso de formación y consiguió recibir el Sacramento del Orden, haciéndose sacerdote católico en 1847. Su ejemplo motivó otras notables conversiones, entre las que se cuenta la del escritor G.K. Chesterton. Estableció el Oratorio de San Felipe Neri en Londres, lugar donde ofrecía formación sobre el catolicismo. Corrigió sus obras anteriores para exponer fielmente la doctrina y en 1879, a la edad de 79 años, fue creado Cardenal por el Papa León XIII. Falleció el 11 de agosto de 1890.

Con información de Iglesia Católica en Inglaterra y Gales.

https://es.gaudiumpress.org/content/103048-Fiesta-de-Beato-Cardenal-Newman-es-establecida-como-memoria-obligatoria-en-Inglaterra-y-Gales

María y la liberación de los pobres


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Posted: 11:23 pm, Mayo 1, 2019

El tema de María en la liberación cristiana e integral de los pobres y oprimidos va a surgir como el resultado del encuentro entre la devoción popular mariana (que es la propia de esos pobres) y la aspiración y movilización de esos mismos pobres en busca de su dignidad, de sus derechos y de su libertad violados por sistemas socialmente injustos y muchas veces políticamente opresivos.

La cuestión puede plantearse así: ¿de qué manera influye la piedad y espiritualidad popular mariana en las aspiraciones y tareas de liberación de los pobres? ¿Tiene María un lugar en una sana teología espiritual de la liberación de los pobres? La respuesta eclesial es afirmativa. Puede ser articulada teológicamente e integrarse en la tradición mariológica de la iglesia. Ello es posible debido a que el tercer mundo católico ha ido tomando conciencia, casi simultáneamente: a) de los caminos de su liberación, b) de la naturaleza colectiva que ésta tiene en los pobres, c) de las potencialidades liberadoras de su catolicismo popular y de su piedad mariana.

Por eso, la relativamente reciente reflexión cristiana sobre la liberación ha dado un lugar a María desde el inicio, al lado del lugar central de Jesucristo. Esta mariología liberadora se ha ido enriqueciendo en los últimos años, no sólo con la experiencia espiritual de las comunidades cristianas y con la elaboración de los teólogos, sino muy decisivamente con intervenciones del magisterio de la iglesia. Los enfoques de Juan Pablo II sobre María y la liberación, la dignidad de los pobres y la justicia, expresados sobre todo en sus viajes a América Latina, son abundantes al respecto.

No se trata de extrapolar los evangelios a nuestra situación actual, ni de forzar las fuentes de la revelación, haciendo de María una militante de la liberación y de la justicia, en los términos y maneras que hoy lo entendemos. Ello sería tan errado como innecesario. Si María tiene un lugar en la liberación y justicia de los pobres, es por su actitud y por su capacidad de inspiración evangélica y humanizadora, y no tanto como modelo de acción militante. Así como María es también modelo de acción misionera e inspiración y criterio para los misioneros, aunque ella nunca haya sido misionera en el sentido que hoy lo entendemos. No; de cara a la misión o a la liberación, María no fue una militante, ni hay que buscar en ella modelos de militancia según los términos actuales.

El lugar de María en la liberación es mucho más profundo: ella nos revela por el testimonio de su vida las grandes actitudes cristianas que deben acompañar a los militantes de la liberación; por la función maternal que ejerce en los hijos de Dios ella inspira y nutre las motivaciones de los cristianos que luchan por la liberación y la justicia; ella es un signo que alimenta la esperanza cristiana en la liberación total de los pobres y sufrientes. María es necesaria para que los pobres y oprimidos tengan presentes las actitudes y criterios que se requieren para hacer de su liberación un camino auténtico de libertad de toda forma de servidumbre humana. María les testimonia, por su pobreza y humildad, que la verdadera liberación y libertad no es hacerse rico, ni actuar insolidariamente, ni buscar poder para abusar de otros más débiles, ni acceder al desarrollo para caer en servidumbres nuevas de hedonismo y materialismo.

La contribución de María a una espiritualidad de solidaridad liberadora con los pobres puede resumirse así:

1. LA PREDILECCIÓN DE MARÍA POR LOS POBRES Y OPRIMIDOS.

María formó parte del pueblo llano de su tiempo, compartió su vida ardua y anónima. (El grado sociológico de la pobreza de María —o de Jesús, para el caso— no tiene importancia aquí.) Por ello se identifica con los sencillos y modestos de la tierra. Al compartir su suerte les revela su dignidad: la madre de Dios y de los hombres es una mujer como ellos. Esta solidaridad de María con la pobreza y los pobres es ya un factor en su liberación, pues la liberación comienza y se alimenta con el descubrimiento de la dignidad de los pobres y de su mutua solidaridad.

Esta opción preferencial por los pobres en María no es sólo un hecho evangélico: en la condición ardua y pobre del nacimiento de Jesús, en la inseguridad de la persecución de Herodes, que la llevó a exiliarse en Egipto con su familia, en la vida opaca y modesta de Nazaret como una mujer más del pueblo, etc. Es también un aspecto de la devoción popular mariana. El pueblo sencillo y pobre siente a María cercana, una de ellos. Las tradiciones sólidas de apariciones marianas (Guadalupe, Lourdes, Fátima como ejemplos bien conocidos) se dan en lugares pobres y a gente sencilla, a menudo niños y niñas. Los grandes lugares de veneración mariana son visitados sobre todo por los más pobres, necesitados, sufrientes y oprimidos, aun sociopolíticamente. Todo esto encierra un gran mensaje mariano sobre la dignidad de los pobres y una llamada a la solidaridad por su liberación humana.

2. MARÍA ARROJA UNA NUEVA LUZ EN LA LIBERACIÓN DE INSPIRACIÓN CRISTIANA.

Ésta se afirma esencialmente en la dignidad de los pobres y en los derechos que esta dignidad reclama. La liberación es la plenitud de la dignidad humana. La liberación tiene también por base la solidaridad fraterna de todos los hombres, creados todos a semejanza de Dios e hijos de Dios por gracia. La liberación debe conducir no sólo a sistemas más justos, sino sobre todo a la convivencia fraterna, debe transitar por los caminos de la solidaridad y no por las vías del odio, de la violencia y la lucha ciega y sistemática. Los logros puramente materiales de la liberación son relativos y aun ambiguos si no conducen a crecer en dignidad y en fraternidad de lo cual María fue modelo y es inspiración.

3. MARÍA ERA CONSCIENTE Y SOLIDARIA CON LAS MlSERIAS Y SERVIDUMBRES DEL PUEBLO DE ISRAEL.

Participaba en el anhelo de liberación de ese pueblo; integró ese anhelo en la promesa de Dios y en la obra de Cristo como redentor del pecado y como salvador de toda servidumbre humana. María dio a los anhelos de liberación de su pueblo un horizonte de esperanza en la venida del reino de Dios, que haría nuevas todas las cosas.

Esta actitud de María está condensada en su Magnificat (Lc 1,46-55). En el tercer mundo creyente se reza el Magníficat teniendo presente esta actitud. En algunos lugares se ha convertido en un texto clave para entender la actitud de María en la liberación de su pueblo. El propio magisterio de la iglesia ha hecho uso de él en este sentido (cf Puebla 297; instrucción sobre “Libertad cristiana y liberación”, Cong. de la Fe, n. 48; encíclica de Juan Pablo II sobre la “Bienaventurada Virgen María en la vida de la iglesia peregrina” (Redemptoris Mater, n. 37). El tema ha sido reiterado por el propio papa Juan Pablo II, particularmente en sus viajes a Iberoamérica, comenzando por su homilía en Zapopán, México (AAS LXXI, p. 230). En todo esto no hay abuso sociológico o ideológico con respecto al Magníficat; sólo la constatación de que las promesas de Dios, que se han comenzado a realizar con la venida de Cristo, por las que María da gracias al haber sido elegido como humilde instrumento, incluyen la realización de un reino de justicia entre los hombres. Un reino que enaltece a los humildes y derriba a los poderosos, que colma de bienes a los hambrientos y despide vacíos a los ricos (Lc 1,51-53). Esta promesa forma parte para siempre de la esperanza de los pobres, de la que María es un testigo privilegiado.

El mordiente liberador de la piedad mariana, ¿es sólo una hermosa teoría o responde a experiencias y hechos? ¿Ha habido momentos en la historia de esos pueblos en que María haya simbolizado e inspirado la causa de la justicia y la libertad? Hechos pasados y recientes responden que sí. Aunque en esto las motivaciones del pueblo o de los líderes sean complejas y se dé siempre la tentación de utilizar política o ideológicamente la devoción religiosa con las ambigüedades consiguientes, existe siempre el hecho de que en momentos de crisis, cuando está en juego la libertad, la intuición religiosa popular vio en María una protección y un símbolo de Dios que hace suya la justa causa de los pobres.

Todo país en que la devoción mariana tiene una envergadura popular podría contribuir con ejemplos. Ya recordamos más atrás el caso, entre otros, del lugar de María en las gestas de emancipación de los países de Iberoamérica. Ejemplos contemporáneos tampoco faltan, desde los campesinos mexicoamericanos que en California luchan por sus reivindicaciones bajo el estandarte de la Virgen de Guadalupe hasta el pueblo filipino, que en 1986 cambió su sistema de gobierno no con armas ni puras consignas políticas, sino con manifestaciones pacíficas presididas por imágenes de María y rezando el rosario.

El tema de María en la liberación cristiana e integral de los pobres y oprimidos va a surgir como el resultado del encuentro entre la devoción popular mariana (que es la propia de esos pobres) y la aspiración y movilización de esos mismos pobres en busca de su dignidad, de sus derechos y de su libertad violados por sistemas socialmente injustos y muchas veces políticamente opresivos.

La cuestión puede plantearse así: ¿de qué manera influye la piedad y espiritualidad popular mariana en las aspiraciones y tareas de liberación de los pobres? ¿Tiene María un lugar en una sana teología espiritual de la liberación de los pobres? La respuesta eclesial es afirmativa. Puede ser articulada teológicamente e integrarse en la tradición mariológica de la iglesia. Ello es posible debido a que el tercer mundo católico ha ido tomando conciencia, casi simultáneamente: a) de los caminos de su liberación, b) de la naturaleza colectiva que ésta tiene en los pobres, c) de las potencialidades liberadoras de su catolicismo popular y de su piedad mariana.

Por eso, la relativamente reciente reflexión cristiana sobre la liberación ha dado un lugar a María desde el inicio, al lado del lugar central de Jesucristo. Esta mariología liberadora se ha ido enriqueciendo en los últimos años, no sólo con la experiencia espiritual de las comunidades cristianas y con la elaboración de los teólogos, sino muy decisivamente con intervenciones del magisterio de la iglesia. Los enfoques de Juan Pablo II sobre María y la liberación, la dignidad de los pobres y la justicia, expresados sobre todo en sus viajes a América Latina, son abundantes al respecto.

No se trata de extrapolar los evangelios a nuestra situación actual, ni de forzar las fuentes de la revelación, haciendo de María una militante de la liberación y de la justicia, en los términos y maneras que hoy lo entendemos. Ello sería tan errado como innecesario. Si María tiene un lugar en la liberación y justicia de los pobres, es por su actitud y por su capacidad de inspiración evangélica y humanizadora, y no tanto como modelo de acción militante. Así como María es también modelo de acción misionera e inspiración y criterio para los misioneros, aunque ella nunca haya sido misionera en el sentido que hoy lo entendemos. No; de cara a la misión o a la liberación, María no fue una militante, ni hay que buscar en ella modelos de militancia según los términos actuales.

El lugar de María en la liberación es mucho más profundo: ella nos revela por el testimonio de su vida las grandes actitudes cristianas que deben acompañar a los militantes de la liberación; por la función maternal que ejerce en los hijos de Dios ella inspira y nutre las motivaciones de los cristianos que luchan por la liberación y la justicia; ella es un signo que alimenta la esperanza cristiana en la liberación total de los pobres y sufrientes. María es necesaria para que los pobres y oprimidos tengan presentes las actitudes y criterios que se requieren para hacer de su liberación un camino auténtico de libertad de toda forma de servidumbre humana. María les testimonia, por su pobreza y humildad, que la verdadera liberación y libertad no es hacerse rico, ni actuar insolidariamente, ni buscar poder para abusar de otros más débiles, ni acceder al desarrollo para caer en servidumbres nuevas de hedonismo y materialismo.

La contribución de María a una espiritualidad de solidaridad liberadora con los pobres puede resumirse así:

1. LA PREDILECCIÓN DE MARÍA POR LOS POBREs Y OPRIMIDOS.

María formó parte del pueblo llano de su tiempo, compartió su vida ardua y anónima. (El grado sociológico de la pobreza de María —o de Jesús, para el caso— no tiene importancia aquí.) Por ello se identifica con los sencillos y modestos de la tierra. Al compartir su suerte les revela su dignidad: la madre de Dios y de los hombres es una mujer como ellos. Esta solidaridad de María con la pobreza y los pobres es ya un factor en su liberación, pues la liberación comienza y se alimenta con el descubrimiento de la dignidad de los pobres y de su mutua solidaridad.

Esta opción preferencial por los pobres en María no es sólo un hecho evangélico: en la condición ardua y pobre del nacimiento de Jesús, en la inseguridad de la persecución de Herodes, que la llevó a exiliarse en Egipto con su familia, en la vida opaca y modesta de Nazaret como una mujer más del pueblo, etc. Es también un aspecto de la devoción popular mariana. El pueblo sencillo y pobre siente a María cercana, una de ellos. Las tradiciones sólidas de apariciones marianas (Guadalupe, Lourdes, Fátima como ejemplos bien conocidos) se dan en lugares pobres y a gente sencilla, a menudo niños y niñas. Los grandes lugares de veneración mariana son visitados sobre todo por los más pobres, necesitados, sufrientes y oprimidos, aun sociopolíticamente. Todo esto encierra un gran mensaje mariano sobre la dignidad de los pobres y una llamada a la solidaridad por su liberación humana.

2. MARÍA ARROJA UNA NUEVA LUZ EN LA LIBERACIÓN DE INSPIRACIÓN CRISTIANA.

Ésta se afirma esencialmente en la dignidad de los pobres y en los derechos que esta dignidad reclama. La liberación es la plenitud de la dignidad humana. La liberación tiene también por base la solidaridad fraterna de todos los hombres, creados todos a semejanza de Dios e hijos de Dios por gracia. La liberación debe conducir no sólo a sistemas más justos, sino sobre todo a la convivencia fraterna, debe transitar por los caminos de la solidaridad y no por las vías del odio, de la violencia y la lucha ciega y sistemática. Los logros puramente materiales de la liberación son relativos y aun ambiguos si no conducen a crecer en dignidad y en fraternidad de lo cual María fue modelo y es inspiración.

3. MARÍA ERA CONSCIENTE Y SOLIDARIA CON LAS MlSERIAS Y SERVIDUMBRES DEL PUEBLO DE ISRAEL.

Participaba en el anhelo de liberación de ese pueblo; integró ese anhelo en la promesa de Dios y en la obra de Cristo como redentor del pecado y como salvador de toda servidumbre humana. María dio a los anhelos de liberación de su pueblo un horizonte de esperanza en la venida del reino de Dios, que haría nuevas todas las cosas.

Esta actitud de María está condensada en su Magnificat (Lc 1,46-55). En el tercer mundo creyente se reza el Magníficat teniendo presente esta actitud. En algunos lugares se ha convertido en un texto clave para entender la actitud de María en la liberación de su pueblo. El propio magisterio de la iglesia ha hecho uso de él en este sentido (cf Puebla 297; instrucción sobre “Libertad cristiana y liberación”, Cong. de la Fe, n. 48; encíclica de Juan Pablo II sobre la “Bienaventurada Virgen María en la vida de la iglesia peregrina” (Redemptoris Mater, n. 37). El tema ha sido reiterado por el propio papa Juan Pablo II, particularmente en sus viajes a Iberoamérica, comenzando por su homilía en Zapopán, México (AAS LXXI, p. 230). En todo esto no hay abuso sociológico o ideológico con respecto al Magníficat; sólo la constatación de que las promesas de Dios, que se han comenzado a realizar con la venida de Cristo, por las que María da gracias al haber sido elegido como humilde instrumento, incluyen la realización de un reino de justicia entre los hombres. Un reino que enaltece a los humildes y derriba a los poderosos, que colma de bienes a los hambrientos y despide vacíos a los ricos (Lc 1,51-53). Esta promesa forma parte para siempre de la esperanza de los pobres, de la que María es un testigo privilegiado.

El mordiente liberador de la piedad mariana, ¿es sólo una hermosa teoría o responde a experiencias y hechos? ¿Ha habido momentos en la historia de esos pueblos en que María haya simbolizado e inspirado la causa de la justicia y la libertad? Hechos pasados y recientes responden que sí. Aunque en esto las motivaciones del pueblo o de los líderes sean complejas y se dé siempre la tentación de utilizar política o ideológicamente la devoción religiosa con las ambigüedades consiguientes, existe siempre el hecho de que en momentos de crisis, cuando está en juego la libertad, la intuición religiosa popular vio en María una protección y un símbolo de Dios que hace suya la justa causa de los pobres. Todo país en que la devoción mariana tiene una envergadura popular podría contribuir con ejemplos. Ya recordamos más atrás el caso, entre otros, del lugar de María en las gestas de emancipación de los países de Iberoamérica. Ejemplos contemporáneos tampoco faltan, desde los campesinos mexicoamericanos que en California luchan por sus reivindicaciones bajo el estandarte de la Virgen de Guadalupe hasta el pueblo filipino, que en 1986 cambió su sistema de gobierno no con armas ni puras consignas políticas, sino con manifestaciones pacíficas presididas por imágenes de María y rezando el rosario.

+ Segundo Galilea

Diccionario de Mariología

María y la liberación de los pobres

Miriam de Magdala: Testigo y Discípula…


Posted: 1:18 am, Mayo 3, 2019

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Carmen Bernabé Ubieta, doctora en Teología Bíblica, con cursos de especialización en Jerusalén y EEUU, es profesora de Nuevo Testamento en la Universidad de Deusto – Bizkaia.

¿Cómo se ha conservado la memoria de María Magdalena?

-Los cuatro evangelios canónicos son muy parcos en datos. Son textos que no narran todo lo sucedido, sino lo que se considera necesario para la fe de las comunidades. Recogen tradiciones recibidas y las aplican a los nuevos momentos en que se escriben. Los escritos están redactados desde el punto de vista de los varones y, así, las mujeres resultan invisibles o solo aparecen en situaciones muy significativas e importantes. Por eso, lo que los evangelios cuentan sobre María la de Magdala es poco, pero muy importante.

¿Dónde hablan los evangelios de Magdalena?

-Magdalena aparece en los capítulos finales de los cuatro evangelios, en los relatos de la pasión, que son muy antiguos, y los de la resurrección. Aparte de eso solo se le cita en el capítulo 8, 3 del evangelio de Lucas, donde aparece, con los doce y otras mujeres, acompañando a Jesús que va caminando de pueblo en pueblo y anunciando la buena noticia.

¿Qué se dice de ella?

-Varias cosas fundamentales: que fue discípula ya desde el comienzo de la misión de Jesús en Galilea. Que fue testigo de su muerte y sepultura. Que fue receptora de una aparición del Resucitado y enviada a anunciar su nueva forma de vivir. Y que fue preeminente entre las mujeres discípulas.

Todo eso, ¿qué significados encierra?

-Las cosas que se dicen de los discípulos le afectan a ella. Hay dos verbos que resumen la actitud del discípulo: seguir a Jesús, y servir. Compartió con Jesús y los demás discípulos su carisma y todos los estigmas, los sambenitos que se atribuían al grupo contracultural de Jesús, entre ellos, ser borrachines y comer mucho. Por ser discípula desde el comienzo, vuelve los ojos hacia el principio de la pretensión de Jesús, revisa todo lo que escuchó y aprendió de él. Las mujeres, en aquella sociedad y tiempo, no podían testificar ante los tribunales, pero Magdalena fue testigo ante la comunidad de la muerte de Jesús y de la suerte que corrió su cuerpo bajado de la cruz. Ser receptora de una aparición del Resucitado le otorgaba autoridad. Así, María Magdalena tiene relevancia comunitaria y preeminencia en el grupo de mujeres, y aparece encabezando casi todas las listas en que se menciona a mujeres. Magdalena fue apóstol, enviada a anunciar que Jesús había vencido a la muerte y que había que continuar con su causa. Rábano Mauro, obispo del siglo IX llamó a Magdalena “apóstol de los apóstoles” porque ella recibió la primera aparición del Resucitado y fue enviada a anunciar la noticia a Pedro y los discípulos.

¿Dónde fue enterrado Jesús? ¿Por qué aparecen tanto Magdalena y las otras mujeres cerca de su tumba?

-Hay discusión entre varios exégetas sobre lo que pasó con el cadáver de Jesús. Crossan asegura que no fue enterrado; su cuerpo, de persona ajusticiada fuera de la ciudad, fue comido por los perros y sus huesos arrojados a una fosa común. Hay quien afirma, basándose en las referencias a Nicodemo y José de Arimatea, que el Sanedrín disponía de un sepulcro donde depositar cadáveres de ajusticiados para evitar la contaminación legal. Pero hay en los cuatro evangelios una tradición unánime, la de la visita temprana de las mujeres al lugar donde pusieron a Jesús. Es un relato que quiere plasmar de forma plástica la fe de las comunidades. La forma de ese relato deriva de la costumbre, antigua y actual, de hacer duelos y de que, sobre todos las mujeres, hablen con sus seres queridos difuntos. El Evangelio apócrifo de Pedro, del siglo II, comenta que “iban a hacer lo que las mujeres hacen”, es decir, llorar, recordar, hacer duelo y consolarse. El tema del duelo llegó a ser peligroso en la antigüedad y había leyes que lo regulaban. En ese clima del relato los ángeles convencen a las mujeres de que no hay que hacer duelo por Jesús. Ellas, en su actividad de duelo, hacen la experiencia de que Jesús no está muerto. Y asumen un papel fundamental: van a contarlo. Así se expresa la fe de la comunidad, la experiencia de que Jesús no estaba preso de la muerte

¿Qué sucedió con la memoria sobre Magdalena después del Siglo II?

-Los evangelios apócrifos y otros escritos posteriores no dicen mucho acerca de personajes históricos. Más bien reflejan las actitudes y búsquedas de los distintos grupos que formaron el cristianismo primitivo. Suceden procesos de simbolización. Y, conforme avanza la presencia pública y la institucionalización de las comunidades, dentro de ellas se alude, y hasta se enfrenta, a la autoridad de Pedro y Magdalena en rivalidad, para resolver conflictos, a favor de hombres y mujeres.

¿Hay algunos textos más expresivos de todo eso?

-Pronto se discute la autoridad de la mujer para predicar y decir su palabra en las asambleas, usando términos de la filosofía, estoica, neoplatónica o gnóstica. En el temprano Evangelio de Felipe aparece de modo simbólico Jesús dando un beso en la boca a Magdalena, no con motivación erótica, sino como forma de comunicarle su espíritu y, con ello, autoridad para hablar y enseñar. En el siglo II, el llamado Evangelio de María recoge diálogos de discípulos, entre ellos Magdalena, con el Resucitado; María les transmite las palabras del Señor, pero Pedro pregunta: “¿Cómo ha podido decir el Señor a las mujeres lo que no nos ha dicho a nosotros?” y Magdalena llora, mientras Leví defiende su autoridad. Y en el mismo siglo II, en los Hechos de Pablo y Tecla, Tecla, fundada en la autoridad que ha recibido de Pablo, se bautiza y se enseña a sí misma. En el libro Pistis Sofía del siglo III, se hacen a Jesús unas 70 preguntas, la mayor parte de las veces por mujeres; hasta que un hombre dice: “Señor, diles a las mujeres que se callen, para que podamos hablar nosotros”, y Jesús defiende el derecho de la mujer a interpelar y enseñar. En el fondo de todos estos textos se puede ver la definición de los papeles de género en aquellos momentos formativos del cristianismo.

¿Cuándo empieza la sustitución de la figura de Magdalena por otras?

-Fue algo progresivo, a partir del siglo IV. Primero se sustituyó la figura de Magdalena por la de María de Nazaret. Y pronto se mezcló a todas las figuras femeninas del Nuevo Testamento, en un plural indiscriminado: todas se llamaban María. La poca creatividad respecto a los nombres femeninos no sucedió solo en el ámbito judío, donde María o Miriam era el nombre más común, sino también entre los romanos, que no discurrían mucho para poner nombres distintos de mujer, sino más bien apodos para distinguirlas.

¿Con que otras mujeres se ha confundido a María la de Magdala?

-Se identificó a María Magdalena con María de Betania, y luego a ésta con la mujer que ungió a Jesús con un perfume y de la que Lucas dice que era una pecadora. En el siglo VII, Gregorio Magno identificó Magdalena con la pecadora arrepentida de Lucas. La Leyenda Aureade Jacobo de Vorágine, en el siglo XIII presenta a Magdalena llegando a Francia y poniéndose a predicar, pero muy pronto la sitúa retirada en una cueva para hacer penitencia. Eso dio mucho de sí en la predicación, y en las artes plásticas, durante siglos. Luego, mucha de la literatura reciente, sin ninguna base, ha hecho que la Magdalena pase de prostituta a ser la “Señora de”. No creo que sea un gran problema el que Jesús hubiera estado casado; hay argumentos a favor y en contra. Pero a los evangelios no les importa esa faceta, ni dicen nada de ello. Solo de pasada sabemos que Pedro estuvo casado.

¿Qué efectos tuvo la confusión de personajes?

-Se pervirtió y domesticó su memoria y con ello la legitimación que suponía para la igualdad y autoridad de la mujer en la iglesia. Pero hay que decir que las Iglesias Orientales jamás cambiaron la imagen original de Miriam de Magdala. En Occidente hubo que esperar al Concilio Vaticano II. En la fiesta de la Magdalena, que se celebra el 22 de julio, los textos bíblicos, antífonas y oraciones de la liturgia nos han devuelto esa imagen de discípula y testigo de Jesús, una mujer con autoridad en la iglesia.

El evangelio de Lucas dice que “acompañaban a Jesús mujeres curadas de malos espíritus y enfermedades”, entre ellas “María la llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios”. ¿Pudo el Maestro haber sanado o curado a Magdalena?

-Las que seguían a Jesús no fueron mujeres al uso. Lo que es seguro es que encontrarle a él transformó su vida, más si el origen de esa relación se debió a situaciones de dificultad. Pero la Antropología Cultural permite hoy explicar eso de “los demonios”. Estar poseída pudo ser una forma inconsciente de protestar contra situaciones de ahogo, injusticia o falta de libertad. Aquellas mujeres expresaban con gestos su sufrimiento, hasta tal punto que Celso, el historiador romano, les llama “histéricas”. Jesús y su movimiento les ofrecen otro horizonte de autocomprensión.

¿Dónde estaba y cómo era la ciudad de Magdala?

-Magdala era una ciudad a orillas del lago Genesaret, el mar de Galilea. Se han hecho en ella importantes hallazgos arqueológicos de época, asmonea y herodiana. Siempre se ha creído que Flavio Josefo exageró al decir que tenía 40.000 habitantes, pero hoy se piensa que no lo hacía. Fue una ciudad grande, un cruce de rutas comerciales y de cultura. Se han excavado calles y plazas, el puerto lacustre, baños y letrinas públicas y una sinagoga. En parte de ese lugar los Legionarios de Cristo ha construido una iglesia dedicada a la memoria de María Magdalena. Han levantado ocho columnas que llevan el nombre de mujeres del evangelio y una, sin nombre, está dedicada a todas las mujeres “que lo son de sus familias y que trasmiten la fe”. Pero estas columnas están en el atrio, fuera de la Iglesia. Dentro de ella, las columnas llevan el nombre de los doce apóstoles. La memoria de Magdalena que se recupera es la de la mujer cuidadora, sufridora, liberada de los demonios representados como la serpiente del Génesis, y se propone como modelo para la “joven mujer católica”, vista como sostén de su familia. Ha desaparecido la memoria de la discípula, testigo, receptora de una aparición del Resucitado y apóstol.

¿Hay que tener cuidado, pues, con la memoria histórica?

-Desde luego, recuperar la memoria no es algo inocente. ¿Qué memoria? ¿Con qué finalidad? La memoria de Magdalena se ha utilizado tanto para reivindicar la igualdad de la mujer en la Iglesia como para procurar su sometimiento. Yo conozco algo muy distinto en Cali, Colombia. El grupo María Magdalena de la Casa Cultural Tejiendo sororidades, un colectivo de mujeres que ayuda a otras mujeres a empoderarse y ganar autoridad. Hay que ver cómo manejan la Biblia.

¿Va a cambiar el papel de la mujer en la Iglesia?

-Si Francisco consigue cambiar algunas cosas, algo ayudará. Pero su antropología no me parece muy distinta de la de los papas anteriores. Me preocupa que siga hablando de “la complementariedad”. Lo que hace falta es que se nos permita ser adultas y participar en la toma de decisiones, porque ahora las mujeres no estamos representadas en la Iglesia. Karl Rahner, el reconocido teólogo, dijo: “No encuentro en las Escrituras ningún reparo para la ordenación de mujeres”. Eso es cultural y coyuntural. Pero, en la ordenación, el poder de consagrar conlleva el poder de gobernar y de decidir sobre la vida de las comunidades. Hay que ir más allá: la reforma de estructuras administrativas requiere también la reforma del ministerio presbiteral.

Entrevista de Javier Pagola  / DEIA  –  BILBAO.

Fuente:
http://www.reflexionyliberacion.cl/ryl/2019/05/03/miriam-de-magdala-testigo-y-discipula/

AMISTAD DENTRO DE LA IGLESIA: José Antonio Pagola


Jn 13, 31-35

Es la víspera de su ejecución. Jesús está celebrando la última cena con los suyos. Acaba de lavar los pies a sus discípulos. Judas ha tomado ya su trágica decisión, y después de tomar el último bocado de manos de Jesús, se ha marchado a hacer su trabajo. Jesús dice en voz alta lo que todos están sintiendo: «Hijos míos, ya no estaré con vosotros por mucho tiempo».

Les habla con ternura. Quiere que queden gravados en su corazón sus últimos gestos y palabras. «Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que os conocerán todos que sois mis discípulos será que os amáis unos a otros». Este es el testamento de Jesús.

Jesús habla de un «mandamiento nuevo». ¿Dónde está la novedad? La consigna de amar al prójimo está ya presente en la tradición bíblica. También los filósofos griegos hablan de filantropía y de amor a todo ser humano. La novedad está en la forma de amar propia de Jesús: «amaos como yo os he amado». Así se irá difundiendo a través de sus seguidores su estilo de amar.

Lo primero que los discípulos han experimentado es que Jesús los ha amado como a amigos: «No os llamo siervos… a vosotros os he llamado amigos». En la Iglesia nos hemos de querer sencillamente como amigos y amigas. Y entre amigos se cuida la igualdad, la cercanía y el apoyo mutuo. Nadie está por encima de nadie. Ningún amigo es señor de sus amigos.

Por eso, Jesús corta de raíz las ambiciones de sus discípulos cuando los ve discutiendo por ser los primeros. La búsqueda de protagonismos interesados rompe la amistad y la comunión. Jesús les recuerda su estilo: «no he venido a ser servido sino a servir». Entre amigos nadie se ha de imponer. Todos han de estar dispuestos a servir y colaborar.

Esta amistad vivida por los seguidores de Jesús no genera una comunidad cerrada. Al contrario, el clima cordial y amable que se vive entre ellos los dispone a acoger a quienes necesitan acogida y amistad. Jesús les ha enseñado a comer con pecadores y con gentes excluidas y despreciadas. Les ha reñido por apartar a los niños. En la comunidad de Jesús no estorban los pequeños sino los grandes.

Un día, Jesús llamó a los doce, puso a un niño en medio de ellos, lo estrechó entre sus brazos y les dijo: «El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí». En la Iglesia querida por Jesús, los más pequeños, frágiles y vulnerables han de estar en el centro de la atención y los cuidados de todos.

José Antonio Pagola

Fuente: http://www.feadulta.com

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